12-07-2026, 10:12 AM
La presencia de aquel ángel oscilaba entre la virtud de una quietud inmune a cualquier tipo de insinuación y falsedades por parte de quienes lo encontraban atractivo, su aura era capaz de transmitir una advertencia sin necesidad de mostrarse como alguien hostil, dejando claras las consecuencias de desafiar esos límites que él mismo levantó. Bueno, esa fue la percepción que tuve de aquel ser celestial que respondía al nombre de Navor.
Permanecí atenta a sus palabras y a la forma en cómo rechazó los encantos de Hyák, llegando incluso a comentar que él sería capaz de desterrarlo de los juegos sino se comportaba, por lo que casi por instinto me acerqué un poco más al joven de cabello rosado, me limité a posar una mano sobre su hombro para que no se sintiera abatido por las palabras de Navor y al mismo tiempo brindarle un silencioso apoyo ante la gélida mirada de Maki que también me hizo suspirar a pesar que su mirada ambarina no se posicionó sobre mi presencia. ¿Era esto la tan famosa… mirada de una madre?
Luego mis ojos azules se dirigieron hacia los de María que desde su trono, o mejor dicho… desde el hombro de Barto, lo miraba todo. La observé con suma curiosidad al escucharla llamarme por el apodo con el que decidió dejarme, y ante su pregunta… mis ojos se abrieron de par en par ante semejante comparación por lo que tuve que negar un par de veces con la cabeza, intentando enterrar aquella idea de que yo fuese un ángel como Navor, sin embargo, conforme continué escuchandola más comprendía que ella simplemente se había dejado llevar por una de sus inagotables marañas de ideas creativas, así qué que una tenue risa escapó de mis labios en silencio, me agradaba comprobar que aquello nunca había cambiado en María. La misma que jura llevarme al reino escondido en los océanos.
Dharma por su parte parecía haber sido abordado por una conversación tan repentina como peculiar por parte de María, incluso ella daba la impresión de que ya conocía de aquel espadachín, llegó a mencionar su nombre aunque de una forma ligeramente distinta, Merlot mencionó algo sobre la hermana de Dharma y la aventura que recién tuvo con las Valar, todo aquello lo escuchaba con sumo detalle hasta que las palabras de Maki no tardaron en aclarar el asunto, realmente no lo conocían de nada más que de los enunciados en los periódicos conforme su recompensa. Un pirata que dicen es peligroso.
En mi caso… simplemente alcé la mano en un leve saludo desde la corta distancia que nos separaba, una vez que Maki terminó de hablar con el azabache de ojos esmeralda, yo le dediqué una cálida sonrisa pues estaba feliz de poder dirigirme finalmente hacia él como recibiendo en el camino a un viejo conocido.
— Es bueno verte bien, Dharma.
Al tener el permiso de continuar no pude evitar asombrarme ante la diversidad de aquella zona mercantil que se presentaba frente a nosotros, aquella área despertaba por completo mi curiosidad mientras caminaba junto al llamativo grupo llamado por Valar
Eso se sentía… agradable.
El formar parte de un grupo de nuevo, y fue precisamente esa sensación la que me hizo recordar que durante mucho tiempo… había estado completamente sola.
“¿Crees que el ángel solo se hace el difícil? “
— Bueno, es difícil saberlo… — me expresé con sinceridad en lo que nos alejamos de aquella entrada que ya no era prohibida para ninguno de nosotros. — No sé nada sobre ese tipo de cosas, pero considero que eres una persona muy atractiva como para no darte una oportunidad, seguramente el ángel tendrá sus motivos para no ceder.
El ambiente era tan animado que me recordaba al de un coliseo con tantas personas yendo y viniendo que era difícil asegurarlo pero resultaba evidente que existían amplias gradas desde donde visitantes y espectadores podían presenciar los juegos a gusto.
— ¿Qué clase de juegos son…? — pregunté con absoluta ignorancia pues no tenía la menor idea de lo que aquello implicaba, ¿serían juegos con pelotas?, ¿hula hula?, ¿concursos de baile?, ¿carreras a costales? intenté observar el lugar una vez más en busca de alguna pista. — Viendo este escenario, me da la impresión de que son juegos de destreza, si hay alguna prueba de tiro al blanco… podría intentarlo, creo. — Mientras hablaba, acaricié distraídamente el arco que descansaba cruzado sobre mi espalda, rozando apenas el extremo inferior que reposaba junto a mi muslo derecho.
