02-07-2026, 08:27 PM
(Última modificación: 03-07-2026, 10:12 AM por Arc A. Nine.)
El polvo en la llanura comenzaba a asentarse mientras las carcajadas de ambos seguían resonando entre las formaciones de granito. Lo que unos instantes antes había parecido el preludio de una pelea empezaba a parecerse más al encuentro de dos bestias que disfrutaban midiéndose mutuamente.
Aquel muchacho que estaba enfrente de Nine no solo era fuerte. Su actitud demostraba que era una persona difícil de ofender. En lugar de buscar conflicto donde no lo había, parecía encontrar diversión incluso detrás de una amenaza o una burla.
El lunarian había escuchado algo que le había avivado la llama. Aquel joven le había retado a un combate mientras preparaba sus puños, pero esta vez lo había sentido diferente. Esta vez Nine se había contagiado de la diversión que su contrincante parecía esperar de un combate entre ambos. Aun así, el lunarian había decidido seguir con la conversación un rato más. Este sentía curiosidad y no quería que esa oportunidad se perdiera por un malentendido durante una demostración de habilidades.
Parecia que el grandullón con gafas de Sol era más educado de lo que Nine había presumido desde un principio. Este se estaba adaptando a la forma de ser del lunarian rápidamente, por lo que decidió presentarse.
Su nombre era Ubbe. Nine se repitió aquel nombre para no olvidarlo. Este pertenecía a la raza de los Buccaneer. Por aquel entonces Nine nunca había conocido a uno. Y si lo hubiera visto no habría sabido diferenciarlo. Su tamaño era claramente diferente al de un humano común, pero eso no era suficiente información para encasillarlo.
Nine agacho la cabeza y se froto la nuca con la palma de su mano derecha intentando recordar. Este sabía que le sonaba de algo la palabra Buccaneer, pero no conseguía recordarlo. Entonces, frustrado por la falta de recuerdos de su pasado, alzó la cabeza con los ojos entrecerrados y una pequeña sonrisa y preguntó:
— ¿Así que un Buccaneer? No conozco a nadie de tu raza. ¡Cuéntame! ¿Esque acaso tenéis problemas para procrear? ¡RAAAHAHA!
A Nine le encantaba reírse de sus propias bromas, por muy malas que fueran.
Entonces, entre las carcajadas, Ubbe dejó caer algo que hizo desaparecer toda diversión del rostro del lunarian. El extraño Buccaneer había conocido a otros de su raza. Para Nine, toda oportunidad de averiguar información sobre su propia raza era lo más valioso, con la intención de recordar o conocer su pasado algún día olvidado. Inmediatamente, sin procesar ni una sola palabra más, el lunarian se encontró preguntando exaltado.
—¡¿Conoces a alguien de mi raza?! ¡¿Como se llama!? !¿Dónde se encuentra ahora mismo?! ¿Puedes llevarme hasta ellos? ¡Haré lo que me pidas, lo que sea! ¡Pero por favor, cuéntame más!
Ubbe no parecía saber nada de la luna. Parecía que su relación con los lunarian no era tan estrecha como Nine hubiera deseado. Aunque el Sol dominaba el cielo despejado, el lunarian alzó la vista, como si la Luna siguiera allí, oculta tras la inmensidad azul.
— ¿La Luna, eh...? Si te digo la verdad, Ubbe, aún no estoy seguro de qué significa...
Sin decir una palabra más, Nine descendió lentamente hasta una roca cercana, a pocos metros de Ubbe. Este dejó de preocuparse por nada más que sus pensamientos, mostrándose cabizbajo y pensativo. Durante unos segundos Nine permaneció en silencio, hasta que:
—Solo sé que... cuando la Luna está ahí arriba, me siento diferente. Como si hubiera algo que todavía no consigo comprender. Y cuando su luz me roza la piel, siento que la Luna aún Arde.
Aquel muchacho que estaba enfrente de Nine no solo era fuerte. Su actitud demostraba que era una persona difícil de ofender. En lugar de buscar conflicto donde no lo había, parecía encontrar diversión incluso detrás de una amenaza o una burla.
El lunarian había escuchado algo que le había avivado la llama. Aquel joven le había retado a un combate mientras preparaba sus puños, pero esta vez lo había sentido diferente. Esta vez Nine se había contagiado de la diversión que su contrincante parecía esperar de un combate entre ambos. Aun así, el lunarian había decidido seguir con la conversación un rato más. Este sentía curiosidad y no quería que esa oportunidad se perdiera por un malentendido durante una demostración de habilidades.
Parecia que el grandullón con gafas de Sol era más educado de lo que Nine había presumido desde un principio. Este se estaba adaptando a la forma de ser del lunarian rápidamente, por lo que decidió presentarse.
Su nombre era Ubbe. Nine se repitió aquel nombre para no olvidarlo. Este pertenecía a la raza de los Buccaneer. Por aquel entonces Nine nunca había conocido a uno. Y si lo hubiera visto no habría sabido diferenciarlo. Su tamaño era claramente diferente al de un humano común, pero eso no era suficiente información para encasillarlo.
Nine agacho la cabeza y se froto la nuca con la palma de su mano derecha intentando recordar. Este sabía que le sonaba de algo la palabra Buccaneer, pero no conseguía recordarlo. Entonces, frustrado por la falta de recuerdos de su pasado, alzó la cabeza con los ojos entrecerrados y una pequeña sonrisa y preguntó:
— ¿Así que un Buccaneer? No conozco a nadie de tu raza. ¡Cuéntame! ¿Esque acaso tenéis problemas para procrear? ¡RAAAHAHA!
A Nine le encantaba reírse de sus propias bromas, por muy malas que fueran.
Entonces, entre las carcajadas, Ubbe dejó caer algo que hizo desaparecer toda diversión del rostro del lunarian. El extraño Buccaneer había conocido a otros de su raza. Para Nine, toda oportunidad de averiguar información sobre su propia raza era lo más valioso, con la intención de recordar o conocer su pasado algún día olvidado. Inmediatamente, sin procesar ni una sola palabra más, el lunarian se encontró preguntando exaltado.
—¡¿Conoces a alguien de mi raza?! ¡¿Como se llama!? !¿Dónde se encuentra ahora mismo?! ¿Puedes llevarme hasta ellos? ¡Haré lo que me pidas, lo que sea! ¡Pero por favor, cuéntame más!
Ubbe no parecía saber nada de la luna. Parecía que su relación con los lunarian no era tan estrecha como Nine hubiera deseado. Aunque el Sol dominaba el cielo despejado, el lunarian alzó la vista, como si la Luna siguiera allí, oculta tras la inmensidad azul.
— ¿La Luna, eh...? Si te digo la verdad, Ubbe, aún no estoy seguro de qué significa...
Sin decir una palabra más, Nine descendió lentamente hasta una roca cercana, a pocos metros de Ubbe. Este dejó de preocuparse por nada más que sus pensamientos, mostrándose cabizbajo y pensativo. Durante unos segundos Nine permaneció en silencio, hasta que:
—Solo sé que... cuando la Luna está ahí arriba, me siento diferente. Como si hubiera algo que todavía no consigo comprender. Y cuando su luz me roza la piel, siento que la Luna aún Arde.
INFORMACIÓN
