06-07-2026, 12:11 AM
El sonido era estruendoso, como si atravesara no solo una tormenta, pues el agua en tal maginitud hacia un ruido increiblemente atronador, pero era casi opacado por los canticos y sonidos de musica, una musica que le recordaba su travesias en los blues, algo muy eclesiastico por decirlo de alguna forma. La fuerza con la que eran elevados también era algo importante, pero no era suficiente para destantear al espadachin de cabellos azabaches, pues con firmeza se mantenía sujetado de la barandilla del navio encargado de transportar productos hacia Skypea bajo la tutela de la compañia Nozama. Sus cabellos eran humedecidos por la brisa que se generaba, aunque era mas tormentoso que una brisa, tampoco era algo demasiado incomodo de sentir, se mantenia respirando, concentrado y observando lo que podia o lo que las gotas aunque pequeñas un poco molestas caisan sobre su rostro y ojos, obstruyendo de forma tenua su mirar.
Pero conforme sentia que se elevaba la embarcación las nubes oscuras que aglomeraban aquel túnel vertical se volvían menos oscuras, menos tormentosas y el ruido estruendoso comenzaba a disminuir, no habia sido rapido, se habia sentido algo lento, pero quizá era por la preocupación, aunque leve, de llegar en una pieza a un lugar como este, que durante los dias que estuvo de incognito escucho diversas cosas sobre esta mítica isla y lo que iba a suceder ahi. Pues Dharma no solia quedarse con la duda y menos sobre acontecimientos y conocimientos de a donde iba a estar, era parte de su oficio, era una persona letrada, con inteligencia y estrategia. No era solamente un pirata o un asesino, pero sin duda alguna esas oponiones le daban totalmente igual.
Ajustando sus músculos de su espalda con lentitud a manera de estiramientos, comenzó a sentir como la presión del navío era menor y las nubes ahora mas claras y menos agua, le permitían ver de mejor manera las decenas de barcos que también subían en conjunto, navíos de todo tipo, incluso de la marina y gobierno mundial , no sabia si todos ellos iban a ser partícipes de los juegos del soberano, de los cuales entendía un poco más y de su gobernante. Aunque no era de su mayor interés por ahora saber más. Lo que si pudo notar cuando la calma llego y los barcos hicieron "erupción" era como no todos pudieron sobrevivir pero si lo fue la mayoría o al menos eso parecía. Con un ligero suspiros se sacudía la gorra que traía puesta, para después volverla a colocar su cabeza. | Al menos no me moje tanto como imaginaba...jahjahjah. | Decía para si mismo mientras observaba a su alrededor, no tanto las inclemencias de este fenómeno de la naturaleza que permitía la existencia de una isla del cielo y su vía de llegada.
El astro rey se alzaba sobre el lienzo azulado, con radiante energía, iluminando todo a su alrededor, el contraste de hace unos minutos con el actual era demasiado. Dharma parpadeaba un par de veces para ajustar de la mejor manera su vista y soltándose del barandal podía sentir como el navío se ajustaba a unas aguas extrañas, pues estas además de parecer echas de espuma o algodón, se notaban de lo mas suaves y esponjosas, generando un campo de nubes blancas que fungía como un mar único, la vista era algo hermosa y no había forma de negarlo. También estaba el infortunio de los mas desdichados, mostrando el resultado de la fatalidad de no haber llegado de forma adecuada al final de este tramo, restos de navíos y cajas con cosas flotando en estas aguas extrañas. Junto con algunos cuerpos sin vida y otros más pareciendo perecer, algunos intentando sobrevivir aun, pero cada quien era su propio mundo, pues cada navío era parte otro empresario y en el que iba Dharma habían logrado sobrevivir sin mayor dilema, quizá alguno que otro rasguño en la embarcación pero nada de importancia.
