17-07-2026, 05:22 AM
Tuvo suerte en la posibilidad de que su estrategia llegase a funcionar pero para su desgracia, la rueda de la fortuna giró en su contra una vez más ya que incluso con la facilidad de haber tenido éxito y creado una pequeña, pero mínima abertura: Nada más ocurrió. Fue un movimiento incompleto, inconcluso y que no llevó a nada significativo debido a la caída de su compañero de entrenamiento que no fue capaz de soportar el ritmo que llevaban actualmente: Una verdadera pena. Una lástima.
Pero nada más podía hacer.
Estaba cansada, agotada y en las últimas. Aunque lo miraba: Y su mirada quería reflejar brillo, veía borroso... la imagen del hombre lentamente se alejaba y la voz se sentía cada vez más lejana. Buscaba cerrar y abrir los ojos con fuerza: Resistirse ante la eminente caída. Tenía sueño. Mucho sueño. Su mente se apagaba... cedía... pero estaba firme en su sitio. No pudo decir nada, no pudo abrir la boca aunque lo quisiese: Pero la voluntad seguía. Su deseo de continuar y avanzar.
Esa fuerza interna.
Pudo ver su mano, pudo verla... borrosa... estaba cerca. Iba a caer. Temblaba, pero despacio extendía su brazo izquierdo y con su mano zurda buscaba apretar la ajena: Y la apretó fuerte. Lo más fuerte que pudo. Parecía que quería estrujarla, pero no era así: Era su última voluntad por permanecer en pie. Por demostrarle al hombre que Shirohime, la dama de blanco, estaba preparada para el entrenamiento.
Abrió la boca. Fue leve. Buscó decir algo. Pero nada salió. Inhaló... exhaló.
Se movió un poco. Un poco. Y su mente se apagó.
Cero. Estaba oscuro. Totalmente negro.
Su cuerpo cayó por inercia hacia delante poco después de haber tomado la mano de su compañero, pero incluso antes de eso apretó con la poca fuerza que le quedaba. El entrenamiento fue duro, quizás muy intenso pero no quería rendirse: La diferencia de niveles era absurda, difícil de imaginar. Pero incluso así quería seguir luchando. Y lo último que pudo ver antes de finalmente desfallecer fue la imagen de alguien a quien ya hace muchos años no ve: Fue un sueño corto, efímero pero satisfactorio antes de finalmente caer. De haber podido: Le habría gustado durar más. Le hubiese gustado luchar más... le hubiese dado tanto gusto dar una batalla digna de recordar: Pero la realidad, esa cruda verdad era demasiado cruel. Dean no pudo soportarlo y cayó siquiera antes de intentar un último movimiento: Y ella cayó poco después de finalizado el entrenamiento.
Cayó... pero renacerá. Será más fuerte. Desea ser más fuerte que hoy.
Mañana... el mañana es la esperanza.
Pero nada más podía hacer.
Estaba cansada, agotada y en las últimas. Aunque lo miraba: Y su mirada quería reflejar brillo, veía borroso... la imagen del hombre lentamente se alejaba y la voz se sentía cada vez más lejana. Buscaba cerrar y abrir los ojos con fuerza: Resistirse ante la eminente caída. Tenía sueño. Mucho sueño. Su mente se apagaba... cedía... pero estaba firme en su sitio. No pudo decir nada, no pudo abrir la boca aunque lo quisiese: Pero la voluntad seguía. Su deseo de continuar y avanzar.
Esa fuerza interna.
Pudo ver su mano, pudo verla... borrosa... estaba cerca. Iba a caer. Temblaba, pero despacio extendía su brazo izquierdo y con su mano zurda buscaba apretar la ajena: Y la apretó fuerte. Lo más fuerte que pudo. Parecía que quería estrujarla, pero no era así: Era su última voluntad por permanecer en pie. Por demostrarle al hombre que Shirohime, la dama de blanco, estaba preparada para el entrenamiento.
Abrió la boca. Fue leve. Buscó decir algo. Pero nada salió. Inhaló... exhaló.
Se movió un poco. Un poco. Y su mente se apagó.
Cero. Estaba oscuro. Totalmente negro.
Su cuerpo cayó por inercia hacia delante poco después de haber tomado la mano de su compañero, pero incluso antes de eso apretó con la poca fuerza que le quedaba. El entrenamiento fue duro, quizás muy intenso pero no quería rendirse: La diferencia de niveles era absurda, difícil de imaginar. Pero incluso así quería seguir luchando. Y lo último que pudo ver antes de finalmente desfallecer fue la imagen de alguien a quien ya hace muchos años no ve: Fue un sueño corto, efímero pero satisfactorio antes de finalmente caer. De haber podido: Le habría gustado durar más. Le hubiese gustado luchar más... le hubiese dado tanto gusto dar una batalla digna de recordar: Pero la realidad, esa cruda verdad era demasiado cruel. Dean no pudo soportarlo y cayó siquiera antes de intentar un último movimiento: Y ella cayó poco después de finalizado el entrenamiento.
Cayó... pero renacerá. Será más fuerte. Desea ser más fuerte que hoy.
Mañana... el mañana es la esperanza.
Resumen
Karmas
Bélico
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Baúl de los recuerdos
