15-07-2026, 06:58 AM
No pasó mucho tiempo hasta que Mahou llegó con una cesta llena de frutas y se sentó a su lado. Los demás habitantes del cielo se encontraban encantados ahora con Silencio, acariciándolo y dándole un poco de comida, haciendo que el macaco se sintiera como en casa.
"Pequeño diablo", pensó Zhang mientras observaba el rostro de maldad que emanaba su amigo. Esperaba que no causara alborotos y que, por favor, no se robara nada; definitivamente tendría que acordarse de revisar bien sus pertenencias al terminar aquel torneo.
Zhang tomó un pedazo de la fruta que había soltado el monito, se la comió de un solo bocado y, con la boca aún algo llena, le respondió a su compañera: —Diviértete, pero procura no meterte con los tipos de las alas, se ve que no tienen mucha paciencia con los extranjeros.
Se guardó el resto de sus pensamientos para sí mismo. Aquella hostilidad parecía el pan de cada día en ese sitio; al final, las historias del Mar Azul eran ciertas, y allí en lo alto también hacía falta muchísima humanidad.
Sin embargo, no pudo darle muchas más vueltas al asunto, pues un fuerte sonido estalló en medio del lugar y, de una inmensa nube de polvo, salió un hombre con máscara volando por los aires. —Mira, Mahou, puede volar... —le dijo Zhang, apuntándolo con un dedo.
El ambiente se animó de inmediato y las personas a su alrededor comenzaron a gritar al unísono. Aquella energía era indescriptible y, casi sin quererlo, el viejo burro terminó dando unos pequeños saltos contagiado por la emoción mientras recibían a aquel hombre enmascarado.
Fue entonces cuando el Dirigente comenzó a nombrar a los participantes del torneo y, pese a lo esperado, los tres habían quedado en grupos separados. Zhang se lamentó por un momento, pero ya era la hora del show.
Zhang repitió las palabras del hombre volador, o al menos hizo su mejor intento por traducirle textualmente lo que estaba sucediendo a Bai, quien se veía algo confundida. Definitivamente tendrían que retomar sus clases al terminar este torneo.
Antes de partir hacia la arena, Zhang sacó su Den Den Mushi para anotar los números de sus compañeras. Se ruborizó un poco recordando el día en el que intentó llamar varias veces al número de Bai, dándose cuenta después de que resulta que ella no tenía número en ese entonces.
Tras guardarlos, Bai continuó dando algunas órdenes, por lo que Zhang le tradujo lo que entendió a Mahou. —Dice Bai que anotes nuestros números, y que divertirte es más importante que ganar el torneo. —le explicó el viejo a la chica mono.
Después observó a su capitana, quien tras dar aquellas instrucciones no tenía mucho más que añadir. —Claro, Bai. Tendré las orejas bien abiertas e intentaré no llamar la atención. Suerte. —le dijo, viéndola marcharse hacia su respectivo cubículo.
Zhang se levantó entonces para despedirse de Mahou y de Silencio, no sin antes dejar al macaco en medio de unas señoritas que disfrutaban de su compañía. —Te comportas, bandido. —le advirtió a su amiguito con un tono burlón.
Silencio, respondiéndole, le lanzó una sonrisa a Mahou como deseándole suerte en los juegos. Por su parte, Zhang le acarició la cabeza de forma paternal a la chica y comenzó a descender hacia la pista de tierra batida.
A su alrededor, todos los jóvenes se encontraban sumamente animados: saltaban, reían, cantaban... e incluso querían matarse entre ellos. "Uker", escuchó entre tantas voces. Aquel hombre que había conocido unas lunas atrás... ¿Seguiría siendo igual de fuerte?
Zhang se movió despacio hacia el lugar que le habían asignado y, al llegar, reconoció al hombre de cabellos rosados que minutos antes se había reído de su chiste con la mujer calva. Los demás aún no habían bajado al cubículo, por lo que Zhang se acercó al joven, que ahora parecía algo irritado.