Su vista ya aclimatada a la luz, le dejaba ver la playa o lo que parecía ser las costas de esta isla, arena casi tan blanca como las nubes y después una cantidad considerablemente tupida de vegetación que se mostraba de gran tamaño, parecido a la selva de Kyodania. Eso le traía algunos recuerdos al espadachín. El bosque con grandes arboles y variedad de frutos y vegetación se presentaba en aquella costa, pues no había más indicios de vida, más que las indicaciones predispuestas para los recién llegados, simbolizadas con una serie de antorchas de considerable tamaño que servían de señalización, se podían contar cinco en su totalidad. El navío Nozama se preparaba para descender y en un simple pestañeo, el oriundo de Wano desaparecía del balcón del barco, para mostrarse ahora sobre las arenas de esta isla.
| Me pregunto que clase de secretos y curiosidades habitaran aqui... | Mencionaba, como si platicara con alguien más pero era consigo mismo, como de costumbre, mientras con sus orbes esmeralda veía hacia una construcción que se alzaba mínimamente sobre la gran arboleda, con un brillo que quería competir con el sol. Se mostraba lejano, pero sin duda alguna para quien quisiera y pudiera notarlo seria algo curioso. Sin mencionar más y ya estando en "tierra firme" Dharma notaba como de las embarcaciones bajaban diversos personajes, sin ponerles tanta atención, tomo una de las cajas que encallaban en la costa y comenzó a caminar en dirección a la antorcha numero cuatro pues el se encontraba justo en el medio así que decidió caminar hacia su derecha yendo hacia la que había contabilizado como la numero cuatro. Mientras caminaba por aquella playa de apariencia solitaria, tambien pudo observando una cantidad muy considerable de caracolas de gran tamaño, al parecer esas grandes dimensiones no se limitaban a la flora terrestre. De estas mismas se podia escuchar la finalización de aquel sonido que habia acompañado a los navios durante la subida. El espadachin pirata, podia deducir que servian como amplificadores de sonido o algo por el estilo, no dandoles mayor importancia pues no era de su interes.
Pero sin previo aviso se podía escuchar un murmullo luego alguien carraspear, aquel ruido venia de las mismas caracolas que "adornaban" el camino de la playa y después de unos instantes mientras Dharma iba caminando hacia la antorcha numero cuatro, comenzó a escuchar lo que salía de aquellas caracolas. | Zaratsuki... algo recuerdo... hmmm... | Con una sonrisa tenue, sin mostrar mas que una pequeña mueca, Dharma continuo su camino junto con la caja de tamaño mediano que portaba entre sus manos, la cual parecía contener algunas botellas de licor, por el sonido que estas hacían de forma muy leve al caminar. Eran unas 10 botellas, lo cual no le generaba ningún conflicto en cargar, pues su peso al menos para este espadachín era algo minimo a lo que podía soportar. Mientras caminaba el regente de Skypea dio su presentación así como indicaciones lógicas, las cuales ya estaba acatando Dharma. Llegando a la antorcha numero cuatro sin mayor dilema. Continuaría la ruta que esta pudiera mostrar.
Pero conforme sentia que se elevaba la embarcación las nubes oscuras que aglomeraban aquel túnel vertical se volvían menos oscuras, menos tormentosas y el ruido estruendoso comenzaba a disminuir, no habia sido rapido, se habia sentido algo lento, pero quizá era por la preocupación, aunque leve, de llegar en una pieza a un lugar como este, que durante los dias que estuvo de incognito escucho diversas cosas sobre esta mítica isla y lo que iba a suceder ahi. Pues Dharma no solia quedarse con la duda y menos sobre acontecimientos y conocimientos de a donde iba a estar, era parte de su oficio, era una persona letrada, con inteligencia y estrategia. No era solamente un pirata o un asesino, pero sin duda alguna esas oponiones le daban totalmente igual.
Ajustando sus músculos de su espalda con lentitud a manera de estiramientos, comenzó a sentir como la presión del navío era menor y las nubes ahora mas claras y menos agua, le permitían ver de mejor manera las decenas de barcos que también subían en conjunto, navíos de todo tipo, incluso de la marina y gobierno mundial , no sabia si todos ellos iban a ser partícipes de los juegos del soberano, de los cuales entendía un poco más y de su gobernante. Aunque no era de su mayor interés por ahora saber más. Lo que si pudo notar cuando la calma llego y los barcos hicieron "erupción" era como no todos pudieron sobrevivir pero si lo fue la mayoría o al menos eso parecía. Con un ligero suspiros se sacudía la gorra que traía puesta, para después volverla a colocar su cabeza. | Al menos no me moje tanto como imaginaba...jahjahjah. | Decía para si mismo mientras observaba a su alrededor, no tanto las inclemencias de este fenómeno de la naturaleza que permitía la existencia de una isla del cielo y su vía de llegada.