En ese momento sentí que alguien tomaba mi brazo, al girarme un poco fue que me percaté que se trataba de Hyák quien ahora parece estar mucho más entusiasmado por explorar la comida que ofrecían aquellos puestos comerciantes, y debo admitir que él tenía razón… el hambre comenzaba a hacerse presente, tomé su brazo con cuidado para corresponder a su agarre cercano y caminé con fraternidad a su lado, ahora en dirección a las gradas. — ¿Crees que podamos conseguir un sombrero de paja por ahí?
– La mermelada me encanta, especialmente la de sabor naranja… — Unos cuantos pasos más nos condujeron hasta un lugar que parecía perfecto para sentarnos a contemplar el inicio de los preparativos.
La pirata de ojos ámbar y estilo de corte calva, decidió tomar ahora un camino diferente a la de sus compañeros advirtiendonos de no extraviarnos en caso de ir a explorar los puestos de comida y mercancía, y ni bien terminó de declarar aquello cuando sentí que tiraban de mi brazo para ponerme de pie de la grada donde cómodamente me había sentado, ahora me declaraban cómplice en una aventura por saludar viejos conocidos, pero de Hyák… — ¡¿Eh?!... ¡María y Berto, les prometo traerles algo! ¿Qué les gustaría?
Con pasos ligeros que eran dirigidos a ritmo del andar de Hyák, terminamos deteniéndonos frente a dos personas que parecían ser como el día y la noche.
En mi silencio y con mi brazo sujeto al suyo, lo único que pude captar de todo lo dicho es que habían hilos de tres historias diferentes que finalizaban en una coincidencia del destino el cruzar de nuevo sus caminos aquí en Skypiea ¿Acaso eso no era bello?
— Mucho gusto, mi nombre es Miyori Hoshino… — dije en tono amable y con una sonrisa tranquila al mismo tiempo que mi mano libre se alzaba para hacer un movimiento de lado a lado en señal de saludo cordial. — No se preocupen por la confusión, tampoco recuerda mi nombre, jajajaja.
Hyák pronto encontró ante sus ojos una persona más a quién sin duda necesitaba saludar con urgencia puesto que tuvo que dejar a sus dos amigos, no sin antes pasar contactos entre Jin y Tezca.
Mientras Cherry me llevaba del brazo me giré unos segundos para mirar de nuevo a los dos jóvenes que tuve la dicha de conocer, quizás en el futuro pueda encontrarlas de nuevo.
— ¡Un placer de verdad, nos vemos!
Entonces Hyák señaló a un joven de elevada estatura, cabellera oscura con cierta mancha blanca decorando la parte frontal de su cabeza, sus facciones eran totalmente masculinas como evidenciaba su apariencia desde lejos, entre más nos acercabamos más información me era otorgada, ahora sabía que era un joven dedicado al oficio de la cocina. Parpadeé un par de veces, intentando enfocar mi mirada entre la distancia y el bullicio del lugar, cuando por fin logré distinguirlo con claridad su nombre quedó grabado en mi memoria.
Uker Rackham.
Nuevamente guardé silencio mientras ellos conversaban con total naturalidad.
Mis ojos azules comenzaron a divagar y terminaron posándose sobre un puesto de golosinas cercano, parecía ofrecer toda clase de confiterías, chocolates, caramelos y quizás distintas variedades de mermelada, ¿Sería un buen lugar para encontrar algo para María, Maki, Barto… y Dharma?
Al mismo tiempo permanecía atenta a cualquier melodía que naciera entre el bullicio del lugar con la esperanza de descubrir algún instrumento único de Skypiea, ¿Tendría suerte?, sin embargo la voz de Hyák me sacó de aquel viaje por el valle de mi curiosidad, volví mi atención hacia aquel cocinero y sus acompañantes, fue entonces cuando caí en la cuenta de que hasta ese momento ni siquiera había reparado en la presencia a su alrededor. ¿Serían todos ellos conocidos de Cherry también?
“Ella es Miya” ante las palabras de Hyák sonreí sutilmente resignada mientras negaba con la cabeza con un movimiento de lado a lado, y en la mirada de Uker encontré un tono azul que me era extrañamente familiar aunque decidí dejar aquella impresión como una simple coincidencia, en lugar de darle más vueltas a contradecir la presentación de mi acompañante, sonreí ahora con suavidad y calidez — Es un placer conocerlos, mi nombre es Miyori Hoshino. — Hice una pequeña reverencia como muestra de cortesía, sin soltar el brazo del joven de pelo rosa que quizás pueda sentir mi agarré un poco más fuerte en señal de nerviosismo. — Soy navegante y artista, el verdadero instrumento que toco es el violín, no el clarín.
— ¿Crees que a Maki le guste las papas picantes? — le preguntaba a Hyák en lo que regresamos a las gradas, en mis manos portaba una bolsa llena de chucherías para compartir como también traía una deliciosa mermelada de naranja para acompañar con las galletas.
