[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte III)
#4
[personajeinvalido=3941]
Buen rollo, risas y diversión. Parece que el espíritu deportivo se ha apoderado de todos en mayor o menor medida. Pero no hay que olvidar a qué hemos venido aquí. A competir. A demostrar quién es el mejor y que el mundo entero reconozca tus habilidades. Ubbe ya ha cumplido con su papel, haciendo una labor estupenda en La Prueba del Coloso. En esta tendría que haber participado yo con un buen hachazo de Yggdrasil a plena potencia. Sin embargo, entre la cagalera y las ansias de Akira, me he quedado fuera de mi proeza estelar. Pero se acabaron las esperas. El Dirigente anuncia la Prueba del Bastión tras dar por absoluto ganador a Shin en la Carrera del Céfiro. Es ahora o nunca.
Tras quitarme a Akira de encima, doy un paso al frente, sin mirar a mis compañeros y dándole la espalda a todo el cubículo. -Bien... Creo que es mi turno.- suspiro con una ilusión que lucha por salir, pero prefiero resguardar. Antes de partir, meto la mano en el cinto y dejo caer mis cuatro martillos al suelo, cada uno tan grande como una persona. Estos caen a plomo, estampándose contra el suelo con la cabeza del arma y quedando tiesos en el lugar. -Confío en que sabréis respetar las armas de un guerrero.- miro una última vez para atrás y sonrío con seguridad. Entonces, marcho.

Me adelanto a varios participantes. Por el camino, veo salir a varios. Sobre todo a dos marines curiosos de ver. Uno extremadamente estirado y elegante. Más que llamarme la atención por su estética estrafalaria, lo hace por parecer una ramita a punto de romperse. -Manda cojones...- musito pensativo, mirándolo por encima del hombro, a sabiendas de que este tío poco aguantará. La mascota sí que parece un animal duro, aunque se me hace ridículo de ver. Una criatura del mar enclenque y robusta. Literalmente una tortuga con sombrero. Bastante mona, he de decir. No deja de ser de una raza menos impresionante que la Buccaneer, pero aun así se ve un buen espécimen. Capaz y, si se tercia, podría hacerme una buena sopa con ella.
Antes de llegar a la zona designada, doy un pequeño giro y busco al grupo cinco, al más cercano que tengo. Ahí está mi hermano, a la suya. Pongo mis manos en forma de cono sobre mi boca y le grito. -¡¡Tú, el Buccaneer pequeñito. Te voy a ganar en tu prueba!!- le vacilo, y luego le saco la lengua a la vez que le guiño el ojo izquierdo, como un macarra. Aprovecho también para sacarle el dedo corazón con ambas manos. Para rematar. No me olvido de Odiseo, que me observa desde la grada con mejor humor y aspecto. Este apoya desde la grada por el valor de 49 hombres que ya no pueden hacerlo. Le señalo orgulloso. Capaz y me reúno con él pronto ahí arriba.

Frente a mí, unas estructuras diminutas con unas caracolas celestes. Según el organizador, tras mencionar unas palabras mágicas, estas expulsarían un viento huracanado devastador capaz de repeler a cualquiera que se ponga en su camino. ¿El objetivo entonces? Resistir tanto como puedas hasta, irremediablemente, ceder y dar un paso atrás. -¡A sangre y fuego, que no se diga!- miro sonriente cada orificio del artefacto, mientras tuerzo el cuello para hacerlo crujir y mis nudillos impactan el uno contra el otro en un choque épico.
Primero se planta el animalillo. Es curioso que un ser así pueda participar. Aunque, con todo su desparpajo y una gracia natural, no sé si por ser una mezcla entre adorabilidad y determinación, se propone soportar el chorro de viento y lo aguanta de una manera formidable. No sé si es el tamaño lo que la hace aerodinámica, si realmente estamos frente a una bestia inamovible o qué cojones, pero no parece retroceder hasta que los vientos son extremos. Luego lo hace el humano... Y este sí me deja más perplejo todavía. Sobre el papel, soporta menos presión que la tortuga, pero aun así, su papel es de admirar. No parece que use ni poderes ni habilidades, tan solo su voluntad y resistencia a pelo. Qué narices le pasa a esta generación de la Marina... Son realmente sorprendentes. Sin duda, he navegado vientos huracanados menos violentos que estos, que han mandado a mis hombres a volar, y estos dos renacuajos lo han soportado como si nada...

