11-07-2026, 12:58 AM
Al llegar al limite del sendero, al menos el principal, puesto parecía que podía seguir aun más lejos acompañando al rio que seguía su propio cause, pero lo que mas había llamado su atención aunque no lo hubiese deseado del todo era aquella ciudad dorada, legendaria o mítica. Una oda a la materialidad humana, a sus deseos mas banales y simples. Era típico de los pueblos antiguos enaltecerse así mismos montando ese tipo de emblemáticas edificaciones. Pero, mientras la mirada del espadachín analizaba el terreno que se podía ver desde donde estaba parado, un tanto más alejado de la posición de todos los ahí presentes, unos 10 metros a la izquierda de ellos. Se pudo escuchar el grito de un batallón de guerra que se alzaba en donde se posicionaba un risco proviniendo por la parte de en medio más a la izquierda y a una altura bastante considerable. | Vaya manera de caer... pero al menos parecen felices de hacerlo... | Medio centenar o más de personas con postura de guerreros, descendían en caída libre, un par de ellos de prominente tamaño se podía observar la diferencia de estos a comparación de los otros que caían, parecían una parvada de aves suicidas. Pues lo siguiente en ocurrir fue la inevitable muerte de la mayoría de ellos, sonidos de dolor, sonidos de muerte, sonidos de terror ante lo que les era inevitable. | Jah... buena manera de llegar | No lo decía como burla, más bien lo pronunciaba, más para si mismo, pues ellos no parecían preocuparse por ser detectados o vistos, era una de expresar su propia libertad, aunque el desenlace no fuera lo mas optimo para la mayoría de esos seres que ahora estaban molidos por el impacto.
Tras el acto ocurrido a los instantes, se podía escuchar un ruido diferente, algo que convocaba o algo que daba la bienvenida. Con tono grave, profundo y que retumbaba incluso en el pecho de Dharma. Apoyado por su buen sentido del oído y su vista después, pudo detectar que el ruido se originaba de la misma construcción que todos parecían admirar con veneración inédita. El sonido de ese cuerno de guerra opaco todo lo demás, callando a quien pudiera hablar y ensordeciendo a quien esperara alguna platica. Algo bueno, algo realmente interesante estaría por ocurrir. Eso pensaba el joven espadachín y pirata. Pues un destello nacía de lo que parecía ser lada nada y mostraba una figura divinizada, si no fuera por que Dharma había dejado de creer que los dioses manejan el destino, podría incluso pensar que se trataba de algún enviado del cielo. Pero ya no era así, pues ahora conforme su conocimiento avanzaba, entendía que todo tenia una explicación o al menos casi todo, pues aun entendía que algo más había creado todo el universo.
La figura era de un hombre alto, y con una larga melena de tonos naranjas, se mostraba sin miedo y con gran porte | Hmm...| Dharma había hecho sus ojos mas afilados y pequeños intentando que el destello no le perjudicara tanto. Después de esto, podía notar las cosas que aquella figura angelical y que con toda intención parecía intentar mostrarse como algo inusual se mostraba ante los ahí presentes. Portando un cetro que era muy largo y vestimentas que de alguna u otra forma podrían representar un tipo de rango o cargo, esto acompañado por un par de alas extendidas de un color totalmente blanco y un plumaje impecable. Dharma seguía mirando con cierto desdén tanto a ese individuo como a todos los demás presentes, significándole absolutamente "Nada" los actos triviales que los otros llevaban a cabo. Pero seguía atento a lo que podría suceder, en ese momento soltaba con suavidad la caja que portaba, haciéndola a un costado entre los arbustos del camino y de igual manera se quitaba aquella gorra de Nozama, dejando libres sus cabellos oscuros y su mirada ahora podría apreciarse un poco más. Sus orbes esmeralda examinaban al recién llegando notando también más allá de su apariencia, sus ropajes y simbología que podría portar y aquel ser ataviado de diferentes cosas, se presento y Dharma le escucho.
