[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#9
La prueba siguiente no le era lo suficientemente interesante, muchos menos lo fue en cuanto vio que ninguno de sus compañeros participaría. Quien sí lo hizo fue Barald, ese hombre perteneciente a la tripulación que habían encontrado antes de llegar a Shandora.

Así como le sucedió al cocinero, parece que el otro espadachín había caído a manos del destino, en una prueba para la que su cuerpo no parecía apto. Si se sentía tan mal como Uker ya sería cosa del pirata contrario, pero al menos eso traía de nuevo esos pensamientos tan negativos que tuvo antes el navegante del Black Widow.

En cuanto la última prueba llegó, Uker sí prestó atención. Sus piernas se apoyaron con firmeza, sus codos se marcaron en sus rodillas y sus manos sostuvieron su barbilla, mientras que sus ojos se enfocaban en ver a cada uno de los últimos 9 participantes. Kiyoshi haría acto de presencia, Varo también, ninguno había participado en ninguna prueba anterior, así que al menos quería ver como lo hacían ellos.

Lo único que cortó su concentración fue un grito proveniente de uno de los cubículos. La voz lo hacía inconfundible, era el médico, y para nada capaz de seguir direcciones simples, Hyak. Solo lo observó hasta que terminó de hablar, momento en el que asintió sin muchas ganas y soltando un suspiro antes de volver a poner toda su atención en el evento principal.

El primero en participar es Kiyoshi. Uker lo observa con atención, lo conoce lo suficiente para saber que va a darlo todo, pero quería averiguar hasta donde lo llevaba eso. El disparo es perfecto, a una velocidad suficiente para que él no pueda verlo. Sus dientes se apretaron en el interior de su boca, volviendo a sentir enojo al ver a su compañero demostrar su capacidad.

El siguiente fue el marine de su grupo. Hiciera lo que hiciera a Uker iba a parecerle una mierda muy seguramente. Así fue, pues en cuanto el contrario terminó su participación solo chasqueó la lengua y lo insultó en su mente.

La siguiente fue la mujer de cabellos naranjas, aquella con la que debía hablar. A diferencia de con el disparo de Kiyoshi, la flecha de Miyori no poseía la ayuda de la pólvora, pero aún así le fue difícil seguir el camino del objeto borroso que impactó en una de las moscas. Sus manos se apretaron con más fuerza.

Llegó el turno del mink favorito de cualquiera. Varo se acercó al punto de inicio, le tomó un tiempo prepararse pero luego solo mostró seguridad. Uker afiló sus ojos para prestarle aún más atención. En cuanto la mosca apareció, Varo hizo gala de una no tan vista capacidad de dar show. El movimiento había sido perfecto, al menos para quien nunca había disparado en su vida, lo que logró que una vena se marcara con fuerza en el cuello del cocinero.

Los cuatro habían avanzado hasta ese punto con la idea de hacerse valer, de darse el reconocimiento que les faltaba, de acercarse más a sus objetivos. Ellos seguían en competencia, demostrando una capacidad alta y su fuerza capaz de superar todas la barreras. Él, por otro lado, estaba en las gradas, derrotado no solo por su tripulación, sino por marines, por otros piratas que no deberían ni hacerle sombra, teniendo que aguantar las risas de un perro del gobierno que cree que puede hablarle con naturalidad. Kiyoshi era un hombre de cuerpo débil que no podía caminar 200 metros sin cansarse. Varo era un mink aterrado por el peligro más común del mar, las tormentas. Eros era fuerte, había logrado vencerlo, pero suponía que la diferencia no era tanta.

Volvió a morder su labio inferior, una acción oculta detrás de sus manos. Lo que no podía, ni iba a ocultar, era como las venas de sus ojos se marcaban cada vez más.

¿Era tan débil? ¿Debía perder así? Ellos no podían ganarle en un combate, ¿verdad? ¿Si no era tan fuerte como para vencer a esa gente cómo podría llegar a su objetivo? Podía culpar todo el día al destino, podía llamarlos bendecidos todo lo que quisiera, pero eran capaces de vencerlo.

Fue capaz de sentir un pequeño toque en su cabeza, un golpe suave que su maestro le daba con la palma de su mano cuando debía corregir el curso que estaba tomando. “Deja atrás los pensamientos que ciegan tu espada”. Abandonar las ideas de venganza y fuerza pura que lo consumían de pequeño, hasta que eso no sea más que un simple mal recuerdo y la fuente de toda su motivación. Debía abandonarse…

Por primera vez en muchos años, sentir el fantasma de su maestro acechándolo no hizo más que mostrarle que el camino que tomó era el equivocado.

Por suerte, o mala suerte, algo más llamó su atención. Una mujer rubia que se puso a hablarle a la multitud, queriendo ganarse su apoyo seguramente, pero que Uker reconoció. Fue sorprendente volver a ver a Nyra, más aún ver el uniforme que llevaba puesto. ¿Marine? ¿Nyra se había alistado a la marina? Su lengua volvió a chasquear, pensando en cómo debían haberla adoctrinado en ese lugar, pero algo era diferente del resto de uniformados.

Ella parecía seguir siendo ella. Con su actitud positiva, con su sonrisa siempre apareciendo, con esas ganas de no quedarse fuera que tanto le divertían a los niños en el orfanato.

¿Seguía siendo ella?

No podría descubrirlo si no hablaba con ella, pero viendo los colores que ahora defendía…

No iba a ser algo fácil para él.

Libro de recetas
[Imagen: nxACuAB.png]


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Rackham Uker - 23-07-2026, 11:33 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 5 invitado(s)