11-07-2026, 01:59 PM
Narrador / María Merlot
¿Las palabras vendrían a su cabeza?
¿Se exteriorizarían en su boca?
¿Se exteriorizarían en su boca?
Por primera vez en las tres horas que estuvieron caminando aquel sendero selvático pero maravilloso, la mestiza hizo silencio. La voz no lograba dejar sus cuerdas vocales, y los pensamientos solo podían girar en la belleza que se alzaba ante sus orbes ambarinos. Una ciudad dorada, una ciudad de ensueño. ¿Serían todos felices en ese sitio? ¿Habrían personas malas y crueles? ¿En algún sótano... alguien estaría profanando la misticidad de la isla? ¿La perfección existía? Si le preguntaban, siendo ella tan hermosa como ninguna otra, respondería que no. Sin importar cuantos suspiros, sonrojos, buenos o malos pensamientos incitará en los demás, solo se quedaban con eso: Su exterior. ¿Sería ella capaz de hacerle lo mismo a esa ciudadela? ¡No, no y no! Aunque impactada por su majestuosidad, le daría el beneficio de la duda… sin embargo, si al igual que ella, estaba rota por dentro, entonces sería mejor regresar sobre sus pasos al Flush Royal e irse de ahí.
El comentario anterior de Bartolomiau, sobre un torneo la hizo intentar forzar la mente a lo que había dicho la voz dentro de su cabeza, o fue a través de las caracolas gigantes, aun tenía sus dudas sobre eso. Sabía que habían ido hasta ahí por petición de Mara-Nita, luego de que su barco fuera atacado por viles gusanos de mar. Un evento, si, pero no sabía exactamente que tipo de evento. Por su parte, preferiría no sudar ni ensuciarse, sea lo que sea lo vería de lejos… aunque, nunca se sabía que podría suceder. Por eso declaro al masculino macizo su campeón: Destrozando cráneos, pateando traseros, y trayendo la gloria a sus bellas damas y, obviamente, a la Sandwicheria de Hongos de los que hablo su hermana. Sonaba muy vegano, algún día visitaría alguna sucursal para probar una preparación deliciosa, le intrigaba porque con esas manotas no las imaginaba haciendo pequeños emparedados de pepinos, sus favoritos.
El comentario anterior de Bartolomiau, sobre un torneo la hizo intentar forzar la mente a lo que había dicho la voz dentro de su cabeza, o fue a través de las caracolas gigantes, aun tenía sus dudas sobre eso. Sabía que habían ido hasta ahí por petición de Mara-Nita, luego de que su barco fuera atacado por viles gusanos de mar. Un evento, si, pero no sabía exactamente que tipo de evento. Por su parte, preferiría no sudar ni ensuciarse, sea lo que sea lo vería de lejos… aunque, nunca se sabía que podría suceder. Por eso declaro al masculino macizo su campeón: Destrozando cráneos, pateando traseros, y trayendo la gloria a sus bellas damas y, obviamente, a la Sandwicheria de Hongos de los que hablo su hermana. Sonaba muy vegano, algún día visitaría alguna sucursal para probar una preparación deliciosa, le intrigaba porque con esas manotas no las imaginaba haciendo pequeños emparedados de pepinos, sus favoritos.
¡Ah, es una lástima, nunca volaron!
La voz de su objeto de fanatismo la hizo mirarlo, tan hermoso y sofisticado como siempre, luego se enfocó en la dirección que él miraba. Se arrepintió al instante, por culpa de su buena vista fue capaz de ver un apilamiento de cadáveres frescos. Los orbes se abrieron como platos, por la impresión, luego frunció el entrecejo con pesar, aunque eso no le restaba a su etérea belleza. ¿Qué había sucedido? El sentido común le dijo que… habían saltado del risco pero la razón la desconocía… ¿Habría alguien persiguiéndolos? ¿Tenían miedo? ¿Por qué esos dos rubios en pie no los ayudaban? Si, definitivamente habían pelusas en el sótano, la hermosa ciudad tenía la primera mancha en su perfecta fachada. Antes de dejar de verlos, la pila de cadáveres se movió y de él emergió un hombre: ¡SOBREVIVIÓ! El entrecejo de la joven mestiza se relajó, y de su boca un suave suspiro emanó al tiempo que llevaba su mano al corazón: Nació de la tierra abonada por sangre… entonces, una palabra vino a su mente, una palabra que dibujó una media sonrisa en sus labios… ¡FOTOSÍNTESIS!
María abrió su boca, lista para recuperar la voz cuando… un sonido se superpuso a ella, y a todos los demás. Tan estruendoso que chillo en sus oídos. La obligó a llevar ambas manos a cada oreja intentando disminuir sin éxito la molestia ensordecedora. Los ojos ambarinos se cerraron mientras un leve gemido “hhmmmp” dejó sus labios, imperceptible para cualquier porque se perdió en el estridente retumbar del cuerno de guerra o tal vez una advertencia para irse de ese lugar… ¿Sería la segunda pelusa encerrada en el sótano? Seis, trece, veinticuatro… sesenta, un minuto completo. ¡Que alguien lo calle! Quiso exigir pero nada ni nadie podría superponerse a ese llamamiento de atención… supuso.
