07-07-2026, 10:14 AM
Sin duda era capaz, mucho más que cualquiera que hubiera conocido hasta el momento, era astuto, rápido y letal, además no temía usar cualquier método a su alcance para hacerse con la victoria, sin duda era uno de aquellos que podrían darle pelea en el futuro a Maki. Pero ella no se preocupaba por eso, porque no parecía especialmente preocupado por la villana pirata. Aunque no lo había dicho, seguro el se daba cuenta, no era estúpido, aunque en apariencia dejase entrever que era fácil de engañar. Maki no era estúpida. Era un marine y no podía confiarse de esos lavaplatos.
Una vez más, motivado esperaba que le diera la oportunidad de esta vez hacer lo que quería, o lo que se suponía deseaba hacer. El camino fue rápidamente cortado por dos guardias, ambos bastante grandes, bastante imponentes, ambos con magulladuras y cortes uno de ellos tenía una vendita en la nariz y el otro en la mejilla. Parecía… si, eran gladiadores de la arena clandestina. Seguro no ten buenos como los que pelean en un evento estelar, pero parecía que si sabían defenderse. Uno de ellos se acercó a Maki con intención de detenerla, pero solo recibió una patada tan fuerte que sintió por primera vez que le arrancaban la cabeza. El otro, su compañero quiso llevar sus manos al arma de su costado, pero Maki nuevamente haciendo gala de su increíble velocidad corrió y de una sola patada voladoras lo estampo contra la puerta que se abrió de par en par dando paso a la zona de almacenaje.
Mientras tanto entre sombras muchos de los asistentes comenzaban a consumir sustancias, polvos y una que otra pastilla, todas ellas drogas potentes y adictivas. Corría poco a poco el licor y la lujuria entre los participantes, las mujeres y los hombres comenzaban a mostrar sus torsos desnudos y abajo los combatientes continuaban luchando por demostrar su valor como Mandingos. Unos con dueños otros con algo que demostrar. Puerquito seguro solo quería divertirse.
Nuevamente el combate fue ganado por el marine, esta vez efectivamente fue ganado con mucho más tiempo, dándole a ella el tiempo suficiente para hacer lo que debía o su brújula de la justicia le obligaba a hacer. Fuego… lenguas de fuego por todos lados, manzanas, cajones llenos de manzanas y drogas dentro de ella comenzó a incendiarse como si dentro de ellas hubiera algún tipo de acelerante. No sabía que era pero lo que si sabía era que era potente, alucinógena y desinhibidora. Drogas de las que se usan para engañar jovencitas y someterlas a la voluntad de estos malditos bastardos que venían a ver peleas, sangre y después a llevarse algo de esa droga para sus fechorías.
Maki camino entonces rápidamente por el pasillo antes que el humo le ganase en su carrera y alguien mas viniera. Cuando paso al costado de los dos guardias. Solo basto una patada mas en la cara para cada uno para devolverlos al reino de las sombras. —Ojalá les paguen bien por dormir… tontos!!— Escupió al suelo mientras metía en sus bolsillos un par de bolsitas con el veneno que venia dentro de las jodidas manzanas.
Cuando volvió al palco, su puerco regreso… y sus manos raudas se encaminaron a su cuerpo volviendo al papel de doncella en apuros y dueña de un mandingo luchador. —Supongo que esta vez también has ganado mi príncipe guerrero… o prefieres “warpig”? cual te gusta más?— Dijo con una voz dulce y melosa, y termino de decirlo cuando escucho la alarma en forma de gritos y descontrol, la gente comenzó a atropellarse unos a otros y pasaban al costado de la pareja como almas escapando del hades. Tropezándose con la mesa y con Maki y Jesse, los ojos afilados y satisfechos de la señora de las marcas de fuego en su piel miraron con desdén el espectáculo y podía ver ya algunas de las llamas por los pasillos. Maki sin esperar a su campeón salió rauda hacia la salida, empujando con gran fuerza, una que no se condecía con su figura esbelta y graciosa, pero cuando se quitó su sobrestante, uno que volaría entre las masas perdida para siempre, demostró debajo de ella una cantidad masiva de músculos para ser una mujer. Preparada para la guerra y el combate
Su guitarra aulló y desde su interior acaricio una especie de empuñadura que sobresalía en paralelo a la quilla, un movimiento, dos, tres y cuatro y los guardias que corrían contra ella en dirección a apagar las llamas cayeron, cercenados por su ira, su furia vengadora. Volvió su vista a Jesse mientras todos se alejaban de la locura hecha mujer e ira. —Esto es lo que soy… ahora tu trabajo termino cerdito de guerra eres libre de salvar tu vida. Y vivirla lo mejor que puedas. — Dijo para desaparecer entre el humo y el fuego, el fuego era a lo menos que temía pues sus marcas de escándalo, aparte de lucir dolorosas le dotaban de un descuido importante a la hora de marcar aun mas su piel de cicatrices de batalla.
Su objetivo. El salón superior, aprovechando la quema de la droga y el principal ingreso de los señores de la posada obtendría algo muy preciado para ella. Direcciones. Una de las direcciones de uno de aquellos bastardos que buscaba. La mujer mas maldita y pendenciera que ella conociera. Una luchadora de látigo. Una de las doce armas. Una de las benefactoras y accionistas de esta arena clandestina y seguro dueña también de parte de la droga que se había comenzado a destruir.
