04-12-2023, 09:42 PM
(Última modificación: 04-12-2023, 10:11 PM por Triana Tempesta.)
Todo estaba oscuro. Sentía un fuerte dolor, pero no sabía exactamente donde hasta que abrí los ojos algo desorientada y vi el techo del interior de nuestro barco. Me llevé la mano a la cabeza sin poder reprimir una mueca de dolor. No parecía que tuviese ninguna herida. Las excesivas vueltas que daba todo a mi alrededor me hicieron recordar levemente a qué se debía mi malestar. Aquella isla en la que llevábamos ya no sé cuánto tiempo había sido de lo más deprimente. Nada de aventuras fascinantes, enfrentamientos épicos ni tesoros. Lo único que habíamos conseguido era perder a Peixe delante de nuestras narices. Tras eso, lo único que me quedó fue pasar los días bebiendo y enterándome de los cotilleos del pueblo, que no eran demasiados. Encima no había casi tiendas ni lugares en los que descansar de verdad, solo camas sucias, ropa de un tejido horrible y mucha paja y mierda de animal por todos lados. Me alegraba de habernos marchado de allí. Lo único que me molestaba era no recordar cómo había llegado hasta el barco. Miré a mi alrededor para asegurarme de que estaba en la embarcación correcta. Todo me resultaba familiar, efectivamente, tenía que ser nuestro barco. Lo único que no reconocí fue un sombrero de ala ancha tirado a mi lado en el suelo.
Me levanté a duras penas haciendo mi mejor esfuerzo por no caer al suelo. Trastabillé un poco al principio, pero conseguí mantenerme estable unos segundos. En ese momento me percaté de que me sentía extraña y no era la resaca. Mi pisada resonaba de forma distinta y me sentía algo ligera. Miré hacía abajo y vi cómo en mis pies estaban calzados con unas botas negras de cuero adornadas con detalles en dorado que formaban pequeñas serpientes y con unas espuelas. Eran bastante horteras, pero no me desagradaban del todo. También me fijé en que llevaba un pantalón vaquero ancho que me venía grande sujeto con un cinturón negro apretado al máximo para evitar que me cayesen al suelo. En la parte superior llevaba una camisa roja a cuadros enorme varias tallas por encima de la mía. Tal y como me venía de hombros dudase que fuese de mujer. No tenía ni idea de qué hacía así vestida, o más bien disfrazada. Estaba claro que esa ropa no era mía y no me la podía haber comprado, a las horas a las que estaba en el bar no había ninguna tienda abierta. Además, olía a colonia barata. Esa ropa era de alguien y no era nadie de la banda, demasiado pequeña para ser de Yamamura, demasiado grande para ser de Jolyne y demasiado fea para ser de Aspros.
Intenté ascender bastante confundida por las escaleras que me llevarían a la parte superior del barco. Tal vez alguno de mis compañeros supiese algo de lo de la ropa. Tenía que ser cosa de Aspros o de Jolyne. No me di mucha prisa, fui a un ritmo lento, pero seguro. Al salir al exterior me cubrí los ojos con el reverso de la mano. El sol era más molesto que de normal y tardé un poco en adaptarme a la luz. Eso tan solo acentuó mi dolor de cabeza. No vi a Jolyne por ningún lado, Aspros estaba al timón dirigiendo el barco a nuestro próximo destino y Yamamura estaba también en la cubierta. Apenas cabía dentro, sería lo más cómodo para él. Caminé con aquellas botas hacia donde estaba para tratar de esclarecer lo que había ocurrido la noche anterior sin perder demasiado la dignidad.
—Oye, Yamamura, ¿sabes de quién es esta ropa? —pregunté para tantear intentando, por todos los medios, recordar.
Me levanté a duras penas haciendo mi mejor esfuerzo por no caer al suelo. Trastabillé un poco al principio, pero conseguí mantenerme estable unos segundos. En ese momento me percaté de que me sentía extraña y no era la resaca. Mi pisada resonaba de forma distinta y me sentía algo ligera. Miré hacía abajo y vi cómo en mis pies estaban calzados con unas botas negras de cuero adornadas con detalles en dorado que formaban pequeñas serpientes y con unas espuelas. Eran bastante horteras, pero no me desagradaban del todo. También me fijé en que llevaba un pantalón vaquero ancho que me venía grande sujeto con un cinturón negro apretado al máximo para evitar que me cayesen al suelo. En la parte superior llevaba una camisa roja a cuadros enorme varias tallas por encima de la mía. Tal y como me venía de hombros dudase que fuese de mujer. No tenía ni idea de qué hacía así vestida, o más bien disfrazada. Estaba claro que esa ropa no era mía y no me la podía haber comprado, a las horas a las que estaba en el bar no había ninguna tienda abierta. Además, olía a colonia barata. Esa ropa era de alguien y no era nadie de la banda, demasiado pequeña para ser de Yamamura, demasiado grande para ser de Jolyne y demasiado fea para ser de Aspros.
Intenté ascender bastante confundida por las escaleras que me llevarían a la parte superior del barco. Tal vez alguno de mis compañeros supiese algo de lo de la ropa. Tenía que ser cosa de Aspros o de Jolyne. No me di mucha prisa, fui a un ritmo lento, pero seguro. Al salir al exterior me cubrí los ojos con el reverso de la mano. El sol era más molesto que de normal y tardé un poco en adaptarme a la luz. Eso tan solo acentuó mi dolor de cabeza. No vi a Jolyne por ningún lado, Aspros estaba al timón dirigiendo el barco a nuestro próximo destino y Yamamura estaba también en la cubierta. Apenas cabía dentro, sería lo más cómodo para él. Caminé con aquellas botas hacia donde estaba para tratar de esclarecer lo que había ocurrido la noche anterior sin perder demasiado la dignidad.
—Oye, Yamamura, ¿sabes de quién es esta ropa? —pregunté para tantear intentando, por todos los medios, recordar.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
