03-07-2026, 07:17 AM
(Última modificación: 07-07-2026, 07:01 AM por Saint Sheperd Ju Peter.
Razón: Nota de la administración, no pongas canciones que se reproducen solas
)
Maki miraba el horizonte mientras Merlot navegaba con ahora más maestría que nunca, aun así, parecía más lenta que otros navegantes, pero confiaba en ella, confiaría en ella todo, su vida muerte y más. Más allá de lo que se puede apostar, apostaría por ella… por ella y por el doctor. Hermoso sin duda, amable y aunque su aura despedía pura armonía, parecía tener un problema con la crueldad y la irritabilidad. El diagnostico de Maki era que necesitaba un abrazo. Pero ella no sería la que se lo daría. Mara se mantenía bajo cubierta con los grumetes, los niños que habían rescatado de las garras de los médicos trastornados de Drum. Habían embarcado alrededor de setenta mocosos y si bien se habían deshecho de bastantes, unos pocos aun persistían. —Acérquense… necesitamos repasar el plan… y con plan me refiero a que practiquemos… la música. Necesito que la escuchen más que con sus oídos, quiero que la sientan en sus venas, en su cuerpo, que sean uno con ella… Cherry… ¿Cantas? ¿Bailas?... seguro que bailas, ye te he visto moverte.— Dijo dando un acorde profundo y delicado tan fuerte que resonó por todo el barco. Y se escuchó la algarabía de los niños escoltando a Mara hasta la plancha de cubierta, estaba herida, una pierna fracturada. Aquella muchacha que habían ayudado en un motín, era quien le conto de la ruta, le dio las velas, las licencias y lo necesario para pasar por el bloqueo que estaban por ver. Quería encontrarse con su hermana Dona. Esperaba que estuviera bien y Las Valar le habían prometido llevarle un mensaje, decirle que estaba sana y salva y había que llevar ese mensaje a la isla del cielo junto a otros artículos de una especie de obra de teatro.
La hermosa canción de Maki comenzó y mientras todos los niños bailaban entre ellos, Mara aplaudía y podía ver en el rostro de sus salvadores iluminado. Cada nota, cada canto y cada paso y supo que este era uno de esos momentos que deseaba se mantuviera en su mente eternamente. Deseaba tomar este momento y congelarlo en sus ojos. Que nunca llegasen a la corriente ascendente, que nunca más tuvieran que preocuparse de nada. —Eso!!! Valars llegaremos al cielo, Iremos tras las estrellas mas allá del mar!!!— Mientras uno de los niños obligaba a Hyakhintos a bailar con él, pero quien recibía más atención sin duda era María Merlot, la más hermosa aparición que esta tierra jamás hubiera visto sobre la faz de la tierra. Siempre danzante. Siempre sonriente. Cada uno de sus movimientos parecía anunciar una voluntad que tomaba forma entre la niebla de Arabasta. Para muchos, aquella era la primera vez que contemplaban algo verdaderamente hermoso. Para Maki. Cada día que la veía era una fantasía cumplida.
Cuando llegaron al último puerto de Arabasta, los niños bajaron junto a una un poco más repuesta Mara. Maki ordeno a los tres más grandes escoltar a la mujer hasta la ciudad llevándola con seguridad a costa de sus propias vidas y entonces, solo entonces, Las Valar comenzaron su viaje por paraíso directo al firmamento con sus estrellas innumerables.
Dias después…
Ahora en esta cubierta el cielo se abría y cerraba a medida que se acercaban Maki continuaba con su canción, una canción poderosa y melancólica y giro a la proa sin dejar de cantar ni tocar, cada paso parecía ir sobre el mar mismo. Cantaba más y más alto dotando a sus amigos de tranquilidad y confianza. El viento golpeó su cabeza rapada. Bajo el sol parecía un faro. A lo lejos, las nubes malvadas negras, despiadadas, empezaban a devorar la luz. Ella con valentía se subió a la proa y sobre la barandilla manteniendo el equilibrio más y más desafiante contra la tormenta que comenzaba a anunciar que estaban ya cerca del punto donde Mara les había relatado que debían estar.
