07-07-2026, 10:32 PM
¿Debía explicar que no me encantaban los lugares selváticos? No era para malinterpretarse, ciudad o territorio inexplorado, Tezca Norova siempre resaltará como una estrella y sin embargo resulta un poco más difícil negociar con las plantas que con los humanos. El ancho camino parecía una carretera, al menos por encima, formado por menos vegetación que el frondoso paisaje que había visto antes que la dama fortuna me guiara ¿Podría significar que había más civilización por la zona? Al menos por este camino no podía asegurarlo, aunque resultara obvio: ver para creer.
El camino andaba sin ver un fin exacto ¿Se trataba de un camino hecho para carretas? Tal vez debimos traer algo parecido, siempre podría contar con mis súbditos para cargarme si llegaba a cansarme pero no pensaba mostrar mis cartas tan pronto, espera ¿Mis cartas a qué? Si parecía que venía so-, aunque… En ese momento me pareció ver una figura un poco, solo un poco, más adelantada ¿Barald? No. Barald no era tan alto, no era ningún miembro de mi tripulación. El mundo parecía ir cada vez más lento en ese preciso instante y por una fracción de segundo, solo una, creí que podría tratarse de una alucinación.

Oh, amada fortuna ¿Qué hiciste? ¿Eres tan cruel para engañar mi vista así? Avancé un par de pasos con rapidez, había sido tan poco cuidadoso que probablemente aquel hombre tan reconocible como hace dos años podría escuchar. —…Jin. — La voz había sido tan suave como la seda y expectante, haciendo detener mis pasos mientras sentía como mi propio corazón parecía salirse del pecho, la respiración era difícil. Claro, habíamos hablado hace no tanto pero… de eso a verlo. Mis pasos, pesados como si la arcilla en mis pies se hubiera hecho mucho más pesada de lo normal, avanzaban para intentar alcanzar su rostro y poder observar este con los ojos del hombre moribundo cuando finalmente ha visto su salvación.
Se parecía tanto al hombre de hace dos años, con la presión en el pecho ni siquiera pude abrazarlo: Demasiado sorprendido, encantando, con las ansias de mirar al pelinegro por una eternidad más y grabar su recuerdo en mi cerebro, el silencio a nuestro alrededor lograba sellar el momento en lo más cercano a un sueño, pero sabía que no lo era porque ni siquiera en mis sueños pude visualizar a aquel hombre de forma tan vívida, toda comparación, toda imaginación apenas lograba ser un burlesco dibujo del presente. —Te ves diferente: Tus ojos se ven cansado, tu cabello es más largo… creciste. — Tuve que tomar un largo respiro para encontrar una vez más la voz que parecía irse entre el anhelo y en este una sonrisa parecía tomar forma. Ver para creer. Me había tardado en la segunda, aunque lo estuviera viendo, por supuesto, sigo siendo el hombre más afortunado.

—Me parece que no es necesario decirte mi nombre… ¿Me entiendes? — Recordé esas palabras como si fuera la primera vez, soltando una pequeña carcajada. Por supuesto que ahora en esas palabras no había mucha picardía, pero una calma que pocas veces creí lograr en la vida, los pasos lentos volvieron a hacerse presentes para intentar acercarme al hombre como si su presencia fuera necesaria.
Cuando estuve a punto de hablar, un extraño sonido, como el agua pasando con rapidez “gruñó” si es que podía llamarlo gruñido a nuestras espaldas, donde volteé con cierta urgencia y un rubor en el rostro como si hubiera sido atrapado con las manos en la masa. Un ave, al menos lo que parecía una especie de ave gigante y gorda nos observaba como si ya le cayéramos mal sin conocernos.

¿Y esta cosa que es? ¿Quiere comida? Miré a Jin como si supiera más que yo o si pudiera leer mis pensamientos, pero finalmente saqué mi mejor sonrisa de comerciante, al cual era increíble y admirada por todo el south blue, obvio. —Buenas ¿También elegiste este camino? — No creía que me fuera a responder pero al menos esperaba que quitara esa cara, algo en su acusación visual hizo que retrocediera un par de pasos, manteniendo unos justos y a disgusto centímetros del pelinegro y así, volver a caminar a la par del yakuza.
La suerte da lo que necesitas, no lo que quieres, pero como esta señora me ama demasiado y no es celosa como el mar: me había dado ambos, aunque no estaba tan seguro de que podría pintar este pajarote por la zona. El camino continuaba extendiéndose mientras soltaba alguna que otra palabra conversacional para el yakuza y nuestro pájaro enorme si es que en algún momento decidía meterse a la conversación. —Venga, Sé que es un camino recto pero te juro que ya vi el mismo árbol tres veces, o sea, tal vez la rama un poco jodida al costado pero vamos, misma madera, esto me recuerda cuando fui a explorar esa isla con un montón de hierbas medicinales: tuve que pedirle ayuda a un herbolario ¿Cómo se llamaba? Bueno, la cosa es que me dijo “mira esta es buena y esta te va a matar” Las dos se veían exactamente igual… Yo creo que care´malo me entiende ¿Me entiendes? — Dije haciendo referencia al pájaro que venía detrás de nosotros.
Tiempo después logramos ver algo más que camino: En la cúspide de nuestro andar y frente a nosotros una civilización se presentaba en magnificencia, la ciudad parecía hecha para mí; brillaba en dorado que contrastaba con el azul de mi traje y combinaba con las joyas doradas incrustadas a los hombros de este, la sonrisa de mis labios en ensanchó terminando en una sonora carcajada. —¡JAJAJAJA! Amor ¿Lo ves? La arquitectura frente a nosotros, entre tanta selva ¡Parece un tesoro perdido! ¿Quién dijo que habría tal majestuosidad entre las hojas y piedras? — Me incliné ligeramente, entrecerrando los ojos para intentar ver más allá, pero estaba bastante lejos. Las estructuras miraban a una estructura mucho más grande. —¡A andar! Tal vez mi tripulación ya haya llegado: Voy a presentarte a los impacientes, care´malo, vámonos. — Volteé para saber si el pájaro enorme seguía con nosotros, avanzando en recto hacía la civilización si eso era posible.
Contrato confidencial: Tezca Norova

![[Imagen: Firma-Tezca.png]](https://i.ibb.co/sJMGWw7F/Firma-Tezca.png)