06-07-2026, 05:05 AM
Avanzamos con decisión indiferentes del peligro, sin echar la vista atrás. Tampoco serviría de nada, pues con la mezcla del estruendo celestial y la aceleración, estoy prácticamente ciego y sordo. Tan solo me queda mirar al frente, con la vista fija en nuestra meta. Las nubes negras nos devuelven la mirada, saturadas de electricidad y descargando un aguacero infinito que nos impacta de frente.
No hay retirada posible para ninguna nave presente, el choque se produce con una violencia abrumadora. El veðrfölnir perfora la superficie del cielo como una daga atraviesa la carne, perdiendo pequeños fragmentos de madera de la proa y el mascarón, rasgando sus velas ligeramente y partiendo alguna que otra cuerda vieja. Aún así lo navego firme, inamovible del rumbo vertical. Estas pequeñas heridas apenas dejarán cicatrices en el barco, una carabela que ya ha vivido viajes y aventuras más turbulentas que esta. Otros no sufren la misma suerte ni tienen mi misma habilidad al timón, cayendo al vacío encontrando una muerte segura bajo las olas. Que el océano infinito sea su tumba.
Los minutos pasan más despacio de lo que me gustaría, aunque disfruto cada instante. La vida no siempre te da la posibilidad de cabalgar una tormenta. Tras los nubarrones, se deja ver una bruma blanquecina, algodón de azúcar blanco como la leche fresca de vaca recién recogida. Echo la vista atrás un segundo, buscando a mi hermano. Ahí está, estoico. Le regalo una sonrisa de victoria. Él me hace un gesto alegre chasqueando y apuntándome con sus dedos indicie, soltando su frasecilla icónica. Lo hemos conseguido.
Llegamos al otro lado, una costa paradisíaca de aguas claras como el marfil y una arena fina que daba paso a una vegetación acuciante. A nuestro alrededor, sobre el mar de nubes, pedazos de aquellos barcos que no consiguieron llegar, perdedores. Sobre la playa, un incalculable número de caracolas de todos los tamaños, formas y colores. Le daban mucho juego y variedad al lugar. Tal vez, al acabar el evento, podría pasar por aquí con los Hijos del Ragnarok para robarme alguna y hacerme alguna artesanía chula con ellas.
Hay tantas, que incluso se adentran en el "agua" y rodean por completo a todos los barcos que logramos alcanzar la superficie, que no son pocos. Estas cesan la música ensordecedora que reproducían para emitir un mensaje a los presentes. Es el mismísimo Zaratsuki, Emperador de Skypia, actual perro del Gobierno. Nos pide amablemente que atraquemos y dejemos la mercancía de Nozama descargada en la costa. Después, que tomemos una ruta de las diferentes que se adentran en la selva, sin desvíos.
Dicho y hecho. Con pericia consigo posicionar correctamente al Veðrfölnir tan cerca de la playa como me es posible. Tras dar la orden de tirar el ancla, Ubbe ordenó a las tropas descargar. Recogieron todas las cajas de la bodega y la bajaron a través de la pasarela, amontonando todo el material en una zona segura de la playa, a resguardo de caer al vacío. Tras esto, me quedé con un pequeño grupo de piratas, un par de decenas. -¡¡Ey, vosotros!!- llamo su atención. -Venid, acercaos. Tengo una misión especial para vosotros.- una vez reunidos, las instrucciones eran claras. -En caso de peligro, llamad a Ubbe inmediatamente y avisad del problema. A todo lujo de detalles.-ordeno, con tono amable, para acabar de una forma más épica. -¡¡Y por supuesto defended al Veðrfölnir!! Es el hogar de todos, no lo olvidéis. - con esto atado, solo me queda dirigirme al resto. -¡¡Los demás, con nosotros!! La gloria nos espera.- Bajo del barco con todo mi arsenal, tan solo dejando mi Den Den Mushi. Yggdrasil reposa en el hombro diestro, como se costumbre. En el cinto, toda la cuadrilla de martillos, escondidos por las ropas de marinero que aún cubren nuestra piel.
