20-07-2026, 05:39 PM
[personajeinvalido=3941]
Perder a un compañero en la primera ronda no era uno de los planteamientos que el marine había logrado plantear dentro de su cabeza. Saber que la única pirata de su grupo no había superado el baremo le daba toda clase de pensamientos nuevos al hombre que se mantiene impasible frente a la acción.Por supuesto, Kael estaba a una vida de distancia de entender la vitalidad de la situación a la que se enfrenta. Casi todo el personal allí presente parece dispuesto a disfrutar de un evento deportivo con una energía desbordante, mientras que él parecía incapaz de quitarse el uniforme de marine que lleva dispuesto incluso en el alma. ¿Sería capaz de entender los consejos de su compañera? ¿Es capaz de pasar a ser una persona capaz de no ser tan seria, aunque tan solo fuera por cinco minutos?
Bueno...quizás eso, si lo intenta, sea capaz de descubrirlo.
Pero no puede dejar de pensar en lo que tiene a su alrededor. Está rodeado de piratas por todas partes. Con tan solo echar un vistazo ve piratas Mahana, miembros del Ragnarok, mujeres de las Valar, y algunos otros que ha podido ver de reojo en algunos carteles de Se Busca, pero que no analizó con tanto interés como los anteriormente mencionados. Al lado de estas personas hay marines, y como intenta fingir el propio hombre invariable, llevándose de maravilla con ellos para demostrar una capacidad de cooperación apropiada.
No puede evitar fijarse en Juan Sebastián durante unos momentos, justo antes de que comenzase la prueba del Céfiro. Es ahí cuando descubre la capacidad de movimiento que tiene su superior el Contramaestre Alejandro. Dejó en claro que un mink como él tendría una alta capacidad de movilidad, por lo que ni siquiera perdió el tiempo en debatir quién debería realizar esa prueba.
Kael, por supuesto, ni siquiera tendría a bien gastar energía para debatir esa idea, pues sabía de todas formas que el ganador ya estaba decidido mucho antes de comenzar la prueba. Buscó a su compañero con los ojos, el albino que, de nuevo, rodeado de piratas y solamente acompañado de Akira, ganaría la prueba, literalmente, en un abrir y cerrar de ojos.
No le importó quién comenzase la prueba, ni tampoco quién fuera detrás de él. Sus ojos trataron de observar con cuidado la capacidad de movimiento que tenía el Comandante, demostrándoles a todos porque su objetivo, ser el mejor marine del mundo...bueno, digamos que tiene verdaderamente la capacidad de lograrlo. Tan solo le falta una vuelta de ciento ochenta grados.
Pero eso, me temo que una historia completamente diferente.
Kael ocultó la parte baja de su rostro con la palma de su zurda, escondiendo en ella una sonrisa que supo ver aproximarse al saber que absolutamente nadie llegaría a alcanzar su marca, incluido ese concreto sujeto tan variopinto. Un hombre que, con rara capacidad de movilizarse para la prueba, consideró dar un espadazo justo cuando terminó de moverse a toda velocidad. Aquel movimiento hubiese sido sublime para dejar en claro que podía ser humanamente el ganador de la prueba...pero Shin superaba esas características humanas como si para él no aplicasen las leyes del mundo.
Tan solo tardaron un par de segundos en romper la templanza de sus pensamientos, envuelto en una música de estilo...curioso. Para algunos, quizás la música sería cómica, pero Kael no llegaba a comprenderla del todo. Se quedó cautivado, pero no por la melodía tan particular que podía llegar a sonar en las tierras del cielo, sino por la mezcla de sonidos que podían llegar a darse entre la canción de su compañero Masami, y el acompañamiento de la música de quién se encontraba en exactamente el cubículo de al lado.
"Espera. ¿Esa de ahí no es...?" Quién toca aquella segunda melodía tiene una apariencia extremadamente sencilla de recordar. A pesar de no llevar el atuendo tan característico con el que conoció a aquella dama en el campo floral de Matsuri, no podría olvidar ese tono anaranjado del cabello en ninguna parte. Tan solo un par de mujeres habían llegado a pasar en su vida con ese tono tan distinguido, y ella, particularmente, no lo había hecho hace tanto tiempo atrás como para poder olvidarse de esa persona.
"Así que tú también estás aquí, ¿eh?"
Skypiea...tus reglas eventualmente tendrán que pasar a formar parte del Gobierno Mundial.