Cuando el tormento, peor que los grillos en su cabeza, se apagó, la pelirrosada abrió los ojos para encontrarse con otro ataque blanco a otro de sus sentidos. Esta vez: La vista. Un destello que la cegó hizo migrar sus manos a los ojos para protegerse de la agregación visual ¿¡Pero qué clase de tortura estaban causándole!? Empezaba a pensar que no eran bienvenidos en ese lugar, aunque ella siempre era bien recibida en cualquier lugar. No bajo las manos pero si abrió los dedos para que la mirada pudiese enfocarse… entonces, lo supo:
María abrió su boca, lista para recuperar la voz cuando… un sonido se superpuso a ella, y a todos los demás. Tan estruendoso que chillo en sus oídos. La obligó a llevar ambas manos a cada oreja intentando disminuir sin éxito la molestia ensordecedora. Los ojos ambarinos se cerraron mientras un leve gemido “hhmmmp” dejó sus labios, imperceptible para cualquier porque se perdió en el estridente retumbar del cuerno de guerra o tal vez una advertencia para irse de ese lugar… ¿Sería la segunda pelusa encerrada en el sótano? Seis, trece, veinticuatro… sesenta, un minuto completo. ¡Que alguien lo calle! Quiso exigir pero nada ni nadie podría superponerse a ese llamamiento de atención… supuso.
Cuando el tormento, peor que los grillos en su cabeza, se apagó, la pelirrosada abrió los ojos para encontrarse con otro ataque blanco a otro de sus sentidos. Esta vez: La vista. Un destello que la cegó hizo migrar sus manos a los ojos para protegerse de la agregación visual ¿¡Pero qué clase de tortura estaban causándole!? Empezaba a pensar que no eran bienvenidos en ese lugar, aunque ella siempre era bien recibida en cualquier lugar. No bajo las manos pero si abrió los dedos para que la mirada pudiese enfocarse… entonces, lo supo:
ELLA ERA UN ÁNGEL.
Estuvieron equivocados toda su vida.
No era una descendiente de sirenas.
Era descendiente de ángeles.
Porque ese individuo, era casi tan hermoso como ella.
Le daba puntos extras por las alas.
Ahora necesitaba conseguir un par de esas.
Estuvieron equivocados toda su vida.
No era una descendiente de sirenas.
Era descendiente de ángeles.
Porque ese individuo, era casi tan hermoso como ella.
Le daba puntos extras por las alas.
Ahora necesitaba conseguir un par de esas.
Las manos bajaron, su sonrisa se amplió. Se inclinó hacia delante, sujetándose de la cabeza de Bartolomiau, para detallar al recién llegado. Cabello largo, lacio y anaranjado. Cuerpo esbelto pero bien definido. Ropa que se asemejaba a la suya propia. Un báculo largo para tumbar frutas o alcanzar cosas. Un casco negro que lamentablemente ocultaba parcialmente su rostro. Cuatros esferas plateadas. Dos alas blancas como las del Príncipe Einarr. Y alrededor de tres metros de belleza pura y dura. Claro, María no solía impresionarse por seres hermosos, estaba curada de eso… se veía todos los días en el espejo. ¡JA!
Antes de agregar algo comenzaron las presentaciones. Ella se quedó muy cómodamente sentada sobre el hombro derecho de Bartolomiau. Con sus piernas cruzadas una sobre otra. Usando la cabeza de su transporte para colocar el codo de su brazo izquierdo y apoyarse, sin hacerle daño, en este mientras inclinaba su propio cabeza para recostarla sobre el dedo índice de esa mano dejando una escena de la dama preciosa y pensativa. El cabello rosado, y muy largo, caía como cascada a su lado. El color de su atuendo morado realzaba su posición relajada como si ella fuera la invitada de honor de ese ritual de sudor, lágrimas y sangre. Y quizás lo era, porque posiblemente nunca en su vida, ese ángel de casco metálico ni nadie ahi, volvería a ver a una mujer tan divina.
Antes de agregar algo comenzaron las presentaciones. Ella se quedó muy cómodamente sentada sobre el hombro derecho de Bartolomiau. Con sus piernas cruzadas una sobre otra. Usando la cabeza de su transporte para colocar el codo de su brazo izquierdo y apoyarse, sin hacerle daño, en este mientras inclinaba su propio cabeza para recostarla sobre el dedo índice de esa mano dejando una escena de la dama preciosa y pensativa. El cabello rosado, y muy largo, caía como cascada a su lado. El color de su atuendo morado realzaba su posición relajada como si ella fuera la invitada de honor de ese ritual de sudor, lágrimas y sangre. Y quizás lo era, porque posiblemente nunca en su vida, ese ángel de casco metálico ni nadie ahi, volvería a ver a una mujer tan divina.
