Después del susto con Furia había decidido que era el momento de tomarnos unos días para nosotras, no para explorar ni para buscar una próxima isla, sino simplemente para disfrutar de nuestra compañía. Pero como todo en la vida no puede ser eterno así que era el momento de comenzar a moverse.
Por la mañana hice unas cuantas compras de provisiones necesarias si en algún momento decidía abandonar Baterilla, quizás viajaría a alguna de las islas cercanas por cambiar de aires o quizás me aventuraría a unirme a otra tripulación por un tiempo. No sabía que me prepararía el futuro pero de lo que si era consciente es que mi próxima aventura no la descubriría en las calles o tiendas de Baterilla, el mejor lugar para ello eran las tabernas del pueblo.
Era consciente que nunca sabias lo que podía ocurrir por lo que tras comer algo en la habitación de la posada tome mi arco y mis flechas para salir de la misma, Furia como de costumbre se enredo en mi cuerpo y se oculto bajo la ropa para pasar desapercibida y lejos de cualquier mirada curiosa. No tarde mucho en llegar a una de las tabernas del pueblo, era un lugar bastante sencillo pero el hombre que me había vendido las municiones a la mañana me dijo que allí existía un tablón donde podría encontrar algo de trabajo y con un poco de suerte enterarme de algún dato interesante para mi próximo viaje.
Al llegar di un suave vistazo rápido, el tablón del que me hablo estaba a simple vista lleno de carteles en diferentes estados, los más viejos era obvio que serian encargos demasiado difíciles o que no me interesaban realmente. Buscaba algo sencillo, un poco de dinero que me sirviera para comprar comida y quizás algo más de munición. No había demasiada gente, una pareja que me recordaba a que dudaba llegar a tener algo así nunca, un hombre viejo que parecía enfermo y dudaba que fuera capaz de razonar o darme algo de información útil y por ultimo un grupo de hombres que parecían estar pasando el rato entre risas y apuestas, nada del otro mundo.
Sentí el suave balanceo del collar de mi madre sobre mi pecho al moverme para comenzar a caminar hacia el tablón cuando la charla de aquellos hombres llamo mi atención provocando que me detuviera en seco. Me acerque a la mesa tomando uno de los barriletes que había disponibles y lo moví brevemente para así luego ponerlo sobre la mesa con el barrilete boca abajo – Buenas tardes caballeros, estaba punto de dirigirme al tablón pero parece que ustedes tienen información mucho más interesante ¿Apostarían con esta dama o son almas generosas? – En mis labios se formo una sonrisa suave y sutil de esas que te atrapan sin siquiera darte cuenta, de la misma forma los observaba tranquila esperando su respuesta e inclinaba muy levemente mi cuerpo hacia la mesa como si me apoyara en aquel barrilete. Era consciente que sin saber lo que había debajo de aquel barrilete podía ser una temeridad, pero era tan pequeña que estaba dispuesta a perder algo de dinero o flechas por acabar de escucharles sin tener que estar manteniendo las distancias y escuchando desde lejos, así al menos podría preguntar si necesitaba algo.
Por la mañana hice unas cuantas compras de provisiones necesarias si en algún momento decidía abandonar Baterilla, quizás viajaría a alguna de las islas cercanas por cambiar de aires o quizás me aventuraría a unirme a otra tripulación por un tiempo. No sabía que me prepararía el futuro pero de lo que si era consciente es que mi próxima aventura no la descubriría en las calles o tiendas de Baterilla, el mejor lugar para ello eran las tabernas del pueblo.
Era consciente que nunca sabias lo que podía ocurrir por lo que tras comer algo en la habitación de la posada tome mi arco y mis flechas para salir de la misma, Furia como de costumbre se enredo en mi cuerpo y se oculto bajo la ropa para pasar desapercibida y lejos de cualquier mirada curiosa. No tarde mucho en llegar a una de las tabernas del pueblo, era un lugar bastante sencillo pero el hombre que me había vendido las municiones a la mañana me dijo que allí existía un tablón donde podría encontrar algo de trabajo y con un poco de suerte enterarme de algún dato interesante para mi próximo viaje.
Al llegar di un suave vistazo rápido, el tablón del que me hablo estaba a simple vista lleno de carteles en diferentes estados, los más viejos era obvio que serian encargos demasiado difíciles o que no me interesaban realmente. Buscaba algo sencillo, un poco de dinero que me sirviera para comprar comida y quizás algo más de munición. No había demasiada gente, una pareja que me recordaba a que dudaba llegar a tener algo así nunca, un hombre viejo que parecía enfermo y dudaba que fuera capaz de razonar o darme algo de información útil y por ultimo un grupo de hombres que parecían estar pasando el rato entre risas y apuestas, nada del otro mundo.
Sentí el suave balanceo del collar de mi madre sobre mi pecho al moverme para comenzar a caminar hacia el tablón cuando la charla de aquellos hombres llamo mi atención provocando que me detuviera en seco. Me acerque a la mesa tomando uno de los barriletes que había disponibles y lo moví brevemente para así luego ponerlo sobre la mesa con el barrilete boca abajo – Buenas tardes caballeros, estaba punto de dirigirme al tablón pero parece que ustedes tienen información mucho más interesante ¿Apostarían con esta dama o son almas generosas? – En mis labios se formo una sonrisa suave y sutil de esas que te atrapan sin siquiera darte cuenta, de la misma forma los observaba tranquila esperando su respuesta e inclinaba muy levemente mi cuerpo hacia la mesa como si me apoyara en aquel barrilete. Era consciente que sin saber lo que había debajo de aquel barrilete podía ser una temeridad, pero era tan pequeña que estaba dispuesta a perder algo de dinero o flechas por acabar de escucharles sin tener que estar manteniendo las distancias y escuchando desde lejos, así al menos podría preguntar si necesitaba algo.
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