14-07-2026, 06:44 PM
El joven arquero de la división 60 sigue reunido con el resto de marines, hablando tranquilamente con el cangreturga y los demás miembros de las otras divisiones sobre cómo pensaba que funcionaría el tema de la participación al haber sido enviados a las gradas. Los ojos del joven arquero de la marina recorren toda la zona, observando atentamente el lugar, a los habitantes de la ciudad y los invitados, buscando cualquier señal de dos personas en concreto, aunque una de ellas duda realmente se encuentre en aquel lugar, pero la otra tiene altas probabilidades de realmente estar en ese lugar. Los rojizos orbes del marine se fijan en cada detalle por insignificante que parezca, pues muchas veces la clave de la victoria o el escape se encuentra precisamente ahí, en los detalles. El ambiente se mantiene calmado y tranquilo conforme el resto de los marines se va acercando a las gradas, concretamente a la zona donde ya se encuentran Bertram, Juan y compañía, un lugar desde el cual ven la arena con total claridad, y que gracias a la disposición de las gradas, nadie bloquea la vista de los demás, siempre que no fuesen excesivamente altos como los gigantes. Paulatinamente el ambiente se va formando, las gradas se van llenando de aquellos que serían los espectadores, siendo que seguramente en cuanto los participantes sean llamados sus lugares se verán ocupados por otros habitantes o visitantes que solo quieran ser espectadores del torneo.
Una vez parece que todos están acomodados, las conversaciones empiezan y el ambiente se hace más relajado y tranquilo a pesar de la presencia de marines y piratas en la zona, una nueva voz llena el lugar, una risa peculiar y única, algo con lo que el arquero pelirrojo puede identificarse pues a lo largo de su vida mucha gente se burló de su risa, dijo que era un bicho raro y se rio de su forma de reírse, algo que con el tiempo el marine aprendió a ignorar. De pronto, de alguna parte de la arena, seguramente incluso desde el interior del enorme castillo del que sería el regente de la ciudad, sale un hombre que se sube a lo que a todas luces parece ser una nube, la cual por alguna extraña razón desafía todo lo que el joven marine sabe sobre las nubes y sostiene todo el peso del hombre mientras se mueve junto a él como si fuera un medio de transporte creado a partir de un trozo de nube con una densidad y firmeza fuera de los conocimientos del marine, que poco a poco empieza a abandonar el sentido común del mar que acaban de abandonar con la finalidad de evitar agotarse mentalmente al sorprenderse ante todas y cada una de las cosas diferentes que ocurren en aquel misterioso lugar.
Tras elevar una enorme cantidad de humo, o generarlo pues el pobre contramaestre no logra entender totalmente lo ocurrido desde tan lejos, se ve la figura en mitad de lo que parece ser la arena del torneo dando la bienvenida a todos antes de agradecer la espera y presentarse como El Dirigente. Tras ese nombre se escucha un vocerío proveniente de todas partes en las gradas gritando -EL FAVORITO DE LA GENTE.- algo que deja en claro que es una persona cargada de carisma, admirada por los habitantes de la isla y probablemente la imagen perfecta para presentar lo que parecen ser unos juegos muy populares entre la gente de aquí. Tras la pequeña introducción el presentador pasa al tema principal de la convocatoria de todos los allí presentes, los juegos del Emperador Zarutsuki, el causante de que tanta gente proveniente del mar inferior se encuentre ahora mismo sentada en las gradas, esperando unos juegos cuanto menos curiosos. Bertram desconoce por completo el funcionamiento de los mismos, siendo que de momento está a la espera de algo de información por parte del tal Dirigente, quien seguramente explicará las normas y demás del susodicho torneo.
-Solo espero que esta vez al menos pueda colaborar con mis compañeros en lugar de volver a estar rodeado de basura pirata, aunque la última vez ella estaba allí, la única persona que lamento sea pirata.-
Piensa el joven marine mientras mantiene la atención fija en el hombre que parece ser el encargado de llevar el torneo, siendo poco probable que lleguen a ver al organizador sino en el final del mismo. Por las palabras del hombre los participantes se dividirán en diversos grupos y antes de explicar nada más empieza a nombrar los participantes tras mencionar su grupo. El primer grupo ya le separa de uno de sus compañeros, siendo que su actual comandante tendrá que trabajar junto a uno de los piratas que trataron de arrestar, aunque ahora su afiliación no es cierta para el contramaestre, y dos marines, el buen cangreturga y la amable Nyra. El arquero no ha de esperar mucho a saber sus compañeros, pero al escuchar el nombre de ellos sus ojos no son capaces de esconder su desagrado, no solo vuelve a estar rodeado de piratas, sino que uno de ellos es otro de los que trataron de arrestar, algo que puede acabar en desastre si no saben dejar de lado sus diferencias en caso de que sea una pelea grupal y el trabajo en equipo sea primordial, como cuando se enfrentaron a los hermanos Sakana.
