[Priv. | Pasado] Los niños del mar
#12

Nadie tan poderoso a excepción de un supremo podría diferenciar la línea del bien y el mal; para algunos en un futuro tan solo sería un criminal, para otros un pobre hombre que vive soñando pero solo algunos pocos lograrían conocer un corazón gigante dentro de un hombre que camina con la cabeza alta a sabiendas del peso que conlleva empuñar un arma. Así como un funambulista, danzaba sobre la cuerda de su destino jugando al gato y al ratón, engañándolo una y otra vez para no volver nunca allí a donde lo reclamaban con tanta ansia. Con la destreza del mas fiero de los espadachines piratas que navegan estos mares suavizó el contacto, volviéndolo lento y cálido en el momento exacto en el que tocó aquello que aunque quisiera, no era suyo. Manejo las décimas de segundo en las que eso ocurrió y contempló la tormenta que podía desatar. Hermosa en su totalidad, bien podría embravecerse así como su propia naturaleza le exigía ante tal invasión de la propiedad física. Sus cansados ojos rojizos podían verlo. Una mueca, así como quien ve algo que le sorprende de verdad iluminó por un momento su rostro por la tensión que se manejaba en ese ambiente, todo en décimas de segundo, con ella podía sentirlo. En esa fracción de tiempo pudo verlo; observó el sutil movimiento de su mano buscando ejercer la violencia, una mano fina y hábil que al igual que la suya, tenía el poder de aplicar una sangrienta sentencia. Le mujer de cabellos rojizos detuvo su instinto por un momento, y Barald aunque no pudiera saber aquello que estaba pensando si pudo leer su expresión corporal. Recordaba sus vivencias de niño donde la nieve recubría todo lo que el ojo te permite llegar a ver, el largo pelo negro de su madre ... de todos esos recuerdos hay uno que le prevalece por encima de muchos. El primer viaje, la primera tormenta. Desafió a su destino por un momento frente al mar observando el poder de la naturaleza, y ahora mismo, frente a sus ojos veía algo parecido en ella. Marcaba sus propios tiempos, silenciosa, interiorizaba una lucha de la que no le contaba a nadie y ahora, avanzaba quedando justo a su lado antes de llegar a ver a Sara. En aquel momento, ambos olores se mezclaron, dando lugar a una curiosa mezcla. Diferente, exótica, una mezcla cuanto menos peligrosa.

- Si crees que mi juicio sobre ti esta equivocado es que no entendiste nada señórita - Era una ilusa ¿cree que esta en este apartamento por casualidad? ¿que era el destino? ¿que Barald tenía dudas de si ella podría estar a la altura de la situación? Si, sin duda si que tenía una idea equivocada de su nuevo escolta. El azabache eligió traerla hasta aquí porque vio algo en ella. No esperaba sorprenderla. Entre medias de sus palabras se pronunció mientras observaba los ojos de Nyx con el rostro más serio a lo que le había acostumbrado hasta el momento mientras la escuchaba y controlaba sus diferentes estímulos. Cuando la tuvo tan cerca de el de nuevo, volvió a sentirlo. - Ah claro, ahora lo veo bien. Esta convencida de que puede tentarme ¿quieres manejar la situación Nyxara? - Realmente si podía. Fue lo que pensó por un momento cuando se atrevió a tocarlo y seguir la silueta de sus labios. Su rostro serio cambió de golpe al ver tal declaración de intenciones por su parte, quería devolverle lo de antes. El espadachín sonrió pícaro cuando Nyx terminó su actuación de contacto físico, pudo verle en el rostro que aquello le gusto, desde ese momento, nunca la hablaría sin mirarla a la cara, parece que eso pudiera ser usado en su contra,  pero contestarla con palabras era algo efímero que podía ser olvidado, los actos siempre prevalecen. La puerta de la habitación de Sara quedo cerrada de nuevo para que pudiera descansar sin interrupciones y ahora de nuevo, la mujer de pelo rojo volvía a incidir en controlar la situación verbalmente, Barald estaba cansado, tanto que ya poco tiempo más de claridad mental le quedaba, no reaccionó  por un momento a la voz de Nyx a pesar de haberla escuchado. Fue entonces cuando golpeo la puerta de al lado para abrir el baño ¿que era lo que tanto le preocupaba? fue ahí cuando Barald habló.


