01-07-2026, 01:54 PM
El caos generado por el ruido incesante de las alarmas y el griterío de los presos se extendió más allá del nivel cuatro en una vorágine cacofónica frenética sin límite que traspasaba todos los muros y niveles.
Algunos presos hablaban del colapso de la prisión, otros de un error en los sistemas y una fuga, y los menos, del guerrero de la liberación Nika, pero parecía que todos tenían algo claro: hoy era el último día en Impel Down.
El improvisado equipo colosal que se había formado en el nivel cuatro era, excluyendo obviamente a los dos niveles siguientes, el grupo más peligroso y potente posible. Todos eran tenidos piratas con más de 500 millones de recompensas por sus cabezas, y aunque algunos fueran de otro tiempo - y otro tiempo muy lejano - sus nombres resonaban en la historia y en el mundo, y su unión, sólo podía significar una cosa: peligro extremo.
Una vez todos se hubieron presentado y hubieran decidido cooperar, solo les restaba comenzar a moverse y empezar a pensar una forma de subir al nivel tres...
Las tropas de Impel Down formaban perfectamente estáticas cuadradas frente al Jefe de la Guardia, un hombre regio, fuerte y disciplinado, recto como una caña de bambú e inflexible moralmente como una roca misma. Un hombre que, sin habilidad, linaje, raza, ni poderes extraordinarios había demostrado ser extraordinario de por si, llegando a sobresalir por encima de todos los compañeros de su momento y los rivales de carrera de más tarde. Alguien a quien en Impel Down, los trabajadores respetaban por encima de todas, y los prisioneros temían con sólo la amenaza de llamarle. Un hombre que encarnaba el ideal de la justicia, en mayúsculas, en su justa medida y de contenida aplicación. La persona ante la que respondían los soldados regulares de Impel Down, allí presentes, esperando instrucciones e inspiración entre el miedo, la duda y la incertidumbre.
Steiner, un hombre proveniente del Reino de Roshwan, con un metro noventa de altura y cuarenta y ocho años de edad, llevaba siendo el Jefe de la Guardia la última década.
— ¡Soldados! — gritó acomodando su enorme espadón en su hombro, dispuesto a dar el discurso que se esperaba de él para enaltecer a sus tropas — ¡Hoy un nuevo desafío nos abraza! ¡Los demonios confinados en este infierno quieren salir a torturar y atormentar a los hombres buenos! ¡Hoy, nosotros, los que habitan en el infierno, los que velan por la contención de ese mal, tendremos que luchar y dar nuestra vida si es necesario para cumplir con nuestra honrosa misión! ¡Hoy, seremos el muro infranqueable que esos demonios se encontrarán en su huída! ¡Y hoy, aquí y ahora, sangraremos y lloraremos juntos para que los niños y niñas del mañana que hay ahí fuera no tengan que hacerlo nunca! ¡¡A POR LA VICTORIA!! — y con su último grito, los presentes dieron un fuerte y disciplinado taconazo contra el suelo mientras el sonido de sus ropas rozando al levantar el brazo para saludar militarmente se fundía en una sola oleada perfecta como única respuesta. Marcialidad, sincronía, orden... eran cosas que Steiner apreciaba e inculcaba a sus propios soldados con respeto y profesionalidad. Por eso le admiraban tanto, no sólo era fuerte, si no que era un protector y un maestro en si mismo con todos ellos.
Tras estas palabras Steiner se hizo a un lado para agarrar un alto taburete de un metro y volvió sobre sus pasos para colocarlo donde él había estado antes, retirándose de nuevo por donde había venido. Los soldados permanecían inmóviles y estáticos y nadie parecía sorprendido, como si esto fuese lo más normal del mundo o algo que pudiesen ver todos los días. Y después de unos pocos segundos, una pequeña figura subió de un salto al taburete y carraspeó para aclararse la voz.
