24-07-2026, 12:47 PM
aviso
Quizás no ha sido suficiente…Quizás no he encontrado las fuerzas para enfrentar una prueba de los juegos del cielo con la entereza que debía. ¿Cómo se me ocurre? ¿Cómo puedo pensar que de verdad tengo la fuerza que se requiere para este mundo?
En esta parte del mundo en la que me he aventurado a explorar, la Grand Line, que se conoce como el cementerio de piratas, parece que es imposible asegurar tu propia vida si no eres alguien fuerte. Uno puede llegar a pensar que si alguien como yo se encuentra en un sitio como este, es que tal vez también sea fuerte, ¿no es así?
Nah…nada más lejos de la realidad.
40 de Verano, año 17
Isla Kutsukku
La batalla contra Curok Odail estaba siendo cruenta y dolorosa. Un comandante de la marina haciendo frente a dos soldados de la marina y dos piratas, todos haciéndose a la mar para llegar hasta el New Era Joy Park. Un hombre corrupto que tan sólo buscaba ganar dinero por medio del tráfico ilegal de esclavos.
Daba igual si eras amigo o enemigo, él y el resto de sus hombres solo buscaban encerrarte para aprovecharse de ti.
El lobo de mar armado con dos espadas luchaba hombro con hombro con su mejor amigo. El rubio de arcilla generaba murallas para tratar de detener su avance y sus disparos acuáticos. Tres luchadores arriesgando sus vidas utilizando sus habilidades y sus poderes de otro mundo para vencer a una criatura de diez metros de alto que, por alguna razón, se había dispuesto a intentar matarnos sin motivo alguno, injusticias de la vida que nos llevan a enfrentarnos contra destinos injustos únicamente porque así lo quieren otros.
¿Y donde estaba yo en toda esta cruzada?
En medio.
No podía pelear, no tenía la capacidad de hacerlo, y no tenía la fuerza para afrontar un combate como ese, ni siquiera con la ayuda del resto de los luchadores allí presentes. Hubo que hacer equipo con piratas, tratarlos como si no fueran enemigos directos del gobiernos, humanos fuera de la ley, y personas que merecían pudrirse en Impel Down por los crímenes que habían estado cometiendo.
Pero aún así, yo no podía hacerle nada…
Tuve que morderme la lengua y sacrificar todo por lo que creo para poder ayudar a uno de esos piratas a seguir peleando. ¿Yo, reducido a un apoyo para criminales? Parecía una broma de mal gusto, una que desgarra mi garganta por dentro con cada grito ahogado que se despega de mi corazón de marine.
Y aún con eso, no tenía una opción mejor.
El único con capacidad y honor para pelear era Shin. Él tenía ese don para hacer frente a todo, tomar la fuerza de donde no la posee para superar sus límites y confrontar el siguiente peligro. El mundo parece dispuesto a ponerlo a prueba, y él siempre consigue dar un paso al frente y seguir superándose.
Pero yo no tengo esa fuerza…
Por muy duro que haya trabajado, por más que haya tratado de esforzarme, siempre hay gente que es incapaz de llegar más lejos. Hay personas que, sencillamente, no tienen la capacidad para hacer más, y parece que el destino del mundo no me ha ofrecido la oportunidad de ser distinto a los demás.
Más de siete años en la marina, compañeros muertos a mis espaldas, una herida que nunca me dejará olvidar quién soy, lo que he vivido hasta ahora, lo poco que soy capaz de hacer…y lo mucho que soy incapaz.
Aún así, todo puede tener un significado. Existen personas así, pequeños personajes imbuidos por las estrellas para convertirse en personajes que sean capaces de reinar en este mundo, de enfrentarse a la adversidad que se les ponga por delante, de ser quiénes estén por encima de los demás de una forma o de otras.
Sí, esas personas existen.
Pero…
¿por qué frente a una luz tan intensa
...yo me siento tan profundamente abrazado en la oscuridad?
El brillo que él es capaz de emanar es fuerte, demasiado, y resulta demasiado atractivo para todas las personas que tienen la oportunidad de conocerle, ¿no es así?
Sólo tienes que escuchar sus palabras:
¡Llévate contigo a Barald y Tezca, libérense, y busca a los demás idiotas, que deben estar en algún lado! ¡Confío en ti para esto!
Un hombre derrotado, al borde de la muerte, con sus últimas palabras asomándose previas a desfallecer por las heridas de su combate. Él había sido la estrella que me había protegido, a sabiendas de que yo estaba ahí, precisamente…para protegerme a mí.
Yo había jurado protegerlo a él, pero no había podido hacer nada, y tuvo que hacerlo todo en solitario, peleando mano a mano con sus enemigos por proteger algo que estaba incluso por encima de sus posibilidades.
Dile a Nyra que se haga fuerte, no puede cumplir sus metas siendo tan... débil.