Esperaría a que todos llegaran para presentarse formalmente. Hasta entonces, Zhang no se había detenido a pensar en el famoso deseo que daban como premio, y aunque no estaban allí para ganar, aquello sonaba bastante tentador. ¿Qué tanto poder podría tener un Shichibukai dueño de una ciudad de oro puro? Zhang golpeó el suelo con su pezuña y esperó pacientemente a que la función diera comienzo. —Zhang Guolao, mucho gusto —
"Pequeño diablo", pensó Zhang mientras observaba el rostro de maldad que emanaba su amigo. Esperaba que no causara alborotos y que, por favor, no se robara nada; definitivamente tendría que acordarse de revisar bien sus pertenencias al terminar aquel torneo.
Zhang tomó un pedazo de la fruta que había soltado el monito, se la comió de un solo bocado y, con la boca aún algo llena, le respondió a su compañera: —Diviértete, pero procura no meterte con los tipos de las alas, se ve que no tienen mucha paciencia con los extranjeros.
Se guardó el resto de sus pensamientos para sí mismo. Aquella hostilidad parecía el pan de cada día en ese sitio; al final, las historias del Mar Azul eran ciertas, y allí en lo alto también hacía falta muchísima humanidad.
Sin embargo, no pudo darle muchas más vueltas al asunto, pues un fuerte sonido estalló en medio del lugar y, de una inmensa nube de polvo, salió un hombre con máscara volando por los aires. —Mira, Mahou, puede volar... —le dijo Zhang, apuntándolo con un dedo.
El ambiente se animó de inmediato y las personas a su alrededor comenzaron a gritar al unísono. Aquella energía era indescriptible y, casi sin quererlo, el viejo burro terminó dando unos pequeños saltos contagiado por la emoción mientras recibían a aquel hombre enmascarado.
Fue entonces cuando el Dirigente comenzó a nombrar a los participantes del torneo y, pese a lo esperado, los tres habían quedado en grupos separados. Zhang se lamentó por un momento, pero ya era la hora del show.
Zhang repitió las palabras del hombre volador, o al menos hizo su mejor intento por traducirle textualmente lo que estaba sucediendo a Bai, quien se veía algo confundida. Definitivamente tendrían que retomar sus clases al terminar este torneo.
Antes de partir hacia la arena, Zhang sacó su Den Den Mushi para anotar los números de sus compañeras. Se ruborizó un poco recordando el día en el que intentó llamar varias veces al número de Bai, dándose cuenta después de que resulta que ella no tenía número en ese entonces.
Tras guardarlos, Bai continuó dando algunas órdenes, por lo que Zhang le tradujo lo que entendió a Mahou. —Dice Bai que anotes nuestros números, y que divertirte es más importante que ganar el torneo. —le explicó el viejo a la chica mono.
Después observó a su capitana, quien tras dar aquellas instrucciones no tenía mucho más que añadir. —Claro, Bai. Tendré las orejas bien abiertas e intentaré no llamar la atención. Suerte. —le dijo, viéndola marcharse hacia su respectivo cubículo.
Zhang se levantó entonces para despedirse de Mahou y de Silencio, no sin antes dejar al macaco en medio de unas señoritas que disfrutaban de su compañía. —Te comportas, bandido. —le advirtió a su amiguito con un tono burlón.
Silencio, respondiéndole, le lanzó una sonrisa a Mahou como deseándole suerte en los juegos. Por su parte, Zhang le acarició la cabeza de forma paternal a la chica y comenzó a descender hacia la pista de tierra batida.
A su alrededor, todos los jóvenes se encontraban sumamente animados: saltaban, reían, cantaban... e incluso querían matarse entre ellos. "Uker", escuchó entre tantas voces. Aquel hombre que había conocido unas lunas atrás... ¿Seguiría siendo igual de fuerte?
Zhang se movió despacio hacia el lugar que le habían asignado y, al llegar, reconoció al hombre de cabellos rosados que minutos antes se había reído de su chiste con la mujer calva. Los demás aún no habían bajado al cubículo, por lo que Zhang se acercó al joven, que ahora parecía algo irritado.
Esperaría a que todos llegaran para presentarse formalmente. Hasta entonces, Zhang no se había detenido a pensar en el famoso deseo que daban como premio, y aunque no estaban allí para ganar, aquello sonaba bastante tentador. ¿Qué tanto poder podría tener un Shichibukai dueño de una ciudad de oro puro? Zhang golpeó el suelo con su pezuña y esperó pacientemente a que la función diera comienzo. —Zhang Guolao, mucho gusto —
La bitácora del burro
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