Basta de esperas, me toca a mí. Y, ya sea por tozudez o orgullo, no pienso utilizar ningún truco ni técnica. Nada de ases bajo la manga ni danzas circenses. No necesito vítores ni halagos. Soy yo contra la máquina. Yo contra estos dos soldados. Por honor. Por respeto. Por la gloria.
Me planto frente al cachivache y abro las piernas hasta dejarlas en paralelo con los hombros. Las flexiono entonces para bajar mi centro de gravedad. -¡¡OSU!!- grito mientras doy una palmada fuerte con los brazos extendidos frente a mí. Lentamente, las manos se recogen y se colocan sobre las rodillas con las palmas abiertas apuntando hacia delante, como si fuera a parar un tren en marcha. Cierro los ojos... Inspiro con fuerza... Guardo ese aire unos segundos y...

-¡¡¡TSUKI-TSUKI!!!-

La ráfaga de aire choca contra mí con fuerza. Se deja sentir, aunque no es más que una brisa fresca de frente. No tarda en aumentar la intensidad. Poco a poco, el viento me abraza y comienza a ser molesto. Constante. Irritante. Esto no ayuda con el mareo que llevo encima. Todavía no me empuja, pero la melena me ondea con fuerza y algo en mí me dice que ya, que no vale la pena seguir. Pero no. No cedo. Soporto un poco más.
Cierro los ojos. La presión cada vez es más asfixiante. No solo sube la cantidad y la presión, sino que los músculos empiezan a fallar. ¿Pero cómo es posible? Si las cuentas no me fallan, esos tipos han estado más tiempo. Mucho más. Y yo ya quiero dar el paso atrás. Tengo los tímpanos ensordecidos por la fricción del aire y los músculos tensos, a punto de reventar. Cierro los ojos, tirando de voluntad y corazón.
Claro... Esa es la trampa. Esto no es una prueba para ver quién resiste más dolor ni quién soporta mejor el golpe. Aquí se valora la resistencia ante las inclemencias. El valor puro de soportar y no ceder al tiempo. Sonrío. En mi mente veo la imagen de mi hermano, su silueta. Él no solo me habría superado a mí. Habría superado a todos. Si tan solo tuviera a Yggdrasil para mantenerse como un punto de apoyo... Pero no. No vale la pena pensar en eso. No hubiera habido honor en esa victoria. He resistido con mi propio ser, como los dos que han hecho la prueba antes que yo. Es momento de dar el paso.

Con valiente amargura, doy un paso atrás y, con ello, me caigo de culo, apoyando ambas manos en el suelo. -Vale, hasta aquí. He tenido suficiente.- Me levanto poco a poco, mirando la pantalla de puntuación y maldiciendo con un escupitajo al costado. Da igual el resultado. Todo me sabe a poco en este momento. Antes de marchar al cubículo junto al resto de mis compañeros, miro con seriedad al hombrecillo estirado que ha soportado más tiempo que yo. Sin rencor, disimulando una rabia profunda con la mejor cara de póker que puedo poner, asiento con la cabeza en señal de respeto, sin articular palabra. No espero a ver al resto de participantes. Ya marcho junto al resto de mis compañeros, incapaz de mirar a Ubbe o a Odiseo bramar con furia mi nombre sobre los demás. Tan solo marcho, con toda la solemnidad que me queda.

En efecto, cajita feliz
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte III) - por Sigurd Haakon - 20-07-2026, 06:38 PM

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