22-07-2026, 08:36 PM
[personajeinvalido=3941]
Y después de la prueba de resistencia, tesoro, llegó la última de las cuatro, la prueba de Certeza, por descarte, esa era la que me correspondía a mí, era mi turno así que no hice más que respirar hondo y dar unos pasos hacia el frente mientras acomodaba con cuidado las maracas en mi cintura, justo al lado de la funda de mi revólver. La música podía esperar unos minutos, ahora tocaba hacer aquello para lo que también había entrenado desde que llegué al grand line, porque antes ni me atrevía a tocar un arma de fuego.
Entonces escuché la explicación del dirigente. Según él, la prueba consistía en dispararle a unas moscas que salían del estómago de un Den Den Mushi autóctono de la isla, fruncí el ceño. —¿qué clase de bichos tienen ustedes aquí arriba Tesoro? —murmuré, mirando de reojo al enorme caracol. Cada vez estaba más convencido de que las Islas del Cielo no conocían el significado de la palabra normal, primero nubes que servían de transporte, después personas con alas negras que parecían nobles y ahora un caracol que expulsaba moscas para que alguien les disparara. Definitivamente el Grand Line era un lugar donde uno dejaba de sorprenderse o terminaba volviéndose loco.
Aun así, apoyé una mano sobre la empuñadura de mi revólver y dejé escapar un largo suspiro. No era el más fuerte, tampoco el más rápido y tampoco podía confiar plenamente en mi puntería pues apenas comencé a practicar en ella hace menos de dos meses, si llegue a viajar tan lejos del reino de Briss es porque mis compañeros confiaron en mí, no porque en verdad sea fuerte, ni rápido, aun así temblaba un poco, pasó uno, después otro, luego pasaron dos mas y al final otro más, no miré a ninguno de ellos, no quise hacer contacto visual con nadie, sabía que cualquiera podía disparar mejor que yo.
Caminé por varias líneas blancas hasta acomodarme donde intuí que seria el lugar perfecto para disparar, no era demasiado lejos, tampoco es como si mi vista fuera la de un anguila y por si fuera poco comencé a sentirme mal y ni siquiera pude transformarme en mi forma hibrida tesoro, de igual manera había que dar un show tesoro, así que continue mi avance haciendo resonar mis botas contra el suelo mientras abría lentamente mis alas en mi espalda, como si fuera el protagonista de estos juegos tesoro. Levanté el mentón con una sonrisa confiada, acomodé el revolver en mi mano y dejé que el publico viera exactamente a quien había que ver, ósea, obviamente a mi. Después de todo un artista nunca deja de dar un espectáculo, incluso cuando le toca apretar el gatillo.
—Preferiría estar dando patadas o besándome con alguien en aquella esquina, peeeeero... ¡AQUÍ VOY! — Elevé el revólver con ambas manos y entrecerré uno de mis ojos, alineando la mira con la primera mosca que acababa de salir del Den Den Mushi. No disparé de inmediato. Esperé un instante, apenas un segundo, dejando que el insecto siguiera una trayectoria más predecible mientras regulaba la respiración tal y como había practicado durante aquellos últimos meses y entonces disparé, la bala salió disparada hacia la mosca dándole de lleno y una sonrisa no pudo evitar asomarse, ahora mismo era lo mejor que podía dar, pero seguro que mas adelante seguiré mejorando, este era el resultado de mi entrenamiento.
Y después de la prueba de resistencia, tesoro, llegó la última de las cuatro, la prueba de Certeza, por descarte, esa era la que me correspondía a mí, era mi turno así que no hice más que respirar hondo y dar unos pasos hacia el frente mientras acomodaba con cuidado las maracas en mi cintura, justo al lado de la funda de mi revólver. La música podía esperar unos minutos, ahora tocaba hacer aquello para lo que también había entrenado desde que llegué al grand line, porque antes ni me atrevía a tocar un arma de fuego.
Entonces escuché la explicación del dirigente. Según él, la prueba consistía en dispararle a unas moscas que salían del estómago de un Den Den Mushi autóctono de la isla, fruncí el ceño. —¿qué clase de bichos tienen ustedes aquí arriba Tesoro? —murmuré, mirando de reojo al enorme caracol. Cada vez estaba más convencido de que las Islas del Cielo no conocían el significado de la palabra normal, primero nubes que servían de transporte, después personas con alas negras que parecían nobles y ahora un caracol que expulsaba moscas para que alguien les disparara. Definitivamente el Grand Line era un lugar donde uno dejaba de sorprenderse o terminaba volviéndose loco.
Aun así, apoyé una mano sobre la empuñadura de mi revólver y dejé escapar un largo suspiro. No era el más fuerte, tampoco el más rápido y tampoco podía confiar plenamente en mi puntería pues apenas comencé a practicar en ella hace menos de dos meses, si llegue a viajar tan lejos del reino de Briss es porque mis compañeros confiaron en mí, no porque en verdad sea fuerte, ni rápido, aun así temblaba un poco, pasó uno, después otro, luego pasaron dos mas y al final otro más, no miré a ninguno de ellos, no quise hacer contacto visual con nadie, sabía que cualquiera podía disparar mejor que yo.
Caminé por varias líneas blancas hasta acomodarme donde intuí que seria el lugar perfecto para disparar, no era demasiado lejos, tampoco es como si mi vista fuera la de un anguila y por si fuera poco comencé a sentirme mal y ni siquiera pude transformarme en mi forma hibrida tesoro, de igual manera había que dar un show tesoro, así que continue mi avance haciendo resonar mis botas contra el suelo mientras abría lentamente mis alas en mi espalda, como si fuera el protagonista de estos juegos tesoro. Levanté el mentón con una sonrisa confiada, acomodé el revolver en mi mano y dejé que el publico viera exactamente a quien había que ver, ósea, obviamente a mi. Después de todo un artista nunca deja de dar un espectáculo, incluso cuando le toca apretar el gatillo.
—Preferiría estar dando patadas o besándome con alguien en aquella esquina, peeeeero... ¡AQUÍ VOY! — Elevé el revólver con ambas manos y entrecerré uno de mis ojos, alineando la mira con la primera mosca que acababa de salir del Den Den Mushi. No disparé de inmediato. Esperé un instante, apenas un segundo, dejando que el insecto siguiera una trayectoria más predecible mientras regulaba la respiración tal y como había practicado durante aquellos últimos meses y entonces disparé, la bala salió disparada hacia la mosca dándole de lleno y una sonrisa no pudo evitar asomarse, ahora mismo era lo mejor que podía dar, pero seguro que mas adelante seguiré mejorando, este era el resultado de mi entrenamiento.
Mi estupido y sensual Off
![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
