[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte III)
#11
Las pruebas se seguían sucediendo de forma rápida e ininterrumpida, favoreciendo muchísimo al ritmo, un elemento que era clave y esencial en los espectáculos. Todo aquello era algo conocido por un buen maestro de ceremonias, que duda cabía. Con ello, mis ojos tras mi máscara se posaban en los distintos participantes de la prueba del Bastión, quedando completamente expectante y curioso sobre que tipo de habilidades podrían ofrecernos cada uno de los participantes, ¡eso descubriríamos poco a poco!. El primero en participar en la prueba, fue ¿¿una tortuga?? ¿Acaso estamos en Shandora o en un zoológico?; le siguió otro solemne marine, Kael, un humano normal que no pareció hacer nada extraordinario para resistir la prueba; el siguiente participante fue el pirata Sigurd Haakon, una increíble mole que, sin lugar a dudas, daría mucho que hablar en esta prueba aunque no parecía estar dando el 100% de sus capacidades; el cuarto participante fue lo que parecía ser un oficinista normal y corriente, Ñorm Ynal. No pareció hacer nada extraordinario, ¡pero que no se diga que no le echó ganas!; seguidamente, sería el turno de Barald, otro humano que, nuevamente, no mostró ninguna habilidad fuera de lo común; eventualmente, llegaría el de Kiba, lo que parecía ser un gyojin tiburón tigre que hizo todo lo que pudo para sobresalir en esta prueba; ¡Era el turno de los tres últimos participantes! Y en esta ocasión sería el del anciano mink, Zhang, él cuál me recordaba en parte a nuestro soberano y señor Zarutsuki, ¿sería por ese aura de sabiduría que emanaba? ¿Y qué era eso de las alas de las nieves? ¡Simplemente espectacular!; en penúltimo lugar, sería el turno del marine Kibai, otro mink, ¡esta vez un guepardo! ¿O era un leopardo! ¡Nunca supe distinguirlos bien! ; y por último, sería el enigmático pirata Dharma quién cerraría el telón de esta prueba, ¿con qué resultados nos encontraríamos una vez realizado el recuento? ¡Vayamos a ver!

Durante la prueba, todos los espectadores estaban en vilo, pendientes por ver cuánto eran capaces de resistir cada uno de los participantes. Cada vez que uno de ellos cedían, la arena se colmaba de vítores y aplausos que hacían sentir a sus participantes un calor inmenso. Y así prosiguió hasta que el último de ellos terminó. — ¡Con Dharma habiendo terminado la prueba, lo único que resta es comprobar los resultado de cada uno de ellos! ¿Estáis preparados? — pregunté, quedándome callado y expectante al griterío de mi aclamado público.Simplemente los adoraba.— ¡Pues sin más dilación! ¡Pasemos a comprobar los resultados de nuestros participantes! — exclamé, dirigiendo mi montura hacia el primero de los armatostes que medían la presión ejercida, recibiendo el aplauso de todos los residentes.

