[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte I)
#9
[personajeinvalido=3941]

¿MM? Suena sencillo de recordar, por lo que asiente en un gesto agradecido. La fémina de mirada brillante es agraciada en más de un sentido. De repente la atención de la amazona se vierte en el nuevo integrante del noveno grupo: un hombre de aspecto nervioso, evidente tartamudeo y diligente reverencia quien da la impresión de ser un salaryman en toda regla. Runin bufa en una negación que culmina en sonrisa ¿No son un grupo, en demasía, inconexo? Relame los labios pensando si bromear con el tímido hombre, eso hasta que cierto movimiento logra hacer que frunza el entrecejo. ¿Qué tiene ahí? La expresión cambia a una tan anonadada como amena, incluso ríe entre dientes.



—¿Omi? Qué nombre tan adorable para una criatura tan tierna, cariño.

Puede que, si alguien les preguntara a Cardan y a Tocho Morocho por la supuesta dulzura de la amazona con los animales, ambos lo negarían repetidas veces, luciendo expresiones repletas de terror y traumáticos recuerdos. Sin embargo, la realidad es otra: la fémina siente auténtico interés por conocer nueva fauna, y el pequeño hurón blanco entra a la perfección en esa categoría. ¿Cómo es esa frase que suelen decir?

”En casa de herrero, cuchillo de palo.”

Cardan y Tocho Morocho, desde las gradas, se estremecen con pavor.

¡Ah! Ahí están: las habilidades típicas de un hombre de oficina. Runin ríe, estridente, ante su propio pensar. MM se figura encantada con la mascota, al menos hasta que  la voz de «El Dirigente» vuelve a resonar por el estadio. Los espectadores vitorean y gritan al unísono; el ambiente se enardece, y la primera prueba es expuesta. La mirada chocolate de la Kuja se enciende en un fuego insólito que colma su pecho, le obliga a levantar el mentón e incluso golpea su pecho con la diestra, sin opción al reclamo o al debate.


La Prueba del Coloso.

El escenario frente a ellos cambia con la llegada de las cuatro esferas que levantan humo y crean expectación. Un tronco de madera de dos metros aparece frente a los ojos de todos, una diana de color rojo y una pantalla en la parte superior. Si Runin continúa sonriendo de esa manera terminará por conseguir un doloroso calambre en la comisura de los labios; pero, ¿cómo no hacerlo? ¿Cómo no desear salir hacia el centro del recinto cuando la explicación es dada al completo? Fuerza. Golpe poderoso. Skykilos. Potencia.

—Ey, guapas. —Guarda silencio un momento antes de relamer sus labios en un gesto divertido. —Y guapos. —¿El hurón será hembra o macho? Para prevenir, se refiere a ambos. —Les había dicho que soy fuerte ¿No es así? Quiero participar en esta primera prueba. —¿No deberían debatirlo? ¿Lanzar una moneda? ¿Hacer una demostración primero? Si, cualquiera de dichas opciones suena plausible, aun así no tiene intención de entrar en deliberación. —Rectifico. —Observa a la hermosa fémina de hebras algodón, a la pequeña extravagante y al nervioso trajeado.



—Voy a participar en esta prueba, fufu.

Preparada estira los brazos. ¿Alguno de sus amigos participará en la competición? La idea parece hacerla brillar de la excitación. El apodo dado por MM le agrada, tanto que se entretiene perdiendo la oportunidad de pasar primera al frente, es una lástima.

El capitán de los Sepultura se adelanta y ¿en serio les está pidiendo no ver? ¿es tonto o solo algo tierno? ¿Será alguien extraño o ligeramente tímido como Ynal? La transformación llega ¡Es un topo de verdad! ¡Uno demasiado adorable! ¿No camina de forma tan singular como achuchable? ”Algo bueno debía tener ese grupito de amargados.” Demasiado bueno, quizá, porque el marcador le hace silbar. Ese hombre es fuerte.