Era difícil dilucidar si era un hombre o una mujer, pues sus rasgos andróginos lo hacían complicado de encasillar, pero lo que si saltaba a la vista es que no era alguien muy agraciado y extremadamente pequeño. Con un corte de pelo a tazón que remarcaba aun más sus gordas y redondas gafas de pasta de color negro, de cristal grueso y de múltiples capaz que hacían más pequeños sus ya de por si pequeños ojos. Era un tontatta vestido con el uniforme de Impel Down de los altos cargos, negro y rojo, con un cinturón con el símbolo de un tridente - arma que llevaba consigo pero que podría pasar por un tenedor común y corriente - y una capa negra con el interior en rojo, que tapaba ligeramente y por encima la cola de tontatta.
Nicholas Vangeance, el Vicealcaide de Impel Down, era un tontatta nacido en Dressrosa en el Nuevo Mundo, que medía tan solo quince centímetros y que estaba a la puerta de los cuarenta, con treinta y nueve años de edad. Consagrado okama y frustrado libertino y libertario, ascendió rápidamente en la prisión de Impel Down hasta alcanzar el puesto de Vicealcaide usando toda la frustración que había acumulado en su vida como combustible de ira contra los presos y para aumentar su poder y reputación, con un éxito admirable pese a su ridículo y diminuto tamaño.
— ¿Pueden hacer el favor de prestarme su atención? — preguntó con su respectiva y característica voz ridícula y su coletilla extraña, apoyado en su arma/cubierto con una sola mano — La situación es la siguiente-ton — chasqueó los dedos y una proyección de Den Den Mushi vídeo se dio detrás de él, mostrando un plano del nivel cuatro con la reunión de aquellos maleantes — Tres intrusos se han presentado en el nivel cuatro aparentemente para rescatar a un preso concreto, y han liberado a todo el resto del nivel para aprovechar y sembrar el caos-ton. Estos intrusos son dos criminales tan poderosos como famosos, uno de ellos es Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Segundo-ton, el Puño de la Revolución, y el otro su excelentísima y bellísima y virtuosísima majestad, Aspros, la Reina Okama de Kamabaka.... -ton — esas últimas palabras parecieron molestarle especialmente pronunciarlas, como con algo de resentimiento, con algo de dolor en ellas — Y el tercero es ese niño babosa que no sabemos quien es-ton — dijo, haciendo zoom el Den Den Mushi para mostrar al hédoe Suske Ocheja, en su forma híbrida, babeando la pierna de un preso para aflojar sus cadenas — Han conseguido reclutar de entre los liberados un equipo peligroso-ton y que debemos tener en consideración y actuar con la máxima contundencia-ton. Ahí pueden ver a criminales como Urutora el Arkano, Bruno Calderón el Olimpia, la ex-shichibukai Candice Bonbon, Strahd Nanashi el Bombing King, y Giogio Giant, the giant. Todos con más de quinientos millones por su cabeza, todos antigüos capitanes de sus respectivos grupos y todos un azote en su momento surcando los mares — la transmisión del Den Den Mushi se alternó entre distintos planos viendo como interactuaban todos los presos entre si y como se movilizaban u organizaban entre ellos — El Alcaide ha autorizado el uso de munición letal para la contención de los presos y tenemos como única misión que ni uno sólo de esos mangurrianes vuelva a ver la luz del sol-ton — chasqueó los dedos de nuevo y el Den Den Mushi se apagó — Están todos a disposición y comando del buen Steiner. El nivel cuatro tiene comprometida su infraestructura así que sitien el nivel tres y prepárense para recibirlos ahí. Los Bomberbells vendrán conmigo a formar una segunda línea. El Alcaide movilizará a los Guardias Infernales para que sean la vanguardia de combate y sean los que asuman más daños-ton, no teman y confíen en la justicia. Además, contaremos con la inestimable ayuda de los miembros del Zoodiacool-ton que están provisionalmente en las instalaciones — giró el arma en su mano con maestría y destreza y se ladeó con estilo, haciendo que la capa, la cola y el pelo ondeasen unos segundos — Si son tan amables, hagan su trabajo con entrega-ton pues si yo, o una autoridad superior a mi propio cargo detecta insubordinación, cobardía o dejadez, serán automáticamente acusados de tentativa de traición y subordinación, arrestados provisionalmente y juzgados en los tribunales de Enies Lobby-ton — y dicho eso, asintió recibiendo el saludo de la tropa de nuevo, y descendiendo del taburete de un salto, corriendo en dirección a sus quehaceres y desapareciendo del mapa.
