24-07-2026, 09:00 AM
'… ¿hablas hasta dentro de dos años?'
Sus palabras lo atravesaron, símil a un golpe inesperado que deja a alguien al borde de caer noqueado. Imaginó las posibilidades, el propio concepto de tener que esperar tanto tiempo para volver a verla y entonces negó con la cabeza, muy sutil, casi imperceptible. Una reacción natural llena de rechazo, incluso y si lo decía a modo de broma. Después de tantas ideas vinculadas a ella, posibles inciertos y mundos inhabitados por la ausencia mutua en ese mismo espacio, ¿cómo se atrevía?
Ella se mordió el labio inferior, y cautivado por esas vistas, la mirada del marine descendió hasta los muslos contrarios, sintiendo un intenso escalofrío que duró hasta que retomó el contacto visual. Le resultaba extraño reconocerse muy lejos de sentimientos carnales cuando estaba en su compañía, recordando que fue su interés inicial aquella tarde en la playa y, gradualmente, sus anomalías lo terminaron encantando, como si fuese un hechizo irrompible.
Sí, deseaba ver a María hacerle caso a la voz que le exigía besarle, o en su defecto lo haría él, sin embargo...
Quería todavía más conocerla, pasar un rato extenso junto a ella sin intervenciones.
Y justo eso último fue lo que obtuvo...
No culpaba a Ryota, de hecho se giró a verlo manteniendo la misma sonrisa y siendo testigo de más ocurrencias bajo la firma de María Merlot, porque sólo ella podía presentar a una candidata para el mastodonte de Sigurd con esos detalles tan particulares. No los interrumpió, entendiendo que quizás, esa misma gravedad que los atrajo hasta el mismo punto del mundo, volvería a darles una oportunidad. Se negaba a creer que existía algún tipo de destino invariable separándolos, robándoles la oportunidad de conocerse mejor.
Su descanso no duró demasiado, caso contrario quizás entraría en un sueño profundo y se perdería el resto de los Juegos del Cielo. Aunque siendo honestos, no habría podido dormir ni intentándolo.
La siguiente prueba fue presentada, y entre los evidentes preparativos, la elección de Sigurd y el cuidado de sus martillos, terminó interesándose en un desafío que iba a ser determinante para el tramo final del evento deportivo, pues luego de vencer en velocidad con un margen abultado, quedaron empatados con el equipo nueve a ciento cincuenta puntos. La tensión de ya no poder ayudar a su grupo participando se hizo evidente, aún y si tenía su confianza depositada en el Carnicero de Whisky Peak.
La presencia de Juan Sebastian aguantando una cantidad de presión descomunal lo hizo silbar, el cangrejo-tortuga, ahora visible en su segunda forma, hizo honor al caparazón que portaba, rompiendo la prueba desde su primera intervención.
Omuyaga vino después, siendo otro marine al que Haakon observó con cierto desprecio, como si el tamaño fuese determinante a la hora de combatir. El intercambio entre sus compañeros le hizo soltar una risilla, y se preparó para ser testigo de lo que su amigo de toda la vida era capaz de aguantar.
Sí, fue menos que el inhumano Comandante, y cuando finalmente cedió, el número alcanzado le hizo aplaudir sin miramientos. Dudaba mucho de que alguien pudiese superarlo, de no ser porque Sigurd estaba acomodándose para participar.
Lo curioso es que llegados a cierto punto, el Carnicero de Whisky Peak terminó cediendo, antes que su amigo. Eso le hizo abrir los ojos con un shock fácilmente distinguible, para después esbozar una sonrisa repleta de orgullo a pesar de que con esa actuación superaba a su equipo y ganaba más puntos.
—Sí que creciste, Kael.