BOOMPALA
— María Merlot — comentó con su encantadora voz cuando fue su turno. No había mucho que decir luego de la presentación de su Capiguana pero, por favor, ella siempre tenía algo que decir, así que sonrió con travesura al ángel y continuó — … Merlot… no Chardonnay, Sauvignon Blanc, Albariño o Riesling… tampoco Cabernet Sauvignon, Malbec, Tempranillo o Pinot Noir… solo Merlot… ¿Sabes, no? «como el vino del paso manso y elegante, el que sabe esperar en la barca de roble, un licor que se siente, cordial y vibrante, con cuerpo de guerrero y alma de noble »... — recitó el verso que siempre evocó el Capitán Borracho cuando hablaba de su amado “Vino Merlot”, al finalizar llevó su diestra con femineidad a la base derecha de su cuello y con un gesto lánguido movió su cabello hacia atrás con gracia, sin dejar de mirar al ángel. Procedió entonces a guiñarle con complicidad y sortilegio. Solía maravillar a quien la mirará… ¿Ese ángel sería la excepción? Si lo era, entonces, no circulaba sangre por sus venas —… Pirata Valar, Reina de Estrellas, maleta de mano de Bartolomiau… o sería más correcto decir de “hombro”… Hmmm — señaló con la mirada al castaño sonriendo celestialmente ante esa ocurrencia. Entonces, dejando la pose de antes, volvió a inclinarse hacia delante, y siguió hablando al Ángel —… y amiga violinista que tiene tu mismo color de cabello… — cuando dijo esto, hizo silencio por un breve segundo cayendo en la verdad de sus palabras...
Miró a Vivi.
Miró al Ángel.
Miró a Vivi.
Miro al Ángel.
Cabello anaranjado.
Largo y lacio.
Ambos hermosos.
Miró al Ángel.
Miró a Vivi.
Miro al Ángel.
Cabello anaranjado.
Largo y lacio.
Ambos hermosos.
— ¿También eres un ángel, Vivi? ¿Dónde están tus alas? — le preguntó con sorpresa, y como su mente funcionaba a revoluciones distintas… llego a otra conclusión —… Si Ángel es un Ángel, y Vivi es su hermana por ende ella es un Ángel, y si yo soy hermosa como un Ángel, entonces… — hizo una pausa dramática uniendo los hilos de su cabeza — … Algodón de Azúcar es… Celestial y Glorioso — abrió sus brazos al cielo, sonrió como nunca, inclinó su cabeza hacia atrás como si estuviera recibiendo la consagración e iluminación del sol — … gracias por bendecirnos con Algodón de Azúcar omnipresente voz estruendosa que resuena dentro de mi cabeza — dijo con adoración. Cualquiera cerca escucharía y vería su pose religiosa. Y aun así, ante tanta locura bizarra, la mujer no dejaba de ser preciosa, que su cabeza estuviera defectuosa era otra cosa mariposa.
Dharma "El Orador" oriundo del País de Wano, vengo a los juegos del Soberano Zaratsuki.
La voz grave e invariable que la siguió, la hizo parpadear: Una, dos, tres veces. Era el extraño silencioso y taciturno del sendero — ¿Dhana? — repitió en forma de pregunta, aunque no esperaba ser respondida — ¿Eres tu Dhana? — le preguntó directamente con un brillo de emoción genuino en sus orbes ambarinos — … tu hermana nos pidió que te encontráramos. Estaba muy preocupada por ti y porque se perdió en el mar, y la atacaron estos gusanos babosos. Ella no pudo venir con nosotros pero nos dijo que te dijera que te amaba mucho, que no olvides cepillarte los dientes y que… no causaras problemas. Ah, y también que hicieras pipi de pie, aunque si podías evitar hacer pis en baños públicos mucho mejor. ¿O eso me lo dijeron a mí? Hmmmm, si posiblemente fue a mi, olvida eso ultimo por favor... — hizo un puchero encantador, ahora estaba confundida sobre que dijo “Mara” que dijeran a “Dona”. Si, María Merlot, estaba confundiendo al misterioso y aterrador hombre con una mujer llamada “Dona” — ... en fin… da igual, quédate cerca de mi, yo te cuido de los ángeles guapos… — le sonrió con travesura celestial. ¿Y esa propuesta? Simple, Dhana era una mujer muy fea, si alguno de esos increíblemente apuestos ángeles la veía o decía algo sobre su apariencia difícil de mirar (para una mujer, claro esta), los iba a golpear. Nadie podía juzgar a otro alguien porque pareciera mas hombre que mujer, siendo mujer.
Mientras todo eso ocurría los habitantes de esa isla parecían estar alzando un festival, con puestos por aquí y puestos por allá. ¡Qué bueno que Hyakinthos le dio dinero! Iba a comprar de todo — Angelito… ¿Algún sitio de interés que debamos visitar? — musito cuando su mente empezó a imaginar las ofertas y demandas durante lo que parecía un día de fiesta.
Mientras todo eso ocurría los habitantes de esa isla parecían estar alzando un festival, con puestos por aquí y puestos por allá. ¡Qué bueno que Hyakinthos le dio dinero! Iba a comprar de todo — Angelito… ¿Algún sitio de interés que debamos visitar? — musito cuando su mente empezó a imaginar las ofertas y demandas durante lo que parecía un día de fiesta.
ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
