Una llegada salvaje [Presente relativo]
#14
La isla se iba haciendo poco a poco más grande, más visible, así que Enma empezó a ordenar sus cosas para saltar del barco en cuanto pudiese. Dentro del barril estaba todo lo que necesitaba: algunos kits de emergencia, algún que otro antídoto, tiritas, libros sobre medicina... Estos podían quedarse. Recogió principalmente el material médico y lo guardó en su mochila, junto con el Den Den Mushi, por lo que pudiese pasar. Aunque sus cuervos le parecían una herramienta de comunicación mucho más efectivo que 'estos caracoles', pero como el resto no podía crearlos... tenía que adaptarse. Alzó la vista al cielo y parecía que no iba a estar demasiado nublado, lo que era un punto bastante positivo para su futuro entrenamiento, ya que así Panda no se convertiría en una gran bestia y el hollín no tendría dificultad para expandirse en un entorno completamente seco. Puso su mochila sobre su hombro derecho y cerró el barril, dirigiéndose hacia uno de los extremos de la cubierta. Finalmente, habían llegado. El barco ancló sin ningún imprevisto, gracias a las maniobras de Nadja. Un buen reemplazo de Derya, para estos casos.
 
Kovashi y Nadja estaban en el mismo plan que Enma y Panda, aunque con un romanticismo que este último par no tenía. Estaban deseosos de llegar a la isla y explorarla... pero también de explorarse, si la ocasión se presentase. A Enma le dio un escalofrío sólo de pensarlo. Si las relaciones afectivas ya eran tormentosas... imaginaos el resto. Panda, por su lado, ya estaba completamente preparado y saltó del barco de primero, haciéndole algún que otro aspaviento al pelirrojo para que lo continuase. Pero este quiso primero despedirse de Caoba, de quien el resto de tripulantes parecían haberse olvidado. - Nos vamos a ir... Será mejor que descanses un rato en la habitación... y... luego volveremos... - Dijo entre susurros. - Sólo nos aseguraremos... de que no haya nada malo... - Y cerró la puerta que conectaba la cubierta con los camarotes. Volvió a agarrar firmemente la mochila y se colocó sobre el extremo de la cubierta dispuesto a saltar.
 
Pero algo lo detuvo. Panda ya se estaba escapando de su campo de visión pero un pequeño pero intenso sonido no dejaba de resonar en su cabeza. Este ruido era cada vez más intenso, cada segundo que pasaba se hacía más doloroso escucharlo. Enma se tapó ambos oídos con sus manos y echó un vistazo a sus alrededores, intentando descubrir qué es lo que estaba pasando. Casi de forma imperceptible, al fondo podían avistarse diminutos puntos pequeños de color negro y amarillo que, al acercarse, adquirían un mayor tamaño. Eran avispas; una oleada de ellas. Enma dio un paso atrás, tropezando y cayendo sobre la cubierta del barco. - El periódico... somos... ton... tos... - En el periódico hablaba sobre una plaga, pero ninguno de ellos parecía haberla recordado. O, al menos, no pensaban que fuese realmente grave. Eran muchas, demasiadas las avispas que se acercaban al barco y que parecían destrozar todo con su paso. - No puede ser... - Murmuraba mientras se incorporaba y retrocedía rápidamente sobre sus pasos en la cubierta del barco. - Primero un pez... - Glotz. - Y ahora avispas... Resulta difícil ser animalista... hoy en día... - Intentó acercarse hacia la puerta de los camarotes pero cuando se dio cuenta, los insectos habían invadido por completo el lugar. Comenzaron a atacarle desde diferentes ángulos. A pesar de sus intentos por convertirse en hollín, las avispas parecían tener el poder de tocar lo intangible e incluso dañarlo, provocándole grandes dolores en las zonas afectadas. Movió su mochila hacia todos los lados, creó cuervos que rápidamente se deshicieron... todo era inútil. Pero tan pronto quedaron satisfechas... volvieron a irse. Enma se encontraba en el suelo, junto a todas sus pertenencias, esparcidas por la cubierta del barco. Se levantó como pudo, aguantando el dolor, con la intención de agarrar los kits y los antídotos, pero algo extraño pasaba. Había perdido por completo el control de su poder, incluso la materialización de su propio cuerpo, por lo que cada vez que intentaba agarrar un objeto este caía de sus manos. Sus extremidades expulsaban y se deshacían en hollín y le resultaba extremadamente difícil ponerse en pie. - Ser médico... no sirve... para nada... - Se apoyó en la cubierta del barco, esperando que alguno de sus compañeros pudiera acudir en su auxilio. - ¿Kovashi... Nadja...? - Intentó llamar a sus compañeros, quienes seguramente hubiesen sufrido el mismo destino. Sobre todo el primero, quien recordaba que tenía cierta fobia hacia estos insectos. Enma... estaba preocupado por él.
 
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RE: Una llegada salvaje [Presente relativo] - por Enma - 05-12-2023, 06:31 PM

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