10-07-2026, 01:13 AM
No podía creer lo que tenía ante sus ojos. Si bien no guardaba muy buenos recuerdos de parte de su familia, sí que recordaba cosas que podían serle importantes. Especialmente lo que solían hablarle sobre la razón de porqué ella tenía alas y no la demás gente de Baterilla. También le habían alcanzado a mencionar la ciudad dorada de Shandora, aunque nada más allá de la mención. Y por primera vez, se sentía agradecida de que no le hubieran prestado la suficiente atención. Pues lo que veía no tenía descripción alguna que pudiera aceptar de parte de su familia.
Podía notar la emoción en los demás que estaban por aquella ruta de camino a la ciudad dorada y escuchó que Varo Ganchin parecía saber sobre la ciudad en sí. Emocionada, quiso acercarse al hurón, en una actitud que se notaba que era la de alguien queriendo escuchar. Y a lo mejor el mink hurón pudo decir algo, pero la atención de Yuuki voló a los sujetos que empezaron a desbarrancarse como morsas de un peñasco. La atención de Yuuki volaría, pero aquellos sujetos no... y la escena sería bastante grotesca, incluso cuando uno de ellos lograría sobrevivir a la caída.
La reacción de Ryota fue más que suficiente para resumir lo que sintió y pensó Yuuki en ese instante. Guardaría silencio. O eso habría hecho, pero el estruendo que tuvo lugar justo después le hizo taparse las orejas por un instante. Y no solo fue el estruendo, luego fue aquella luz cegadora. Sus ojos, sensibles, se cerraron al apretar ella sus párpados con fuerza. Era increíble cómo la luz era perceptible incluso a través de sus párpados... y en parte fue bueno, pues supo cuando abrir los ojos cuando ya solo veía negro otra vez. Agradecía no haber quedado ciega.
Lo que verían sus ojos justo después sería algo impresionante. Era un ser hermoso. Esas alas blancas y hermosas, y la forma del cuerpo. Para una birkaniana como ella, ese sujeto era todo lo que podría considerar atractivo. Hasta la voz que tenía era hermosa. ¿Qué quería? ¿Que le dijera todo sobre ella? Encantada lo haría.
Y primero iría Kiyoshi. Siendo un impertinente como siempre. Luego iría Ryota, quien corregiría al Tontoyoshi. Yuuki miraría a este último y sonriendo de manera amable, añadiría a la corrección.
—Tenemos boca y estamos presentes. Y ciertamente, no necesitamos que digas quiénes somos. Pero muchas gracias. —Parpadeó un par de veces. Su tono de voz amable y el porte que cargaba pudo haberse visto como eso: Amabilidad. Pero Ryota, Barald y Runin, que la conocían más, sabrían que la loca de Yuuki no iba a tardar en salir con alguna de las suyas.... o quizás no.
Adelantándose lo suficiente como para quedar a cinco metros a la derecha del ángel con respecto a éste mismo, Yuuki pondría sus alas muy bien replegadas y haría una breve introducción de sí misma ante el hombre, doblando la rodilla e inclinándose al frente un poco. No era una reverencia a un rey, pues era claro que se presentaba como un heraldo; pero sí que era una señal de reconocimiento de la soberanía de dicho heraldo sobre aquellas tierras.
—Yuuki es mi nombre. Y hago parte de la tripulación Hanu Māhana que comanda Ryota Miyamoto. Personalmente nací aquí y me gustaría poder participar en los juegos, si se me permite.
No diría más. Dejaría que cada uno hablara por sí mismo. Aunque se acercaría a Barald y le susurraría mientras su mano derecha buscaba mezclarse en sus bolsillos para sacarle alguna moneda... y es que Tezca estaba aún haciendo de peso muerto mientras el capitán de los Sepultura lo cargaba. Y aunque sería interesante intentar meterle la mano a los bolsillos a Tezca, no sabía cómo lo tomaría Eros. Y con la reputación que se cargaba aquél hombre topo... prefería arriesgarse a una colleja de Barald.
