14-07-2026, 12:52 PM
(Última modificación: 14-07-2026, 02:19 PM por Juan Sebastian.)
La mayoría de los marines tomaron asiento en las gradas, pero yo estaba siendo el asiento del propio Enji, por lo que decidí quedarme en el suelo, apoyado sobre mi acorazado abdomen de tortuga y esperando pacientemente a que empezase el evento.
—Palomitas —dijo Nyra entre otras palabras sin importancia.
—¿Palomitas? —pensé mientras levantaba mi cabeza, que se encontraba ligeramente recogida en mi caparazón y reposando en la madera por donde iban y venían los espectadores del evento, buscando sitio en las gradas. —¡Yo quiero! —exclamé justo antes de estirar mi cuello para coger con precisión quirúrgica una del borde. Mientras la degustaba, no pude evitar decir con alegría: —*Ñum*, qué *ñum ñum* rico…—
Mientras todos disfrutábamos de la espera y del buen ambiente, el cual yo observaba desde una posición baja, no pude evitar notar un alivio repentino en el peso que estaba sosteniendo sobre mi caparazón. Enji se había bajado de este, asomándose a la baranda de las gradas para tratar de ver algo. Como yo era bajito, aproveché para meter mi diminuta cabeza entre las barandas por las que mi capitán estaba asomado.
—¡¡HYA HYA HYA HYA HYA!! —rio un hombre enmascarado, que viajaba sobre una nube voladora que aterrizó con gracia en la arena contenida por las voluminosas gradas. —¡Ualaaa! —exclamé casi sin aliento. —No sabía que se podían hacer cosas así con las nubes… —No podía evitar fantasear solo con darle un ojo mientras aquel extraño sujeto andaba por la tierra batida de la arena. Entonces, aquel tipo continuó su discurso: —Soy El Dirigente… —Y las personas aladas de las gradas estallaron al unísono:
Mis escamas se erizaron, y mis ojos se abrieron como platos mientras me mantenía incapaz de cerrar la boca. Era algo increíble. ¿Cómo podía alguien ser tan querido por la gente? ¿Cómo podría yo tener un carisma como el de ese tipo? Si quería ser admirado como él, tenía que encontrar lo que me faltaba… A Enji se le ocurrió una idea genial, anunciar su nombre de la misma forma que hacía el dirigente con el público. No era bueno con las rimas, pero me estrujé el cráneo intentando buscar una respuesta a tal intrincada cuestión.
Mientras pensaba, escuchando de refilón lo que decía el comentarista, pude escuchar mi nombre. —¿Equipo 1? —pensé de golpe, dejando mis anteriores cuestiones atrás. Miré a Enji al mismo tiempo que él me miraba a mí; tras darle una mirada fugaz a Stroud y a Nyra, dos de mis tres compañeros de grupo, mi capitán me devolvió la mirada justo antes de acusarme de traición y levantarme por los aires. —¡Soy inocente, lo juro! —grité mientras movía impotente mis cortas y rechonchas patitas.
Una vez me soltó y dio la orden de separarnos, emprendí el camino hacia mi cubículo —¡Buena suerte chicos!— .A mitad del camino me paré a pensar en el otro miembro de nuestro grupo —Jin… Como que me suena de algo… —Les comenté a mis compañeros marines, mientras caminábamos con paso firme. Estaba increíblemente nervioso, pero mi mente se puso blanca cuando El Dirigente mencionó el nombre de María Merlot.
Sentí como si una mano agarrase mi corazón. ¿Era acaso posible? ¿Mi niña estaba aquí en las nubes? Abandoné mi paso lento por un trote al mayor ritmo que me permitían mis pequeños apéndices, con la esperanza de ver su cabello de color cielo mientras los participantes íbamos a nuestras posiciones. Miré desde mi baja posición a la mayoría de participantes, pero nada, debía tratarse de una casualidad. —No sabía que era un nombre tan común… —dije visiblemente triste.
Una vez todos los miembros del grupo uno llegamos a nuestro cubículo, me presenté al miembro que no era marine. —¡Buenas! —dije con un tono algo chulesco, dirigiéndome al tipo conocido como Jin. —Me suena haber visto tu cara en carteles de recompensa… Pero supongo que tendré que hacer la vista gorda esta vez. ¡Démoslo todo!
Una vez todos los grupos nos asentamos en nuestros puestos, el presentador empezó a explicar las normas, nada fuera de lo común para un evento de estas características. Uno de los detalles sí que llamó mi atención —Un deseo…—pensé. —¿Lo que sea? —musité, intentando hacerme a la idea de las posibilidades. Ante la última pregunta de El Dirigente, solo me quedó gritar:
—Palomitas —dijo Nyra entre otras palabras sin importancia.