Cerró los ojos, aplaudiendo con entusiasmo cuando Haakon finalizó, aunque en realidad era un reconocimiento al azabache. Y por supuesto, conociendo la visceralidad del pirata, hizo la advertencia al resto, algo que aparentemente Miyamoto no entendió, pues indicó que de momento se estaba haciendo con el tercer lugar. Shin sólo negó con la cabeza, no iba a debatir con Ryota al respecto, menos cuando pretendía brindarle su espacio al buccaneer y no meterse en una trifulca innecesaria considerando la peligrosidad de aquel sujeto, y aún más importante, lo impredecible que era.
Un hombre formal siguió mientras Sigurd regresaba, amargado y cabizbajo, y por ello se perdió la prueba, llegando a escuchar su inspirador grito de emoción. Se centró en el rubio, temía alguna represalia de aquel carácter caótico, por ende lo observó de reojo mientras avisaba a Akira que se prepare desde lo mental, al menos.
Por suerte, tiene el ánimo suficiente para meterse con el otro buccaneer sin matar a nadie en el proceso, y eso lo relaja un poco. Además, tuvo tiempo de intercambiar miradas llenas de amor con Stroud en su camino de regreso, siendo todas secuencias que lo alejaron de seguir prestando atención a la prueba del Bastión.
No se mete cuando Akira y Ryota hablan, tanteando a Sigurd, y no es hasta que él mismo rompe el silencio que vuelve a su estado normal, descarado y carismático, rebajando la tensión de sus mejillas con la sonrisa que lucía. Al voltearse lo escucha llamarlo, viendo que se mantenía sentado y cruzado de brazos, Hasegawa se acerca sin miedo y se coloca al lado suyo, encarado hacia las pruebas y escuchando lo que tenía para decirle.
Esta vez no sube a su hombro, buscaba reservar energías si en una siguiente fase se veía obligado a seguir usando su fruta, aún así, lo mira hacia arriba, siguiendo el hilo de sus palabras. ¿Interés por quien lo derrotó? Lleno de orgullo recita el nombre de su compañero. —Kael Omuyaga, mi mejor amigo. Si vas a por él, tendrás que matarme primero. —mostró fidelidad por los suyos con esa afirmación, diciéndolo con la desfachatez y el ego que lo caracterizan, dándole a entender en un subtexto claro que no lo veía capaz de conseguir semejante hazaña. —A mí también me sorprendió, no pensé que pudiera vencerte. Es muy inteligente, un traga libros si me preguntas, por eso yo me encargo de las batallas. —se señala el pecho, mirándole de reojo. Luego, y aún insatisfecho, cuestiona sobre el Comandante rubio del equipo uno, y Shin se cruza de brazos, emulando la pose de Sigurd.
![[Imagen: ce68b2db-2f75-4473-9d6a-4b8d48c358d5.png]](https://i.ibb.co/YFpB2QvM/ce68b2db-2f75-4473-9d6a-4b8d48c358d5.png)
—Stroud Nanashi.
Fue seco, sin muchos más detalles, una muestra de respeto al joven Comandante Marine referenciado en los periódicos, y de porte extremadamente recto.
Lo sorpresivo llegó después de que el buccaneer reflexionara sobre el rubio, y es que le agradeció por cuidarle las armas y darle el espacio que necesitaba, lo que rompió la pose de brazos cerrados en el marine y le hizo voltearse a él con un claro gesto de sorpresa. No responde directamente a las palabras agradables, eso podría volver incómodo el curioso momento que aquel guerrero acababa de generar, más sí lo hace a su provocación.
—Prometo no venderlas cuando falles intentándolo, Carnicero de Whisky Peak. —observa hacia el frente otra vez, a través de las gafas de sol mientras Ryota le daba ánimos al pobre de Barald, quien aguantó extremadamente poco en comparación al resto. —Las armas de un enemigo son tan importantes como las memorias de un buen combate. —confesó, volviendo a su ego nato. —Y a tipos como tú no les sirve la prisión. Así que voy a acomodarlas con cuidado en tu tumba. —sonrió al pronunciar esas palabras, cerrando los ojos mientras las pruebas seguían su curso.
