25-07-2026, 03:25 AM
[personajeinvalido=3941]
La Prueba de Certeza fue una experiencia que jamás olvidaría, estar rodeada de tantos prodigios del tiro al blanco me hacía sentir que pertenecía a un mundo al que muy pocos lograban acceder, a una habilidad que requería una precisión y una dedicación que no cualquiera llegaba a desarrollar, pero, más que la prueba en sí, hubo algo que permanecería eternamente en mi memoria y eso fue lo de escuchar voces conocidas entre la multitud, brindándome un apoyo que aunque no creía merecer… recibí con una emoción difícil de describir, y aún así, los que no pudieron gritarlo sé que en sus corazones me llevaban dentro, y lo sé porque sus rostro lo mostraban todo.
Todos tenían un apodo único y diferente, pero aun así logré reconocerlos, escuché a Merlot tan radiante como siempre, a Hyak encendido y lleno de energía, también distinguí entre los participantes las voces de mis compañeros, animándome desde el cubículo, especialmente al chico sepulturero. Entre la multitud pude darme cuenta que Ubbe, el chico papitas, alzaba los brazos para apoyarme con entusiasmo y gritando un apodo en otro idioma, con un significado muy similar al que en ese momento me había dicho Enji, me tomó por completo que lo hiciera y más cuando pude escucharlo entre estornudos seguidos, no pude evitar reír suavemente.
A todos y cada uno de ellos les sonreí con un agradecimiento infinito, porque aquel momento me hizo comprender que quizás no había llegado tan lejos por mi propia cuenta como había pensado, detrás de cada proceso, de cada intento y práctica, también estaban las voces de quienes habían decidido creer en mí.
Pero… durante mi regreso hacía el cubículo, un pensamiento doloroso se volvió efímero, aunque no por ello menos intenso. Nació tras las palabras de aquel Marine rubio que entre todos los participantes alzó la voz para identificarme como el amor de alguien a quien yo había sepultado en lo más profundo de mi memoria.
¿Amor?, creí haberlo sentido una vez, o al menos, creí que eso era lo que sentía. Supongo que uno puede ser ingenuo la primera vez y equivocarse al corresponder algo que no comprende por completo.
Estoy segura de que nunca he sentido algo como el amor hacia otra persona, y sí existiese alguien indicado para mí… probablemente sería un desastre intentando reconocerlo.
Antes de retomar al cubículo, suspiré con resignación, intentando dejar atrás aquel sentimiento inquieto para poder mostrar una sonrisa cálida a mi equipo, después de todo, sólo quedaba aguardar por los resultados de la prueba, los cuales fueron mencionados uno a uno tras una cuidadosa evaluación. Me sentí muy feliz al descubrir que había alcanzado, al menos, el tercer lugar, aunque también era consciente de que mi participación no había sido suficiente para ayudarnos a continuar en el juego. — Oh, vaya…. — murmuré algo decepcionada, dejando caer ligeramente los hombros mientras una sonrisa casi triste se dibujaba en mis labios. — Al menos fue divertido, ¿no?
— Muchas gracias por formar equipo conmigo, espero que podamos seguir en contacto en el futuro, logré anotar sus números del Den Den Mushi, pero, por si acaso, el mío es el 666-666.
“¡Más os vale darle un calurosa bienvenida a la hermosa doncella Dona y a su banda musical The Cupids!”
Fue entonces cuando mi atención fue completamente acaparada por la voz del Dirigente, quien ahora hacía el llamado a la banda de Dona. La banda que me había traído hasta aquí, la misma que compartía un propósito tan parecido al mío… ¡Tocar música en Skypiea!
— ¡Ah! ¡Lo siento, chicos, debo irme…! — expliqué casi apresuradamente, no quería marcharme todavía, pero al mismo tiempo sentía una emoción imposible de contener ante la oportunidad de presenciar aquel momento musical que se presentaba justo frente a mí. — ¡Vengo con esa banda musical! — señalé al grupo, mientras mi rostro se iluminaba por completo y una sonrisa enamorada aparecía en mis labios. Sí, la música era el único y verdadero amor que he sentido de verdad. — ¡Si quieren pueden ir a verlos! si no… quizás nos vemos después, ¿sí?
— Nos vemos. — Finalicé con una sonrisa amable para los dos con un asentir de mi cabeza, seguidamente abandoné el cubículo para encaminarme a la arena.
Incorporarme con la banda no fue difícil, incluso al verme llegar inmediatamente me informaron sobre el repertorio de melodías que tenían en mente, entre una melodía clásica y espontánea como la integración de una mezcla de música clásica con algo más rockero, recuerdo que Maki tenía una guitarra, me pregunto sí se unirá a la presentación, incluso mis ojos azules la buscaron entre la multitud pero no logré alcanzar a verla.