Sí…quizás por eso ella le tenía en tanta estima con tan poco tiempo. No tiene ni el menor conocimiento de por qué han llegado a entenderse hasta ese punto, pero ya lo había visto una vez en el pasado.
Hacía ya muchos años atrás…
No eran los ojos aguamarina los que la observaron aquella vez. Esos ojos ambarinos tomaron su mirada por primera vez…y hasta su último aliento, estuvieron ahí presentes para él.
Quizás, tarde o temprano, ella sea la herencia de su camino una vez más. Una fuente de luz para que continúe avanzando por un camino que él mismo decida, y no le sea entregado por los demás. Quizás, aquel individuo cargado del peso de su familia, encontraría el verdadero destino que le espera a través de algo más…
pero ¿Dónde terminaría yo?
¿Acaso terminaría relegado en la nada, apartado de todo lo demás...
…como si no fuera nadie?
…
El silencio nunca te dará la respuesta. Tan solo se mantiene a la espera, pesado, incómodo, desagradable, maldecido por la inmensurable cantidad de pensamientos y emociones que tratan de alejarlo de la verdad de sus acciones, como si el propio mundo estuviera esperando a que fuera yo quien encontrara una respuesta que todavía no existía.
Pero… ¿y si la respuesta llevaba años delante de mí y simplemente me negaba a aceptarla?
Cuando decidí entrar en la Marina, no lo hice por justicia. No lo hice por gloria, y ni siquiera por proteger a los inocentes, aunque durante mucho tiempo me haya tratado de convencer de ello. La realidad es mucho más sencilla, y al mismo tiempo mucho más egoísta.
Yo…quiero ser alguien.
Quiero que el mundo sepa quién soy, que sea capaz de reconocerme por encima del resto. Quiero sentarme en la mesa de aquellos que están por encima del mundo, encontrar mi destino entre los que deciden y los que eligen quién se sienta en ese lugar…y los que quedan relegados para ser desechados.
Ese…es el yo que verdaderamente deseo ser.
Después de tantos años sintiéndome incapaz de cambiar absolutamente nada, pensé que vestir este uniforme me daría un propósito. Creí que, si entrenaba lo suficiente, si sobrevivía a suficientes batallas, si acumulaba suficientes cicatrices, si mantenía haciendo mi trabajo por encima del resto, y me esforzaba más que nadie, llegaría el día en que podría mirar atrás y decir que todo aquello había valido la pena, que había encontrado mi sitio, y la recompensa de todo mi esfuerzo.
Durante siete años he estado poniendo a prueba esa idea…
y nada de eso ha llegado a importar.
No importa cuántas misiones complete, o cuantos informes haya sido capaz de rellenar, Ni tan siquiera cuántas veces me levanté después de caer. Siempre aparece alguien capaz de hacer más. Alguien que llega antes. Alguien que soporta más dolor. Alguien que inspira a los demás con una facilidad que yo jamás he conocido.
Alguien…que termina haciendo de mí una sombra.
Jamás dejé de entrenar, jamás dejé de intentarlo y en mi vida pensé en abandonar, pero si el esfuerzo no es suficiente, si eso de por sí no basta…¿Qué más puedo hacer?
No nací con un talento extraordinario. No poseo una fuerza capaz de cambiar el rumbo de una batalla. No soy de esas personas cuya potencia en su presencia tranquiliza a quienes los rodean. Nadie me mira esperando que encuentre la solución cuando todo parece perdido.
Para eso…siempre está él.
Y yo ni siquiera he sido capaz de salvarlo.
Ahora estoy aquí, en una isla a miles de metros por encima del mar, donde existen unas reglas diferentes, unas personas diferentes. Las reglas de nuestra civilización parecen completamente ajenas a lo que este mundo demuestra.
Apenas unas horas de nuestra llegada nos invitan a participar en unos juegos celestiales de buenas a primeras.
Participo en la prueba de resistencia, porque es lo único en lo que creo ser lo suficientemente capaz de poder hacer algo en condiciones, pero aún así, seguro que…
¡Increíble! ¡Kael consigue una increíble marca de dos mil ochocientos skybares! ¡Superando al nivel Custodio por bastante! ¡Sensacional!
“¿Oh?” Ese resultado termina por llamar por completo mi atención. ¿He superado el nivel de los custodios por bastante? ¿Eso quiere decir que estoy al nivel de los guardianes de estas tierras?
¡En cuanto a nuestro participante Sigurd Haakon! ¡Maravilloso! ¡Consigue alzarse hasta el momento con una cifra de mil novecientos skybares, quedándose a las puertas de superar el nivel de los Custodios! ¡Nada mal!
Espera, ¿eso quiere decir que ese hombre de siete metros ha aguantado menos que yo? ¿Por qué? ¿Se había contenido? No…incluso así no habría diferencia. No he revelado todas mis cartas en esta contienda, por lo que si ambos fuéramos con todo…
¿Significa eso que aún así terminaría por vencerlo?
Eso…sí que es interesante.
