15-07-2026, 11:49 PM
(Última modificación: 15-07-2026, 11:53 PM por Eros Focalor.
Razón: Arreglar los spoilers
)
[personajeinvalido=3941]
Antes de avanzar conoció a una leyenda, aquel que coincidía con su wanted. La cabra, el mismísimo goat. Había oído leyendas, y ante todo debía marchar con la frente en alto grupo que le había tocado. No eran Sepultura, pero había algo de su responsabilidad como capitán en la mirada de cada uno de ellos, en su esperanza de ganar, en los sueños portaban consigo.
› Es mi momento… Voy a darlo todos.
Hubo una sonrisa, su mejor intento, tras escuchar cuál sería el primer juego.
Llegó su momento, era el primero, Eros sintió como su pecho latía. Tum tum. Tum. Tum. ¿Sentía acaso la presión de tener que competir? No. No era eso. Era la mirada de la gente, era el peso de la presión social ¿Cuánto le importaba lo que pensasen de él? Mucho, poco. Las manos le temblaban y él no podía si no observarlas temblar, esto no era miedo era igual a hablar en público. Era como cuando conocía a alguien por primera vez, y temía por qué pensasen hacer, quienes fueran, que percibieran de su existencia.
No podía darlo todo, no podía demostrar sus habilidades si se veía mermado, limitado por sus propias inseguridades, sus propios miedos. El capitán de los Sepultura respiraba tratando de encontrar la paz. Se agachó sosteniéndose el estómago, la panza le dolía y ya todos querían que avanzara, que fuese su turno de demostrar su fuerza.
Los muertos solo morían cuando eran olvidados ¿Acaso él quería ser olvidado en vida? Inspiró profundamente, y se palmeó el rostro con vehemencia.
› Dalo todo… Dalo todo… ¡Dalo todo!
Se levantó, haciendo sonar su cuello y sus huesos mientras se disponía a dar un peso frente al dial que debía golpear. Pero no, aun no era suficiente… Sentía las miradas de todos, no estaba en su elemento. Tosió ligeramente, levantó la diestra y decidió hablar a todos los que le prestaran atención.
› ¡D-Disculpen… Voy a volver a venir, pero me haría bien si se… tapan un poco los ojos o hacen como que no miran!
Pidió permiso antes de volver para atrás, inspiró y cerró los ojos. Esto sería un combate real, esto sería un campo de batalla. Si tan solo hubiese una manera de dejar de sentir las miradas de la gente…
Cada neurona de Eros se coordinó, con su inteligencia superior entendió… Que había una forma.
Entonces, se convirtió a su forma completa. Nadie sospecharía de un pequeño topo.
No corrió, tampoco se metió bajo tierra. Anduvo caminando, pasito a pasito hasta la caracola. Entonces inspiró posándose frente a la caracola, la olfateó con todos sus sentidos, y entonces el mundo era oscuro. No veía a la gente mirándolo, no percibía sus emociones, en ese momento solo existía su estirpe, su presencia, su objetivo, su competición. La música de Skypiea lo ensordecía, sentía la presión de los juegos...
Saltó con fiereza hasta posarse frente a la caracola, el movimiento fue veloz, tensó los músculos con fiereza antes de lanzar un golpe con la diestra aplicando cada gramo de sus músculos de hierro como el arma de combate que era. Un golpe rápido de la diestra efectuó la descarga de la energía cinética de su impacto, su pequeña pata superior se entumeció por la potencia del golpe y finalmente aterrizó con ambas patas al lado del cuerpo, volviendo a su forma humana.
Suspiró, e hizo una reverencia a todos.
Antes de avanzar conoció a una leyenda, aquel que coincidía con su wanted. La cabra, el mismísimo goat. Había oído leyendas, y ante todo debía marchar con la frente en alto grupo que le había tocado. No eran Sepultura, pero había algo de su responsabilidad como capitán en la mirada de cada uno de ellos, en su esperanza de ganar, en los sueños portaban consigo.
› Es mi momento… Voy a darlo todos.
Hubo una sonrisa, su mejor intento, tras escuchar cuál sería el primer juego.
Llegó su momento, era el primero, Eros sintió como su pecho latía. Tum tum. Tum. Tum. ¿Sentía acaso la presión de tener que competir? No. No era eso. Era la mirada de la gente, era el peso de la presión social ¿Cuánto le importaba lo que pensasen de él? Mucho, poco. Las manos le temblaban y él no podía si no observarlas temblar, esto no era miedo era igual a hablar en público. Era como cuando conocía a alguien por primera vez, y temía por qué pensasen hacer, quienes fueran, que percibieran de su existencia.
No podía darlo todo, no podía demostrar sus habilidades si se veía mermado, limitado por sus propias inseguridades, sus propios miedos. El capitán de los Sepultura respiraba tratando de encontrar la paz. Se agachó sosteniéndose el estómago, la panza le dolía y ya todos querían que avanzara, que fuese su turno de demostrar su fuerza.
Los muertos solo morían cuando eran olvidados ¿Acaso él quería ser olvidado en vida? Inspiró profundamente, y se palmeó el rostro con vehemencia.
› Dalo todo… Dalo todo… ¡Dalo todo!
Se levantó, haciendo sonar su cuello y sus huesos mientras se disponía a dar un peso frente al dial que debía golpear. Pero no, aun no era suficiente… Sentía las miradas de todos, no estaba en su elemento. Tosió ligeramente, levantó la diestra y decidió hablar a todos los que le prestaran atención.
› ¡D-Disculpen… Voy a volver a venir, pero me haría bien si se… tapan un poco los ojos o hacen como que no miran!
Pidió permiso antes de volver para atrás, inspiró y cerró los ojos. Esto sería un combate real, esto sería un campo de batalla. Si tan solo hubiese una manera de dejar de sentir las miradas de la gente…
Cada neurona de Eros se coordinó, con su inteligencia superior entendió… Que había una forma.
Entonces, se convirtió a su forma completa. Nadie sospecharía de un pequeño topo.
![[Imagen: monty-mole-mole.gif]](https://media1.tenor.com/m/XFnJAy_4U_MAAAAd/monty-mole-mole.gif)
No corrió, tampoco se metió bajo tierra. Anduvo caminando, pasito a pasito hasta la caracola. Entonces inspiró posándose frente a la caracola, la olfateó con todos sus sentidos, y entonces el mundo era oscuro. No veía a la gente mirándolo, no percibía sus emociones, en ese momento solo existía su estirpe, su presencia, su objetivo, su competición. La música de Skypiea lo ensordecía, sentía la presión de los juegos...
Saltó con fiereza hasta posarse frente a la caracola, el movimiento fue veloz, tensó los músculos con fiereza antes de lanzar un golpe con la diestra aplicando cada gramo de sus músculos de hierro como el arma de combate que era. Un golpe rápido de la diestra efectuó la descarga de la energía cinética de su impacto, su pequeña pata superior se entumeció por la potencia del golpe y finalmente aterrizó con ambas patas al lado del cuerpo, volviendo a su forma humana.
Suspiró, e hizo una reverencia a todos.
Ataúd
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
