[personajeinvalido=3941]
Las cosas seguían sucediendo; la siguiente prueba era la de velocidad. Dharma la observó sin demasiado afán, pero sí atento, pues, aun en su calma, deseaba que su bando lograra ganar o al menos conseguir buenos puntajes. El tiempo avanzaba; veía cómo se presentó cada uno, incluso quien fuese su compañero en ese momento y ya un viejo conocido. Enji logró hacer un buen puntaje, pero sí que el resto de los competidores demostraba una rapidez increíble en las islas del paraíso. Eso suponía que la zona estaba llena de gente poderosa, capaz de hacer todo tipo de proezas.
De un momento a otro, una tonada comenzó a sonar, muy cercana a la sección donde el espadachín se encontraba con su grupo. | ¡Qué sonido tan extraño... pero no me desagrada... | expresó el pelinegro, mientras su vista iba hacia donde estaba Miyori, esto lo mencionaba para si mismo, solia hacer ese tipo de exclamaciones, para hablar consigo mismo. Aquella melodía provenía de al lado, y era Miyori, la pelinaranja, quien comenzaba a interpretar dicha pieza musical. Se escuchaba agradable y graciosa de alguna forma; le recordaba también a su infancia. No solo eran las notas o el violín con lo que entonaba dicho arte, sino que la manera en que lo hacía tenía un efecto positivo en el pirata.| Hmm... bro... no está nada mal | dijo mientras escuchaba, cómo de un momento a otro se perdió un poco en aquel instante sin tanto significado. Había intercambios de palabras, diferentes seres saludándose entre sí, incluso en su propio cubículo trataban de animarlo de alguna manera. Al menos eso pudo entender del gigantesco ser llamado Ubbe; sí que era gigante, pero no entendía del todo sus palabras. Algo más que estudiar, para el pirata de profesión erudito, pues no le agradaba no saber, pero le agradaba saber que el conocimiento era tan extenso como el mismo universo.
El presentador de los juegos daba por finalizada la prueba de velocidad, llamada Céfiro, y ahora procedería a mencionar el siguiente reto: la del bastión. | Esta es mía... que decida el universo... | Con una actitud muy confiada como siempre, el guerrero, con sus armas envainadas a los costados de su torso como de costumbre, mantuvo el paso firme hasta llegar a la zona donde debía presentarse. Si bien ya otros lo hicieron y mostraban gran fortaleza para soportar la ventisca, Dharma también tenía que hacer lo propio. Ya pasaran en total ocho participantes. | Creo que soy el último... quién sabe... | Dio un pequeño suspiro y se posicionó esta vez en la plataforma, recordando a la vez la palabra clave para dar inicio al acto de competencia.
Ya estando frente al soplador, se cruzó de brazos tensando un poco sus músculos, sintiendo un poco más de ánimo, por decirlo así, tras la intervención de Miyori. | ¡Tsuki-Tsuki... | En ese momento Dharma ya se colocó frente al dial de viento y este no se hizo esperar. Al instante el aire comenzó a soltar una tormentosa ráfaga. El pelinegro resistió lo más que pudo, pero a diferencia de otros que pasaron al inicio, esta no era su mejor cualidad. Mantenerse quieto no era parte de lo suyo; sin embargo, lo intentaba. Su rostro era serio y concentrado, sus cabellos se revolotearon hasta que, después de unos segundos o al menos así lo sintio Dharma, pues el tiempo que resistio ahi era demasiado relativo, para el fue algo largo, pero quiza para los demás no lo era tanto, ya seria cuestión de saber su puntaje minutos más adelante, el viento logró moverlo de la plataforma, aguantando un poco más que otros o al menos así lo sintió. | Bueno... al menos no salí volando | musitó hacia nadie en concreto, ajusto sus cabellos moviendo levemente su rostro, mientras regresaba a su lugar con sus aliados, estirando un poco los músculos de su espalda.
De un momento a otro, una tonada comenzó a sonar, muy cercana a la sección donde el espadachín se encontraba con su grupo. | ¡Qué sonido tan extraño... pero no me desagrada... | expresó el pelinegro, mientras su vista iba hacia donde estaba Miyori, esto lo mencionaba para si mismo, solia hacer ese tipo de exclamaciones, para hablar consigo mismo. Aquella melodía provenía de al lado, y era Miyori, la pelinaranja, quien comenzaba a interpretar dicha pieza musical. Se escuchaba agradable y graciosa de alguna forma; le recordaba también a su infancia. No solo eran las notas o el violín con lo que entonaba dicho arte, sino que la manera en que lo hacía tenía un efecto positivo en el pirata.| Hmm... bro... no está nada mal | dijo mientras escuchaba, cómo de un momento a otro se perdió un poco en aquel instante sin tanto significado. Había intercambios de palabras, diferentes seres saludándose entre sí, incluso en su propio cubículo trataban de animarlo de alguna manera. Al menos eso pudo entender del gigantesco ser llamado Ubbe; sí que era gigante, pero no entendía del todo sus palabras. Algo más que estudiar, para el pirata de profesión erudito, pues no le agradaba no saber, pero le agradaba saber que el conocimiento era tan extenso como el mismo universo.
El presentador de los juegos daba por finalizada la prueba de velocidad, llamada Céfiro, y ahora procedería a mencionar el siguiente reto: la del bastión. | Esta es mía... que decida el universo... | Con una actitud muy confiada como siempre, el guerrero, con sus armas envainadas a los costados de su torso como de costumbre, mantuvo el paso firme hasta llegar a la zona donde debía presentarse. Si bien ya otros lo hicieron y mostraban gran fortaleza para soportar la ventisca, Dharma también tenía que hacer lo propio. Ya pasaran en total ocho participantes. | Creo que soy el último... quién sabe... | Dio un pequeño suspiro y se posicionó esta vez en la plataforma, recordando a la vez la palabra clave para dar inicio al acto de competencia.
Ya estando frente al soplador, se cruzó de brazos tensando un poco sus músculos, sintiendo un poco más de ánimo, por decirlo así, tras la intervención de Miyori. | ¡Tsuki-Tsuki... | En ese momento Dharma ya se colocó frente al dial de viento y este no se hizo esperar. Al instante el aire comenzó a soltar una tormentosa ráfaga. El pelinegro resistió lo más que pudo, pero a diferencia de otros que pasaron al inicio, esta no era su mejor cualidad. Mantenerse quieto no era parte de lo suyo; sin embargo, lo intentaba. Su rostro era serio y concentrado, sus cabellos se revolotearon hasta que, después de unos segundos o al menos así lo sintio Dharma, pues el tiempo que resistio ahi era demasiado relativo, para el fue algo largo, pero quiza para los demás no lo era tanto, ya seria cuestión de saber su puntaje minutos más adelante, el viento logró moverlo de la plataforma, aguantando un poco más que otros o al menos así lo sintió. | Bueno... al menos no salí volando | musitó hacia nadie en concreto, ajusto sus cabellos moviendo levemente su rostro, mientras regresaba a su lugar con sus aliados, estirando un poco los músculos de su espalda.
|Bro... mientras no tenga que irme a las gradas... | Dijo al llegar al cubículo, colocándose en una posición que le dejase ver bien hacia la zona donde el presentador solía estar.
OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