El siguiente en entrar en la arena es un marine y qué marine. ¿No? Incluso alguien como ella, dedicada a sí misma y a sus compañeros de tripulación, sabe de su existencia. Los periódicos derraman halagos, los puestos que asciende, la esperanza de la marina, la verdadera justicia. Stroud Nanashi. Un hombre de entre 17 y 47 años. Tan silencioso como guapo. ”¿Este lugar está lleno de hombres con cara de culo o qué? Aburridos.”

¡Ah! Al fin algo más novedoso, más excesivo. ¡Es enorme! Peculiar, excéntrico y estruendoso. La kuja asiente con agrado. ¡Boom! ¡El marcador anota un récord sobre los otros dos hombres! Sin embargo, ya ha visto suficiente.

Está a punto de dar un paso al frente cuando la voz de Ynal capta la atención de su singular curiosidad. Menos mal que desconoce la verdadera naturaleza del hombre, porque, de lo contrario, su expresión amable se transformaría en una de absoluta repulsión.

—¿Oh? ¿Qué tienes bajo la manga, cariño? —No sabe si preguntar es buena o mala idea, en especial al ver la extravagante pose del hombre; Runin incluso se tapa la boca para evitar dejar escapar una risotada. —Fufufu… ¡VAMOS, EQUIPO 9! —Levanta ambos puños, apoyando la simpatía del salaryman. Él empieza a rotar y la amazona piensa que en cualquier momento caerá al suelo, pero no lo hace, al contrario, parece contar con una estabilidad que a ella incluso le costaría.

Otra usuaria de fruta del diablo aparece en escena mas Runin no observa su puntaje, tampoco el de Uker ni el de la fémina de cabello bicolor. No. Está demasiado embelesada mientras cierra y abre sus manos. ¿Por qué se siente diferente? Observa a Ynal con fijeza, la mujer sonríe. MM apoya emocionada, diciendo lo que la amazona piensa. ¡Si se siente más fuerte! —La vida está llena de sorpresas, no es así, ¿cariño?

Runin camina hacia él, su diestra asciende hasta tomar su mentón, levantándolo en un gesto sencillo, usando tan solo el índice. —No sé qué acabas de hacer, pero ahora mismo siento que puedo destrozar todo a mi alrededor si quisiera. No les decepcionaré. Sigan apoyándonos. —Guiña antes de retroceder, lista para salir del cubículo cuando lo ve. ¿Ryota? ¿Su capitán? ¿Está consciente de que se enfrentará a ella en la misma competición? Debe estarlo, la conoce demasiado bien como para no verla queriendo golpear algo.

El hombre muestra sus seis brazos y la amazona relame los labios notando el número ascender en la pantalla. Si tan solo Ryota no temiera a la naturaleza de su fruta del diablo podrían utilizar esas bondades para otras cosas. ¡Ideas sueltas de una mente revolucionaria!

Un relincho de fondo le hace reír, los busca con la mirada. ¡Incluso el mejor Tezca está gritando por los Hanu Mahana! No puede culparlos, de no estar participando ella también estaría gritando por el castaño. Se encamina hacia él, lista para participar en la prueba, para enfrentarlo, para sonreírle con esa suficiencia que la caracteriza o tan solo para ver si puede controlar los animados latidos de su pecho. Le gusta que Ryota sea fuerte.



—¿Qué te he dicho sobre apostar contra mi, querido?

Le mira de reojo, en especial cuando la nombra. —¿Uh? ¿Y esto? —Toma los guantes en el aire, no son los de él. —¿Akira? ¡Ah! Lo conozco o… fufu algo así. —¿Después de decirle que pierda le entrega guantes ajenos? Niega, divertida, un ligero rubor aparece en sus mejillas mientras su capitán se retira.

