06-07-2026, 08:50 PM
—No me vayas a decir que te molesta un disparo, Aki-chan. — dije con una sonrisa divertida al verlo agacharse para recoger la bala de la arena, después de todo, ni siquiera había logrado atravesar su piel, eso hablaba más de él que de mi puntería. Observé cómo la giraba entre los dedos antes de guardarla en uno de sus bolsillos, y no pude evitar llevarme una mano al pecho con un gesto exageradamente orgulloso. —Hasta un recuerdito te dejé, tesoro. — comenté entre risas, señalando el bolsillo donde había terminado la bala. — Mira que no cualquiera consigue que te lleves un souvenir después de un entrenamiento. —
Negué con la cabeza mientras seguía moviéndome despacio sobre la arena, sin bajar la guardia. —Eso sí honey, la próxima vez espero que no colecciones todas mis balas. Son caras, Aki-chan. — añadí con una sonrisa traviesa. En cuanto escuché a Akira interesarse por el Okama Way, mis ojos se abrieron como si dos estrellas acabaran de encenderse en ellos. La sonrisa juguetona que había llevado durante todo el entrenamiento se desvaneció por un instante, reemplazada por una expresión mucho más serena, pocas cosas lograban ponerme así de serio.
—Akira, el Okama Way es muchas cosas, tesoro. —dije con una calma poco habitual en mí, respiré hondo antes de continuar. —El Okama Way es vivir con libertad. Es ser tú mismo sin pedirle permiso al mundo. Es reconocerte, aceptarte y dejar de esconder quién eres por miedo a lo que puedan decir los demás. Es enfrentarte a tus propios demonios sin renunciar a tu esencia, incluso cuando hacerlo sea lo más difícil. — Mis alas se acomodaron suavemente a mi espalda mientras hablaba, y una sonrisa cálida volvió a dibujarse en mi rostro. —También es amar, querer y cuidar. Es tender la mano incluso cuando nadie la habría tendido por ti. Es creer que las personas pueden cambiar y darles la oportunidad de demostrarlo. El Okama Way no habla de cómo te vistes, de a quién amas o de cómo te ves, habla de la libertad de ser la mejor versión de ti mismo, tesoro. — Bajé la voz apenas, sin dejar de mirarlo.
—Yo pasé muchos años creyendo que había algo malo conmigo. Hasta que entendí que el problema nunca fui yo, sino quienes querían decidir cómo debía vivir. Desde ese día prometí que jamás volvería a esconderme, y que, si podía evitar que otra persona sintiera esa misma soledad, lo haría sin pensarlo dos veces. —
—Por eso sigo este camino, Aki-chan. No porque me haga diferente, sino porque me enseñó a quererme tal y como soy. — En cuanto iba a responderle sobre los pendientes que llevaba, tesoro… lo perdí de vista. Mis ojos ni siquiera fueron capaces de seguir su movimiento, un instante estaba frente a mí y al siguiente ya no había rastro de él. Akira era verdaderamente rápido cuando se lo proponía, de eso ya no me quedaba ninguna duda, sentí el desplazamiento antes de verlo. Su maniobra levantó arena a mi alrededor y durante un segundo pensé que el ataque vendría desde un ángulo completamente distinto. Había usado una finta, moviéndose por el suelo para hacerme reaccionar pero esa pequeña distracción también le costaría cara, tesoro.
Apenas se posicionó frente a mí, no desperdicié la oportunidad. —¡ARIES! —grité con fuerza, anunciando mi técnica como siempre, impulsé todo mi cuerpo hacia adelante y proyecté una patada frontal con mis sensuales botas, descargando toda la fuerza de mis piernas directamente hacia su pecho, exactamente en el mismo lugar donde la bala había impactado sin conseguir atravesar su resistente piel. —¡A ver si esta sí deja marca, tesoro! —
Negué con la cabeza mientras seguía moviéndome despacio sobre la arena, sin bajar la guardia. —Eso sí honey, la próxima vez espero que no colecciones todas mis balas. Son caras, Aki-chan. — añadí con una sonrisa traviesa. En cuanto escuché a Akira interesarse por el Okama Way, mis ojos se abrieron como si dos estrellas acabaran de encenderse en ellos. La sonrisa juguetona que había llevado durante todo el entrenamiento se desvaneció por un instante, reemplazada por una expresión mucho más serena, pocas cosas lograban ponerme así de serio.
—Akira, el Okama Way es muchas cosas, tesoro. —dije con una calma poco habitual en mí, respiré hondo antes de continuar. —El Okama Way es vivir con libertad. Es ser tú mismo sin pedirle permiso al mundo. Es reconocerte, aceptarte y dejar de esconder quién eres por miedo a lo que puedan decir los demás. Es enfrentarte a tus propios demonios sin renunciar a tu esencia, incluso cuando hacerlo sea lo más difícil. — Mis alas se acomodaron suavemente a mi espalda mientras hablaba, y una sonrisa cálida volvió a dibujarse en mi rostro. —También es amar, querer y cuidar. Es tender la mano incluso cuando nadie la habría tendido por ti. Es creer que las personas pueden cambiar y darles la oportunidad de demostrarlo. El Okama Way no habla de cómo te vistes, de a quién amas o de cómo te ves, habla de la libertad de ser la mejor versión de ti mismo, tesoro. — Bajé la voz apenas, sin dejar de mirarlo.
—Yo pasé muchos años creyendo que había algo malo conmigo. Hasta que entendí que el problema nunca fui yo, sino quienes querían decidir cómo debía vivir. Desde ese día prometí que jamás volvería a esconderme, y que, si podía evitar que otra persona sintiera esa misma soledad, lo haría sin pensarlo dos veces. —
—Por eso sigo este camino, Aki-chan. No porque me haga diferente, sino porque me enseñó a quererme tal y como soy. — En cuanto iba a responderle sobre los pendientes que llevaba, tesoro… lo perdí de vista. Mis ojos ni siquiera fueron capaces de seguir su movimiento, un instante estaba frente a mí y al siguiente ya no había rastro de él. Akira era verdaderamente rápido cuando se lo proponía, de eso ya no me quedaba ninguna duda, sentí el desplazamiento antes de verlo. Su maniobra levantó arena a mi alrededor y durante un segundo pensé que el ataque vendría desde un ángulo completamente distinto. Había usado una finta, moviéndose por el suelo para hacerme reaccionar pero esa pequeña distracción también le costaría cara, tesoro.
Apenas se posicionó frente a mí, no desperdicié la oportunidad. —¡ARIES! —grité con fuerza, anunciando mi técnica como siempre, impulsé todo mi cuerpo hacia adelante y proyecté una patada frontal con mis sensuales botas, descargando toda la fuerza de mis piernas directamente hacia su pecho, exactamente en el mismo lugar donde la bala había impactado sin conseguir atravesar su resistente piel. —¡A ver si esta sí deja marca, tesoro! —
Mi off
![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