Ahora solo queda escoger que ruta tomar. Me sorprende la cantidad de participantes que han llegado hasta aquí arriba. Desde apestosos Marines a otros grupos de piratas que no logro identificar. Alguna que otra bandera me quiere sonar, aunque tampoco hago el esfuerzo en recordarlas. Aquí he venido a ganar los juegos, no a masacrar tripulaciones enteras. Para eso ya habrá tiempo más adelante.
Yo estoy seguro por el camino que pienso ir. -Bien, vamos por el primero, ¡¡Hacia allá!!- señalo con determinación en dirección a la derecha. Ubbe hace lo mismo, pero se equivoca por completo y señala hacia la izquierda, al quinto camino. Y lo peor es que el muy idiota se cree que tiene razón. Me lo hace saber, terminando la frase con una de sus palabritas en ese idioma inventado que usa. Cuando se pone así, me hierve la sangre. - Anda, cállate comemierda, que vas más perdido que un hijoputa el día del padre. Es para allá.- insisto, dejando claro quien manda. El pequeño Buccaneer se rebota de mala manera, se encara y se transforma en un monstruo titánico tan grande como yo, capaz de hacerme el tú por tú sin ningún apuro. Lejos de achantarne, le planto la frente sobre la suya. Si quiere pelea, la va a tener.
En ese momento, cabeza con cabeza, nuestras mentes parece que tomaron una decisión al unísono. Como si uno pudiera mandar sobre el otro, soltamos lo que pensamos a la vez.
Señalamos la ruta del medio. La bronca, tan rápido como llega, se va. Por alguna extraña razón, ya sea conexión entre hermanos o que somos demasiado idiotas como para estar en desacuerdo, hemos llegado a un acuerdo mutuo sin negociar. Con esto claro, tomamos el camino, ambos, acompañados de 50 hombres y con sed de exploración y victoria. Skypia aguarda.
No hay retirada posible para ninguna nave presente, el choque se produce con una violencia abrumadora. El veðrfölnir perfora la superficie del cielo como una daga atraviesa la carne, perdiendo pequeños fragmentos de madera de la proa y el mascarón, rasgando sus velas ligeramente y partiendo alguna que otra cuerda vieja. Aún así lo navego firme, inamovible del rumbo vertical. Estas pequeñas heridas apenas dejarán cicatrices en el barco, una carabela que ya ha vivido viajes y aventuras más turbulentas que esta. Otros no sufren la misma suerte ni tienen mi misma habilidad al timón, cayendo al vacío encontrando una muerte segura bajo las olas. Que el océano infinito sea su tumba.
Los minutos pasan más despacio de lo que me gustaría, aunque disfruto cada instante. La vida no siempre te da la posibilidad de cabalgar una tormenta. Tras los nubarrones, se deja ver una bruma blanquecina, algodón de azúcar blanco como la leche fresca de vaca recién recogida. Echo la vista atrás un segundo, buscando a mi hermano. Ahí está, estoico. Le regalo una sonrisa de victoria. Él me hace un gesto alegre chasqueando y apuntándome con sus dedos indicie, soltando su frasecilla icónica. Lo hemos conseguido.
Llegamos al otro lado, una costa paradisíaca de aguas claras como el marfil y una arena fina que daba paso a una vegetación acuciante. A nuestro alrededor, sobre el mar de nubes, pedazos de aquellos barcos que no consiguieron llegar, perdedores. Sobre la playa, un incalculable número de caracolas de todos los tamaños, formas y colores. Le daban mucho juego y variedad al lugar. Tal vez, al acabar el evento, podría pasar por aquí con los Hijos del Ragnarok para robarme alguna y hacerme alguna artesanía chula con ellas.
