02-07-2026, 04:00 AM
La cooperación de su compañero en la maniobra de combate resultó como esperaba y sin tener que advertirle de manera explícita, pudo entender que el hombre de cabellera albina captó y asimiló la información referente a la batalla misma: Hoy por hoy era un entrenamiento en el que pensaba esforzarse como debería; pues de los frutos de su esfuerzo resultaría en si será capaz de sobrevivir un día más o no en el Nuevo Mundo. La segunda mitad del Grand Line y por consiguiente: hogar de monstruos de la batalla. Era más que consciente que se trataba de un pequeño ratoncito atrapado en una jaula repleta de depredadores salvajes de un tamaño infinitamente superior al de ella: no iba a ser arrogante al pensar que sobreviviría si no se empleaba a fondo y del 0 al 100 en poco tiempo. Estaba contra el reloj: Tic, tac, tic, tac. El tiempo corría y mientras los días pasaban más se atrasaba su entrenamiento y quizás, el momento en donde su vida llegue a su fin por no haberse disciplinado lo suficiente llegue antes por ser una perezosa.
No quería eso.
Quiere vivir... quiere vivir, quiere sobrevivir un día más...
Se sobresaltó desde el momento en que oyó una voz con tanta cercanía, era una criatura pequeña: un roedor parlante, iba a responder, iba a reaccionar, pero el tiempo corría rápido y la distancia entre el hombre a cargo de ellos y Shirohime era más corta, cada vez más y en un momento...
“ ¡Ah! ” Cuando iba a hablar, no salieron las palabras. Sus ojos se abrieron como platos, la sangre se le subió a la cabeza. Sudó. Su corazón se sobresaltó, se sorprendió. Y lo recordó: Se acordó de qué tan rápido podía llegar una muerte y lo sintió. Era doloroso: Espantoso. Dolía mucho. Duele mucho... mucho... estaba sorprendida, y su mente se desconectó...
“ Estoy muerta. ”
Es lo único que se le ocurrió. No pudo hacer nada: No pudo evitar nada. No pudo esquivar absolutamente nada. Era doloroso... molesto... molestaba tanto que gritaría. Y a pesar de que podría haber desaparecido; algo se lo impidió. Su cuerpo que antes se fragmentó en pedazos que cayeron al suelo volvía a "reconstruirse" y dar lugar a una nueva versión de sí misma: Como si hubiese podido regenerarse... aunque esa no era realmente su habilidad.
Paso a paso, con lentitud: Los pedazos se acomodaban y daban tiempo al hombre de hablar. No podía responderle.
Estaba... acorralada.
Entonces lo que hizo fue apuntar con el brazo derecho en dirección al área del torso del gran líder, extendía los dedos y daba la impresión de que se estaba preparando para lanzar un ataque, mientras tanto, el otro brazo se mantuvo bajo por unos instantes y en aparente reposo. Se mantenía preparada y en la mira, quería dar la impresión de que iba a dispararle con el brazo derecho y eso fue lo que le mostró de manera intencional, los dedos de esa mano estaban extendidos. Listos.
— ¡¡¡BALLE GLACE!!! —
... Nada ocurrió. ¿Falló?
Sus dedos de la mano derecha estaban extendidos y a la vista de Kisuke, apuntándole, pero esos no fueron los dedos que dispararon.
Fueron los de la otra mano.
El brazo izquierdo, aparentemente en reposo y bajo, se dobló un poco hacia arriba y con su mano izquierda juntó dos dedos en dirección vertical ascendente y disparó una bala especial hacia la zona baja del torso de Kisuke, el Hipogastrio, un poco por encima de la entrepierna y debajo de la zona del estómago.
Y para tomar distancia, aprovechó la técnica y el hielo bajo sus pies para desplazarse un poco hacia atrás.
No quería eso.
Quiere vivir... quiere vivir, quiere sobrevivir un día más...
Se sobresaltó desde el momento en que oyó una voz con tanta cercanía, era una criatura pequeña: un roedor parlante, iba a responder, iba a reaccionar, pero el tiempo corría rápido y la distancia entre el hombre a cargo de ellos y Shirohime era más corta, cada vez más y en un momento...
“ ¡Ah! ” Cuando iba a hablar, no salieron las palabras. Sus ojos se abrieron como platos, la sangre se le subió a la cabeza. Sudó. Su corazón se sobresaltó, se sorprendió. Y lo recordó: Se acordó de qué tan rápido podía llegar una muerte y lo sintió. Era doloroso: Espantoso. Dolía mucho. Duele mucho... mucho... estaba sorprendida, y su mente se desconectó...
“ Estoy muerta. ”
Es lo único que se le ocurrió. No pudo hacer nada: No pudo evitar nada. No pudo esquivar absolutamente nada. Era doloroso... molesto... molestaba tanto que gritaría. Y a pesar de que podría haber desaparecido; algo se lo impidió. Su cuerpo que antes se fragmentó en pedazos que cayeron al suelo volvía a "reconstruirse" y dar lugar a una nueva versión de sí misma: Como si hubiese podido regenerarse... aunque esa no era realmente su habilidad.
Paso a paso, con lentitud: Los pedazos se acomodaban y daban tiempo al hombre de hablar. No podía responderle.
Estaba... acorralada.
Entonces lo que hizo fue apuntar con el brazo derecho en dirección al área del torso del gran líder, extendía los dedos y daba la impresión de que se estaba preparando para lanzar un ataque, mientras tanto, el otro brazo se mantuvo bajo por unos instantes y en aparente reposo. Se mantenía preparada y en la mira, quería dar la impresión de que iba a dispararle con el brazo derecho y eso fue lo que le mostró de manera intencional, los dedos de esa mano estaban extendidos. Listos.
— ¡¡¡BALLE GLACE!!! —
... Nada ocurrió. ¿Falló?
Sus dedos de la mano derecha estaban extendidos y a la vista de Kisuke, apuntándole, pero esos no fueron los dedos que dispararon.
Fueron los de la otra mano.
El brazo izquierdo, aparentemente en reposo y bajo, se dobló un poco hacia arriba y con su mano izquierda juntó dos dedos en dirección vertical ascendente y disparó una bala especial hacia la zona baja del torso de Kisuke, el Hipogastrio, un poco por encima de la entrepierna y debajo de la zona del estómago.
Y para tomar distancia, aprovechó la técnica y el hielo bajo sus pies para desplazarse un poco hacia atrás.
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Resumen
Karmas
Bélico
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Baúl de los recuerdos