El joven marine se ajusta su equipo y empieza a caminar hacia el cubículo donde seguramente se encontrará con sus “compañeros”, y por mucho que internamente quiera meter una flecha en la cabeza de cada uno de ellos, prefiere mantener la calma, controlar sus emociones y no dejar que su desprecio hacia los piratas controle sus acciones y lo metan en un problema. El joven pelirrojo se acerca a la zona marcada para el grupo 2 y observa el lugar, no pudiendo evitar rascarse tras la cabeza y decir
-Parece ser que cada vez que hay algo que provoca una división termino rodeado de escoria pirata, sir. Espero esto dure poco y cada uno nos vayamos por nuestro lado.-
Y es que recordando aquella vez que lo separaron de su división al llegar al Grand Line salvo por un cazador, ahora fallecido, todos los demás con los que tuvo que cooperar eran piratas, aunque por el momento el marine no lo sabía y eso facilitó las cosas. El joven se mantiene con una postura natural pero firme, sin tensar demasiado los músculos a la vez que muestra un control total sobre sus emociones, manteniendo sus ojos fijos en la figura del Dirigente. Cuando menciona finalmente el último grupo y menciona el nombre de MM un esbozo de sonrisa se forma en el rostro del marine que rápidamente esconde volviendo a mostrar su expresión neutral ante la situación, peleando internamente con su desprecio hacia los piratas.
Una vez están todos reunidos el presentador empieza a explicar las normas de los juegos, las cuales una vez escuchadas son realmente sencillas, pero conviene dejarlas clara desde un principio sobre todo ante nuevos participantes como lo son la mayoría por no decir todos de los participantes. Al parecer los resultados se dan por puntos en función de la posición de cada participante en la prueba, siendo que cada participante solo puede ir a una de las pruebas. En cada prueba hay libertad total para poder superarla, siendo que no lo decide solo la capacidad base de cada uno, sino también la creatividad a la hora de competir dejando claro que el ingenio es parte del evento. La cuarta es un anuncio de que el equipo vencedor tendrá derecho a pedir un deseo al emperador, quien lo cumplirá. Y finalmente, la norma que hace que la decisión de Bertram sea acertada, está prohibida la hostilidad a otros concursantes, por lo que nada de arrestar o atacar a piratas. Bertram se percata de que Uker no le presta demasiada atención y parece despreciarle y realmente no lo puede culpar, poniéndose en su lugar, si trataran de privarle de su libertad también resentiría al culpable. Por fortuna parece decidir no querer desencadenar un problema mayor por lo que mientras se mantengan calmados y neutrales no habrá problemas. Una vez el Dirigente pregunta si los participantes entendieron las normas el arquero simplemente asiente con la cabeza, sin decir nada y esperando a ver de qué trata cada prueba.
Una vez parece que todos están acomodados, las conversaciones empiezan y el ambiente se hace más relajado y tranquilo a pesar de la presencia de marines y piratas en la zona, una nueva voz llena el lugar, una risa peculiar y única, algo con lo que el arquero pelirrojo puede identificarse pues a lo largo de su vida mucha gente se burló de su risa, dijo que era un bicho raro y se rio de su forma de reírse, algo que con el tiempo el marine aprendió a ignorar. De pronto, de alguna parte de la arena, seguramente incluso desde el interior del enorme castillo del que sería el regente de la ciudad, sale un hombre que se sube a lo que a todas luces parece ser una nube, la cual por alguna extraña razón desafía todo lo que el joven marine sabe sobre las nubes y sostiene todo el peso del hombre mientras se mueve junto a él como si fuera un medio de transporte creado a partir de un trozo de nube con una densidad y firmeza fuera de los conocimientos del marine, que poco a poco empieza a abandonar el sentido común del mar que acaban de abandonar con la finalidad de evitar agotarse mentalmente al sorprenderse ante todas y cada una de las cosas diferentes que ocurren en aquel misterioso lugar.