Cuando su canción termino. Su pecho subía y bajaba con emoción incontenible. El Royal Flush estaba radiante, la madera parecía nueva, recién barnizada, listo para luchar contra el mar, contra el cielo y contra lo que sea que los dioses envíen contra el. Su cuarto y más fiel tripulante. Tenía el mascaron de ciervo camuflado con telas y banderas de la compañía, las velas izadas con orgullo cambiadas por las oficiales que confirmaban que eran enviados del magnate de los envíos. Maki se sentía segura. Era un plan infalible. Pero cuando vio las flotas de la Marina sintió algo dentro de ella, algo podría salir mal. Pero.
—ADELANTE!!! NO VIVIRE CON MIEDO AL MAR AQUÍ Y AHORA NOS DECLARO DIOSES. DIOSES DEL CIELO Y DE LA TIERRA JAJAJAJA!!!— Dijo volviéndose a María Merlot y Cherry — RAPIDO RATAS DE MAR!! MERLOT AL TIMON!! CRUJAN LOS MASTILES!!! QUIERO TODOS LOS TRAPOS A LA TORMENTA!!! MAS TRAPO!!! MAS TRAPO!!!— Ordenó la capitana mientras saltaba cerca de Cherry para ayudarle a izar la vela principal —PREPAREN LA PROA!! AL FRENTE HACIA EL PUNTO DE SALTO!! BAJEN A CUBIERTA TODO LO QUE PUEDA SALIR VOLANDO!!! PREPAREN LOS CAÑONES Y PREPARENSE!! ESTO ES SOLO EL INICIO DE NUESTRA PRUEBA!!! AFORTUNADOS LOS QUE SE ENFRENTEN A NOSOTRAS!!! CONOCERAN A LOS DIOSES ANTES!!! — Dijo emocionada mientras ayudo posicionando un cañón detrás de una gran pancarta del magnate del bajo mundo. Miraba a todos moviéndose como un reloj bien calibrado y ella no se quedaba atrás. Maki tenía mucha experiencia dirigiendo tripulaciones. Había sido Marine en sus primeros años y justo antes de graduarse… la tragedia. Algo que no tiene por qué ser contado… no hoy.
Finalmente pudieron pasar por el bloqueo de los Marines. Todo salió según el plan, como seda ni siquiera fueron abordados ni interceptados. Pronto. Aliviada, respiró la calva de los Valar al dejar al cordón atrás, desconfiada recorrió parte del perímetro del barco mirando con especial atención la espuma de mar golpeando al Royal mientras sus dedos se mantenían acariciando la tsuka de sus armas. Entonces lo vio, el agua burbujeando, era un espectáculo hermoso, como una canción desesperada por explotar y surgir y entonces las nubes de tormenta comenzaron a llorar, el mar a rugir, una tenue canción comenzó a alzarse. —EL TIFON NOS AMENAZA… VALARS IREMOS AL CIELO!! PREPARENSE!! DIOSAS Y DIOSES SERAN DERRIBADOS!!!— El agua inundaba la cubierta del Royal, pero Maki no se rendía, con una carcajada amplia y desquiciada recibía el dolor del Royal para hacerlo suyo ☼Aguanta!!… aguanta hermana!☼ Se decía a sí misma y al navío.
El retumbar de las nubes eran aterradoras, las vibraciones oscilantes que les golpeaban declaraban el inicio de una comparsa victoriosa, todas melodías que se le metían en la mente, en los sueños y sus ojos dorados deseaban ir más allá del fin del cielo, recorrer el camino recto a la guarida de los dioses. —Escuchen… escuchen…!!! !!! son las voces de los dioses que nos llaman!! Merlot… llévanos allá cariño.— Dijo mientras tomo nuevamente su guitarra para acompañar las voces que les recibían con el valor de mil canciones pues Maki nunca había escuchado algo similar a esto. Tan glorioso tan etéreo, tan. ¡Celestial! La guitarra de Maki comenzó a luchar contra la tormenta.
Cada trueno responde como un tambor.
Cada ola marca un compás enloquecido.
Las cuerdas vibran desafinándose por el viento.
Los relámpagos iluminan cada acorde de Maki desafiándola.
Ella sonríe y comienza a rugir contra la tormenta de mil voces!