—Amas meterte en problemas, cariño. —Murmura a la nada, siguiendo hacia adelante mientras se retira sus propios guantes, guardándolos en su pequeño morral, antes de colocarse los del famoso Akira.  No desconfía de las intenciones del castaño, si le ha dado ese objeto es porque vale la pena utilizarlo, porque busca ayudarla. ¿Tan rápido se ha rendido? No. Solo confía demasiado en las capacidades de sus tripulantes. —Si sabes que daré todo de mí en esta prueba, no llores cuando supere tu marca, fufufu


El escenario se abre para ella, la multitud enloquecida viendo los puntajes, los gritos de sus compañeros, sus mascotas, de todos. La mujer levanta los brazos, se siente extraño llevar guantes ajenos, mas no presta demasiada atención en ello. Lo que realmente hace es aplaudir. Lo hace una vez, de forma fuerte y sonora, como si quisiera llamar la atención de los espectadores. Vuelve a aplaudir una segunda vez precedida de una tercera.



—¡¿SE ESTÁN QUEDANDO DORMIDOS?! ¡PORQUE NO ESTOY ESCUCHANDO SUS APLAUSOS! ¡VAMOS, HAGAN RUIDOOOOOOOO!

Aplaude repetidas veces. Le gusta el ruido, le encantan las voces, los murmullos, las pisadas que toman fuerza, los ánimos, incluso las hinchadas que buscan partido por otros cubículos. ¿Qué importa? La competencia se vive, se respira, se anhela desde el momento en el que sus nombres han sido sorteados. —¡VAMOOOOOSSS SKYPIEA! ¡APLAUDAN! ¡GRITEN! ESTA AMAZONA NO NECESITA SILENCIO PARA CONCENTRARSE, FUFUFUFU

Es hora.

Respira profundo después de escuchar los vítores y bramidos de las gradas, los brazos bajan, la sonrisa se ilumina cuando se acerca caminando hacia el objetivo. Esta vez no tiene planeado uno de sus característicos ataques enfocados en el movimiento.



—Vamos, cariño, ríndete ante mi.

Le habla a la diana mientras su brazo derecho gira a gran velocidad, este se ilumina con un intenso fulgor que encandila el ambiente. Los reflectores están sobre Runin, literalmente. Una, dos, tres, cuatro; son las veces que la mujer carga su ataque. Se siente bien. ¡Demasiado bien! ¿Por qué se siente tan fuerte? Rebosa en vitalidad, en grandeza, en euforia. Los músculos de su cuerpo se tensan. ¡Podría gritar otra vez! ¡JA! ¡CLARO QUE LO HARÁ!



—¡STAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR!

El honesto puñetazo de su diestra golpea la diana con verdadera fuerza bruta. El número aparece en la parte superior y la lumbre se extingue de repente. Levanta el mentón observando a los espectadores. —¡RUNIN KITAY! ESE ES MI NOMBRE. —Se los recuerda, porque entre llamar a una y otra persona no quiere que nadie se lo pierda. Ni el público, ni los piratas en los cubículos, mucho menos los marines.

Con gracia se aleja, levanta el puño derecho hacia sus compañeras y compañeros de cubículo a manera victoria, mas no va directo hacia ellos, no, primero busca a su capitán y a Akira. —¡Oh, cariño! ¡Sabía que no querías que perdiera! —Se burla del castaño mientras se saca los guantes de Akira. —Nos volvemos a encontrar, Akira. No está mal ver marines tan honestos como tú. —La presencia del enorme carnicero y del otro marine le hacen reír. —Gracias, guapo. —Entrega los guantes a su respectivo dueño, lista para marcharse.

—Tremendo grupito te has armado, querido. —Antes de retirarse se acerca a Ryota, rozando sus labios con la mejilla de su capitán, muy cerca a la comisura de sus labios.



—Si gano prometo recompensarte, querido.

¡Ah! Dar un golpe nunca se había sentido tan bien antes, no como en ese día, en esa arena, en ese instante. Al llegar a su respectivo cubículo aparece con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Salaryman! ¡Eres formidable! —Se lanza a abrazarlo antes de separarse  durante unos segundos. Al separarse le guiña a sus compañeras. —¿Están listas? Porque ahora vendrá una de ustedes. —El rostro de la amazona no detona una sola pizca de duda o incertidumbre, no, rebosa confianza. ¿En sí misma? ¿En ella? En todo. —Hoy la diosa de la victoria nos sonríe. Hay que devolverle el favor.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte I) - por Runin D. Kitay - 17-07-2026, 08:26 AM

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