Los juegos pronto comenzarán, ahora más que nunca me preguntaba…
¿Qué pasará a continuación?
Permanecí atenta a sus palabras y a la forma en cómo rechazó los encantos de Hyák, llegando incluso a comentar que él sería capaz de desterrarlo de los juegos sino se comportaba, por lo que casi por instinto me acerqué un poco más al joven de cabello rosado, me limité a posar una mano sobre su hombro para que no se sintiera abatido por las palabras de Navor y al mismo tiempo brindarle un silencioso apoyo ante la gélida mirada de Maki que también me hizo suspirar a pesar que su mirada ambarina no se posicionó sobre mi presencia. ¿Era esto la tan famosa… mirada de una madre?
Luego mis ojos azules se dirigieron hacia los de María que desde su trono, o mejor dicho… desde el hombro de Barto, lo miraba todo. La observé con suma curiosidad al escucharla llamarme por el apodo con el que decidió dejarme, y ante su pregunta… mis ojos se abrieron de par en par ante semejante comparación por lo que tuve que negar un par de veces con la cabeza, intentando enterrar aquella idea de que yo fuese un ángel como Navor, sin embargo, conforme continué escuchandola más comprendía que ella simplemente se había dejado llevar por una de sus inagotables marañas de ideas creativas, así qué que una tenue risa escapó de mis labios en silencio, me agradaba comprobar que aquello nunca había cambiado en María. La misma que jura llevarme al reino escondido en los océanos.
Dharma por su parte parecía haber sido abordado por una conversación tan repentina como peculiar por parte de María, incluso ella daba la impresión de que ya conocía de aquel espadachín, llegó a mencionar su nombre aunque de una forma ligeramente distinta, Merlot mencionó algo sobre la hermana de Dharma y la aventura que recién tuvo con las Valar, todo aquello lo escuchaba con sumo detalle hasta que las palabras de Maki no tardaron en aclarar el asunto, realmente no lo conocían de nada más que de los enunciados en los periódicos conforme su recompensa. Un pirata que dicen es peligroso.
En mi caso… simplemente alcé la mano en un leve saludo desde la corta distancia que nos separaba, una vez que Maki terminó de hablar con el azabache de ojos esmeralda, yo le dediqué una cálida sonrisa pues estaba feliz de poder dirigirme finalmente hacia él como recibiendo en el camino a un viejo conocido.
— Es bueno verte bien, Dharma.
Al tener el permiso de continuar no pude evitar asombrarme ante la diversidad de aquella zona mercantil que se presentaba frente a nosotros, aquella área despertaba por completo mi curiosidad mientras caminaba junto al llamativo grupo llamado por Valar
Eso se sentía… agradable.
El formar parte de un grupo de nuevo, y fue precisamente esa sensación la que me hizo recordar que durante mucho tiempo… había estado completamente sola.
“¿Crees que el ángel solo se hace el difícil? “
— Bueno, es difícil saberlo… — me expresé con sinceridad en lo que nos alejamos de aquella entrada que ya no era prohibida para ninguno de nosotros. — No sé nada sobre ese tipo de cosas, pero considero que eres una persona muy atractiva como para no darte una oportunidad, seguramente el ángel tendrá sus motivos para no ceder.
El ambiente era tan animado que me recordaba al de un coliseo con tantas personas yendo y viniendo que era difícil asegurarlo pero resultaba evidente que existían amplias gradas desde donde visitantes y espectadores podían presenciar los juegos a gusto.
— ¿Qué clase de juegos son…? — pregunté con absoluta ignorancia pues no tenía la menor idea de lo que aquello implicaba, ¿serían juegos con pelotas?, ¿hula hula?, ¿concursos de baile?, ¿carreras a costales? intenté observar el lugar una vez más en busca de alguna pista. — Viendo este escenario, me da la impresión de que son juegos de destreza, si hay alguna prueba de tiro al blanco… podría intentarlo, creo. — Mientras hablaba, acaricié distraídamente el arco que descansaba cruzado sobre mi espalda, rozando apenas el extremo inferior que reposaba junto a mi muslo derecho.
En ese momento sentí que alguien tomaba mi brazo, al girarme un poco fue que me percaté que se trataba de Hyák quien ahora parece estar mucho más entusiasmado por explorar la comida que ofrecían aquellos puestos comerciantes, y debo admitir que él tenía razón… el hambre comenzaba a hacerse presente, tomé su brazo con cuidado para corresponder a su agarre cercano y caminé con fraternidad a su lado, ahora en dirección a las gradas. — ¿Crees que podamos conseguir un sombrero de paja por ahí?