Y algunos nombres saltaron a la presencia del pirata, no hubo ningún cambio en su solemne mirar, quizá con el mismo orgullo y vehemencia con el que se presentaba aquel "simbólico ángel". | Dharma "El Orador" oriundo del País de Wano, vengo a los juegos del Soberano Zaratsuki. | Dijo Sin titubeo alguno, su tono de voz grave e invariable demostraba toda la confianza, que podría poseer un guerrero de su estirpe. Su voz podía ser escuchada por todos los ahí presentes, importándole poco que así fuese. Después de haber dicho eso y mientras se retiraba el chaleco de la empresa Nozama, mostraba ahora sus ropajes habituales, una camiseta de color negro ceñida al cuerpo y un pantalón de color negro. Ya sin gorra ni aditamentos mas que los propios, nada que le pudieran estorbar, más sus espadas en los costados de su torso, recubiertas aun de cintas de color negro. Que tras la platica con ese celestial ser, quizá comenzaría a revelar, por si eran necesarias.
Tras el acto ocurrido a los instantes, se podía escuchar un ruido diferente, algo que convocaba o algo que daba la bienvenida. Con tono grave, profundo y que retumbaba incluso en el pecho de Dharma. Apoyado por su buen sentido del oído y su vista después, pudo detectar que el ruido se originaba de la misma construcción que todos parecían admirar con veneración inédita. El sonido de ese cuerno de guerra opaco todo lo demás, callando a quien pudiera hablar y ensordeciendo a quien esperara alguna platica. Algo bueno, algo realmente interesante estaría por ocurrir. Eso pensaba el joven espadachín y pirata. Pues un destello nacía de lo que parecía ser lada nada y mostraba una figura divinizada, si no fuera por que Dharma había dejado de creer que los dioses manejan el destino, podría incluso pensar que se trataba de algún enviado del cielo. Pero ya no era así, pues ahora conforme su conocimiento avanzaba, entendía que todo tenia una explicación o al menos casi todo, pues aun entendía que algo más había creado todo el universo.
La figura era de un hombre alto, y con una larga melena de tonos naranjas, se mostraba sin miedo y con gran porte | Hmm...| Dharma había hecho sus ojos mas afilados y pequeños intentando que el destello no le perjudicara tanto. Después de esto, podía notar las cosas que aquella figura angelical y que con toda intención parecía intentar mostrarse como algo inusual se mostraba ante los ahí presentes. Portando un cetro que era muy largo y vestimentas que de alguna u otra forma podrían representar un tipo de rango o cargo, esto acompañado por un par de alas extendidas de un color totalmente blanco y un plumaje impecable. Dharma seguía mirando con cierto desdén tanto a ese individuo como a todos los demás presentes, significándole absolutamente "Nada" los actos triviales que los otros llevaban a cabo. Pero seguía atento a lo que podría suceder, en ese momento soltaba con suavidad la caja que portaba, haciéndola a un costado entre los arbustos del camino y de igual manera se quitaba aquella gorra de Nozama, dejando libres sus cabellos oscuros y su mirada ahora podría apreciarse un poco más. Sus orbes esmeralda examinaban al recién llegando notando también más allá de su apariencia, sus ropajes y simbología que podría portar y aquel ser ataviado de diferentes cosas, se presento y Dharma le escucho.
Y algunos nombres saltaron a la presencia del pirata, no hubo ningún cambio en su solemne mirar, quizá con el mismo orgullo y vehemencia con el que se presentaba aquel "simbólico ángel". | Dharma "El Orador" oriundo del País de Wano, vengo a los juegos del Soberano Zaratsuki. | Dijo Sin titubeo alguno, su tono de voz grave e invariable demostraba toda la confianza, que podría poseer un guerrero de su estirpe. Su voz podía ser escuchada por todos los ahí presentes, importándole poco que así fuese. Después de haber dicho eso y mientras se retiraba el chaleco de la empresa Nozama, mostraba ahora sus ropajes habituales, una camiseta de color negro ceñida al cuerpo y un pantalón de color negro. Ya sin gorra ni aditamentos mas que los propios, nada que le pudieran estorbar, más sus espadas en los costados de su torso, recubiertas aun de cintas de color negro. Que tras la platica con ese celestial ser, quizá comenzaría a revelar, por si eran necesarias.
OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
