[P.R] | Just a Little Talk | [Priv. Sohem]
#5
El resumen de lo ocurrido y las motivaciones fue, cuanto menos, algo que no esperaba en ese momento. Mientras lo escuchaba, pinchaba la carne y se alimentaba lentamente, entre bocado y bocado. “Olvidó la norma de no matar”... ¿Por qué no le sorprendía? Cuanto más hablaba con él, más parecía divertirse. —Ahora todo encaja... Y como a mí nadie me conoce, tenemos ventaja. — Hizo una pausa, suspirando largamente, cerrando los ojos. Asintió con la cabeza con interés a la explicación del hombre. Esa segunda información era nueva. Conocía de la existencia de las Akuma No Mi, gracias no solo a sus ex acompañantes, sino también por otros que conoció, como aquel Sepulturero que se convertía en topo, e incluso su secreto amado, quien podía convertirse en arcilla... Pero... ¿La posibilidad de sacar los poderes? Eso era algo que desconocía por completo... Sin duda se debía mover mucho, muchísimo dinero. Claro que se iba a mover dinero, y más si eran capaces de identificar alguna fruta.

Descendió la mirada, viendo el saco que se le estaba entregando. Era grande... demasiado, pese a la ausencia de sonido. Arqueó una ceja, confundido por el gesto. Si no había sonido... no debería haber berries, ¿no es así? Sus ojos se elevaron de nuevo hacia los ojos dorados del hombre, con una mejilla hinchada por estar masticando, hasta pasar su comida, tomando la copa para dar un pequeño trago. —Ya veo... La cosa es encontrar a las personas adecuadas para darles el préstamo que necesiten, y aprovechar que estoy en Skypea para que recurran a nosotros. — Porque, por supuesto, eran negocios, cómo no. Miró el saco de nuevo, escuchando la cantidad que existía en el interior. ¿Realmente estaba confiando algo tan IMPORTANTE a él? Le parecía casi surrealista. Dejó los cubiertos, tomando un paño de la mesa para limpiarse. —Habrá que encontrar a esas personas, y ver si podemos conseguirlo. Haré lo mejor que pueda, Jefe.

Billetes... Quinientos millones... Eso era una cantidad absurda, muchísimo más de lo esperado. Menos mal que en el barco tenía algunos cuadernos y su manía de anotarlo era ya previo a ese encuentro.  Fue entonces cuando vio la caja acomodarse entre ambos y la miró, algo extrañado, sin comprender el gesto. ¿Algo más con lo que negociar, quizás? Pero la explicación no tardó en llegar. Sus ojos se abrieron de par en par, las cejas se elevaron.

—¿Numa Numa No Mi? ¿Pantano...? Jefe... esto es... Inesperado.

Comprendía que quería mantener esa seguridad, pero sin duda no esperaba algo como eso... ¿Cuánto le habría costado? Dudaba muchísimo que solo un par de millones de Berries. —¿Es por la pistola que le regalé...? — Claro, aquella arma que había saqueado de los mismos cuerpos que derrotó el propio Sohem. Tomó la caja, curioso, abriéndola. Vio aquella fruta, tan extraña, tan... rara. Ese tono marrón, esa forma tan curiosa. Nunca había visto una en persona, pese a conocer a personas con poderes que se les había estado dando. —Gracias... No esperaba esto, Jefe. No sé qué decir... — No pensó que fuera a agradecerle algo nunca después de todo este tiempo acompañándolo. Cerró la caja que contenía la fruta, con las manos temblorosas, perplejo.

Por ahora obedeció, guardando la caja y, del mismo modo que lo había hecho el propio Sohem, dejando ese gran saco guardado en un lado suyo. Ahora tenía algo que cumplir, una misión, un nuevo eslabón. —Lo usaré bien. Por suerte infiltrarme se me da especialmente bien desde siempre, pero con esto... — Dio un par de palmadas a la caja. —Será incluso más fácil...

Ahora elevó ambas cejas de nuevo, curioso al ver al hombre agacharse, extrañado. ¿Un paquete? Las palabras lo dejaron impactado. ¿Había escuchado bien?

—¿Uno de... los Ejecutivos?

Sintió ahora las manos temblar. ¿Armas de filo? ¿Qué diantres...? Su boca se abrió de par en par al ver el contenido después de soltar la cuerda. Lo supo, quizás no tenía tanto conocimiento de armas, o algo que le hiciera diferenciar, pero de algún modo, su instinto le gritaba que no era cualquier arma. Se trataba de Sohem. Era... Tan...

—Es... es demasiado Jefe...

Su voz temblaba al pronunciarlo. —¿En serio confía tanto en mí para... darme todo esto? — De hecho no recordaba que su antiguo jefe siquiera le diera ese tipo de cosas. Armas sí, pero... no tan lejos. Su protegido... Usar el nombre del que se posaba ante mí. El mismísimo Sohem Burndead... —Es demasiado... N-no sé qué decir... — Repitió, quizás estaba soñando despierto. Todo era tan surrealista... —Jamás haría nada como eso. ¿Por qué iba a dejarlo en mal lugar? Me ha aceptado por casi un año a su lado, incluso me enseñó Kenbunshoku... Sería estúpido de mi parte. Y ya se lo dije, soy un hombre fiel, como ninguno, pero especialmente agradecido. Menos después de todo esto... Con gusto haré todo lo que me pida. — ¿Y cómo hacerlo cuando estaba dándole un lugar tan importante? ¿Una puerta abierta como Bróker?

—¿Eh? Ah, s-sí, claro... — Todavía impactado, casi parecía haber perdido el apetito. —¿Un sitio? — Esperaba que no hubiera más... Porque ni sabía si le quedaban bolsillos ya. Terminó acelerando como nunca antes, para luego sacar su propia cartera y pagar lo que había costado aquella comida. —¿Dónde vamos, Jefe Sohem?

Cajita De Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]


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RE: [P.R] | Just a Little Talk | [Priv. Sohem] - por Onizuka Jin - 01-07-2026, 01:44 AM

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