13-07-2026, 02:22 AM
(Última modificación: 13-07-2026, 02:24 AM por Nyxara Archeron.)
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella
If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place
─ ♚ ─
Mientras avanzaba hacia el faro, los murmullos de aquellas personas que se habían atrevido a desafiar al invierno para estar en las calles de Baquella, llegaban a sus oídos con facilidad. Aun así, ella los ignoró. Había aprendido, hace mucho tiempo atrás, que intentar cambiar a quien ya había decidido juzgarla era una perdida de tiempo que no pensaba invertir ¿para que detenerse en ello si su peor juez y verdugo era ella misma? Además, detenerse en los rumores no era algo que le daría una respuesta.
Con el faro como guía, al tomar los caminos alternativos, terminó cerca del muelle, un acierto sin dudas y mientras el mar de sus ojos observaba los barcos las palabras de uno de los pescadores se alzó por sobre el murmullo de las olas ¿Importaba? La mirada de la Archeron cambio apenas al llevar la vista hacia el hombre, un gesto sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un filo distinto, era esa manera silenciosa que tenia de volverse tormenta antes de arrasar con todo.
Sopeso las posibilidades ¿gastaría su tiempo en él cuando aún tenía que llegar al faro?
“No vale la pena”
Y con el mismo giro que había hecho por sobre su hombro para observarlo, volvió la vista al frente para seguir caminando, tenía cosas más importantes que hacer.
Cada vez más cerca del lugar de encuentro las huellas en el camino llamaron su atención, no solo parecían frescas, también parecían provenir del lugar que ella se dirigía ¿La carreta tendría una conexión? No le cuadraba del todo…el informe indicaba que el robo era pequeño, a penas unas cajas de los barcos al apagarse la luz…
O esas marcas no tenían una relación directa con el asunto del faro.
O estaban moviendo más mercancía de la que indicaban los informes.
Y eso último, era aún más interesante. Dejaría el asunto de las huellas para el final de su lista de exploración.
Acomodó su mochila un momento cuando se detuvo en la explanada de esa manera silenciosa para ver como el ambiente se desenvolvía frente a ella, observando como la figura del anciano recortaba el paisaje. Recordó los murmullos molestos del pueblo, y como aquellas personas, con la misma capacidad que exigían respuestas parecían capaces de atacar a un hombre que apenas si se sostenía en pie con el bastón. Estaba demasiado anciano para cargar con el peso de la desconfianza, pero el daño colateral rara vez encontraba un rostro justo.
Fijo su atención en las otras dos figuras, la joven y el chiquillo, desde su posición había conseguido escuchar el intercambio de palabras entre el anciano y el muchacho decidido.
“No abandones el faro esta noche”
La frase permaneció un momento mas de lo necesario, si tenían que recordárselo significaba que en algún momento ese chico, había dejado su puesto. Quizás, por emergencia…quizás, por costumbre.
Cuando el anciano fijo su atención en ella, Nyx asintió antes de volver a avanzar – Nyssa Vale – extendió su mano para estrecharla contra ambos, no hacía falta que añadiese que venía de parte de la marina su uniforme era su carta de presentación. Escuchó atenta las palabras de Patricia y Rodrigo, su afirmación sobre el mecanismo del faro respaldaba su primera teoría, no era un fallo al azar, era provocado.
Aún tenía preguntas para ambos, pero podían esperar. El estado de salud de aquel hombre era la respuesta para buscar un tercero en guardia nocturna y eso volvía a Richard una fuente de información mucho más útil. Se despidió con un asentimiento de cabeza, si se tomaban tantas molestias con las provisiones ellos esperaban que ella pasara la noche ahí.
Espero que sus improvisados anfitriones se marchasen antes de avanzar con el mismo silencio que lo había hecho en un inicio; frente al faro se encontraba Richard quien parecía haber abandonado la seguridad inicial para caer al nerviosismo. Permaneció inmóvil un momento más, observándolo caminar de un lado a otro, observando como su mirada evitaba el faro a su espalda y la molestia creciente lo hacía morderse los labios; era un aventaja para ella sin dudas, las personas en ese estado tenían la necesidad de rellenar con sus pensamientos lo silencios.
La afirmación llego hacia ella como una alerta y nuevamente el mar de sus ojos cambio apenas, ese gesto sutil, ese descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. El aviso de la tormenta que regresaba y que dotaba su calma de ese filo letal – ¿Por qué estas tan seguro Richard? – Dio un paso hacia él, luego otro y otro más, mientras el viento jugaba con algunos mechones oscuros enmarcando aquel rostro de líneas finas y pecas dispersas.
Ah. Esa belleza.
Ahí radicaba la ilusión que danzaba sobre aquellas facciones que podrían calificarse de hermosas. Cualquiera podría afirmarlo sin dudas…cualquiera que no hubiera cometido el error de sostenerle la mirada.
– Eso no sonó como una sospecha – Sostuvo el silencio entre ambos para orillarlo a sostener la pregunta que acababa de hacerle, como un depredador que tenía muy claro que su presa no tenía a donde huir y, sin apartar el mar de sus ojos de su rostro, pronunció – ¿Qué fue lo que viste para dejar de llamarlo coincidencia? –
Léeme