Tras elevar una enorme cantidad de humo, o generarlo pues el pobre contramaestre no logra entender totalmente lo ocurrido desde tan lejos, se ve la figura en mitad de lo que parece ser la arena del torneo dando la bienvenida a todos antes de agradecer la espera y presentarse como El Dirigente. Tras ese nombre se escucha un vocerío proveniente de todas partes en las gradas gritando -EL FAVORITO DE LA GENTE.- algo que deja en claro que es una persona cargada de carisma, admirada por los habitantes de la isla y probablemente la imagen perfecta para presentar lo que parecen ser unos juegos muy populares entre la gente de aquí. Tras la pequeña introducción el presentador pasa al tema principal de la convocatoria de todos los allí presentes, los juegos del Emperador Zarutsuki, el causante de que tanta gente proveniente del mar inferior se encuentre ahora mismo sentada en las gradas, esperando unos juegos cuanto menos curiosos. Bertram desconoce por completo el funcionamiento de los mismos, siendo que de momento está a la espera de algo de información por parte del tal Dirigente, quien seguramente explicará las normas y demás del susodicho torneo.
-Solo espero que esta vez al menos pueda colaborar con mis compañeros en lugar de volver a estar rodeado de basura pirata, aunque la última vez ella estaba allí, la única persona que lamento sea pirata.-
Piensa el joven marine mientras mantiene la atención fija en el hombre que parece ser el encargado de llevar el torneo, siendo poco probable que lleguen a ver al organizador sino en el final del mismo. Por las palabras del hombre los participantes se dividirán en diversos grupos y antes de explicar nada más empieza a nombrar los participantes tras mencionar su grupo. El primer grupo ya le separa de uno de sus compañeros, siendo que su actual comandante tendrá que trabajar junto a uno de los piratas que trataron de arrestar, aunque ahora su afiliación no es cierta para el contramaestre, y dos marines, el buen cangreturga y la amable Nyra. El arquero no ha de esperar mucho a saber sus compañeros, pero al escuchar el nombre de ellos sus ojos no son capaces de esconder su desagrado, no solo vuelve a estar rodeado de piratas, sino que uno de ellos es otro de los que trataron de arrestar, algo que puede acabar en desastre si no saben dejar de lado sus diferencias en caso de que sea una pelea grupal y el trabajo en equipo sea primordial, como cuando se enfrentaron a los hermanos Sakana.
El joven marine se ajusta su equipo y empieza a caminar hacia el cubículo donde seguramente se encontrará con sus “compañeros”, y por mucho que internamente quiera meter una flecha en la cabeza de cada uno de ellos, prefiere mantener la calma, controlar sus emociones y no dejar que su desprecio hacia los piratas controle sus acciones y lo metan en un problema. El joven pelirrojo se acerca a la zona marcada para el grupo 2 y observa el lugar, no pudiendo evitar rascarse tras la cabeza y decir
-Parece ser que cada vez que hay algo que provoca una división termino rodeado de escoria pirata, sir. Espero esto dure poco y cada uno nos vayamos por nuestro lado.-
Y es que recordando aquella vez que lo separaron de su división al llegar al Grand Line salvo por un cazador, ahora fallecido, todos los demás con los que tuvo que cooperar eran piratas, aunque por el momento el marine no lo sabía y eso facilitó las cosas. El joven se mantiene con una postura natural pero firme, sin tensar demasiado los músculos a la vez que muestra un control total sobre sus emociones, manteniendo sus ojos fijos en la figura del Dirigente. Cuando menciona finalmente el último grupo y menciona el nombre de MM un esbozo de sonrisa se forma en el rostro del marine que rápidamente esconde volviendo a mostrar su expresión neutral ante la situación, peleando internamente con su desprecio hacia los piratas.
Una vez están todos reunidos el presentador empieza a explicar las normas de los juegos, las cuales una vez escuchadas son realmente sencillas, pero conviene dejarlas clara desde un principio sobre todo ante nuevos participantes como lo son la mayoría por no decir todos de los participantes. Al parecer los resultados se dan por puntos en función de la posición de cada participante en la prueba, siendo que cada participante solo puede ir a una de las pruebas. En cada prueba hay libertad total para poder superarla, siendo que no lo decide solo la capacidad base de cada uno, sino también la creatividad a la hora de competir dejando claro que el ingenio es parte del evento. La cuarta es un anuncio de que el equipo vencedor tendrá derecho a pedir un deseo al emperador, quien lo cumplirá. Y finalmente, la norma que hace que la decisión de Bertram sea acertada, está prohibida la hostilidad a otros concursantes, por lo que nada de arrestar o atacar a piratas. Bertram se percata de que Uker no le presta demasiada atención y parece despreciarle y realmente no lo puede culpar, poniéndose en su lugar, si trataran de privarle de su libertad también resentiría al culpable. Por fortuna parece decidir no querer desencadenar un problema mayor por lo que mientras se mantengan calmados y neutrales no habrá problemas. Una vez el Dirigente pregunta si los participantes entendieron las normas el arquero simplemente asiente con la cabeza, sin decir nada y esperando a ver de qué trata cada prueba.
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