Los soldados aguardaron la llegada de Steiner y siguieron sus órdenes.
— Me apuesto lo que queráis a que podríamos llegar mejor por las escaleras de acceso — dijo un joven musculado de cabello púrpura, mientras pateaba el cielo del nivel uno con la técnica geppo para evitar todo el infierno carmesí, siguiendo a dos figuras más, y siendo seguido por otras dos - en una formación similar a la cara cinco de un dado - mientras todos observaban el terreno mientras avanzaban. Ese muchacho era Tenma Ryusuke, un antiguo miembro de la ahora División 9 que acabó quedándose en Impel Down para formarse, y con el tiempo, accedió a el Zoodiacool a cargo del Almirante Tucrow obteniendo el puesto del Toro. Un joven de veintiun años y dos metros quince que ansía y aspira convertirse en alguien más grande y fuerte, pero que siempre duda de si mismo y parece que todo le da mucha flojera constantemente y aun así, forma parte de una de las divisiones de élite de la Marina.
— ¡Toririririri! No te desanimes Tenma-kun, esto han sido órdenes del aniki ¡seguro que tiene un plan! — respondió una de las figuras que lo seguían, un muchacho musculado sin ropa en el torso repleto de heridas y con un casco que emulaba ser la cabeza de un águila azul. Llevaba en su cinturón dos espadas — ¿Intentas consolar a alguien más débil para no sentirte mal por no entender las órdenes del aniki? ¡Butatatatata! ¡Qué patético! — respondió el que iba a su lado, un muchacho también de torso musculado y desnudo, que llevaba otras dos espadas en su cintura y una máscara que emulaba ser la cabeza de un jabalí — ¡¿UUH?! — preguntó el pájaro, mirándole, encarándose hacia él — ¡¿UUUUUHHH?! — respondió el jabalí imitando su gesto, y ambos - sin dejar de avanzar con el geppo, comenzaron a lanzarse y a bloquear patadas y puñetazos varios.
Uki y Sheit, los dos - otrora, hasta la incorporación de Tenma - novatos del Zoodiacool eran los mayores admiradores de entre toda la división de su líder, si es que ese fanatismo se podía medir de alguna forma. Ambos creían que eran el discípulo de su aniki y que algún día heredarían su puesto, convencidos de hecho de que lo lograrían de cualquier forma y eso terminaría de decidir quien era más fuerte de los dos. Uki, un joven de veinticuatro años de origen desconocido, con casi un metro ochenta de alto y que representaba al Cerdo en su posición de Zoodiacool, y Sheit, un muchacho de veinticinco años y un poco más de metro ochenta, también sin origen conocido, y que representaba al Gallo en su posición como Zoodiacool.
![[Imagen: WxcojG5.png]](https://imgur.com/WxcojG5.png)
Aquellos tres jóvenes eran Marines conocidos y reputados y, que se supiera, sólo aquellos dos descamisados eran los únicos Marines sin rango de Vicealmirante a los que se les permitía no vestir el uniforme, por contar con la protección de quien los tenía bajo su ala. Un privilegio sólo al alcance de unos pocos bendecidos por un Almirante, ni más ni menos.