Pateo la puerta y cayo destrozada por la potencia de sus piernas. No había nadie. Pero seguro en nada llegarían los guardias mas preparados. Rescatar información seguro era clave para una maleante como “Látigo”
Una vez más, motivado esperaba que le diera la oportunidad de esta vez hacer lo que quería, o lo que se suponía deseaba hacer. El camino fue rápidamente cortado por dos guardias, ambos bastante grandes, bastante imponentes, ambos con magulladuras y cortes uno de ellos tenía una vendita en la nariz y el otro en la mejilla. Parecía… si, eran gladiadores de la arena clandestina. Seguro no ten buenos como los que pelean en un evento estelar, pero parecía que si sabían defenderse. Uno de ellos se acercó a Maki con intención de detenerla, pero solo recibió una patada tan fuerte que sintió por primera vez que le arrancaban la cabeza. El otro, su compañero quiso llevar sus manos al arma de su costado, pero Maki nuevamente haciendo gala de su increíble velocidad corrió y de una sola patada voladoras lo estampo contra la puerta que se abrió de par en par dando paso a la zona de almacenaje.
Mientras tanto entre sombras muchos de los asistentes comenzaban a consumir sustancias, polvos y una que otra pastilla, todas ellas drogas potentes y adictivas. Corría poco a poco el licor y la lujuria entre los participantes, las mujeres y los hombres comenzaban a mostrar sus torsos desnudos y abajo los combatientes continuaban luchando por demostrar su valor como Mandingos. Unos con dueños otros con algo que demostrar. Puerquito seguro solo quería divertirse.
Nuevamente el combate fue ganado por el marine, esta vez efectivamente fue ganado con mucho más tiempo, dándole a ella el tiempo suficiente para hacer lo que debía o su brújula de la justicia le obligaba a hacer. Fuego… lenguas de fuego por todos lados, manzanas, cajones llenos de manzanas y drogas dentro de ella comenzó a incendiarse como si dentro de ellas hubiera algún tipo de acelerante. No sabía que era pero lo que si sabía era que era potente, alucinógena y desinhibidora. Drogas de las que se usan para engañar jovencitas y someterlas a la voluntad de estos malditos bastardos que venían a ver peleas, sangre y después a llevarse algo de esa droga para sus fechorías.
Maki camino entonces rápidamente por el pasillo antes que el humo le ganase en su carrera y alguien mas viniera. Cuando paso al costado de los dos guardias. Solo basto una patada mas en la cara para cada uno para devolverlos al reino de las sombras. —Ojalá les paguen bien por dormir… tontos!!— Escupió al suelo mientras metía en sus bolsillos un par de bolsitas con el veneno que venia dentro de las jodidas manzanas.
Cuando volvió al palco, su puerco regreso… y sus manos raudas se encaminaron a su cuerpo volviendo al papel de doncella en apuros y dueña de un mandingo luchador. —Supongo que esta vez también has ganado mi príncipe guerrero… o prefieres “warpig”? cual te gusta más?— Dijo con una voz dulce y melosa, y termino de decirlo cuando escucho la alarma en forma de gritos y descontrol, la gente comenzó a atropellarse unos a otros y pasaban al costado de la pareja como almas escapando del hades. Tropezándose con la mesa y con Maki y Jesse, los ojos afilados y satisfechos de la señora de las marcas de fuego en su piel miraron con desdén el espectáculo y podía ver ya algunas de las llamas por los pasillos. Maki sin esperar a su campeón salió rauda hacia la salida, empujando con gran fuerza, una que no se condecía con su figura esbelta y graciosa, pero cuando se quitó su sobrestante, uno que volaría entre las masas perdida para siempre, demostró debajo de ella una cantidad masiva de músculos para ser una mujer. Preparada para la guerra y el combate
Su guitarra aulló y desde su interior acaricio una especie de empuñadura que sobresalía en paralelo a la quilla, un movimiento, dos, tres y cuatro y los guardias que corrían contra ella en dirección a apagar las llamas cayeron, cercenados por su ira, su furia vengadora. Volvió su vista a Jesse mientras todos se alejaban de la locura hecha mujer e ira. —Esto es lo que soy… ahora tu trabajo termino cerdito de guerra eres libre de salvar tu vida. Y vivirla lo mejor que puedas. — Dijo para desaparecer entre el humo y el fuego, el fuego era a lo menos que temía pues sus marcas de escándalo, aparte de lucir dolorosas le dotaban de un descuido importante a la hora de marcar aun mas su piel de cicatrices de batalla.
Su objetivo. El salón superior, aprovechando la quema de la droga y el principal ingreso de los señores de la posada obtendría algo muy preciado para ella. Direcciones. Una de las direcciones de uno de aquellos bastardos que buscaba. La mujer mas maldita y pendenciera que ella conociera. Una luchadora de látigo. Una de las doce armas. Una de las benefactoras y accionistas de esta arena clandestina y seguro dueña también de parte de la droga que se había comenzado a destruir.
Pateo la puerta y cayo destrozada por la potencia de sus piernas. No había nadie. Pero seguro en nada llegarían los guardias mas preparados. Rescatar información seguro era clave para una maleante como “Látigo”

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