– La mermelada me encanta, especialmente la de sabor naranja… — Unos cuantos pasos más nos condujeron hasta un lugar que parecía perfecto para sentarnos a contemplar el inicio de los preparativos.
La pirata de ojos ámbar y estilo de corte calva, decidió tomar ahora un camino diferente a la de sus compañeros advirtiendonos de no extraviarnos en caso de ir a explorar los puestos de comida y mercancía, y ni bien terminó de declarar aquello cuando sentí que tiraban de mi brazo para ponerme de pie de la grada donde cómodamente me había sentado, ahora me declaraban cómplice en una aventura por saludar viejos conocidos, pero de Hyák… — ¡¿Eh?!... ¡María y Berto, les prometo traerles algo! ¿Qué les gustaría?
Con pasos ligeros que eran dirigidos a ritmo del andar de Hyák, terminamos deteniéndonos frente a dos personas que parecían ser como el día y la noche.
En mi silencio y con mi brazo sujeto al suyo, lo único que pude captar de todo lo dicho es que habían hilos de tres historias diferentes que finalizaban en una coincidencia del destino el cruzar de nuevo sus caminos aquí en Skypiea ¿Acaso eso no era bello?
— Mucho gusto, mi nombre es Miyori Hoshino… — dije en tono amable y con una sonrisa tranquila al mismo tiempo que mi mano libre se alzaba para hacer un movimiento de lado a lado en señal de saludo cordial. — No se preocupen por la confusión, tampoco recuerda mi nombre, jajajaja.
Hyák pronto encontró ante sus ojos una persona más a quién sin duda necesitaba saludar con urgencia puesto que tuvo que dejar a sus dos amigos, no sin antes pasar contactos entre Jin y Tezca.
Mientras Cherry me llevaba del brazo me giré unos segundos para mirar de nuevo a los dos jóvenes que tuve la dicha de conocer, quizás en el futuro pueda encontrarlas de nuevo.
— ¡Un placer de verdad, nos vemos!
Entonces Hyák señaló a un joven de elevada estatura, cabellera oscura con cierta mancha blanca decorando la parte frontal de su cabeza, sus facciones eran totalmente masculinas como evidenciaba su apariencia desde lejos, entre más nos acercabamos más información me era otorgada, ahora sabía que era un joven dedicado al oficio de la cocina. Parpadeé un par de veces, intentando enfocar mi mirada entre la distancia y el bullicio del lugar, cuando por fin logré distinguirlo con claridad su nombre quedó grabado en mi memoria.
Uker Rackham.
Nuevamente guardé silencio mientras ellos conversaban con total naturalidad.
Mis ojos azules comenzaron a divagar y terminaron posándose sobre un puesto de golosinas cercano, parecía ofrecer toda clase de confiterías, chocolates, caramelos y quizás distintas variedades de mermelada, ¿Sería un buen lugar para encontrar algo para María, Maki, Barto… y Dharma?
Al mismo tiempo permanecía atenta a cualquier melodía que naciera entre el bullicio del lugar con la esperanza de descubrir algún instrumento único de Skypiea, ¿Tendría suerte?, sin embargo la voz de Hyák me sacó de aquel viaje por el valle de mi curiosidad, volví mi atención hacia aquel cocinero y sus acompañantes, fue entonces cuando caí en la cuenta de que hasta ese momento ni siquiera había reparado en la presencia a su alrededor. ¿Serían todos ellos conocidos de Cherry también?
“Ella es Miya” ante las palabras de Hyák sonreí sutilmente resignada mientras negaba con la cabeza con un movimiento de lado a lado, y en la mirada de Uker encontré un tono azul que me era extrañamente familiar aunque decidí dejar aquella impresión como una simple coincidencia, en lugar de darle más vueltas a contradecir la presentación de mi acompañante, sonreí ahora con suavidad y calidez — Es un placer conocerlos, mi nombre es Miyori Hoshino. — Hice una pequeña reverencia como muestra de cortesía, sin soltar el brazo del joven de pelo rosa que quizás pueda sentir mi agarré un poco más fuerte en señal de nerviosismo. — Soy navegante y artista, el verdadero instrumento que toco es el violín, no el clarín.
— ¿Crees que a Maki le guste las papas picantes? — le preguntaba a Hyák en lo que regresamos a las gradas, en mis manos portaba una bolsa llena de chucherías para compartir como también traía una deliciosa mermelada de naranja para acompañar con las galletas.
Los juegos pronto comenzarán, ahora más que nunca me preguntaba…
¿Qué pasará a continuación?
Amphitrite Toca la Canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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