Terrible juventud... Cuerpos inexpertos con capacidades excepcionales. Los dioses traen ofrendas para el Arkano. A 15 metros de mi dos jóvenes con cabezas de animales se enfrentan ¿creyentes? No... Sus palabras y su actitud demuestran lo contrario.
- Agk Navaarh... Si todos hacemos preguntas ninguno vamos a obtener respuestas - respondo a su entusiasmo. Terrible juventud nunca escucha a sus mayores - Tora tora tora tora... ¿y no podéis dejar a este anciano continuar con su camino? -
Mientras les observo extiendo el arte de sentir el mundo, sus auras se personan en mi palacio mental y entiendo la diferencia. Son muy jóvenes para morir.
- No quisiera interrumpir vuestro enfrentamiento, estaba claro que tendríais que tener un motivo de peso para combatir entre compañeros - acompaño al sentido común que el cielo me otorgó intentando que cesen su misión , aunque la juventud... Sus corazones no se doblegaran ante la experiencia del que ve, vió y verá - Además que si intentáis lo que pedís, podéis haceros daño - termino de avisarles mientras el arte milenario de mi sangre se activa. Mi pelaje se encrespa y la electricidad chispea a mi alrededor con un zumbido constante.
Cambió el arte de sentir y lo refino, lo convierto en un arte más pulcro. Más cercano al que los dioses usaron en este cascarón vació cuando llegaron.
Pero, ¡OH, terrible juventud! Ambos son pequeños carneros, lanzándose de cabeza ante su oscuridad. Los dioses les quieren y me mandan a mi para que los mande a con ellos.
- Los dioses os guíen - hablé en su idioma con fuerza con mi postura abierta, recubriendo ambas manos con el arte de la armadura. Pedí a la fuerza arkana que me enseñase el camino una vez más abrí los brazos como si me hubiera convertido en un T y los cerré con la mayor fuerza y velocidad que pude.
El golpe tronó contra mis cansadas manos haciéndome daño en el proceso, pero la violencia con la que emití aquella palmada resonó en todo el nivel. El suelo se agrietó con la onda de sonido, que avanzó destruyendo todo a su paso y dañando a los dos jóvenes en el proceso, parando en seco su avancé .
Sacudí las manos, que hormigueaban medio dormidas por la fuerza del hechizo que acababa de invocar.
- Vax et aukk lerok. Los dioses me han pedido que os envíe con ellos - le dije mientras bajaba la cabeza y me preparaba para embestirles.
- Agk Navaarh... Si todos hacemos preguntas ninguno vamos a obtener respuestas - respondo a su entusiasmo. Terrible juventud nunca escucha a sus mayores - Tora tora tora tora... ¿y no podéis dejar a este anciano continuar con su camino? -
Mientras les observo extiendo el arte de sentir el mundo, sus auras se personan en mi palacio mental y entiendo la diferencia. Son muy jóvenes para morir.
- No quisiera interrumpir vuestro enfrentamiento, estaba claro que tendríais que tener un motivo de peso para combatir entre compañeros - acompaño al sentido común que el cielo me otorgó intentando que cesen su misión , aunque la juventud... Sus corazones no se doblegaran ante la experiencia del que ve, vió y verá - Además que si intentáis lo que pedís, podéis haceros daño - termino de avisarles mientras el arte milenario de mi sangre se activa. Mi pelaje se encrespa y la electricidad chispea a mi alrededor con un zumbido constante.
Cambió el arte de sentir y lo refino, lo convierto en un arte más pulcro. Más cercano al que los dioses usaron en este cascarón vació cuando llegaron.
Pero, ¡OH, terrible juventud! Ambos son pequeños carneros, lanzándose de cabeza ante su oscuridad. Los dioses les quieren y me mandan a mi para que los mande a con ellos.
- Los dioses os guíen - hablé en su idioma con fuerza con mi postura abierta, recubriendo ambas manos con el arte de la armadura. Pedí a la fuerza arkana que me enseñase el camino una vez más abrí los brazos como si me hubiera convertido en un T y los cerré con la mayor fuerza y velocidad que pude.
El golpe tronó contra mis cansadas manos haciéndome daño en el proceso, pero la violencia con la que emití aquella palmada resonó en todo el nivel. El suelo se agrietó con la onda de sonido, que avanzó destruyendo todo a su paso y dañando a los dos jóvenes en el proceso, parando en seco su avancé .
Sacudí las manos, que hormigueaban medio dormidas por la fuerza del hechizo que acababa de invocar.
- Vax et aukk lerok. Los dioses me han pedido que os envíe con ellos - le dije mientras bajaba la cabeza y me preparaba para embestirles.
- Lucharéis por los siglos en los campos arkanos, he sido enviado por y para esto -
resumen
bélico
gastos