Quizás esté exagerando. Hay ámbitos en los que una persona es mejor que en otros, pero…parece que no estoy ante un hombre tan invencible después de todo.
”Casi cuatrocientos millones tenía de recompensa si no recuerdo mal”
Es sin duda un verdadero progreso. No me estoy quedando atrás, es solo que estoy centrando mis esfuerzos en algo distinto al de los demás. No estaba fracasando porque no avanzara, lo estaba haciendo porque pretendía medir mi camino utilizando la sombra que proyectaba otra persona, comparándome con él como si tuviera que hacer lo mismo para llegar a ser alguien.
Y por eso, da igual cuánto creciera.
Mientras siguiera observando únicamente a alguien como Shin, siempre encontraría un motivo para sentirme pequeño. No porque yo no hubiera mejorado, sino porque él pertenece a esa clase de personas cuya presencia parece desafiar cualquier lógica. Compararme con él era condenar de antemano cualquier satisfacción que pudiera obtener de mis propios logros.
Quizás nunca llegue a convertirme en una luz para los demás.
Nunca voy a ser ese hombre cuya sola presencia inspira confianza, capaz de arrastrar a los demás con una sonrisa o de enfrentarse al peligro como si hubiera nacido para ello, por mucho que me haya empeñado durante años en perseguirla. ¿Para qué? ¿Acaso todas las personas por encima tienen esa capacidad? ¿Es que todas las personas en las altas esferas son exactamente iguales y cumplen ese mismo papel?
Nah, que va. Está claro que eso no es así.
Las sombras también tienen un propósito.
Una sombra no necesita llamar la atención para existir. No necesita ser admirada. No necesita ocupar el centro del escenario. Solo necesita estar ahí, silenciosa, esperando el instante adecuado para actuar. ¿Por qué no me había dado cuenta cuando es esa, precisamente, la mayor de mis virtudes? ¿Cómo es que algo que tengo tan grabado a fuego y puesto yo mismo delante de mis ojos es algo que hasta ahora parece que he estado ignorando como un ciego?
Mi error nunca fue ser diferente a Shin, sino pensar que, para convertirme en alguien, debía parecerme a él. Ese albino puede seguir siendo la luz que a todos los ilumine.
Perfecto, porque cuanto más brille él…
más oscura será la sombra que proyecte.
Ja…tiene gracia.
No tengo que parecerme a nadie; solamente tengo que decidir quién quiero ser cuando llegue el momento, y aprender a interpretar el papel adecuado cuando la situación lo requiera. Tengo que seguir siendo yo, y al mismo tiempo comportarme como una persona distinta. El mundo a mi alrededor me demuestra que la gente puede conseguir la atención que desea si se lo propone, y cuanto más observaba a quienes me rodeaban, más pruebas encontraba de ello.
Nyra era incapaz de ocultar quién era realmente, pero incluso esa humink entendía que el público debía mirar hacia donde a ella le convenía. No estaba mostrando toda su verdad; estaba escogiendo qué parte de sí misma enseñar.
No era mentira: era intención.
“¿No me habías dicho que no eras tan lista como yo? Porque parece que has sido capaz de verlo mucho antes de lo que he podido siendo tan listo.”
Quiere que la miren, que la observen hacer algo bueno que verdaderamente pueda hacer bien, y ganarse al público de una forma o de otra…y se le da de maravilla.
Muchos como ella han intentado ganarse al público a través de una gloriosa ovación en las otras pruebas. ¿No había sido la ganadora de la prueba de fuerza la primera en hacerlo? ¿Es que mi querido amigo no había hecho lo mismo en la prueba del céfiro?
No tengo que convertirme en otra persona, tengo que construir una versión de mí que el mundo sea capaz de entender. El problema nunca ha sido quién era yo, sino que tan solo me había presentado ante los demás, esperando que vieran aquello que ni yo mismo soy capaz de explicar.
Quizás todavía no comprenda del todo el camino que acabo de descubrir, y probablemente siga equivocándome, pero, por primera vez en mucho tiempo, no siento que esté intentando convertirme en otra persona.
Solo estoy empezando a decidir qué parte de mí merece ser vista...
...y cuál aprenderá a esconderse tras una máscara.
”Vaya, parece que sí que puedo aprender algo de los piratas después de todo. Supongo que tendré que darle las gracias a ese Sigurd después de todo. Me has enseñado que llevo años haciéndome la pregunta equivocada…Ya encontraré la forma de decirte algunas cosas a la cara más adelante.”
Ahora, como mínimo, le había perdido el miedo a esa criatura colosal que tantos dolores de cabeza me ha dado hasta llegar hasta aquí.
Por fin empiezo a comprender que pasar desapercibido no siempre es una derrota. Si soy capaz de decidir cuándo debía llamar la atención y cuándo debía desaparecer entre el resto, entonces dejaría de ser una consecuencia de mi forma de ser para convertirse en una elección.
Y aquello…
…cambia por completo las reglas del juego.
la sombra del comienzo
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