Frente a ellos, dos adultos encabezaban la marcha sin prestarles mucha atención, o al menos sólo se la prestaba discretamente uno de ellos. Una nueva incorporación al equipo, un hombre que había hecho méritos en la marina y había encajado con el espíritu del Zoodiacool para poder cubrir la plaza de alguien que ya no caminaba entre nosotros — Me encanta esto, son todos bien chistosos-mamau — dijo con una sonrisa mientras se rascaba la cabeza con la cola, por debajo del sombrero que llevaba. Mardano era un mink gato egipcio de color púrpura, Vicealmirante de la Marina, de treinta y seis años de edad, con casi dos metros de altura y originario de la misteriosa isla de Zou. Ocupaba el puesto del difunto Seandass como Zoodiacool Tigre y era una de las dos nuevas incorporaciones al equipo... pero el único de ambos que estaba aquí.
— ¡Por la dragona que me parió! ¡Chuki! ¡Sergio! ¿Queréis hacer el favor de comportaros? — dijo el anciano que iba en cabeza, errando los nombres de sus propios compañeros — Y tú deja de quejarte y ten más garbo Emilio — reprendió al humano del cabello púrpura — Sabéis que si The Goat nos dice que hagamos algo es porque es la mejor opción para nosotros, aunque desde aquí arriba no vea un pimiento sin mis gafas... — el anciano afinaba la vista intentando encontrar el agujero de descenso del nivel uno al nivel dos.
Una leyenda de la marina sin duda, natural de la isla Spider Miles, con una increíble altura de cuatro metros y toda una vida en la marina a sus más de setenta años de edad, Ryu Nanashi, fundador del Zoodiacool y maestro del Almirante Tucrow, quien ocupaba el puesto del Dragón en la división, encabezaba esta marcha siguiendo las órdenes de su líder y admirado muchacho, tratando de llevar a este grupo a través de los niveles para frenar la tentativa de escape de los prisioneros.
La bomba de relojería que se estaba preparando en Impel Down estaba próxima a detonar y arrasar consigo todo y a todos los que estaban aquí. Fuerzas de la Marina, fuerzas entre los prisioneros, varios bandos, varios intereses, muchas facciones, pero todos con un único objetivo: Imponerse al resto. Los Marines y el Gobierno Mundial buscarían aplacar a los prisioneros fugados, y estos tratarían de escapar a como diera lugar para huir de este infierno de una vez por todas. Sólo quedaba saber cómo sucederían los hechos, y quién contaría con la suerte o la astucia para poner las cosas a su favor...
El destino había colocado casi todas las cartas sobre la mesa y la partida había comenzado.
Algunos presos hablaban del colapso de la prisión, otros de un error en los sistemas y una fuga, y los menos, del guerrero de la liberación Nika, pero parecía que todos tenían algo claro: hoy era el último día en Impel Down.
El improvisado equipo colosal que se había formado en el nivel cuatro era, excluyendo obviamente a los dos niveles siguientes, el grupo más peligroso y potente posible. Todos eran tenidos piratas con más de 500 millones de recompensas por sus cabezas, y aunque algunos fueran de otro tiempo - y otro tiempo muy lejano - sus nombres resonaban en la historia y en el mundo, y su unión, sólo podía significar una cosa: peligro extremo.
Una vez todos se hubieron presentado y hubieran decidido cooperar, solo les restaba comenzar a moverse y empezar a pensar una forma de subir al nivel tres...
En otro lugar de la prisión...
Las tropas de Impel Down formaban perfectamente estáticas cuadradas frente al Jefe de la Guardia, un hombre regio, fuerte y disciplinado, recto como una caña de bambú e inflexible moralmente como una roca misma. Un hombre que, sin habilidad, linaje, raza, ni poderes extraordinarios había demostrado ser extraordinario de por si, llegando a sobresalir por encima de todos los compañeros de su momento y los rivales de carrera de más tarde. Alguien a quien en Impel Down, los trabajadores respetaban por encima de todas, y los prisioneros temían con sólo la amenaza de llamarle. Un hombre que encarnaba el ideal de la justicia, en mayúsculas, en su justa medida y de contenida aplicación. La persona ante la que respondían los soldados regulares de Impel Down, allí presentes, esperando instrucciones e inspiración entre el miedo, la duda y la incertidumbre.