—Ni se te vaya a ocurrir provocar a ese sujeto. Me da que si se enoja, estaremos planeando de vuelta al Mar Azul.
Podía notar la emoción en los demás que estaban por aquella ruta de camino a la ciudad dorada y escuchó que Varo Ganchin parecía saber sobre la ciudad en sí. Emocionada, quiso acercarse al hurón, en una actitud que se notaba que era la de alguien queriendo escuchar. Y a lo mejor el mink hurón pudo decir algo, pero la atención de Yuuki voló a los sujetos que empezaron a desbarrancarse como morsas de un peñasco. La atención de Yuuki volaría, pero aquellos sujetos no... y la escena sería bastante grotesca, incluso cuando uno de ellos lograría sobrevivir a la caída.
Lo que Yuuki ve de los Ragnarok
La reacción de Ryota fue más que suficiente para resumir lo que sintió y pensó Yuuki en ese instante. Guardaría silencio. O eso habría hecho, pero el estruendo que tuvo lugar justo después le hizo taparse las orejas por un instante. Y no solo fue el estruendo, luego fue aquella luz cegadora. Sus ojos, sensibles, se cerraron al apretar ella sus párpados con fuerza. Era increíble cómo la luz era perceptible incluso a través de sus párpados... y en parte fue bueno, pues supo cuando abrir los ojos cuando ya solo veía negro otra vez. Agradecía no haber quedado ciega.
Lo que verían sus ojos justo después sería algo impresionante. Era un ser hermoso. Esas alas blancas y hermosas, y la forma del cuerpo. Para una birkaniana como ella, ese sujeto era todo lo que podría considerar atractivo. Hasta la voz que tenía era hermosa. ¿Qué quería? ¿Que le dijera todo sobre ella? Encantada lo haría.
Y primero iría Kiyoshi. Siendo un impertinente como siempre. Luego iría Ryota, quien corregiría al Tontoyoshi. Yuuki miraría a este último y sonriendo de manera amable, añadiría a la corrección.
—Tenemos boca y estamos presentes. Y ciertamente, no necesitamos que digas quiénes somos. Pero muchas gracias. —Parpadeó un par de veces. Su tono de voz amable y el porte que cargaba pudo haberse visto como eso: Amabilidad. Pero Ryota, Barald y Runin, que la conocían más, sabrían que la loca de Yuuki no iba a tardar en salir con alguna de las suyas.... o quizás no.
Adelantándose lo suficiente como para quedar a cinco metros a la derecha del ángel con respecto a éste mismo, Yuuki pondría sus alas muy bien replegadas y haría una breve introducción de sí misma ante el hombre, doblando la rodilla e inclinándose al frente un poco. No era una reverencia a un rey, pues era claro que se presentaba como un heraldo; pero sí que era una señal de reconocimiento de la soberanía de dicho heraldo sobre aquellas tierras.
—Yuuki es mi nombre. Y hago parte de la tripulación Hanu Māhana que comanda Ryota Miyamoto. Personalmente nací aquí y me gustaría poder participar en los juegos, si se me permite.
No diría más. Dejaría que cada uno hablara por sí mismo. Aunque se acercaría a Barald y le susurraría mientras su mano derecha buscaba mezclarse en sus bolsillos para sacarle alguna moneda... y es que Tezca estaba aún haciendo de peso muerto mientras el capitán de los Sepultura lo cargaba. Y aunque sería interesante intentar meterle la mano a los bolsillos a Tezca, no sabía cómo lo tomaría Eros. Y con la reputación que se cargaba aquél hombre topo... prefería arriesgarse a una colleja de Barald.
—Ni se te vaya a ocurrir provocar a ese sujeto. Me da que si se enoja, estaremos planeando de vuelta al Mar Azul.
Combo de pollito frito con papas

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