17-07-2026, 12:11 PM
¿Es que acaso nada de lo que hago funciona contra este monstruo? Perdí la batalla de resistencia de forma súbita. Jamás imaginé que su poder y control sobre este fuera tan sumamente devastador. La he subestimado por el simple hecho de ser una niña y he pasado muy por alto su antiguo cargo de Shichibukai.
He tenido que recurrir a trucos tan sucios como lanzar arena como un crío para sacar unos segundos de ventaja y volver a transformarme. Pero ni con esas... Le estoy intentando romper la armadura a base de golpes contundentes con mis pezuñas y patadas, y no le he hecho ni un rasguño. La potencia de los impactos se disipa a través de la enorme masa de caramelo, y cada fractura que le hago, por pequeña que sea, se repara al instante con una nueva capa reforzada.
Esto se ha convertido en un juego para ella. Se ha dedicado a defenderse y repeler cada ataque sin contraatacar. Le ha dado la vuelta por completo a mi jugada de desgaste y ahora soy yo quien se está desangrando. El reloj ahora juega en contra. Mierda... Nada de lo que hago está funcionando. Piensa, Tenma, piensa... Tienes más valor que nadie, pero con sentimiento, uno no gana batallas. Necesito ver más allá de lo evidente. Un momento... ¡Claro!
Eso es... Un cambio total del paradigma. Un giro de 180 grados en la manera de plantear el combate. De nada me sirve embestir como un animal salvaje si no consigo dañar más allá del cascarón. Si, en vez de repartir mi fuerza para quebrar su defensa, intento enfocar todo mi poder en un solo punto... Quizás... Vamos a ello...
Con mi último aliento, lanzo una combinación de golpes rápidos que no llegan a nada. Cuando la armadura los detiene sin apenas esfuerzo, busco salir de rango con un desplazamiento veloz, un salto diagonal ascendente hacia atrás, consiguiendo una posición elevada y libre de peligro, a una veintena de metros de distancia de ella y a unos diez del suelo.
-Soru-
Grito al coger impulso.
-Geppo-
Musito al patear el aire con fuerza para mantenerme estable.
La altura da ventaja. O eso dicen. Desde aquí, incluso Karamel Knight se ve pequeña. Sin embargo, toda la sangre que le rodea y cubre el suelo no es suya, ni una sola gota.
No puedo perder esta oportunidad, no voy a tener otra. Señalo con determinación al coloso dulce. Con un sentimiento puro de justicia, vocifero un rugido de guerra final. No para intimidar a la pirata, en absoluto. Sino para darme a mí el coraje suficiente para seguir luchando.
La técnica, pensada para aplicar toda la fuerza del usuario en una ráfaga precisa y cortante, que presiona y rebana como una espada. Solo así podré destruir la armadura y atacar al demonio que oculta en su interior. Si la fuerza bruta y mi voluntad no son la respuesta, que la estrategia derrote a mi enemigo. Y si tampoco me sirve eso... Que Joe nos asista...
He tenido que recurrir a trucos tan sucios como lanzar arena como un crío para sacar unos segundos de ventaja y volver a transformarme. Pero ni con esas... Le estoy intentando romper la armadura a base de golpes contundentes con mis pezuñas y patadas, y no le he hecho ni un rasguño. La potencia de los impactos se disipa a través de la enorme masa de caramelo, y cada fractura que le hago, por pequeña que sea, se repara al instante con una nueva capa reforzada.
Esto se ha convertido en un juego para ella. Se ha dedicado a defenderse y repeler cada ataque sin contraatacar. Le ha dado la vuelta por completo a mi jugada de desgaste y ahora soy yo quien se está desangrando. El reloj ahora juega en contra. Mierda... Nada de lo que hago está funcionando. Piensa, Tenma, piensa... Tienes más valor que nadie, pero con sentimiento, uno no gana batallas. Necesito ver más allá de lo evidente. Un momento... ¡Claro!
Eso es... Un cambio total del paradigma. Un giro de 180 grados en la manera de plantear el combate. De nada me sirve embestir como un animal salvaje si no consigo dañar más allá del cascarón. Si, en vez de repartir mi fuerza para quebrar su defensa, intento enfocar todo mi poder en un solo punto... Quizás... Vamos a ello...
Con mi último aliento, lanzo una combinación de golpes rápidos que no llegan a nada. Cuando la armadura los detiene sin apenas esfuerzo, busco salir de rango con un desplazamiento veloz, un salto diagonal ascendente hacia atrás, consiguiendo una posición elevada y libre de peligro, a una veintena de metros de distancia de ella y a unos diez del suelo.
-Soru-
Grito al coger impulso.
-Geppo-
Musito al patear el aire con fuerza para mantenerme estable.
La altura da ventaja. O eso dicen. Desde aquí, incluso Karamel Knight se ve pequeña. Sin embargo, toda la sangre que le rodea y cubre el suelo no es suya, ni una sola gota.
No puedo perder esta oportunidad, no voy a tener otra. Señalo con determinación al coloso dulce. Con un sentimiento puro de justicia, vocifero un rugido de guerra final. No para intimidar a la pirata, en absoluto. Sino para darme a mí el coraje suficiente para seguir luchando.
-Ten por seguro que yo no moriré. No importa que mi cuerpo sea destruido por completo. Mis deseos para pelear me levantarán porque son muy grandes. Y, después de eso, te derrotaré, pase lo que pase.-
-¡¡RANKYAKU SPECIAL HURRICANE!!-
Impulsando mis pies en el propio aire, doy una pirueta hacia atrás con toda la extensión de mi cuerpo, como si pudiera dar una voltereta aérea. De mis pies, que se mueven a una velocidad vertiginosa, emergen dos cuchillas de viento paralelas que se proyectan con violencia hacia el bastión rosa.La técnica, pensada para aplicar toda la fuerza del usuario en una ráfaga precisa y cortante, que presiona y rebana como una espada. Solo así podré destruir la armadura y atacar al demonio que oculta en su interior. Si la fuerza bruta y mi voluntad no son la respuesta, que la estrategia derrote a mi enemigo. Y si tampoco me sirve eso... Que Joe nos asista...
Resumen
Bélico
