04-12-2023, 11:41 AM
La inmediata respuesta de Irina fue decir que eso estaba escrito en su informe. Daryl arqueó una ceja, mirándola con asombro e incredulidad a la vez. — ... ¿En serio pone eso? — Era imposible que algo tan personal y que tan poco tenía que ver con lo profesional estuviera escrito en un informe de trabajo oficial, ¿no? No pudo comprobarlo porque Irina guardó la libreta entre sus ropas, pero ya se quedó con la duda. Lo más probable es que la pelirroja estuviera aprovechándose de la información que acababa de darle para meterse con él, para inventarse alguna tontería. Continuó su discurso, diciendo que mientras trabajaba que no podía pensar en sexo, etc, siempre obsesionada con el trabajo. — ¿Por qué crees exactamente que dicen esas mentiras? Porque no me distraigo. No tienes nada que enseñarme. —
Irina abrió la puerta y ambos comenzaron a bajar unas escaleras, sin fijarse en nadie más. Seguía erre que erre con el tema, por la manera en la que hablaba y lo mencionaba parecía que intentaba burlarse también, unirse a la broma, quizás no sabía que ese tipo de provocaciones no surtían efecto contra él. Le daba demasiado igual lo que una chica que acababa de conocer pensara sobre él o sus gustos. — Por eso he dicho que era la opción menos probable. Aunque te advierto de una cosa. — Había muchos pisos que bajar, tenían tiempo para charlar un rato. — Mencionas todo el rato que nos han puesto juntos porque tú eres excelente y tienes que corregirme, sí, quizás sea así. Pero no olvides que esta gente del gobierno, por mucho que tus calificaciones y tu expediente sean excelentes, siempre te verán como una mujer: débil, errática, inferior. — Llegaron a la puerta, pero antes de que Irina la abriese, añadió. — Seguro que es frustrante... pero tranquila, tú dalo todo de ti. — Soltó con ironía, guiñándole un ojo.
La puerta se abrió y ambos pasaron a una sala con una larga mesa. Había nueve grupos, formados por agentes y capitanes. Sin embargo ellos estaban solos. Daryl dejó la espada contra la pared y fue a sentarse a uno de los extremos de la mesa, donde no había nadie cerca, esperando que su compañera hiciese lo mismo. No sabía muy bien de qué misión quería hablar Irina, él acababa de salir de una y tener que enredarse tan rápidamente en otra le daba una pereza terrible, así que dejaría que lo organizase ella, ya que tan bien se le daba.
Irina abrió la puerta y ambos comenzaron a bajar unas escaleras, sin fijarse en nadie más. Seguía erre que erre con el tema, por la manera en la que hablaba y lo mencionaba parecía que intentaba burlarse también, unirse a la broma, quizás no sabía que ese tipo de provocaciones no surtían efecto contra él. Le daba demasiado igual lo que una chica que acababa de conocer pensara sobre él o sus gustos. — Por eso he dicho que era la opción menos probable. Aunque te advierto de una cosa. — Había muchos pisos que bajar, tenían tiempo para charlar un rato. — Mencionas todo el rato que nos han puesto juntos porque tú eres excelente y tienes que corregirme, sí, quizás sea así. Pero no olvides que esta gente del gobierno, por mucho que tus calificaciones y tu expediente sean excelentes, siempre te verán como una mujer: débil, errática, inferior. — Llegaron a la puerta, pero antes de que Irina la abriese, añadió. — Seguro que es frustrante... pero tranquila, tú dalo todo de ti. — Soltó con ironía, guiñándole un ojo.
La puerta se abrió y ambos pasaron a una sala con una larga mesa. Había nueve grupos, formados por agentes y capitanes. Sin embargo ellos estaban solos. Daryl dejó la espada contra la pared y fue a sentarse a uno de los extremos de la mesa, donde no había nadie cerca, esperando que su compañera hiciese lo mismo. No sabía muy bien de qué misión quería hablar Irina, él acababa de salir de una y tener que enredarse tan rápidamente en otra le daba una pereza terrible, así que dejaría que lo organizase ella, ya que tan bien se le daba.
