25-07-2026, 02:31 AM
— Conoces a la Musa?... es muy hábil no?... quisiera… luchar con ella. me da esa vibra de epicidad que no aguanta.
Kibai ladeo levemente la cabeza ante la pregunta, echando mano de su cantimplora, y dando un largo trago. Le parecía tan curioso estar bebiendo agua de un lugar tan bajo sus pies que lo prefería a cualquier otra cosa, al menos por el momento.
— Llamas así a Bai? Nos habíamos visto antes, aunque no sabía que era tan fuerte... — el mink se giró hacia la joven calva, entornando sus ojos a la vez que esbozaba una sonrisa un poco más salvaje de lo que le gustaría, dejando ver el brillo de los colmillos que se ocultaban debajo. — Supongo que tendrás que ponerte a la cola.
La prueba de precisión fue todo un espectáculo. Kiyoshi se lució sobremanera, y Bertram... desde cuando su compañero tenía poderes de una Akuma no mi? Nunca antes había demostrado algo así. Kibai tomó nota mentalmente por si en un futuro le tocaba hacer un entrenamiento contra él. No tenía ninguna gana de verse cegado de repente en medio de un combate. La humink mono que, de algún modo totalmente milagroso, había sobrevivido hasta llegar a Skypiea, también fue eliminada, lo que fue contestado por el mink con un suave aplauso formal. No tenía ni idea de como aquella joven había conseguido llegar tan lejos pero allí estaba, así que puede que hubiese mejorado algo desde el incidente en los Cabos Gemelos.
En ese momento, El Dirigente anunció que la primera parte de los juegos había terminado, Kibai notó como la esperanza volvía a él. Pruebas de combate, y por encima en equipo? Aquello les venía genial a los marines de la División 60, habían pasado mucho tiempo combatiendo a oponentes en equipo, sin duda podrían hacerlo bien. Además, podrían recuperar a uno eliminado de cada grupo. Kiyoshi y Bai eran buenos guerreros, sin duda pero él también, o inlcuso la birkaniana de pelo rosa. Podrían hablar y decidir como organizarse para decidir quien...
— Los equipos que habéis quedado en segundo, tercer, cuarto y quinto lugar, deberéis coger a un representante de cada uno de vuestros equipos y notificármelo durante la hora de descanso!
Los puños cerrados por la emoción de Kibai se contrajeron aún más, aunque esta vez por la rabia, antes de echar el cuerpo hacia delante y bajar la cabeza, apoyando los antebrazos en las rodillas. Su equipo había quedado empatado en sexto lugar, de tal modo que todos habían resultado eliminados de los juegos. La participación del mink acababa allí.
La mandíbula de Kibai estaba a punto de desencajarse de lo tensionada que estaba. Acaso era todo lo que ba a poder demostrar allí? Haberse plantado delante de un maldito ventilador con forma de concha de caracol durante unos segundos para ser eliminado y no volver a tener ninguna oportunidad de brillar? Aquello no era justo... Tanta anticipación, los riesgos que la División había corrido acometiendo la hazaña de abordar la corriente Knock Up Stream, la emoción al llegar a aquel lugar... Todo para nada.
Abatido, Kibai apoyó una de sus manos contra la sien. Se alegraba por sus compañeros, por supuesto. Stroud y Bertram harían un buen papel, y el capitán Enji también se había clasificado. Y en el equipo seis también estaba el otro comandante, Shin Hasegawa. Era muy factible que al menos uno de ellos fuese coronado como el campeón de los Juegos de SKypiea. Al menos, la Marina aún podría brillar.
Tras anunciar que habría un concierto previo a la segunda fase, el mink se echó hacia atrás en su asiento, girando la cabeza hacia la chica calva, que se había pedido nada menos que cuatro cervezas. Visto lo visto, dado que su participación ya había terminado definitivamente, podría decirse que finalmente estaba fuera de servicio.
— Dime que te sobra una de esas...
A medida que los participantes se iban retirando de la arena, Kibai dicidó levantarse e ir a saludar al resto de marines que no habian logrado clasificarse, palmeando la espalda de Kael, apretando el hombro de Moja con una expresión comprensiva y acariciando el brazo de Nyra cuando pasó por su lado con una expresión bastante sombría. El mink supuso que para ella no sería fácil seguir peleando y posiblemente contra un miembro de su propia División. Haciendo un gesto hacia alguno de los vendedores que estaban por allí, adquirió otros cuantos cuencos de los dátiles rellenos de frutos secos, pimienta y miel.
— Tenéis que probar esto, en serio, pienso copiarles la receta en cuanto volvamos al mar azul.
Con aquellas palabras y gestos alegres, el mink trataba tanto de quitarle hierro al asunto de que sus compañeros hubiesen sido eliminados como tratar de obviar por unos momentos la amargura que en su interior le seguía carcomiendo levemente. Tras haber dejado los cuencos encima de las gradas, regresó a su asiento inicial, buscando con la mirada al resto del equipo siete, haciéndoles un gesto con la mano.
— Bueno chicos, ha sido corto, pero divertido. Al menos uno de nosotros ha quedado en primera posición, enhorabuena Kiyoshi, has dejado el pabellón bien alto.
Tras ello, sonrió a Bai, aunque no se molestó en intentar hablar. Hacía tiempo que había comprendido que hasta que aprendiese el idioma de la joven alada, no tenía demasiado sentido haciendo un gesto reflejo al que había hecho ella cuando el mink había abandonado la arena, intercambiando miradas entre sus respectivas espadas. Girando un dedo en circulos indicándole que se verían más tarde fuera de la arena, el mink se sentó, echando un nuevo trago, antes de captar un olor terroso que le hizo girar la cabeza. No muy lejos, un humano de pelo azul estaba subiendo a las gradas.
— Vaya, mira por dónde... Casi ni te había reconocido con ese aspecto, Eros. Ha pasado mucho tiempo. Te has hecho bastante famoso en todo este tiempo, me alegro de habernos poder visto aquí, dónde los Custodios se preocupan de que no pase nada entre nosotros, la verdad.
Subiendo una pierna hasta apoyarla en el asiento de las gradas, Kibai se recostó contra el respaldo, pasando un brazo por el respaldo y dando un trago a su bebida. En la arena, todo parecía estar disponiendose para el concierto del periodo de descanso entre rondas. Ladeando la cabeza, el mink recordó a la joven de pelo naranja con su violín y al marine de las maracas, Masami, preguntándose si ellos participarían en el concierto como espontáneos.
La Caja de Pandora