Entonces se sintió como un cataclismo. La madera crujió y rugió y el Royal se removió en sueños como una bestia herida, la fuerza del mar en ebullición comenzó a zarandearlos y a cantar con ella, la sinfonía de los dioses y los ángeles se hizo más y más fuerte, la luz comenzó a temblar, la noche y las garras reptantes de los truenos y la maldita corriente entonces reventó con la fuerza de mil soles en explosión, el agua hirvió y el Royal salió disparado como una bala perdida corriendo paralelamente al agua rugiente ascendente y el en lugar de ser golpeado se lanzó igual que una bestia acechante mordiendo el cuello de la corriente para no soltarla. —CUIDADO!! YA ESTAMOS EN EL CLIMAX DE ESTA SINFONIA MALDITA!!! LUCHEN!!! LUCHEN HERMANAS Y HERMANOS CONTRA ESTA CANCION MORTAL!!— gritó mientras se agarraba con todas sus fuerzas a la barandilla de la proa… quería ser la primera en ver la tierra más allá del cielo y su sonrisa resplandeciente de plata quería tocar primero las luces de las estrellas ocultas entre las nubes tempestuosas.
La hermosa canción de Maki comenzó y mientras todos los niños bailaban entre ellos, Mara aplaudía y podía ver en el rostro de sus salvadores iluminado. Cada nota, cada canto y cada paso y supo que este era uno de esos momentos que deseaba se mantuviera en su mente eternamente. Deseaba tomar este momento y congelarlo en sus ojos. Que nunca llegasen a la corriente ascendente, que nunca más tuvieran que preocuparse de nada. —Eso!!! Valars llegaremos al cielo, Iremos tras las estrellas mas allá del mar!!!— Mientras uno de los niños obligaba a Hyakhintos a bailar con él, pero quien recibía más atención sin duda era María Merlot, la más hermosa aparición que esta tierra jamás hubiera visto sobre la faz de la tierra. Siempre danzante. Siempre sonriente. Cada uno de sus movimientos parecía anunciar una voluntad que tomaba forma entre la niebla de Arabasta. Para muchos, aquella era la primera vez que contemplaban algo verdaderamente hermoso. Para Maki. Cada día que la veía era una fantasía cumplida.
Cuando llegaron al último puerto de Arabasta, los niños bajaron junto a una un poco más repuesta Mara. Maki ordeno a los tres más grandes escoltar a la mujer hasta la ciudad llevándola con seguridad a costa de sus propias vidas y entonces, solo entonces, Las Valar comenzaron su viaje por paraíso directo al firmamento con sus estrellas innumerables.
Dias después…
Ahora en esta cubierta el cielo se abría y cerraba a medida que se acercaban Maki continuaba con su canción, una canción poderosa y melancólica y giro a la proa sin dejar de cantar ni tocar, cada paso parecía ir sobre el mar mismo. Cantaba más y más alto dotando a sus amigos de tranquilidad y confianza. El viento golpeó su cabeza rapada. Bajo el sol parecía un faro. A lo lejos, las nubes malvadas negras, despiadadas, empezaban a devorar la luz. Ella con valentía se subió a la proa y sobre la barandilla manteniendo el equilibrio más y más desafiante contra la tormenta que comenzaba a anunciar que estaban ya cerca del punto donde Mara les había relatado que debían estar.
Cuando su canción termino. Su pecho subía y bajaba con emoción incontenible. El Royal Flush estaba radiante, la madera parecía nueva, recién barnizada, listo para luchar contra el mar, contra el cielo y contra lo que sea que los dioses envíen contra el. Su cuarto y más fiel tripulante. Tenía el mascaron de ciervo camuflado con telas y banderas de la compañía, las velas izadas con orgullo cambiadas por las oficiales que confirmaban que eran enviados del magnate de los envíos. Maki se sentía segura. Era un plan infalible. Pero cuando vio las flotas de la Marina sintió algo dentro de ella, algo podría salir mal. Pero.
