03-07-2026, 09:23 PM
Ninguno de los presentes sería capaz de controlar el destino que este mar los tenía preparados. Sin saber aun cual sería su paradero ni a donde lo llevarían todas sus ambiciones más oscuras despedía a su valiente compañero Wyatt recostado en la barandilla de madera del Aloha Kai. Desde allí, observaba al rubio en el puerto, había sido un gran compañero, no había lugar ni en su mente ni en su corazón que albergara atisbo de duda. Un fiel compañero dispuesto a inmolarse por tal de salvar a un solo hombre, valorando la vida de otro por encima de la suya propia. Así era la lealtad; algo que escaseaba tanto en este mundo como en muchos otros. El rubio había captado a la perfección cual era el significado real de ser un Hanu Mahana. No podía juzgarlo por haber preferido quedarse en Neur ¿quien en su sano juicio lo haría? era un semental igual que su caballo, un distinto así como decía uno de mis panitas. Así como si de un soldado de la marina se tratara, con dos dedos en la frente, Barald lo despedía haciéndole un saludo militar de despedida como gesto de compañerismo real y camaradería, porque aunque el se quedara allí con su nueva vida, siempre lo consideraría su compañero; un matata siempre será un matata. - En la vida siempre se elige Wyatt. Se feliz y ten familia, no todo es ser un pirata. - Agarró tan solo por un momento con delicadeza el collar que lucía siempre orgulloso, no había día que no se acordara de todo cuanto se estaba perdiendo y en las noches no podía evitar sentirse culpable. Su ambición era enorme, más incluso que el mismo pero nunca más que su heredera al trono.
Era inteligente dejar jugar a aquellos que eran mejor que uno y tener claro cual es el rol a seguir para que un equipo fuera determinante y sin ir más lejos que de su propia realidad, confiaría en la habilidad de sus nakamas para eludir el control gubernamental que más que miedo daba risa. Quedo en su alcoba personal afilando sus armas mientras fumaba allguno de sus cigarrillos sin prisa ni temor por ser descubierto. Una vez el señor mostacho y compañía hicieron su magia, el azabache saló del interior del barco para colocarse en la proa y extender medio cuerpo por fuera del barco, intentando ver el control a lo lejos - ¿En serio alguien que paga a esos tipos? - Con sus palabras mostraba su absoluta mofa hacia la poca eficacia que tenía el gobierno para absolutamente todo, o al menos, desde su punto de vista. - Les tenía mas fé - Dejo reposar su cuerpo en la barandilla y colocó ambas piernas fuera del barco observando desde su perspectiva como avanzaban a gran velocidad. El Aloha Kai era rápido, muy rápido, jamás había navegado en una corbeta y desde luego, el viento que sentía en su rostro era increíblemente reconfortante. Barald le temía a muy pocas cosas y el mar nunca había sido una de ellas por más que fuera un bendecido por el diablo.
Observó a la tripulación desde ese punto, de momento todo estaba en calma, disfruten el momento muchachos, se vienen curvas pero antes ... ¿conocen el minuto del soldado? el pasado ya fue y el futuro no existe; con aquel cigarrillo en su boca aun sentado sobre la madera mantenía su mirada fija en el mar rompiéndose, dispuesto a enfrentarse a su presente y al nuevo destino que el mar les tenía preparados. Cerro sus ojos y empezó a arquear su espalda, primero a un lado y luego al otro. Al terminar suspiró y sin perder el equilibrio en ningún momento estiro ambas manos hacia sus hombros y con un movimiento rápido, desenfundó sus dos armas dando dos cortes al aire. Escuchar el alma del acero cortando el aire, eso solo podían hacerlo unos pocos. Abrió sus ojos de inmediato. - Perfectas - El timonel informó de la tormenta que se avecinaba y poco después, la lluvia los alcanzó, al igual que las corrientes de viento que empezaron a zarandear el barco con potencia y ante tal esplendor de la naturaleza en alta mar, el solo podía hacer una cosa. Toda una vida de niño soñando con momentos como esos y ahora los estaba viviendo. Barald junto al resto de la tripulación siguió el plan para sobrevivir a la explosión submarina que se avecinaba, el fenómeno de la naturaleza que los enviaría directamente hasta el siguiente destino, la isla del cielo. - Parece que en vez de al cielo vamos al infierno muchachos ¿escuchan esa mierda? -
Siempre imaginé que cuando el todo poderoso te programaba una cita con el puto San Pedro todo sería música celestial que transmitiera paz, pero esa melodía sonaba al mismísimo Hades rey de los muertos y el camino hasta el puto inframundo. Empapado por el temporal, mostró su alerta real en cuanto escucho gritar al piloto de maniobras del Aloha Kai que ahora podría tener un par de problemas serios. Sabía que en el mar estaba más que seguro con el capitán pero ... ¿en el aire? Pudo escuchar como bajo el barco el agua burbujeaba, y de pronto, sintió aquel impulso nervioso en su ojo derecho ¿era el momento de moverse? sin duda! así que sin pensarlo, se movió lo mas rápido que pudo para agarrarse a lo primero que encontró, el mastil principal. El barco despegó segundos mas tarde elevando su enorme peso y a todos sus integrantes con el. Pudo sentir estremecerse su estomago por el repentino giro de los acontecimientos. Y si, ese era uno de los caminos a Skypiea, el fenómeno natural Knock up Stream. - ¿Quiere propulsarse en el aire? el bro esta loco - Busco con la mirada la cuerda del mástil principal y a la orden del nuevo piloto de Ryanair, se lanzó directo a por ella de un salto, cortando la cuerda de inmediato de un katanazo para hacer que la vela principal se estirara de golpe. - Espera mier... - Y a falta de muy poco en el aire, se agarró con una mano a la cuerda antes de quedar a merced del destino, sujetando la misma con fuerza para que se mantuviera completamente estirada mientras miraba hacia abajo viendo como se alejaban del mar. - Y si os digo que tenemos una probabilidad de sobrevivir del 0% si no llegamos a la isla del cielo ¿os arrepentís de algo? - Si por lo que sea los astros hoy no estaban alineados con la suerte ... solo la muerte podría esperarles y aquello, le pareció divertido ¿era un ignorante? para nada, solo un temerario.
