03-07-2026, 06:32 AM
Complentamente ajeno a sus pensamientos, Jin observó a Tezca con calma, terminando de cubrir correctamente su cuerpo con el yukata, acomodando el cinturón para que no se soltara fácilmente, dejando medio al descubierto gran parte de su pecho. Incluso habiendo terminado, quiso mantener sus manos alrededor de la cintura ajena por un momento más, solo un poco más. Descendió su rostro, con el mentón sobre el hombro del hombre, cerrando los ojos unos segundos más hasta que lo escuchó. Lo último se sintió... extraño. Abrió los ojos, momento en que sintió su mano sostener la suya, y la aceptó, apretándola del mismo modo.
Se dio el capricho de observarlo, mientras la conversación se mantenía de una sola dirección. Apretó la mandíbula, escuchándolo, recordando el momento que parecía haber levantado algunos muros entre ambos. Hubiera deseado no haberse prestado a ir a ese restaurante nunca. Si lo pudiera hacer... Cerró los ojos. No se apartó, aunque sus palabras dolían como nunca nada má ya que, desafortunadamente, no podía darle la contraria. Sí descendió la mirada, ahora contemplando las manos unidas.
No pudo seguir la frase, se quedó atorado en medio de la conversación, cerrando los ojos unos segundos más. Sentía los temblores de su mano. Respiraba, ansioso, nervioso. Solo deseaba mantener la calma un poco más. Apretó su mano una vez más, con algo más de fuerza. —¿Necesitas... tiempo? — No se atrevió a mirarle a la cara cuando pronunció esas palabras, con el temor de lo que pudiera significar arriesgarse de ese modo. Su pecho ahora latía con fuerza, una fuerza dolorosa, podía incluso sentir cómo palpitaba en las propias venas de su cuello. Elevó la mirada apenas unos pocos segundos después, buscando los ojos del rubio, esos ojos azules que tanto adoraba contemplar en sus momentos juntos.
Hizo una pausa, dejando caer su rostro sobre el hombro ajeno. —No podría después te todo lo que hemos vivido juntos... — Eso no quitaba que se sintiera culpable e incluso desagradable consigo mismo. Solo podía dar la razón al rubio frente a él. Lo abrazó con fuerza, hundiendo su rostro en el hombro. Esa maldita culpa, volver a tener esa desagradable sensación de compararse, una vez más, con Raigo.
—Sé que no es suficiente con disculparme contigo, incluso cuando sabes la razón... Pero aún así... — Apretó sus labios con la misma fuerza que apretaba la mano del propio Tezca, temblando esta vez él mismo. —Lo siento, Tezca. En serio lo siento por hacerte daño y, especialmente, por hacerte sentir así... Lo siento muchísimo... — Sus palbras temblaban cuando salían de su propia boca, mordiendo ahora su labio inferior. Algo que nunca pensó que iba a hacer, lo estaba haciendo con el rubio. —No me odies por lo que hice... Pero ya no habrá más motivos. Me tengo que hacer más fuerte, tengo que vencer a ese maldito imbécil y... Y con eso... — Separó su rostro, al fin, con una expresión que contenía el dolor que crecía en su interior. Elevó su diestra, acariciando la mejilla ajena. —Con eso, podré protegerte. Haría lo que fuera por ti, Tezca...
Se dio el capricho de observarlo, mientras la conversación se mantenía de una sola dirección. Apretó la mandíbula, escuchándolo, recordando el momento que parecía haber levantado algunos muros entre ambos. Hubiera deseado no haberse prestado a ir a ese restaurante nunca. Si lo pudiera hacer... Cerró los ojos. No se apartó, aunque sus palabras dolían como nunca nada má ya que, desafortunadamente, no podía darle la contraria. Sí descendió la mirada, ahora contemplando las manos unidas.

—Con que sepas que fue para protegerte...
No pudo seguir la frase, se quedó atorado en medio de la conversación, cerrando los ojos unos segundos más. Sentía los temblores de su mano. Respiraba, ansioso, nervioso. Solo deseaba mantener la calma un poco más. Apretó su mano una vez más, con algo más de fuerza. —¿Necesitas... tiempo? — No se atrevió a mirarle a la cara cuando pronunció esas palabras, con el temor de lo que pudiera significar arriesgarse de ese modo. Su pecho ahora latía con fuerza, una fuerza dolorosa, podía incluso sentir cómo palpitaba en las propias venas de su cuello. Elevó la mirada apenas unos pocos segundos después, buscando los ojos del rubio, esos ojos azules que tanto adoraba contemplar en sus momentos juntos.

—No planeo alejarme, no ahora... Mucho menos ahora que Raigo está en el medio.
Hizo una pausa, dejando caer su rostro sobre el hombro ajeno. —No podría después te todo lo que hemos vivido juntos... — Eso no quitaba que se sintiera culpable e incluso desagradable consigo mismo. Solo podía dar la razón al rubio frente a él. Lo abrazó con fuerza, hundiendo su rostro en el hombro. Esa maldita culpa, volver a tener esa desagradable sensación de compararse, una vez más, con Raigo.
—Sé que no es suficiente con disculparme contigo, incluso cuando sabes la razón... Pero aún así... — Apretó sus labios con la misma fuerza que apretaba la mano del propio Tezca, temblando esta vez él mismo. —Lo siento, Tezca. En serio lo siento por hacerte daño y, especialmente, por hacerte sentir así... Lo siento muchísimo... — Sus palbras temblaban cuando salían de su propia boca, mordiendo ahora su labio inferior. Algo que nunca pensó que iba a hacer, lo estaba haciendo con el rubio. —No me odies por lo que hice... Pero ya no habrá más motivos. Me tengo que hacer más fuerte, tengo que vencer a ese maldito imbécil y... Y con eso... — Separó su rostro, al fin, con una expresión que contenía el dolor que crecía en su interior. Elevó su diestra, acariciando la mejilla ajena. —Con eso, podré protegerte. Haría lo que fuera por ti, Tezca...
Porque ahora mismo él era lo más importante de su vida.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
