La conversación sería pesada, complicada de llevar con el otro ser alado frente a mi. Mi sobredimensionado cuerpo era muy grande para establecer una charla tranquila con él. Sería incorrecto quedarme de ese tamaño y obligarlo a verme hacia arriba. Seguramente no podría ver mas allá de mi imponente y erguido miembro que aun sube mis mejores ropas no puede pasar desapercibido. Marcando su viril presencia como un acompañante que se niega a disimular. Me gustaría acomodarlo pues la postura en la que está no se siente cómoda, pero los modales importan. Puede que esta sea la última oportunidad que tenga para cerrar este ciclo y solo pienso en actuar como lo haría ella. Elegante, refinado, sereno, imperturbable. Me hice más pequeño, hasta reducirme a la mitad de mi tamaño, hacerme pequeño me costaba ligeramente y eran dimensiones con las que no me sentía especialmente cómodo, era un poco usar ropa que te queda pequeña.
El ángel es muy astuto, pudo leer que se cubría con una tela translúcida, además de que mentir no era mi fuerte. Aceptar un error siempre es mejor que tratar de hacer la mentira más grande, ya que tarde o temprano cojea. Esperaba que no se desatara un problema y buscando una manera que mi mente fuera lo suficiente ágil para encaminarlo todo de una buena manera. — Señor Custodio, lo menos que deseo es hacer burla de su agudeza y que eso genere un problema. En efecto el apellido no es mio, yo no tengo, lo llevo así en señal de recuerdo de aquella otra persona con la que venía. Ella era igual que yo y por eso lo llevo. Me disculpo si eso creó alguna confusión. — Esperaba haber aclarado lo mejor posible la situación.
Yo no sabía si ahora mismo esto sería suficiente y me veo en la necesidad de consultar con él. Este tipo a pesar de nuestra diferencia de tamaño se ve más fuerte que yo. La verdad desde el incidente en el joy park había decidido que no quería volver a pelear con nadie, que había alcanzado mi techo antes de venir por estas mareas y haría lo posible por evitar el conflicto que no fuera necesario. No sentía deseo alguno de retarlo en absoluto pero si esperaba que él me pudiera atender.
Viniendo tan rezagado, la verdad yo no me había enterado de todo lo que habían pasado los demás que venían delante de mí. Ni caracolas, ni voces, ni Beff Jezos. — ¿Disculpe la molestía, pero existe una posibilidad de que yo pudiera ir con esa familia y entregarles el mensaje? Aunque aquí parece que todos tienen alas, yo no soy de aquí. Mejor dicho, no creo que sea de aquí. Lo que menos quiero son problemas regresaré de donde vine después de eso y de que consiga un bote que aguante. — Estaba más que claro que yo no tengo ni idea de qué está sucediendo y de que no puedo proseguir. No hice el esfuerzo de retarlo, no hice el esfuerzo de avanzar sobre él. No es que estuviera achicopalado, es que no iba a seguir quebrantando la ley si la ley no me quería atacar. Lo mejor hasta ahora es que aquí parece no existir la marina, entonces seguramente nadie vendría a quitarme la cabeza.
— Antes de movernos de aquí. Quiero aprender un poco sobre este lugar. — Inmediatamente saqué de entre mis ropas una brújula. Esta no señalaba los puntos cardinales apropiados. — En su momento una mujer Gyojin me dijo que no podría viajar con una brújula común. Se como llegar a la playa de forma segura, pero no se donde estoy, y si no es molestia para usted, antes de cualquier cosa que me explicara un poco sobre la ciudad. Qué hacen aquí, me siento un poco rezagado pues habían barcos en la costa pero quién sabe de quienes son. Nunca he sabido de donde soy y este lugar es lo más parecido ya que aquí hay otros con alas. — De igual forma estoy pidiendo demasiado y mis cualidades que hace que las personas me ayuden no son suficientes. Ya quisiera tener yo el carisma o la belleza o ese factor que me permite agradarle a las personas.