El primero en realizar la prueba fue Juan Sebastián. — ¡Empezamos con la marca de nuestra simpática tortuga! — pasé a dirigir mi mirada hacia el resultado, en un primer lugar con algo de incredulidad, ¿que podía hacer una pequeña tortuguita en una prueba así? Pero mis ojos se abrieron como platos al ver aquella marca, ¿la máquina estaba rota? ¡Imposible! Sólo un Fran Perea dejaría que sus juguetitos no funcionaran correctamente en el momento en el que deben brillar.— ¡QUÉ ABSOLUTA LOCURA, DAMAS Y CABALLEROS! — exclamé, completamente eufórico por la magnitud de esa prueba. — ¡JUAN SEBASTIAN HA LOGRADO UN RÉCORD SIN PRECEDENTES DE SEIS MIL CIENTO NOVENTA SKYBARES, SUPERANDO HASTA AL MISMÍSIMO EMPERADOR! ¿¡QUÉ LE HAN DADO DE COMER A ESTA TORTUGA!? — bramé, seguido por gestos de confusión, aplausos y gritos, dirigiendo mi mirada hacia el palco y observando como, efectivamente, aquel resultado había llamado plenamente la atención del Emperador. Dirigí, entonces, mi montura hacia el siguiente puntaje, el del marine Kael. — ¡Increíble! ¡Kael consigue una increíble marca de dos mil ochocientos skybares! ¡Superando al nivel Custodio por bastante! ¡Sensacional! — grité, con menos intensidad que antes por la diferencia de puntaje, pero recibiendo aún así un fortísimo aplauso por el público. Avancé hacia la siguiente base — ¡En cuanto a nuestro participante Sigurd Haakon! — chasqueé los dedos al analizar su puntuación — ¡Maravilloso! ¡Consigue alzarse hasta el momento con una cifra de mil novecientos skybares, quedándose a las puertas de superar el nivel de los Custodios! ¡Nada mal! — exclamé, recibiendo el pirata el calor y afecto del público en forma de aplausos. Mientras tanto, avancé hacia la siguiente base, la de Ñorm Ynal. — ¡En cuánto a la marca del hombre del traje…! — estudié su marca.— ¡Nada mal! ¡El caballero Ñorm Ynal consigue agenciarse con mil ochocientos treinta skybares! ¡Hoy parece que se cena! ¡Hya hya hya! — Solté una carcajada, mientras los residentes de las gradas seguían dándolo todo en ovacionar a cada uno de los participantes. Proseguí hasta llegar al puesto de Barald.— ¡Barald consigue la friolera cantidad de mil doscientos skybares! ¡La más baja hasta ahora pero que no decaiga, los últimos serán los primero! — Y una vez más, el público se volcó con el pirata, abriendo paso a Kiba.— ¡Pasemos a ser testigos del desempeño del otro hombre trajeado, ¡Kiba! ¡Consiguiendo una puntuación de mil seiscientos treinta skybares y adelantando a Barald por la izquierda! — Más aplausos comenzaron a resonar en la arena gracias a la tensión que había entre la lucha de puestos, mientras avanzaba hacia la antepenúltima base.— ¡Sublime! ¡Zhang Guolao consigue una marca de mil seiscientos cuarenta skybares! ¡Superando por 10 puntos la marca de Kiba! ¡QUÉ EMOCIÓN! — y el público volvió a volcarse con su participación. Continué hacia el penúltimo poste, el de Kibai.— En cuanto al mink leopardo o guepardo, Kibai logra una marca de mil ciento cincuenta skybares!  ¡Lamentablemente el último en su posición hasta el momento! — y más aplausos resonaron en toda la arena. Aún quedaba un participante más, así que me dirigí hacia la último base.— ¡Y por último pero no menos importante! ¡El pirata misterioso, Dharma, consigue una marca de mil seiscientos cuarenta skybares! ¡Empatando directamente con Zhang Guolao! ¡Simple y llanamente increíble, damas y caballeros! — grité, sintiendo la euforia de todos los espectadores debido a la tensión de la prueba.— Es decir… — dirigí mi montura hacia el centro de la arena, dejando una pausa dramática.

— ¡¡JUAN SEBASTIAN ES EL CLARO VENCEDOR DE ESTA PRUEBA!! ¡ENHORABUENA TORTUGUITA! —

Ante mi eufórico anuncio, todo el graderío saltaba, gritaba y se agitaba en las gradas, mientras yo chasqueaba los dedos y, de nuevo, otros diez hombres - sí, siguen estando compuestos por pilebs y birkanianos - entraban con orgullo a recoger todo y sacarlos fuera del terreno para preparar así la siguiente prueba.

Aclaré mi garganta cuando llegué a la misma altura que antes y los pilebs y birkanianos terminaron de recoger todo en el terreno — ¡Desgraciadamente para Kibai y Barald, ellos dos han sido los participantes con la puntuación más baja y están descalificados! ¡El equipo dos y siete pierden a su segundo miembro respectivamente y deberán regresar a las gradas! — dije señalando estas con el bastón — ¡Vamos con el recuento! ¡El equipo siete queda ahora mismo en noveno lugar con veinticinco puntos, mientras que el equipo cuatro se mantiene en el penúltimo lugar  con cincuenta y cinco puntos. No sacándole mucha diferencia, tenemos el equipo ocho, en séptima posición con sesenta puntos, que sigue al equipo dos en un sexto puesto con un total de noventa y cinco puntos. Con veinte puntos de diferencia, tenemos al equipo tres, en un quinto lugar gracias a sus ciento quince puntos.¡Y no dejemos al equipo cinco atrás! Que se coloca en una merecida cuarta posición con un total de ciento veinticinco puntos! Y ahora sí, ¡entramos en las ligas mayores! ¡Luchando por el tercer puesto, y gracias a la indomable hazaña de Juan Sebastian, tenemos al equipo uno con ciento cuarenta y cinco puntos! En segundo lugar, con un total de ciento noventa puntos, ¡tenemos al equipo nueve! Y por último, coronándose de momento como el líder absoluto, con doscientos puntos…¡El equipo seis! — dije, haciendo que todo el graderío estallase de emoción.— dije señalando estas con el bastón — ¡Pero no os atreváis a vender la piel del oso antes de cazarla! ¡Aún queda una prueba más antes de que termine la primera ronda y pueden cambiarse las tornas! — exclamó, siendo recibido una vez más por el calor y apoyo incondicional de su público. Estar vivo para poder vivir este momento… Era simple y llanamente maravilloso.



Prueba cerrada. Continuamos en el post original para derivar a la siguiente prueba.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte III) - por El Dirigente - 22-07-2026, 01:06 PM

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