Capitulo 24: Dos mundos
Lugar: Isla de Kárate
Fecha: 22 de primavera, año 18
Hora: 05:00 PM
Lugar: Isla de Kárate
Fecha: 22 de primavera, año 18
Hora: 05:00 PM
La soledad y los recuerdos que insisten en regresarme al pasado, poco a poco se desvanece con el simple hecho de encontrarme en un lugar que me transmite paz absoluta, una paz que hace tiempo no sentía en su totalidad. No era como si despreciara mi hogar, Baterilla…pero una parte mi deseaba a veces huir de esa isla, pues los recuerdo al igual que el océano..eran eternos, simplemente me sentía encadenada al pasado, por eso cuando Arceo propuso explorar otras islas, no dude en aceptar su brillante idea, pues este viaje representaba no solo una simple aventura, era una oportunidad para dejar atrás las viejas heridas, mirar hacia el horizonte esperando que el futuro comience a brillar, Mientras yo buscaba sanar mi frágil corazón, Arceo y mis demas compañeros, tambien tendrian que buscar su oportunidad, su propósito…juntos escribiremos un nuevo comienzo.
Tras nuestra llegada las miradas curiosas comenzaron a surgir desde cada rincón de esta isla, era comprensible que los habitantes actuaran con curiosidad, no todos los días un gigante recorría las calles como pedro por su casa, como era evidente desde el hombro de Arceo podía observar y captar todas estas reacciones,los murmullos se propagaban de casa en casa mientras niños, comerciantes y ancianos detenían sus actividades para contemplar aquella inusual escena. Mi enorme amigo despertaba sorpresa, miedo e incluso curiosidad, pero al notar nuestros uniformes de marineros, comprendiendo que no éramos intrusos y mucho menos enemigos, la mayoría asumió que habíamos llegado para restaurar el orden y enfrentar algún problema, ellos no estaban del todo equivocados, sin embargo, la realidad era mucho más compleja y ocultaba un trasfondo que pocos podían imaginar.
Cuando el colosal llegó al punto más alto de la isla, mi mirada se concentró hacia el inmenso océano que rodeaba la isla, esas olas que llegaban al puerto y la brisa marina que golpeaba nuestro rostro como una calidad bienvenida, el atardecer daba lugar bajo un manto rojo, púrpura y azul…como si una lata de pintura se hubiera vertido sobre esa inmensa capa de ozono, era un momento hermoso, un momento íntimo…un momento para fortalecer nuestros lazos de amistad, los puños solo acercaron nuestros corazones pero había tanto que aprender, tanto que enseñar y sobre todo…tanto que decir.
Por esa misma razón, al estar sobre su hombro ante un silencio que no parecía ser incómodo, sentí paz, la bienvenida de mi abuela fue algo severa pero su generosidad daba más a lugar que cualquier reprimenda, ante un mundo desconocido, ¿Que pensara Arceo? ¿Cuáles son sus metas? ¿Se sentirá solo al no poder hablar con nadie?, esas preguntas surgieron en lo más profundo de mi ser, preguntas que me han invadido antes de dormir. Dormir pacíficamente en mi cómoda cama, mientras él se apaña a sobrevivir en aquel inmenso bosque, alejado de nosotros pero entrenados por la Marina, si, yo quería ser…su verdadera amiga.
Por esa misma razón, cuando desvié el rostro para encontrarme con su perfil. Me abrume tan pronto me di cuenta que me observaba fijamente, sintiendo escalofríos por todo mi cuerpo me sentí algo nerviosa ante esa mirada tan intensa, girando un poco el cuerpo hacia la dirección donde miraba el colosal, de entre mis enormes pechos no dude en sacar el libro que he estado estudiando por días, repasando sus hojas mientras formulaba palabras vacías con mis labios, el libro que estaba delante de mí era algo grueso pero ligero, la cobertura del libro decía: “Cómo entender a tu gigante”, un libro que saqué prestado de la biblioteca de la base, por lo tanto al volverme a girar, dejaría salir un enorme suspiro para encarar Arceo.
Sommes-nous petits amis?– Evidentemente…lo dije mal.
Tras nuestra llegada las miradas curiosas comenzaron a surgir desde cada rincón de esta isla, era comprensible que los habitantes actuaran con curiosidad, no todos los días un gigante recorría las calles como pedro por su casa, como era evidente desde el hombro de Arceo podía observar y captar todas estas reacciones,los murmullos se propagaban de casa en casa mientras niños, comerciantes y ancianos detenían sus actividades para contemplar aquella inusual escena. Mi enorme amigo despertaba sorpresa, miedo e incluso curiosidad, pero al notar nuestros uniformes de marineros, comprendiendo que no éramos intrusos y mucho menos enemigos, la mayoría asumió que habíamos llegado para restaurar el orden y enfrentar algún problema, ellos no estaban del todo equivocados, sin embargo, la realidad era mucho más compleja y ocultaba un trasfondo que pocos podían imaginar.
Cuando el colosal llegó al punto más alto de la isla, mi mirada se concentró hacia el inmenso océano que rodeaba la isla, esas olas que llegaban al puerto y la brisa marina que golpeaba nuestro rostro como una calidad bienvenida, el atardecer daba lugar bajo un manto rojo, púrpura y azul…como si una lata de pintura se hubiera vertido sobre esa inmensa capa de ozono, era un momento hermoso, un momento íntimo…un momento para fortalecer nuestros lazos de amistad, los puños solo acercaron nuestros corazones pero había tanto que aprender, tanto que enseñar y sobre todo…tanto que decir.
Por esa misma razón, al estar sobre su hombro ante un silencio que no parecía ser incómodo, sentí paz, la bienvenida de mi abuela fue algo severa pero su generosidad daba más a lugar que cualquier reprimenda, ante un mundo desconocido, ¿Que pensara Arceo? ¿Cuáles son sus metas? ¿Se sentirá solo al no poder hablar con nadie?, esas preguntas surgieron en lo más profundo de mi ser, preguntas que me han invadido antes de dormir. Dormir pacíficamente en mi cómoda cama, mientras él se apaña a sobrevivir en aquel inmenso bosque, alejado de nosotros pero entrenados por la Marina, si, yo quería ser…su verdadera amiga.
Por esa misma razón, cuando desvié el rostro para encontrarme con su perfil. Me abrume tan pronto me di cuenta que me observaba fijamente, sintiendo escalofríos por todo mi cuerpo me sentí algo nerviosa ante esa mirada tan intensa, girando un poco el cuerpo hacia la dirección donde miraba el colosal, de entre mis enormes pechos no dude en sacar el libro que he estado estudiando por días, repasando sus hojas mientras formulaba palabras vacías con mis labios, el libro que estaba delante de mí era algo grueso pero ligero, la cobertura del libro decía: “Cómo entender a tu gigante”, un libro que saqué prestado de la biblioteca de la base, por lo tanto al volverme a girar, dejaría salir un enorme suspiro para encarar Arceo.
Reacción
Sommes-nous petits amis?– Evidentemente…lo dije mal.

![[Imagen: firmakagura.gif]](https://i.ibb.co/RpjVZL6m/firmakagura.gif)