Le sorprendió ver a Dharma. Después de intentar perseguirlo antes del incidente en Kutsukku habría saltado a su cuello de no ser por las molestas reglas de Shandora, o quizás Skypiea entera, pero fue el último participante previo al anuncio del dirigente. Como era evidente considerando el transcurso de las pruebas, Juan Sebastian se alza con la victoria... superando el récord del mismísimo Emperador. Shin aplaude con fuerza, era una clarísima muestra de respeto a la tortuga, a quien señala con el mentón mientras observa a Haakon. —¿Ese no te interesa? —cuestionó con una sonrisa muy evidente, disfrutando el paso al último desafío, bajo la tensión de mantener el primer puesto al finalizar la primera fase.
El Dirigente vuelve a robarse el show, anunciando lo que ya se estaba palpando y mencionando a los participantes que aún no se habían mostrado ante el público. Nyra estaba entre ellos, ¿a la prueba de puntería? Ladeó la cabeza, intrigado, aunque eso lo hizo dar varios pasos hacia delante, intentando verla ingresar a la arena para ofrecerle sus vítores, al final siempre fue su favorita de la División Setentaicinco, de las personas que podría invitar a un volcán en erupción y aceptaría si se le propone con la suficiente efusividad.
Como rompiendo sus puertas, por ejemplo.
Con sus típicos trucos, el frontman del evento dejó caer otra de esas curiosas esferas y apareció una estructura distinta al resto, conformada por un tocón de madera, un Den Den Mushi muy gordo sobre el dial y personas pintando líneas entre la prueba y los cubículos. La explicación le resultó asquerosa, pero efectiva, y así observó al último del equipo seis, a quien le depositaban la fe de esos puntos necesarios con los cuales clasificasen primeros a la siguiente fase.
Entre moscas, eructos y más detalles asquerosos, Shin se acercó a Akira. Al mismo tiempo, un participante del equipo siete salía a realizar con muchas ganas el disparo, y el albino se tomó el tiempo de ofrecerle ánimos al rubio, dándole un golpe en la espalda —Hazlo lo mejor que puedas, y puntúa. —le pidió con una calma abrumadora, girándose hacia la salida del cubículo. Sin embargo, una aparición inesperada lo dejó atento, pues se trataba de Bertram, participante de otro equipo, y quien debía competir en esa misma prueba de disparo.
Ofrece su mano y palabras respetuosas a Raito, hasta que una luz extremadamente lenta aparece desde sus ojos y boca. Shin experimentó el efecto que una exposición tan cercana a semejantes destellos pueden producir en la vista por su propia fruta, ¿Bertram tenía alguna parecida? Lo cierto es que no había tiempo que perder, Hasegawa notó la artimaña rastrera del marine y se impuso con una velocidad superior a la extensión del halo lumínico, tapándole los ojos a Akira y cerrando los propios, aunque estaba protegido gracias a las gafas de sol, salvándolos a ambos.
—¡Hey, pelirrojo! ¿Qué demonios estás haciendo? —con recelo, colocó a Akira detrás de sí, señalando al arquero con una molestia evidente —¡Eres un tramposo! ¿No confías en tus capacidades o qué? ¡Vete de este cubículo y compite limpiamente, mal perdedor! —le exigió, cruzándose de brazos y esperando la marcha del sujeto. Tardó un poco más en realizar su prueba, pero al salir, el puntaje fue inferior al del primer participante, lo que causó la alegría del ofendido albino. Sí, un marine sería la segunda persona que abuchearía en aquel evento.
—¡Buuuu! ¡Fuera Bertram! ¡Buuuuu! ¡Mal perdedor! ¡Mala gente! ¡Tramposo! ¡Buuu! —se llevó ambas manos a los laterales de su boca, amplificando su voz y dándolo todo en esa manera de desearle un mal desempeño, hasta empezaba a arderle la garganta. Para su suerte, la siguiente sería una de las pocas mujeres que le han roto el corazón sin él verse atraído física o emocionalmente. Que demonios, es la única, porque descubrió que la violinista amable de Baterilla era una pirata. Aún así... no pudo evitar darle ánimos.