Sintió la energía de ambas músicas recorrer su cuerpo, algo más preparado, animado para enfrentar cualquiera que fuese la prueba que viniese a continuación. Si no era la prueba que venía a continuación debería de ser la última, por lo que, de una forma u otra, estaban a pocos minutos de tener que enfrentar su siguiente prueba, y eso era algo que, sin duda...
¿¡Regaliz!?
Inmiscuido en su propio mar de pensamientos, aquella palabra denominativa volvió a sacarlo de su trance de pensamientos.
No fue la palabra lo que atrajo la atención hacia el frente.
Fue aquella voz.
Una que no pudo reconocer en aquel físico tan distinto.
¡Qué alegría verte sano y seriamente majo tal cual te recuerdo!
Estaba atónito, perdido en un cortocircuito en el que no sabía cómo debía proceder. ¿Ella era la misma joven? ¿Esa mujer era la misma persona con la que había sido...? Un secreto de su pasado, algo que había dejado guardado en uno de los muchos cofres de su pensamiento, estaba revelándose en un momento tan particular, y no sabe cómo puede siquiera reaccionar.
Antes siquiera de que pudiese obrar palabra, el guiño de su mirada fue lo último que le entregó antes de comenzar a marcharse, con una frase que ni siquiera llegó a comprender hasta instantes después, cuando su mente comenzó a funcionar con normalidad.
"Espera, ¿esta chica es compañera de Maki?"
Parece que, incluso el siempre impasible de Kael es capaz de caer en contacto con piratas antes de que siquiera pudiese llegar a reconocerlo, y son capaces de escapar de su mano de la justicia sin llegar a caer presas.
"Definitivamente tengo todavía mucho que aprender"
Ni siquiera se atrevió a devolverle la mirada al contramaestre o al soldado. Todo lo que podía hacer era mantener su postura recta, tratando de ignorar durante unos breves instantes seguir con la mirada a aquella muchacha de cabello rosado...hasta que completó su prueba transformada en cebra.
"¿En cebra?"
Sí, en cebra.
Pero lo más llamativo de su ya de por sí atractiva actuación no fue su participación en la prueba, no. Cuando terminó de realizar aquel juego, ella se atrevió a acercar sus pasos hasta una persona en particular, un marine del que desconocía por completo su acercamiento. Maria Merlot, si la memoria no le jugaba una increíble mala pasada, estaba recortando toda su distancia con su mejor amigo: Shin.
"¿Pero qué?" Como si fuera una niña inocente y adorable, se acercó hasta estar a un escaso metro de distancia de él en una pose de lo más coqueta, sin poder oír lo que trataba de decirle, por mucho que buscase leerle los labios. Lo único que tuvo a bien observar fue como posaba sus manos en el abdomen de su compañero, acercando su rostro hasta...darle un beso en la punta de la nariz.
"...Nunca va a dejar de sorprenderme."
Dió un par de pasos hacia atrás, manteniéndose completamente en el interior de su cubículo...esperando hasta que finalmente diese comienzo la siguiente prueba.
Y claro, no tardó demasiado en anunciarse los ganadores de la prueba.
Como si alguien pudiese tener alguna duda sobre ello, el ganador indiscutible de aquella prueba fue su mejor amigo, algo que ya tenía previsto desde el inicio de la prueba. El contramaestre había quedado en quinto lugar, algo que si bien no era el resultado deseado, al menos había sido bastante mejor que la eliminación de la primera prueba por parte de la mujer sin cabello sobre la cabeza.
Volvió a suspirar una vez más. Ahora, si querían tener una posibilidad de quedar en un puesto medianamente decente, debía realizar una prueba excelsa tanto él...como el otro soldado a su lado. A su forma de ver, prácticamente ya habían perdido por completo, por lo que la única posibilidad que él posee ahora mismo es, al menos, ser capaz de lucirse por completo para llamar la atención del pueblo de Skypiea. No tendría que ofrecer su nombre al público, pues el Dirigente tendría la amabilidad de entregarlo al resto al momento de participar en la misma.
Comenzó a hacer algunos estiramientos, preparándose para la que fuese ahora su competición o la siguiente, sabiendo que cuanto más tiempo de preparación tuviese a mano, mejor podría llegar a realizar la prueba. No tenía que ganar, pues la victoria sería de una forma u otra para un miembro de la marina, pero su victoria personal estaría en quedar en el podio de la prueba a la que pudiera presentarse de alguna forma. Solo con aquella satisfacción personal podría asegurar que al menos, el de cabello azabache no está tan lejos de su compañero albino como muchas veces ha llegado a pensar.
Poco tardó en saber que ese era su turno:
La prueba del bastión.
