23-07-2026, 04:02 PM
El tabernero como era normal elevaría la mirada y seguiría sonriendo, manteniendo contacto visual mientras de una manera extraña o cuando menos hábil, seguía tomando tarros para limpiar con el trapo, secándolos y luego posicionándolos sin ver en el lugar donde deberían ir… ¿brujería? Quizá era que ese trabajo repetitivo lo había hecho por tantos años que ahora básicamente esa actividad ya solo era un reflejo, no se tenía que pensar.
Al desgraciado aun observando que realmente no había nadie… NADIE más que el triste de la sopa y el tabernero decidió sentarse lejos… donde claramente alguien tendría que acercarse… la mirada amable del tabernero se frunciría, sin ninguna gana de ocultar su descontento, abandono sus deberes y con un lápiz y papel, se avecinaba el encuentro.
Si señor… como decía, bienvenido… no se por qué no se sentó en la barra, pero razones tendrá… ammm es carne en efecto, esta taberna tiene una gran deuda con el dojo que esta más cercano, nosotros realizamos esa comida en honor a ellos... pero bueno, también lo hacemos a esta especifica hora hahahaha cuando no pueden venir por que están entrenado HAAHAHAHAHH …. Le traigo su comida… la cual estará lista “a su debido tiempo”
El tabernero se retiro regresando a su posición, dejo su cuadernillo y tomo solo aquella hoja, se acerco al portal que era como puerta tras la barra, tomo un mandil de cocina, se lo puso y luego decidió entrar a aquella puerta abatible, si eres observador y un chismoso, verías que en el momento que se abre la puerta, no había nada más que una pulcra cocina brillante…quizá por lo limpio, quizá por los materiales… mucho ruido, vapores y sonidos típicos de picar comenzarían a escucharse con furia.
Además de aquello, el único sonido además de aquello seria el sonido de la cuchara del mallugado ser que parecería llorar un poco… o al menos recoger sus mocos mediante jalones de aire, arremedando que literalmente estaba o había estado llorando, se escuchaba un adolorido sonido de soplido cada tanto, quizá por que aquella sopa estaba caliente, pero quien sabe, realmente era un momento totalmente apacible.
No pasaría mucho para que la puerta abatible se abriera de una amable patada puesto que las manos del tabernero se encontrarían ocupadas, una copa de algo y una plato con cubierta metálica, además de algunos trapos que parecerían esa clase de servilleta elegante que se le ofrece a los comensales, con velocidad se acercaría al chico … comenzaría lo que yo llamo “la danza”, posicionado cercano y en el lateral, se inclinaría como si fuera reverencia para dejar justo al frente el plato del comensal, posicionaría con velocidad aquella copa con para luego ofrecerle aquella servilleta claramente a la velocidad que lo hacía básicamente el comensal ya la tendría posicionada donde debía sin sentir apenas “invasión” por parte del profesional.
Con la izquierda que básicamente le daba mas cercano al comensal adelantaría la mano para posarla sobre el cubre plato PERO recordaría la petición…
Oh si, la ostia en la cara
Bajaria la cubierta que no habia subido suficiente como para revelar la “vista” del platillo pero su los fragantes olores de la carne, sonaria el CLING de que regresaba a su posición original y de la nada, la derecha que estaba oculta para la vista del distraído comensal, se dirigiría con una velocidad aluscinante, un puño cerrado…un impacto seco y tan profesional como el servicio…el golpe seria tan rápido y tan seco que solo se escucharía el PUM y seria despedido al menos dos metros hacia atrás, cayendo de espaldas… imparable, con una fuerza digna de Atlas y una velocidad de céfiro…
AHÍ TIENE LA ESPECIALIDAD DE LA CASA SEÑOR HAHAHAAHHAHA
El de la barra agregaría: HAHAHAHAAHAH
revelando que de igual manera… tenia una marca de puñetazo en la cara al girarla para observar al “engañado”.
Al desgraciado aun observando que realmente no había nadie… NADIE más que el triste de la sopa y el tabernero decidió sentarse lejos… donde claramente alguien tendría que acercarse… la mirada amable del tabernero se frunciría, sin ninguna gana de ocultar su descontento, abandono sus deberes y con un lápiz y papel, se avecinaba el encuentro.
Si señor… como decía, bienvenido… no se por qué no se sentó en la barra, pero razones tendrá… ammm es carne en efecto, esta taberna tiene una gran deuda con el dojo que esta más cercano, nosotros realizamos esa comida en honor a ellos... pero bueno, también lo hacemos a esta especifica hora hahahaha cuando no pueden venir por que están entrenado HAAHAHAHAHH …. Le traigo su comida… la cual estará lista “a su debido tiempo”
El tabernero se retiro regresando a su posición, dejo su cuadernillo y tomo solo aquella hoja, se acerco al portal que era como puerta tras la barra, tomo un mandil de cocina, se lo puso y luego decidió entrar a aquella puerta abatible, si eres observador y un chismoso, verías que en el momento que se abre la puerta, no había nada más que una pulcra cocina brillante…quizá por lo limpio, quizá por los materiales… mucho ruido, vapores y sonidos típicos de picar comenzarían a escucharse con furia.
Además de aquello, el único sonido además de aquello seria el sonido de la cuchara del mallugado ser que parecería llorar un poco… o al menos recoger sus mocos mediante jalones de aire, arremedando que literalmente estaba o había estado llorando, se escuchaba un adolorido sonido de soplido cada tanto, quizá por que aquella sopa estaba caliente, pero quien sabe, realmente era un momento totalmente apacible.
No pasaría mucho para que la puerta abatible se abriera de una amable patada puesto que las manos del tabernero se encontrarían ocupadas, una copa de algo y una plato con cubierta metálica, además de algunos trapos que parecerían esa clase de servilleta elegante que se le ofrece a los comensales, con velocidad se acercaría al chico … comenzaría lo que yo llamo “la danza”, posicionado cercano y en el lateral, se inclinaría como si fuera reverencia para dejar justo al frente el plato del comensal, posicionaría con velocidad aquella copa con para luego ofrecerle aquella servilleta claramente a la velocidad que lo hacía básicamente el comensal ya la tendría posicionada donde debía sin sentir apenas “invasión” por parte del profesional.
Con la izquierda que básicamente le daba mas cercano al comensal adelantaría la mano para posarla sobre el cubre plato PERO recordaría la petición…
Oh si, la ostia en la cara
Bajaria la cubierta que no habia subido suficiente como para revelar la “vista” del platillo pero su los fragantes olores de la carne, sonaria el CLING de que regresaba a su posición original y de la nada, la derecha que estaba oculta para la vista del distraído comensal, se dirigiría con una velocidad aluscinante, un puño cerrado…un impacto seco y tan profesional como el servicio…el golpe seria tan rápido y tan seco que solo se escucharía el PUM y seria despedido al menos dos metros hacia atrás, cayendo de espaldas… imparable, con una fuerza digna de Atlas y una velocidad de céfiro…
AHÍ TIENE LA ESPECIALIDAD DE LA CASA SEÑOR HAHAHAAHHAHA
El de la barra agregaría: HAHAHAHAAHAH
revelando que de igual manera… tenia una marca de puñetazo en la cara al girarla para observar al “engañado”.
Resumen 2 de 8