—¿Palomitas? —pensé mientras levantaba mi cabeza, que se encontraba ligeramente recogida en mi caparazón y reposando en la madera por donde iban y venían los espectadores del evento, buscando sitio en las gradas. —¡Yo quiero! —exclamé justo antes de estirar mi cuello para coger con precisión quirúrgica una del borde. Mientras la degustaba, no pude evitar decir con alegría: —*Ñum*, qué *ñum ñum* rico…—
Mientras todos disfrutábamos de la espera y del buen ambiente, el cual yo observaba desde una posición baja, no pude evitar notar un alivio repentino en el peso que estaba sosteniendo sobre mi caparazón. Enji se había bajado de este, asomándose a la baranda de las gradas para tratar de ver algo. Como yo era bajito, aproveché para meter mi diminuta cabeza entre las barandas por las que mi capitán estaba asomado.
—¡¡HYA HYA HYA HYA HYA!! —rio un hombre enmascarado, que viajaba sobre una nube voladora que aterrizó con gracia en la arena contenida por las voluminosas gradas. —¡Ualaaa! —exclamé casi sin aliento. —No sabía que se podían hacer cosas así con las nubes… —No podía evitar fantasear solo con darle un ojo mientras aquel extraño sujeto andaba por la tierra batida de la arena. Entonces, aquel tipo continuó su discurso: —Soy El Dirigente… —Y las personas aladas de las gradas estallaron al unísono:
—¡¡EL FAVORITO DE LA GENTE!!—
Mis escamas se erizaron, y mis ojos se abrieron como platos mientras me mantenía incapaz de cerrar la boca. Era algo increíble. ¿Cómo podía alguien ser tan querido por la gente? ¿Cómo podría yo tener un carisma como el de ese tipo? Si quería ser admirado como él, tenía que encontrar lo que me faltaba… A Enji se le ocurrió una idea genial, anunciar su nombre de la misma forma que hacía el dirigente con el público. No era bueno con las rimas, pero me estrujé el cráneo intentando buscar una respuesta a tal intrincada cuestión.
Mientras pensaba, escuchando de refilón lo que decía el comentarista, pude escuchar mi nombre. —¿Equipo 1? —pensé de golpe, dejando mis anteriores cuestiones atrás. Miré a Enji al mismo tiempo que él me miraba a mí; tras darle una mirada fugaz a Stroud y a Nyra, dos de mis tres compañeros de grupo, mi capitán me devolvió la mirada justo antes de acusarme de traición y levantarme por los aires. —¡Soy inocente, lo juro! —grité mientras movía impotente mis cortas y rechonchas patitas.
Una vez me soltó y dio la orden de separarnos, emprendí el camino hacia mi cubículo —¡Buena suerte chicos!— .A mitad del camino me paré a pensar en el otro miembro de nuestro grupo —Jin… Como que me suena de algo… —Les comenté a mis compañeros marines, mientras caminábamos con paso firme. Estaba increíblemente nervioso, pero mi mente se puso blanca cuando El Dirigente mencionó el nombre de María Merlot.
Sentí como si una mano agarrase mi corazón. ¿Era acaso posible? ¿Mi niña estaba aquí en las nubes? Abandoné mi paso lento por un trote al mayor ritmo que me permitían mis pequeños apéndices, con la esperanza de ver su cabello de color cielo mientras los participantes íbamos a nuestras posiciones. Miré desde mi baja posición a la mayoría de participantes, pero nada, debía tratarse de una casualidad. —No sabía que era un nombre tan común… —dije visiblemente triste.
Una vez todos los miembros del grupo uno llegamos a nuestro cubículo, me presenté al miembro que no era marine. —¡Buenas! —dije con un tono algo chulesco, dirigiéndome al tipo conocido como Jin. —Me suena haber visto tu cara en carteles de recompensa… Pero supongo que tendré que hacer la vista gorda esta vez. ¡Démoslo todo!
Una vez todos los grupos nos asentamos en nuestros puestos, el presentador empezó a explicar las normas, nada fuera de lo común para un evento de estas características. Uno de los detalles sí que llamó mi atención —Un deseo…—pensé. —¿Lo que sea? —musité, intentando hacerme a la idea de las posibilidades. Ante la última pregunta de El Dirigente, solo me quedó gritar:
—¡¡ESTAMOS LISTOS!!—
Cajita de tortuga

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