—¡Dalo todo, MiyoMiyo! ¡Pero prefiero verte con el violín antes que armada! ¡Wuju! —exclamaciones que compartían una energía completamente opuesta a las ofrecidas contra el pelirrojo, quedándose en el borde del cubículo. Siendo que era la prueba final, le estaba prestando más atención que a las demás, siguiendo de cerca los hechos. Y fue entonces que hizo su aparición un mink, y con ello, empezó a sentir un malestar de lo más desagradable.
Náuseas, algo de visión borrosa y un acaloramiento molesto, ¿qué demonios había sido eso? Entrecerró la vista y se sentó, intentando volver en sí mismo del creciente agobio que lo atacaba. Ahí fue que su atención finalizó, observando entonces de reojo a Miyamoto.
—¿Tú también lo sientes? —dijo como pudo, llevándose una mano a la cabeza con bastante molestia. El shock inicial fue peor que el resto de sensaciones, y aprovechando ese instante de interacción con el capitán de los Hanu Mahana, decidió hacerle la pregunta que llevaba un rato pensando —Oye, RyoRyo, ¿tú por qué te hiciste pirata? Pareces un buen tipo, aunque no creo que dejaría mi dinero cerca tuyo. —lucía como un estafador, eso era innegable, y le prestaría atención al menos hasta que salió Nyra al campo.
Volvió a ponerse de pie, observándola con los ojos bien abiertos al borde del cubículo. Suspira con algo de pena, se la veía combatiendo contra sí misma, un poco como él considerando el repentino malestar, y su pésimo presentimiento crece ante la confesión de que será el primer disparo de toda su vida, por lo que desvía la atención hacia un concurso de belleza.
Dicho y hecho, tuvo problemas hasta con el seguro del arma, y Shin comenzó a temer lo peor. De todas formas, se mantuvo firme observando hasta el final, una manera silenciosa de brindarle apoyo, porque incluso aunque su marca fue extremadamente baja, le había echado ganas, y tuvo el valor de salir siendo que no era su especialidad.
Hasegawa hizo lo único que se le ocurrió antes de que regrese a su cubículo —¡Oye, pesada! —exclamó, señalándose —¡Yo también he sido derrotado! —una confesión extraña en público para alguien tan egocéntrico.
![[Imagen: f18c49a7-e0de-4a67-9189-d1630665880f.png]](https://i.ibb.co/qLvyDyZ0/f18c49a7-e0de-4a67-9189-d1630665880f.png)
—¡Lo importantes es qué haces para levantarte! ¡Es la verdadera fortaleza!
Tras apuntarla con el dedo, le dejó su espacio. Lo cierto es que no va contra su filosofía, incluso y si Shin siempre asegura que ganará, pero es por conocer el sabor del fracaso en los momentos importantes que toma la decisión de prepararse como nadie, encontrando en el ego la confianza en sí mismo que elimina cualquier tipo de duda en su cabeza.
Luego de eso, se gira a Raito —Te toca, ¿o vas a esperar por siempre? —otro golpe en su espalda, animándole a avanzar. Quedaba poco para la conclusión de las pruebas iniciales y quería acelerar el proceso, ver como quedaban en ese top general de cara a la siguiente fase.
Confiaba en una victoria parcial, observando la marcha del rubio a la prueba. Lo tensó que se viera dubitativo sobre si utilizar el arma o no, y terminó perdiendo la paciencia —¡Oye, Akira! ¡Dispara o te expulso de la marina! —con tanta tensión en la última prueba terminaría perdiendo la voz.
Y valdría la pena si al final se alzaban con la victoria, tanto como ignorar su orgullo cuando Raito le saca el dedo de en medio.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