El astro rey se alzaba sobre el lienzo azulado, con radiante energía, iluminando todo a su alrededor, el contraste de hace unos minutos con el actual era demasiado. Dharma parpadeaba un par de veces para ajustar de la mejor manera su vista y soltándose del barandal podía sentir como el navío se ajustaba a unas aguas extrañas, pues estas además de parecer echas de espuma o algodón, se notaban de lo mas suaves y esponjosas, generando un campo de nubes blancas que fungía como un mar único, la vista era algo hermosa y no había forma de negarlo. También estaba el infortunio de los mas desdichados, mostrando el resultado de la fatalidad de no haber llegado de forma adecuada al final de este tramo, restos de navíos y cajas con cosas flotando en estas aguas extrañas. Junto con algunos cuerpos sin vida y otros más pareciendo perecer, algunos intentando sobrevivir aun, pero cada quien era su propio mundo, pues cada navío era parte otro empresario y en el que iba Dharma habían logrado sobrevivir sin mayor dilema, quizá alguno que otro rasguño en la embarcación pero nada de importancia.
Su vista ya aclimatada a la luz, le dejaba ver la playa o lo que parecía ser las costas de esta isla, arena casi tan blanca como las nubes y después una cantidad considerablemente tupida de vegetación que se mostraba de gran tamaño, parecido a la selva de Kyodania. Eso le traía algunos recuerdos al espadachín. El bosque con grandes arboles y variedad de frutos y vegetación se presentaba en aquella costa, pues no había más indicios de vida, más que las indicaciones predispuestas para los recién llegados, simbolizadas con una serie de antorchas de considerable tamaño que servían de señalización, se podían contar cinco en su totalidad. El navío Nozama se preparaba para descender y en un simple pestañeo, el oriundo de Wano desaparecía del balcón del barco, para mostrarse ahora sobre las arenas de esta isla.
| Me pregunto que clase de secretos y curiosidades habitaran aqui... | Mencionaba, como si platicara con alguien más pero era consigo mismo, como de costumbre, mientras con sus orbes esmeralda veía hacia una construcción que se alzaba mínimamente sobre la gran arboleda, con un brillo que quería competir con el sol. Se mostraba lejano, pero sin duda alguna para quien quisiera y pudiera notarlo seria algo curioso. Sin mencionar más y ya estando en "tierra firme" Dharma notaba como de las embarcaciones bajaban diversos personajes, sin ponerles tanta atención, tomo una de las cajas que encallaban en la costa y comenzó a caminar en dirección a la antorcha numero cuatro pues el se encontraba justo en el medio así que decidió caminar hacia su derecha yendo hacia la que había contabilizado como la numero cuatro. Mientras caminaba por aquella playa de apariencia solitaria, tambien pudo observando una cantidad muy considerable de caracolas de gran tamaño, al parecer esas grandes dimensiones no se limitaban a la flora terrestre. De estas mismas se podia escuchar la finalización de aquel sonido que habia acompañado a los navios durante la subida. El espadachin pirata, podia deducir que servian como amplificadores de sonido o algo por el estilo, no dandoles mayor importancia pues no era de su interes.
Pero sin previo aviso se podía escuchar un murmullo luego alguien carraspear, aquel ruido venia de las mismas caracolas que "adornaban" el camino de la playa y después de unos instantes mientras Dharma iba caminando hacia la antorcha numero cuatro, comenzó a escuchar lo que salía de aquellas caracolas. | Zaratsuki... algo recuerdo... hmmm... | Con una sonrisa tenue, sin mostrar mas que una pequeña mueca, Dharma continuo su camino junto con la caja de tamaño mediano que portaba entre sus manos, la cual parecía contener algunas botellas de licor, por el sonido que estas hacían de forma muy leve al caminar. Eran unas 10 botellas, lo cual no le generaba ningún conflicto en cargar, pues su peso al menos para este espadachín era algo minimo a lo que podía soportar. Mientras caminaba el regente de Skypea dio su presentación así como indicaciones lógicas, las cuales ya estaba acatando Dharma. Llegando a la antorcha numero cuatro sin mayor dilema. Continuaría la ruta que esta pudiera mostrar.
OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
