12-07-2026, 06:48 PM
Seraphim arqueó una ceja. Estaba sorprendida de que ese chico no hubiera caído en sus encantos ni hubiera aceptado su petición sin objetar aunque ella intentó de todo para insinuarse. ¿Acaso es que su otro ojo también estaba estropeado y no ve la belleza con la que está hablando? ¿Se atreve a ponerle el reto a ella de que también debe de tener sus mismas condiciones? ¿Desde cuándo los caballeros se pueden igualar a las damas hermosas?
La cara que pone Seraphim explicaría que él no está delante de alguien que acepta la igualdad, sino que lo que le gusta es ser tratada como alguien privilegiado al que no pueden decirle que no o desafiarlo. Pero ni con esa expresión parece que ese chico se va a rendir porque sigue picando en la fibra sensible que Seraphim no puede ignorar. Si no quiere ser un caballero entonces le enseñará a serlo… con una lección.
— Tss… Te arrepentirás de pensar que alguien como YO va a seguir una semana las órdenes de alguien como tu. Aceptaré, pero solo si subimos la apuesta en si pierdes tú… Tendrás que ser mi lacayo de por VIDA, pero te daré solo un privilegio que tú pidas. — La voz de Seraphim ya no es dulce ni fingida, ya no tiene que poner esa tonalidad tan adorable que le hace ver alguien indefenso. Ahora es una mujer que lucha por lo que cree, alguien que impone y que se hace ver que no se va a dejar doblegar por lo que no quiere.
El bar estaba cogiendo ambiente pero ellos eran uno más en aquel paisaje de bebedores y de personas nocturnas. Pasaban desapercibidos porque aquel local era frecuentado por los marines, pero al mismo tiempo destacan como “los novatos que estaban a punto de hacer un reto para beber”. Se corre la voz de que ellos quieren desafiarse mutuamente porque el hombre tras la barra se lo dice a un capitán al otro lado de la barra, y este lo suelta a plena voz con una risa pidiendo que empezara ya el desafío.
En apenas segundos todo corrió como la pólvora y ellos fueron el centro de atención. Aplausos, ánimos de todo tipo para ambos (¿por qué los que le animaban eran más guarros que con su contrincante?). Seraphim toma esto como una ventaja para seguir metiendo presión y conseguir lo que ella quería.
— Ara, ara…. Vamos, ¿ahora vas a dejar que el público se quede sin el espectáculo? No puede negarte ahora, pelirrojo.~
Sin dejar que Jesse diera la señal ni nada, ella llama al camarero que lo ha ideado todo para que les controle mientras que ella agarra su bebida para ponerla sobre la mesa y esperar a que su contrincante estuviera preparado para su desafío.
En tres….
Dos…
Uno……….
La cara que pone Seraphim explicaría que él no está delante de alguien que acepta la igualdad, sino que lo que le gusta es ser tratada como alguien privilegiado al que no pueden decirle que no o desafiarlo. Pero ni con esa expresión parece que ese chico se va a rendir porque sigue picando en la fibra sensible que Seraphim no puede ignorar. Si no quiere ser un caballero entonces le enseñará a serlo… con una lección.
— Tss… Te arrepentirás de pensar que alguien como YO va a seguir una semana las órdenes de alguien como tu. Aceptaré, pero solo si subimos la apuesta en si pierdes tú… Tendrás que ser mi lacayo de por VIDA, pero te daré solo un privilegio que tú pidas. — La voz de Seraphim ya no es dulce ni fingida, ya no tiene que poner esa tonalidad tan adorable que le hace ver alguien indefenso. Ahora es una mujer que lucha por lo que cree, alguien que impone y que se hace ver que no se va a dejar doblegar por lo que no quiere.
El bar estaba cogiendo ambiente pero ellos eran uno más en aquel paisaje de bebedores y de personas nocturnas. Pasaban desapercibidos porque aquel local era frecuentado por los marines, pero al mismo tiempo destacan como “los novatos que estaban a punto de hacer un reto para beber”. Se corre la voz de que ellos quieren desafiarse mutuamente porque el hombre tras la barra se lo dice a un capitán al otro lado de la barra, y este lo suelta a plena voz con una risa pidiendo que empezara ya el desafío.
En apenas segundos todo corrió como la pólvora y ellos fueron el centro de atención. Aplausos, ánimos de todo tipo para ambos (¿por qué los que le animaban eran más guarros que con su contrincante?). Seraphim toma esto como una ventaja para seguir metiendo presión y conseguir lo que ella quería.
— Ara, ara…. Vamos, ¿ahora vas a dejar que el público se quede sin el espectáculo? No puede negarte ahora, pelirrojo.~
Sin dejar que Jesse diera la señal ni nada, ella llama al camarero que lo ha ideado todo para que les controle mientras que ella agarra su bebida para ponerla sobre la mesa y esperar a que su contrincante estuviera preparado para su desafío.
En tres….
Dos…
Uno……….
