The fist of the divas | P.R | Entrenamiento
#10
Las palabras de Masami, llenas de sinceridad y abriendo su corazón, me llegaron como una hostia de realidad a la que, por suerte, no me había tocado enfrentar a lo largo de mi vida. Tal vez por ser despreocupado o por la gente que me había rodeado siempre, pero cada persona tiene unas circunstancias, y aquella profunda declaración, se quedó grabada en mi mente.

El Okama Way no era una simple excentricidad ni una excusa para la eleganza extravaganza, era un grito de guerra, o al menos así me lo estaba transmitiendo Masami. Un grito de guerra contra las cadenas con las que tal vez intenta atraparte el mundo, un escudo de convicción y amor propio que cortaba incluso más que el filo de una espada. No pude evitar sentir respeto por mi compañera, que por fin se negaba a ocultar su verdadera esencia, sincerándose conmigo, y seguramente en un futuro con el resto de los compañeros de la división 80.

Pero tras esas palabras y la sangre caliente del entrenamiento, las reflexiones no daban tregua y tampoco detienen golpes, así que tan pronto terminó de hablar y de asegurarme que, en efecto, seguía ese camino porque le había enseñado quererse tal y como era, ahora iba yo a hacer que lo hiciera pero en el campo de batalla. Y ahí es donde aparecí de nuevo, tras aquella pirueta triple mortal y los golpes al suelo, levantando una nube de arena y confiando que mi desplazamiento veloz me daría ventaja. Lástima que soy un bocazas.

Tan pronto caí frente a ella, y mala mía por haber ido diciendo al aire todos y cada uno de mis movimientos, intuyó en lugar exacto en el que caería después del salto, frente a ella, y al grito de “Aries” me arreó un patadón en el mismo lugar donde había intentado atravesarme con una bala minutos atrás.

La bota con la que me dio el golpe pesaba más que yo, podría decirse, impactó de lleno en mi pecho como si fuera un ariete, y encima con el pedazo de plataforma que llevaba en aquellas botas, el cual me hundió en el pecho sin mucho problema—. ¡Aggg, maldita sea! ¡Yo te voy avisando! Bueno, es verdad, fallo mío… Bien jugado… Esas pedazo de botas… Son buenas… ¿Has pensado en decirle a Juan que les eche un ojo? Tal vez pueda mejorarlas de alguna forma —suspiré mientras me daba palmaditas en el pecho, después de haber recibido el impacto de lleno. Me había dejado un nuevo tatuaje encima de la cicatriz. Un precioso cuadrado del mismo tamaño y forma que las plataformas de aquellas botas que le subían hasta las rodillas.

—Sin duda, es un ataque con estilo —hice un chasquido mientras guiñaba el ojo a modo de respuesta tras analizar el resultado del impacto de su ataque. La fuerza bruta de aquella patada frontal fue genial. Una bala no era nada, pero esta patada llevaba encima el peso del Okama Way, y eso hizo que se dibujara en mi rostro una amplia sonrisa, mezcla de adrenalina, admiración y orgullo, mientras seguía frotándome el pecho con una mano.

—Lo admito Masato Ami… Esa filosofía tuya del okama way me encanta. Vivir sin pedirle permiso al mundo, hace falta mucha voluntad para eso —empecé a decir mientras volvía a estirar la espalda para recuperar lentamente la postura mientras alzaba la mirada y encontrar mis ojos son los suyos—. Esa bota tuya pesa más que el plomo, definitivamente, sí que ha dejado marca, tesoro —afilé la mirada, manteniendo el espíritu competitivo del entrenamiento—. Pero si vas a defender tu libertad con tanta pasión, vas a tener que seguirme el ritmo, corazón. ¡Me toca! ¡BUTO KAITEN! —y de manera totalmente esquizofrénica, me lancé contra Masami para atraparla en un fuerte abrazo con brazos y piernas, de un salto, y asegurándome de que mi cabeza se quedaba por encima de la suya en altura. Y en efecto, este salto me ayudaría a que, con la inercia del movimiento con el que me acerque a ella, poder doblar el cuerpo para apoyar mi cabeza en la arena y empezar a girar a gran velocidad. Si esto no la mareaba, no sabía qué más ya podía hacer. La anterior patada le había hecho bastante daño y estaba jugando bastante bien sus cartas, así que las mías esta vez iban a ser algo diferentes, al más puro estilo Britney Spears en época de covid.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2383 - 176 = 2207
Energia: 1924 - 138 = 1786
Espiritu: 378 + 0 = 378


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RE: The fist of the divas | P.R | Entrenamiento - por Akira Raito - 08-07-2026, 11:04 AM

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