Steiner, un hombre proveniente del Reino de Roshwan, con un metro noventa de altura y cuarenta y ocho años de edad, llevaba siendo el Jefe de la Guardia la última década.
![[Imagen: fJ5S2Ef.png]](https://imgur.com/fJ5S2Ef.png)
Tras estas palabras Steiner se hizo a un lado para agarrar un alto taburete de un metro y volvió sobre sus pasos para colocarlo donde él había estado antes, retirándose de nuevo por donde había venido. Los soldados permanecían inmóviles y estáticos y nadie parecía sorprendido, como si esto fuese lo más normal del mundo o algo que pudiesen ver todos los días. Y después de unos pocos segundos, una pequeña figura subió de un salto al taburete y carraspeó para aclararse la voz.
Era difícil dilucidar si era un hombre o una mujer, pues sus rasgos andróginos lo hacían complicado de encasillar, pero lo que si saltaba a la vista es que no era alguien muy agraciado y extremadamente pequeño. Con un corte de pelo a tazón que remarcaba aun más sus gordas y redondas gafas de pasta de color negro, de cristal grueso y de múltiples capaz que hacían más pequeños sus ya de por si pequeños ojos. Era un tontatta vestido con el uniforme de Impel Down de los altos cargos, negro y rojo, con un cinturón con el símbolo de un tridente - arma que llevaba consigo pero que podría pasar por un tenedor común y corriente - y una capa negra con el interior en rojo, que tapaba ligeramente y por encima la cola de tontatta.
Nicholas Vangeance, el Vicealcaide de Impel Down, era un tontatta nacido en Dressrosa en el Nuevo Mundo, que medía tan solo quince centímetros y que estaba a la puerta de los cuarenta, con treinta y nueve años de edad. Consagrado okama y frustrado libertino y libertario, ascendió rápidamente en la prisión de Impel Down hasta alcanzar el puesto de Vicealcaide usando toda la frustración que había acumulado en su vida como combustible de ira contra los presos y para aumentar su poder y reputación, con un éxito admirable pese a su ridículo y diminuto tamaño.
![[Imagen: 0z3X2u9.png]](https://imgur.com/0z3X2u9.png)
Los soldados aguardaron la llegada de Steiner y siguieron sus órdenes.
Nivel 1 de Impel Down
— Me apuesto lo que queráis a que podríamos llegar mejor por las escaleras de acceso — dijo un joven musculado de cabello púrpura, mientras pateaba el cielo del nivel uno con la técnica geppo para evitar todo el infierno carmesí, siguiendo a dos figuras más, y siendo seguido por otras dos - en una formación similar a la cara cinco de un dado - mientras todos observaban el terreno mientras avanzaban. Ese muchacho era Tenma Ryusuke, un antiguo miembro de la ahora División 9 que acabó quedándose en Impel Down para formarse, y con el tiempo, accedió a el Zoodiacool a cargo del Almirante Tucrow obteniendo el puesto del Toro. Un joven de veintiun años y dos metros quince que ansía y aspira convertirse en alguien más grande y fuerte, pero que siempre duda de si mismo y parece que todo le da mucha flojera constantemente y aun así, forma parte de una de las divisiones de élite de la Marina.
