11-07-2026, 08:57 PM
De manera solemne, aparecí ante los viajeros que venían desde el mundo inferior con el fin de participar - de manera directa o indirecta - en los juegos de nuestro soberano. Mi aparición, si bien era normal y habitual en los residentes de la inmortal ciudad de Shandora, pareció pillar absolutamente desprevenido al numeroso grupo de marines, pudiendo observar como un humano del mar azul, de cabellos albinos y ondulados, soltaba toda clase de improperios hacia mi persona. No obstante, y en una primera instancia, me mantuve en calma, esperando a que todos y cada uno de ellos se presentaran como era debido. Cuando terminó de hablar el último de ellos, me toqué la sien derecha con un gesto discreto, y cuando bajé la mano, moví rápidamente el bastón con mi siniestra hacia la cara del hombre que se presentó bajo el nombre de Enji, impactando a modo de advertencia con un extremo del mismo directo.— Cuiden sus palabras — advertí, volviendo a cuadrarme marcialmente para dirigir mi mirada hacia el hombre llamado Masami. — Desconozco si está intentando seducirme con su belleza, Masami de la raza de Birka. — declaré, alzando mi cetro a pocos centímetros del suelo para, seguidamente, hacerlo descender abruptamente contra la superficie, golpeando esta con el extremo inferior de mi bastón, a modo de toque de atención.— Pero más le vale comportarse o serás juzgada y enviada a Los Lamentos por intento de seducción a la autoridad, por mucho que compartamos origen. — sentencié, firmemente, mostrándome completamente impasible ante los encantos de aquel hombre que, otrora, sería catalogada como una “Scrum”, término usado para tachar y recluir a la lacra social que suponía nacer como un birkaniano. Un término que tan sólo un servidor junto a mis hermanos, los primarcas, y el propio consejero de nuestro magnánimo emperador éramos capaces de evitar a pesar de compartir ese mismo linaje por nuestras venas. Todo por nuestro estatus, y por la posición social que tenían nuestras familias. Pero cada vez quedaban más lejanos aquellos días de desigualdad social. Y todo gracias a él.
Tras aquella advertencia, dirigí ahora mi mirada hacia el hombre que parecía ser el más recto de los marines, Stroud Nanashi pues, el que más rango ostentaba, acababa de ser reprendido— No esperábamos a la Marina pero son aliados del Emperador, así que son bienvenidos, Comandante Nanashi — dije haciendo una ligera reverencia hacia el Marine. — Mi nombre es Navur, de los Custodios del Emperador. Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver Marines entre los nuevos participantes — giré mi cuerpo para, con un movimiento de brazo, invitaros a adentraros hacia las gradas — La seguridad de este reino es nuestro trabajo, así que pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — concluí, siendo bastante claro con aquello.
Una vez pasaran las tres divisiones de la marina a través de mi inflanqueable guardia, se encontrarían con unas enormes gradas en las que poder guarecerse y establecerse para contemplar y disfrutar de los juegos. El ambiente era animado, de celebración, y quienes prestasen más atención podrían ver cómo los Lunarian del lugar vestían con adornos dorados y telas finas y claras, de un sólo color, mientras que los Skypianos vestían con varias telas y retales diferentes, sin joyería ni adornos opulentos. Del mismo modo, y al contrario que en tiempos pasados, los birkanianos también gozaban de los derechos que un ser humano debía tener, estando mezclados y conviviendo con el resto de razas que vivían en la isla celestial, con felicidad en sus rostros o no.
Tras aquella advertencia, dirigí ahora mi mirada hacia el hombre que parecía ser el más recto de los marines, Stroud Nanashi pues, el que más rango ostentaba, acababa de ser reprendido— No esperábamos a la Marina pero son aliados del Emperador, así que son bienvenidos, Comandante Nanashi — dije haciendo una ligera reverencia hacia el Marine. — Mi nombre es Navur, de los Custodios del Emperador. Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver Marines entre los nuevos participantes — giré mi cuerpo para, con un movimiento de brazo, invitaros a adentraros hacia las gradas — La seguridad de este reino es nuestro trabajo, así que pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — concluí, siendo bastante claro con aquello.
Una vez pasaran las tres divisiones de la marina a través de mi inflanqueable guardia, se encontrarían con unas enormes gradas en las que poder guarecerse y establecerse para contemplar y disfrutar de los juegos. El ambiente era animado, de celebración, y quienes prestasen más atención podrían ver cómo los Lunarian del lugar vestían con adornos dorados y telas finas y claras, de un sólo color, mientras que los Skypianos vestían con varias telas y retales diferentes, sin joyería ni adornos opulentos. Del mismo modo, y al contrario que en tiempos pasados, los birkanianos también gozaban de los derechos que un ser humano debía tener, estando mezclados y conviviendo con el resto de razas que vivían en la isla celestial, con felicidad en sus rostros o no.
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