Aunque él me trataba con respeto y usaba esa palabra Mord. Apostaba a que la honestidad y las inocentes intenciones me permitieran llegar un poco más a fondo en esas cuestiones. Al mismo tiempo sentía cierta desnudez incómoda, no estaba del todo seguro que estuviera haciendo lo correcto, él podría pensar que solo soy un pobre arrastrado y no estaría equivocado. Allá afuera de la ciudad donde no hay otros como yo solo soy visto como una criatura extraña y sin dinero. Me llevé la mano a la cabeza un poco consternado e incluso algo mareado en cuestión. Creo que el viaje fue demasiado turbulento o tal vez el hacerse pequeño había dejado secuelas esta vez.
El ángel es muy astuto, pudo leer que se cubría con una tela translúcida, además de que mentir no era mi fuerte. Aceptar un error siempre es mejor que tratar de hacer la mentira más grande, ya que tarde o temprano cojea. Esperaba que no se desatara un problema y buscando una manera que mi mente fuera lo suficiente ágil para encaminarlo todo de una buena manera. — Señor Custodio, lo menos que deseo es hacer burla de su agudeza y que eso genere un problema. En efecto el apellido no es mio, yo no tengo, lo llevo así en señal de recuerdo de aquella otra persona con la que venía. Ella era igual que yo y por eso lo llevo. Me disculpo si eso creó alguna confusión. — Esperaba haber aclarado lo mejor posible la situación.
Yo no sabía si ahora mismo esto sería suficiente y me veo en la necesidad de consultar con él. Este tipo a pesar de nuestra diferencia de tamaño se ve más fuerte que yo. La verdad desde el incidente en el joy park había decidido que no quería volver a pelear con nadie, que había alcanzado mi techo antes de venir por estas mareas y haría lo posible por evitar el conflicto que no fuera necesario. No sentía deseo alguno de retarlo en absoluto pero si esperaba que él me pudiera atender.
Viniendo tan rezagado, la verdad yo no me había enterado de todo lo que habían pasado los demás que venían delante de mí. Ni caracolas, ni voces, ni Beff Jezos. — ¿Disculpe la molestía, pero existe una posibilidad de que yo pudiera ir con esa familia y entregarles el mensaje? Aunque aquí parece que todos tienen alas, yo no soy de aquí. Mejor dicho, no creo que sea de aquí. Lo que menos quiero son problemas regresaré de donde vine después de eso y de que consiga un bote que aguante. — Estaba más que claro que yo no tengo ni idea de qué está sucediendo y de que no puedo proseguir. No hice el esfuerzo de retarlo, no hice el esfuerzo de avanzar sobre él. No es que estuviera achicopalado, es que no iba a seguir quebrantando la ley si la ley no me quería atacar. Lo mejor hasta ahora es que aquí parece no existir la marina, entonces seguramente nadie vendría a quitarme la cabeza.
— Antes de movernos de aquí. Quiero aprender un poco sobre este lugar. — Inmediatamente saqué de entre mis ropas una brújula. Esta no señalaba los puntos cardinales apropiados. — En su momento una mujer Gyojin me dijo que no podría viajar con una brújula común. Se como llegar a la playa de forma segura, pero no se donde estoy, y si no es molestia para usted, antes de cualquier cosa que me explicara un poco sobre la ciudad. Qué hacen aquí, me siento un poco rezagado pues habían barcos en la costa pero quién sabe de quienes son. Nunca he sabido de donde soy y este lugar es lo más parecido ya que aquí hay otros con alas. — De igual forma estoy pidiendo demasiado y mis cualidades que hace que las personas me ayuden no son suficientes. Ya quisiera tener yo el carisma o la belleza o ese factor que me permite agradarle a las personas.
Aunque él me trataba con respeto y usaba esa palabra Mord. Apostaba a que la honestidad y las inocentes intenciones me permitieran llegar un poco más a fondo en esas cuestiones. Al mismo tiempo sentía cierta desnudez incómoda, no estaba del todo seguro que estuviera haciendo lo correcto, él podría pensar que solo soy un pobre arrastrado y no estaría equivocado. Allá afuera de la ciudad donde no hay otros como yo solo soy visto como una criatura extraña y sin dinero. Me llevé la mano a la cabeza un poco consternado e incluso algo mareado en cuestión. Creo que el viaje fue demasiado turbulento o tal vez el hacerse pequeño había dejado secuelas esta vez.
Jackson cantando a-b-c
