22-07-2026, 05:37 AM
María Merlot.
Tanta belleza debería ser irreal, el sueño de un dios loco.
Si alguien se atreviera a describirla las palabras se quedarían cortas ante el espectáculo de mujer que en realidad era la mestiza.
Solo quienes la veían en vivo y en directo podrían entender el poder escondido detrás de tan bellas facciones, solo así se podría entender el porqué muchos se quedaban paralizados ante su sola presencia.
Por supuesto… ¿Cómo no podría estar orgulloso de su mejor producto? Ningún ingreso de emergencia podría igualarse a ella, por eso, cuando la vio salir de su cubículo y apoderarse de la arena, no pudo evitar que su pecho se inflara con orgullo, pues, aunque ahora estuvieran en equipos distintos, sabía que siempre tendría a su lado a la más bella, a La Joya del Mar.
—Abran bien los ojos, a simple vista parece que la hermosa sirena puede ser solo una cara bonita, pero María Merlot es mucho más…Ella siempre sorprende —. Comentó en voz alta a los miembros del equipo 8 que en ese momento estaban en la plataforma. No pensó si quiera en disimular la atención que le prestaba a su compañera de tripulación, aunque un par de segundos después sonrío nervioso…cierto, se supone que debía apoyar a su equipo, no a otros. —¡Je! Lo siento, pero somos de la misma tripulación…sería raro no apoyarla…
Y fue cuando terminó de hablar que vio en medio de la arena algo que no esperó ver: MM transformada en cebra.
Abrió la boca por la sorpresa, nunca creyó que en verdad usaría aquella habilidad, que tan triste la había tenido, en los juegos organizados por un emperador desconocido para ellos; sin embargo, a pesar de aquel desconcierto inicial, no pudo evitar soltar un grito de apoyo y alzar su puño cuando vio como la PeCebra pasaba con rapidez frente al caracol que medía la velocidad.
Es verdad que no había sido tan rápida como el guapo marine de cabellos blancos, pero sí que había superado a muchos en la prueba.
"¿Por que están gritando, que paso?"
El médico soltó una risa cuando escuchó a su compañero mink, el más viejo, preguntarse lo ocurrido. No es como que se burlara, simplemente, describir todo lo que acababa de pasar tan rápido le parecía casi imposible.
—Más bien… ¿Qué no pasó, Anciano? —Se cruzó de brazos y le dedicó al viejo burro una sonrisa de medio lado. —Fueron tantas cosas en tan poco tiempo que me sorprende que los caracoles esos puedan captar la velocidad a la que se mueven aquellos monstruos.
Le habría gustado hablar más, pero en ese instante, sus ojos se desviaron hacia donde caminaba María Merlot. Estaba a punto de gritarle que aquel no era su cubículo, después de todo, sabía bien que la chica, al igual que él, tenía una pésima orientación; sin embargo, antes de que pudiera decir nada, notó como empezaba a hablarle a aquel marine guapo de cabellos blancos… ¿Qué le decía? Imposible saberlo desde su lugar, estaba muy lejos para escuchar, pero no estaba tan lejos como para ver lo que ocurrió después.
Era increíble como en tan poco tiempo la misma mujer lo había dejado con la boca abierta ya en dos ocasiones… ¿Un marine? ¿De verdad besaba a un maldito, pero estúpidamente guapo, marine? Soltó una carcajada, no podía creerlo, así como no podía creer los insultos que vinieron desde las gradas, unos que pudo reconocer que venían de parte de Maki D. Zen’in… ¿Por qué se enojaba tanto por un simple beso en la nariz?
Miró a Merlot alejarse del marine, ese beso había sido casto, demasiado casto… ¿En serio así besaría a un tipo tan guapo? ¿No aprovecharía más?
—¡MERLOT! ¿QUÉ CLASE DE BESO FUE ESE? ¡BESA A ESE MARINE CON LAS MISMAS GANAS QUE ME BESASTE A MI O IRÉ A BESARLO YO! —No pudo evitarlo, tenía que gritarle desde su lugar, hacer que la escuchara en la arena, aunque eso significara que el resto también pudiera escucharlo… ¿Le importaba? No, daba igual, después de todo, esto era un espectáculo y estaba más que seguro que a las personas de las gradas no le molestaría ver en vivo y en directo una novela desarrollándose frente a sus ojos mientras esperaban el resultado del segundo juego y se preparaban para el tercero…podrían llamarlo un medio tiempo.