![[Imagen: AlY4dJy.png]](https://imgur.com/AlY4dJy.png)
Uki y Sheit, los dos - otrora, hasta la incorporación de Tenma - novatos del Zoodiacool eran los mayores admiradores de entre toda la división de su líder, si es que ese fanatismo se podía medir de alguna forma. Ambos creían que eran el discípulo de su aniki y que algún día heredarían su puesto, convencidos de hecho de que lo lograrían de cualquier forma y eso terminaría de decidir quien era más fuerte de los dos. Uki, un joven de veinticuatro años de origen desconocido, con casi un metro ochenta de alto y que representaba al Cerdo en su posición de Zoodiacool, y Sheit, un muchacho de veinticinco años y un poco más de metro ochenta, también sin origen conocido, y que representaba al Gallo en su posición como Zoodiacool.
![[Imagen: WxcojG5.png]](https://imgur.com/WxcojG5.png)
![[Imagen: ZVCpFUf.png]](https://imgur.com/ZVCpFUf.png)
Aquellos tres jóvenes eran Marines conocidos y reputados y, que se supiera, sólo aquellos dos descamisados eran los únicos Marines sin rango de Vicealmirante a los que se les permitía no vestir el uniforme, por contar con la protección de quien los tenía bajo su ala. Un privilegio sólo al alcance de unos pocos bendecidos por un Almirante, ni más ni menos.
Frente a ellos, dos adultos encabezaban la marcha sin prestarles mucha atención, o al menos sólo se la prestaba discretamente uno de ellos. Una nueva incorporación al equipo, un hombre que había hecho méritos en la marina y había encajado con el espíritu del Zoodiacool para poder cubrir la plaza de alguien que ya no caminaba entre nosotros — Me encanta esto, son todos bien chistosos-mamau — dijo con una sonrisa mientras se rascaba la cabeza con la cola, por debajo del sombrero que llevaba. Mardano era un mink gato egipcio de color púrpura, Vicealmirante de la Marina, de treinta y seis años de edad, con casi dos metros de altura y originario de la misteriosa isla de Zou. Ocupaba el puesto del difunto Seandass como Zoodiacool Tigre y era una de las dos nuevas incorporaciones al equipo... pero el único de ambos que estaba aquí.
![[Imagen: UThF3QQ.png]](https://imgur.com/UThF3QQ.png)
— ¡Por la dragona que me parió! ¡Chuki! ¡Sergio! ¿Queréis hacer el favor de comportaros? — dijo el anciano que iba en cabeza, errando los nombres de sus propios compañeros — Y tú deja de quejarte y ten más garbo Emilio — reprendió al humano del cabello púrpura — Sabéis que si The Goat nos dice que hagamos algo es porque es la mejor opción para nosotros, aunque desde aquí arriba no vea un pimiento sin mis gafas... — el anciano afinaba la vista intentando encontrar el agujero de descenso del nivel uno al nivel dos.
Una leyenda de la marina sin duda, natural de la isla Spider Miles, con una increíble altura de cuatro metros y toda una vida en la marina a sus más de setenta años de edad, Ryu Nanashi, fundador del Zoodiacool y maestro del Almirante Tucrow, quien ocupaba el puesto del Dragón en la división, encabezaba esta marcha siguiendo las órdenes de su líder y admirado muchacho, tratando de llevar a este grupo a través de los niveles para frenar la tentativa de escape de los prisioneros.
![[Imagen: 14ViXCw.png]](https://imgur.com/14ViXCw.png)
La bomba de relojería que se estaba preparando en Impel Down estaba próxima a detonar y arrasar consigo todo y a todos los que estaban aquí. Fuerzas de la Marina, fuerzas entre los prisioneros, varios bandos, varios intereses, muchas facciones, pero todos con un único objetivo: Imponerse al resto. Los Marines y el Gobierno Mundial buscarían aplacar a los prisioneros fugados, y estos tratarían de escapar a como diera lugar para huir de este infierno de una vez por todas. Sólo quedaba saber cómo sucederían los hechos, y quién contaría con la suerte o la astucia para poner las cosas a su favor...
El destino había colocado casi todas las cartas sobre la mesa y la partida había comenzado.
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