Su nombre estaba inscrito en aquella prueba. Grabado a fuego en su propio corazón de piedra, como guardián de su grupo es menester que una prueba como aquella sea realizada por un individuo como él. Saber que podría lograr lo que estaba esperando si se esforzaba lo suficiente, si ponía la carne en el asador....
Durante un instante, sintió verdadera emoción.
No era una prueba que pudiese considerar difícil. Mantener los pies sobre la tierra mientras una sopladora de aire trataba de hacer retroceder a los participantes hasta que eventualmente pudiesen retroceder. Si la subida hasta Skypiea no le había mandado a volar, definitivamente podría soportar un soplo de viento contra él con bastante potencia. Es inevitable pensar que eventualmente aquella sopladora de aire terminaría venciéndole precisamente para terminar aquella prueba, pero...observando a los participantes, no termina de pensar en quién podría vencerle...excepto el que ya lo hizo una vez.
Juan Sebastián, el comandante gyojin, tal vez podría volver a vencerlo en aquella prueba.
Observó entonces a los Buccanneers, en concreto, a aquel rubio que participaba en las pruebas junto a Shin: Sigurd Haakon. Sin duda, una mole de músculos como él sería capaz de sorprender en aquellas pruebas con apenas un poco de esfuerzo. El azabache reconoce que tiene más aguante que muchos de los allí presentes en su calidad humana, y sin embargo...¿que pasaba contra aquellas criaturas? ¿Tendría las mismas posibilidades que aquellos de razas más grandes?
Bueno, sólo había una forma de demostrarlo.
—Dejádmelo a mí. Creo que puedo hacerlo bastante bien esta prueba.—Al menos sabe con tan solo un vistazo que tiene más papeletas que el birkaniano al que agradece su música como fuente de ánimos.
Iría en segundo lugar, justo después del que posee mayor rango de los dos y, con su capacidad de convertirse en tortuga, demostraría la capacidad de aguante que podía llegar a lograr. Claramente, contra una criatura como esa no tendría posibilidades de vencer, pues a diferencia de él, soy incapaz de transformarme en un animal, pero aún con esa idea...quizás podría hacerlo mejor que muchos de los humanos que se presentasen ante aquella prueba.
—Por supuesto que sí, Juan. Tú déjamelo a mí. No he descuidado mi entrenamiento desde que nos enfrentamos.
Dió un par de pasos hacia delante, acercándose hasta el dial al que tendría que hablarle para activar su potencia de empuje. Se colocó hasta la distancia considerada como reglamentaria, preparándose mentalmente antes de comenzar la prueba, asegurando con firmeza los pies en el suelo tanto como pudiera.
—Tsuki-Tsuki.
Tal y como el Dirigente había anunciado, en cuanto pronunció aquellas palabras una bocanada de viento comenzó a emerger de aquel dial, revelando una pequeña capacidad de empuje que no parecía afectar por encima de lo que podría considerarse como una pequeña brisa. Quizás a un pequeño infante podría empujarlo, pero aquello no sería el caso del marine...hasta que poco a poco comenzó a darse en crescendo.
Lo que empezó siendo una prueba sencilla, al paso de los segundos empezó a hacerse cada vez más difícil, y ya no tenía la capacidad de afianzar más su posición, pero aún así, de alguna forma que solo él mismo conoce, continua manteniéndose firme. La prueba continuaría hasta que él llegase a retroceder un paso, y por lo tanto, debía aguantar todo lo posible sin moverse tan siquiera un ápice para que no le llegasen a contar ningún movimiento como descalificatorio. Tuvo que cerrar los ojos, mantener sus fuerzas lo más centradas en una distribución por todo el cuerpo para, de esa forma, conseguir soportar la fuerza de aquella presión todo lo que pudiera. Su cuerpo podía llegar a ser todo un bastión, pero en aquella fábula de los tres cerditos...incluso la casa de ladrillos podía terminar por ser derrumbada.
Así, con dolor en su cuerpo, hasta que ya no pudo más, Kael retrocedió un paso, y eso dió fin a su participación en la proeza.
"Maldición. Espero que eso haya sido suficiente."
Su rostro no mostraba el dolor que sentía su interior, preguntándose si verdaderamente alguien terminaría por superarle. Considera que sus capacidades son superiores a la de muchos de los allí presentes, pero...definitivamente, al haber llegado a terminar, tenía dudas sobre su posible puesto en el podio de aquellas pruebas, especialmente por la dura comparación entre lo que él había llegado a lograr, y lo que el cangrejo había demostrado con completa destreza en la materia.
Reacción angelical
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