- Tu naturaleza te hace adelantarte a los acontecimientos, eres impaciente e impulsiva ¿te lo dijeron alguna vez?  -  Le recordaba a alguien a quien quería mucho. Esta vez mirándola a los ojos para que nunca más pudiera decir nada parecido a lo anterior contestaría a sus preguntas para contarle todo lo que sabía. - Es una red de esclavos, capturan niños por todo el South Blue y los venden a todo aquel que quiera y pueda pagarlos, lo presuponía antes de que tuviera que matarlos, pero esa clase de personas no merece vivir en el mismo mundo en el que vivo yo. - No mentiría si dijera que se atrevió a hacer el trabajo sucio de la sociedad y que para nada le resultó una molestia. Barald era un hombre capaz, era justo, pero siempre tomaba el rol de hacer lo que tuviera que hacer, sin pestañear y sin arrepentirse. Tras sus palabras prosiguió con la explicación. - No necesitas certezas ni conjeturas, necesitas cumplir tu papel y todo saldrá bien, igualmente te lo contaré todo. ¿de acuerdo? Sara no tiene más información que la que te mandó en la carta, pero gracias a ella dimos con esos tres tipos, actúan por toda la isla no tienen un sitio o lugar fijo en el que actuar, solo buscan oportunidades. Dijeron que llevan a los niños a la Selva Anazoma para ocultarlos hasta que son transportados. Tuvo una leve pausa para continuar con su explicación. - Ahi es donde entramos tu y yo, mañana iremos a ese lugar y encontraremos a los niños. Los salvaremos. Puedes quedarte la recompensa de Sara, yo no quiero dinero. Lo único que quiero de todo esto es ... - Fue en aquel momento cuando se quitó el colgante que portaba al cuello y se lo extendió hasta la mano con la que le pedía la katana antes de hablar. Ya que iban a colaborar juntos, quería sincerarse para que supiera el  porque hacia todo esto.

Aurald Kane

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- Mi hija desapareció antes que el hermano de Sara, desde entonces estoy buscándola. Llegué hasta aquí por el rumor de que los niños desaparecían, después os encontré a Sara a ti, y las pistas aparecieron delante de mi solo tuve que hacer mi trabajo. Hasta el momento no había tenido nada de nada de donde tirar, y ahora por fin, tengo algo, solo espero encontrarla, viva. -

Barald en aquel momento alzaría la cabeza de nuevo, volviendo a mirarla intentando no recordar su preocupación la que no le dejaba comer ni dormir, esperando a que Nyx le devolviera el colgante. De nuevo la pelirroja se acercaba demasiado invadiendo su espacio personal ¿tan cerca quería estar de el que lo hacía constantemente? podía ver la sonrisa controladora de su rostro desde tan de cerca, dispuesta a morderle el cuello en cualquier momento y de nuevo, aquel aroma peligroso volvió a mezclarse. Extendió su zurda para agarrarla de la barbilla con los dedos, sin ser brusco ni hacerla  ningún daño mientras ella todavía hablaba sin esperar a que terminara su discurso; la acerco hasta el, dejando 1 cm de distancia entre ambos y habló, muy cerca, tanto que casi podía rozarla. - No quieras jugar conmigo Nyxara, o puede que acabemos mal. Muy mal. No te conviene, puedo morderte en cualquier momento. - Barald no hacía caso de sus palabras si no de lo que le transmitía ella con sus movimientos y su manera de mirarlo. La avisaba verbalmente por última vez, no habría otro aviso. Quería jugar constantemente al tira y afloja, por su puesto, disfrutaba de ello, pero eso tenía sus consecuencias. Quedo par segundos en aquella posición hasta que soltó su barbilla y dejaría que de nuevo, la tensión quedara en el aire, durante unos segundos, aun tan cerca el uno del otro. Demasiados estímulos, demasiada tensión, iba a ser el último aviso, iba. Barald no se pudo contenerse más y la beso. Corto, intenso. Se veía atraido por las mujeres con caracter, fuertes, afiladas al igual que por su figura, no podía evitarlo. Tras eso, se separaría de sus labios. - No quiero despertar a Sara y tienes razón, mañana necesito estar al 100%. No te daré mi arma, si la quieres, intenta quitármela. - Y tras esas palabras, pasaría a su lado caminando para dirigirse a la planta baja ¿le detendría? ¿lo atravesaría por la espalda?

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
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RE: [Priv. | Pasado] Los niños del mar - por Barald Kane - 19-07-2026, 02:35 PM

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