Un rey jamás estará por encima de su corona, ni de su futura reina.
Era inteligente dejar jugar a aquellos que eran mejor que uno y tener claro cual es el rol a seguir para que un equipo fuera determinante y sin ir más lejos que de su propia realidad, confiaría en la habilidad de sus nakamas para eludir el control gubernamental que más que miedo daba risa. Quedo en su alcoba personal afilando sus armas mientras fumaba allguno de sus cigarrillos sin prisa ni temor por ser descubierto. Una vez el señor mostacho y compañía hicieron su magia, el azabache saló del interior del barco para colocarse en la proa y extender medio cuerpo por fuera del barco, intentando ver el control a lo lejos - ¿En serio alguien que paga a esos tipos? - Con sus palabras mostraba su absoluta mofa hacia la poca eficacia que tenía el gobierno para absolutamente todo, o al menos, desde su punto de vista. - Les tenía mas fé - Dejo reposar su cuerpo en la barandilla y colocó ambas piernas fuera del barco observando desde su perspectiva como avanzaban a gran velocidad. El Aloha Kai era rápido, muy rápido, jamás había navegado en una corbeta y desde luego, el viento que sentía en su rostro era increíblemente reconfortante. Barald le temía a muy pocas cosas y el mar nunca había sido una de ellas por más que fuera un bendecido por el diablo.
Observó a la tripulación desde ese punto, de momento todo estaba en calma, disfruten el momento muchachos, se vienen curvas pero antes ... ¿conocen el minuto del soldado? el pasado ya fue y el futuro no existe; con aquel cigarrillo en su boca aun sentado sobre la madera mantenía su mirada fija en el mar rompiéndose, dispuesto a enfrentarse a su presente y al nuevo destino que el mar les tenía preparados. Cerro sus ojos y empezó a arquear su espalda, primero a un lado y luego al otro. Al terminar suspiró y sin perder el equilibrio en ningún momento estiro ambas manos hacia sus hombros y con un movimiento rápido, desenfundó sus dos armas dando dos cortes al aire. Escuchar el alma del acero cortando el aire, eso solo podían hacerlo unos pocos. Abrió sus ojos de inmediato. - Perfectas - El timonel informó de la tormenta que se avecinaba y poco después, la lluvia los alcanzó, al igual que las corrientes de viento que empezaron a zarandear el barco con potencia y ante tal esplendor de la naturaleza en alta mar, el solo podía hacer una cosa. Toda una vida de niño soñando con momentos como esos y ahora los estaba viviendo. Barald junto al resto de la tripulación siguió el plan para sobrevivir a la explosión submarina que se avecinaba, el fenómeno de la naturaleza que los enviaría directamente hasta el siguiente destino, la isla del cielo. - Parece que en vez de al cielo vamos al infierno muchachos ¿escuchan esa mierda? -
Siempre imaginé que cuando el todo poderoso te programaba una cita con el puto San Pedro todo sería música celestial que transmitiera paz, pero esa melodía sonaba al mismísimo Hades rey de los muertos y el camino hasta el puto inframundo. Empapado por el temporal, mostró su alerta real en cuanto escucho gritar al piloto de maniobras del Aloha Kai que ahora podría tener un par de problemas serios. Sabía que en el mar estaba más que seguro con el capitán pero ... ¿en el aire? Pudo escuchar como bajo el barco el agua burbujeaba, y de pronto, sintió aquel impulso nervioso en su ojo derecho ¿era el momento de moverse? sin duda! así que sin pensarlo, se movió lo mas rápido que pudo para agarrarse a lo primero que encontró, el mastil principal. El barco despegó segundos mas tarde elevando su enorme peso y a todos sus integrantes con el. Pudo sentir estremecerse su estomago por el repentino giro de los acontecimientos. Y si, ese era uno de los caminos a Skypiea, el fenómeno natural Knock up Stream. - ¿Quiere propulsarse en el aire? el bro esta loco - Busco con la mirada la cuerda del mástil principal y a la orden del nuevo piloto de Ryanair, se lanzó directo a por ella de un salto, cortando la cuerda de inmediato de un katanazo para hacer que la vela principal se estirara de golpe. - Espera mier... - Y a falta de muy poco en el aire, se agarró con una mano a la cuerda antes de quedar a merced del destino, sujetando la misma con fuerza para que se mantuviera completamente estirada mientras miraba hacia abajo viendo como se alejaban del mar. - Y si os digo que tenemos una probabilidad de sobrevivir del 0% si no llegamos a la isla del cielo ¿os arrepentís de algo? - Si por lo que sea los astros hoy no estaban alineados con la suerte ... solo la muerte podría esperarles y aquello, le pareció divertido ¿era un ignorante? para nada, solo un temerario.
![[Imagen: djsakojdoasjdoiaks.jpg]](https://i.ibb.co/xKqMJ9tZ/djsakojdoasjdoiaks.jpg)
Cofre del tesoro
![[Imagen: FIRMA.jpg]](https://i.ibb.co/SXXG5bYt/FIRMA.jpg)