Hay tantas, que incluso se adentran en el "agua" y rodean por completo a todos los barcos que logramos alcanzar la superficie, que no son pocos. Estas cesan la música ensordecedora que reproducían para emitir un mensaje a los presentes. Es el mismísimo Zaratsuki, Emperador de Skypia, actual perro del Gobierno. Nos pide amablemente que atraquemos y dejemos la mercancía de Nozama descargada en la costa. Después, que tomemos una ruta de las diferentes que se adentran en la selva, sin desvíos.
Dicho y hecho. Con pericia consigo posicionar correctamente al Veðrfölnir tan cerca de la playa como me es posible. Tras dar la orden de tirar el ancla, Ubbe ordenó a las tropas descargar. Recogieron todas las cajas de la bodega y la bajaron a través de la pasarela, amontonando todo el material en una zona segura de la playa, a resguardo de caer al vacío. Tras esto, me quedé con un pequeño grupo de piratas, un par de decenas. -¡¡Ey, vosotros!!- llamo su atención. -Venid, acercaos. Tengo una misión especial para vosotros.- una vez reunidos, las instrucciones eran claras. -En caso de peligro, llamad a Ubbe inmediatamente y avisad del problema. A todo lujo de detalles.-ordeno, con tono amable, para acabar de una forma más épica. -¡¡Y por supuesto defended al Veðrfölnir!! Es el hogar de todos, no lo olvidéis. - con esto atado, solo me queda dirigirme al resto. -¡¡Los demás, con nosotros!! La gloria nos espera.- Bajo del barco con todo mi arsenal, tan solo dejando mi Den Den Mushi. Yggdrasil reposa en el hombro diestro, como se costumbre. En el cinto, toda la cuadrilla de martillos, escondidos por las ropas de marinero que aún cubren nuestra piel.
Ahora solo queda escoger que ruta tomar. Me sorprende la cantidad de participantes que han llegado hasta aquí arriba. Desde apestosos Marines a otros grupos de piratas que no logro identificar. Alguna que otra bandera me quiere sonar, aunque tampoco hago el esfuerzo en recordarlas. Aquí he venido a ganar los juegos, no a masacrar tripulaciones enteras. Para eso ya habrá tiempo más adelante.
Yo estoy seguro por el camino que pienso ir. -Bien, vamos por el primero, ¡¡Hacia allá!!- señalo con determinación en dirección a la derecha. Ubbe hace lo mismo, pero se equivoca por completo y señala hacia la izquierda, al quinto camino. Y lo peor es que el muy idiota se cree que tiene razón. Me lo hace saber, terminando la frase con una de sus palabritas en ese idioma inventado que usa. Cuando se pone así, me hierve la sangre. - Anda, cállate comemierda, que vas más perdido que un hijoputa el día del padre. Es para allá.- insisto, dejando claro quien manda. El pequeño Buccaneer se rebota de mala manera, se encara y se transforma en un monstruo titánico tan grande como yo, capaz de hacerme el tú por tú sin ningún apuro. Lejos de achantarne, le planto la frente sobre la suya. Si quiere pelea, la va a tener.
En ese momento, cabeza con cabeza, nuestras mentes parece que tomaron una decisión al unísono. Como si uno pudiera mandar sobre el otro, soltamos lo que pensamos a la vez.
-IREMOS...¡¡¡POR AHÍ!!!-
Ubbe VS Sigurd
Señalamos la ruta del medio. La bronca, tan rápido como llega, se va. Por alguna extraña razón, ya sea conexión entre hermanos o que somos demasiado idiotas como para estar en desacuerdo, hemos llegado a un acuerdo mutuo sin negociar. Con esto claro, tomamos el camino, ambos, acompañados de 50 hombres y con sed de exploración y victoria. Skypia aguarda.
En efecto, cajita feliz

![[Imagen: OlVNotQ.png]](https://i.imgur.com/OlVNotQ.png)