—ADELANTE!!! NO VIVIRE CON MIEDO AL MAR AQUÍ Y AHORA NOS DECLARO DIOSES. DIOSES DEL CIELO Y DE LA TIERRA JAJAJAJA!!!— Dijo volviéndose a María Merlot y Cherry — RAPIDO RATAS DE MAR!! MERLOT AL TIMON!! CRUJAN LOS MASTILES!!! QUIERO TODOS LOS TRAPOS A LA TORMENTA!!! MAS TRAPO!!! MAS TRAPO!!!— Ordenó la capitana mientras saltaba cerca de Cherry para ayudarle a izar la vela principal —PREPAREN LA PROA!! AL FRENTE HACIA EL PUNTO DE SALTO!! BAJEN A CUBIERTA TODO LO QUE PUEDA SALIR VOLANDO!!! PREPAREN LOS CAÑONES Y PREPARENSE!! ESTO ES SOLO EL INICIO DE NUESTRA PRUEBA!!! AFORTUNADOS LOS QUE SE ENFRENTEN A NOSOTRAS!!! CONOCERAN A LOS DIOSES ANTES!!! — Dijo emocionada mientras ayudo posicionando un cañón detrás de una gran pancarta del magnate del bajo mundo. Miraba a todos moviéndose como un reloj bien calibrado y ella no se quedaba atrás. Maki tenía mucha experiencia dirigiendo tripulaciones. Había sido Marine en sus primeros años y justo antes de graduarse… la tragedia. Algo que no tiene por qué ser contado… no hoy.
Finalmente pudieron pasar por el bloqueo de los Marines. Todo salió según el plan, como seda ni siquiera fueron abordados ni interceptados. Pronto. Aliviada, respiró la calva de los Valar al dejar al cordón atrás, desconfiada recorrió parte del perímetro del barco mirando con especial atención la espuma de mar golpeando al Royal mientras sus dedos se mantenían acariciando la tsuka de sus armas. Entonces lo vio, el agua burbujeando, era un espectáculo hermoso, como una canción desesperada por explotar y surgir y entonces las nubes de tormenta comenzaron a llorar, el mar a rugir, una tenue canción comenzó a alzarse. —EL TIFON NOS AMENAZA… VALARS IREMOS AL CIELO!! PREPARENSE!! DIOSAS Y DIOSES SERAN DERRIBADOS!!!— El agua inundaba la cubierta del Royal, pero Maki no se rendía, con una carcajada amplia y desquiciada recibía el dolor del Royal para hacerlo suyo ☼Aguanta!!… aguanta hermana!☼ Se decía a sí misma y al navío.
El retumbar de las nubes eran aterradoras, las vibraciones oscilantes que les golpeaban declaraban el inicio de una comparsa victoriosa, todas melodías que se le metían en la mente, en los sueños y sus ojos dorados deseaban ir más allá del fin del cielo, recorrer el camino recto a la guarida de los dioses. —Escuchen… escuchen…!!! !!! son las voces de los dioses que nos llaman!! Merlot… llévanos allá cariño.— Dijo mientras tomo nuevamente su guitarra para acompañar las voces que les recibían con el valor de mil canciones pues Maki nunca había escuchado algo similar a esto. Tan glorioso tan etéreo, tan. ¡Celestial! La guitarra de Maki comenzó a luchar contra la tormenta.
Cada trueno responde como un tambor.
Cada ola marca un compás enloquecido.
Las cuerdas vibran desafinándose por el viento.
Los relámpagos iluminan cada acorde de Maki desafiándola.
Ella sonríe y comienza a rugir contra la tormenta de mil voces!
Entonces se sintió como un cataclismo. La madera crujió y rugió y el Royal se removió en sueños como una bestia herida, la fuerza del mar en ebullición comenzó a zarandearlos y a cantar con ella, la sinfonía de los dioses y los ángeles se hizo más y más fuerte, la luz comenzó a temblar, la noche y las garras reptantes de los truenos y la maldita corriente entonces reventó con la fuerza de mil soles en explosión, el agua hirvió y el Royal salió disparado como una bala perdida corriendo paralelamente al agua rugiente ascendente y el en lugar de ser golpeado se lanzó igual que una bestia acechante mordiendo el cuello de la corriente para no soltarla. —CUIDADO!! YA ESTAMOS EN EL CLIMAX DE ESTA SINFONIA MALDITA!!! LUCHEN!!! LUCHEN HERMANAS Y HERMANOS CONTRA ESTA CANCION MORTAL!!— gritó mientras se agarraba con todas sus fuerzas a la barandilla de la proa… quería ser la primera en ver la tierra más allá del cielo y su sonrisa resplandeciente de plata quería tocar primero las luces de las estrellas ocultas entre las nubes tempestuosas.
Play Me!

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