Al final de todo no supo si Merlot o el Marine luminoso lo llegaron a escuchar, pues la voz de Heras, quien regresaba a su sitio, lo hizo mirar hacia arriba.
—Es un juego, Lunarian —. Debía pensar en un apodo adecuado para el enorme hombre alado, no podía llamarlo Pollo Negro. —Y de todos modos no quedaste descalificado y con respecto al marine… ¿Te parece un peligro que nos atrape? A mi no me molestaría que fuera él quien me guiara a una prisión —. Bromeó antes de que la voz del Dirigente se apoderara de nuevo del escenario, anunciando a los ganadores, por supuesto, había uno indiscutible, además, Merlot quedó en un buen lugar y, como le dijo antes al lunarian, estaba claro que no había sido eliminado…aunque fuera un juego, eso último le quitaba un peso de encima.
Los griteríos siguieron e incluso él se unió a los aplausos hacia los ganadores, aunque pronto estos pasaron a representar la emoción de una nueva prueba por venir.
—Bastión…resistencia… —Escuchó las palabras del viejo burro, tenía razón…de hecho, al escucharlo, el médico pudo sentir una inexplicable paz, casi tanta como cuando su maestro, el médico que lo ayudó hace años y que lo mantuvo alejado de la vida criminal por un tiempo, le hablaba…solo que en mayor, pues su maestro no era tan anciano como el mink a su lado. Era curioso, hace bastante tiempo que ninguna persona lograba transmitirle tanta tranquilidad…Sí salían de ahí le gustaría entrenar con el mink o al menos conversar con él, esto sin intención de destazarlo ni nada por el estilo, esta vez era por curiosidad genuina. Se aseguraría de pedirle su contacto cuando salieran de ahí. —Jmmm, no lo dudo, anciano, ve a la prueba y buena suerte…Aferra bien las pezuñas al suelo —. Habló con voz calma antes de que el moreno alado hablara con mucho más entusiasmo, incluso incitándolos a chocar los puños.
El médico miró la mano extendida, luego a Zhang y a Varo… ¿El tierno hurón ya estaba mejor? No podía decirlo con exactitud, pero tampoco era el momento para preguntarle, así que siguió centrado en el gesto del más alto, haciéndolo ceder para chocar puños con el hombre.
Se alejó un poco después de chocar puños, acercándose un poco al borde del cubículo para ver a los nuevos participantes de la prueba y eso era…¿ERA UNA TORTUGA? Y Una muy resistente por lo que veía, era increíble y bastante cool, incluso adorable ¿Para qué negarlo? No importa que se tratara de un marine, luego de eso otro hombre de uniforme blanco y brillantes cabellos negros tomó el escenario, parecía ser fuerte también o, mejor dicho, resistente…pasó lo mismo con el resto, un rubio enorme, un ¿Oficinista? ¡Ah, claro! Era el que animaba a Merlot en el equipo 9, un chico con cicatrices en la cara que lo hacía lucir bastante cool, un… ¿Tiburón? Alzó una ceja, los participantes de ese turno sí que eran curiosos y, por último, pero más importante para él, pasó el mink burro.
Lo vio clavar bien sus pezuñas al suelo, saludar al público con educación…Era bastante respetuoso y, por algún motivo, eso hacía que el médico, quien solía ver a la gente como mercancía o descarte, sintiera cierto respeto por el anciano.
Aunque lo que más lo asombró de todo eso fue como su cuerpo se iba deshaciendo a medida que sus piernas cedían ante el aire de la caracola…Blanco…nieve…eso era nieve…Lo hizo temblar por un instante, aunque no apartó su vista, hizo bien, pues luego esa misma nieve tan blanca como las nubes, terminó formando un par de alas en la espalda del anciano… ¿Qué? ¿De verdad podía hacer eso? ¡ERA FABULOSO! Ya quisiera él poder lucir alas de nieve, sus ojos brillaron con la emoción de un niño pequeño en navidad, era simplemente espectacular, aplaudió con ganas, celebrando la participación de su compañero...¡Eso era lucirse! Ganara o perdiera.
—¡ESO ANCIANO, ERES FABULOSO! —Gritó desde su lugar. Al final parecía haber sido contagiado por la alegría del público.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
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