— ¿Estás lista, Miyori? —- consultó Dona, mientras todos tomaban sus instrumentos aguardando a que me uniese a ellos con naturalidad, y con ello correspondí animada.
— ¡Siempre!.
Mientras los equipos se organizaban para la fase final de aquellos juegos, yo estaría dispuesta a proclamar la música como parte esencial del evento, como un regalo al Dios que lo ha permitido. Posicioné a Amphitrite sobre mi hombro y lo fije con mi mentón, en un suspiro, en un mismo latir de todos los integrantes de la banda, cerré los ojos, y con lentitud, hice lo que mejor sé hacer…
La Prueba de Certeza fue una experiencia que jamás olvidaría, estar rodeada de tantos prodigios del tiro al blanco me hacía sentir que pertenecía a un mundo al que muy pocos lograban acceder, a una habilidad que requería una precisión y una dedicación que no cualquiera llegaba a desarrollar, pero, más que la prueba en sí, hubo algo que permanecería eternamente en mi memoria y eso fue lo de escuchar voces conocidas entre la multitud, brindándome un apoyo que aunque no creía merecer… recibí con una emoción difícil de describir, y aún así, los que no pudieron gritarlo sé que en sus corazones me llevaban dentro, y lo sé porque sus rostro lo mostraban todo.
Todos tenían un apodo único y diferente, pero aun así logré reconocerlos, escuché a Merlot tan radiante como siempre, a Hyak encendido y lleno de energía, también distinguí entre los participantes las voces de mis compañeros, animándome desde el cubículo, especialmente al chico sepulturero. Entre la multitud pude darme cuenta que Ubbe, el chico papitas, alzaba los brazos para apoyarme con entusiasmo y gritando un apodo en otro idioma, con un significado muy similar al que en ese momento me había dicho Enji, me tomó por completo que lo hiciera y más cuando pude escucharlo entre estornudos seguidos, no pude evitar reír suavemente.
A todos y cada uno de ellos les sonreí con un agradecimiento infinito, porque aquel momento me hizo comprender que quizás no había llegado tan lejos por mi propia cuenta como había pensado, detrás de cada proceso, de cada intento y práctica, también estaban las voces de quienes habían decidido creer en mí.
Pero… durante mi regreso hacía el cubículo, un pensamiento doloroso se volvió efímero, aunque no por ello menos intenso. Nació tras las palabras de aquel Marine rubio que entre todos los participantes alzó la voz para identificarme como el amor de alguien a quien yo había sepultado en lo más profundo de mi memoria.
¿Amor?, creí haberlo sentido una vez, o al menos, creí que eso era lo que sentía. Supongo que uno puede ser ingenuo la primera vez y equivocarse al corresponder algo que no comprende por completo.
Estoy segura de que nunca he sentido algo como el amor hacia otra persona, y sí existiese alguien indicado para mí… probablemente sería un desastre intentando reconocerlo.
Antes de retomar al cubículo, suspiré con resignación, intentando dejar atrás aquel sentimiento inquieto para poder mostrar una sonrisa cálida a mi equipo, después de todo, sólo quedaba aguardar por los resultados de la prueba, los cuales fueron mencionados uno a uno tras una cuidadosa evaluación. Me sentí muy feliz al descubrir que había alcanzado, al menos, el tercer lugar, aunque también era consciente de que mi participación no había sido suficiente para ayudarnos a continuar en el juego. — Oh, vaya…. — murmuré algo decepcionada, dejando caer ligeramente los hombros mientras una sonrisa casi triste se dibujaba en mis labios. — Al menos fue divertido, ¿no?
— Muchas gracias por formar equipo conmigo, espero que podamos seguir en contacto en el futuro, logré anotar sus números del Den Den Mushi, pero, por si acaso, el mío es el 666-666.
“¡Más os vale darle un calurosa bienvenida a la hermosa doncella Dona y a su banda musical The Cupids!”
Fue entonces cuando mi atención fue completamente acaparada por la voz del Dirigente, quien ahora hacía el llamado a la banda de Dona. La banda que me había traído hasta aquí, la misma que compartía un propósito tan parecido al mío… ¡Tocar música en Skypiea!
— ¡Ah! ¡Lo siento, chicos, debo irme…! — expliqué casi apresuradamente, no quería marcharme todavía, pero al mismo tiempo sentía una emoción imposible de contener ante la oportunidad de presenciar aquel momento musical que se presentaba justo frente a mí. — ¡Vengo con esa banda musical! — señalé al grupo, mientras mi rostro se iluminaba por completo y una sonrisa enamorada aparecía en mis labios. Sí, la música era el único y verdadero amor que he sentido de verdad. — ¡Si quieren pueden ir a verlos! si no… quizás nos vemos después, ¿sí?
— Nos vemos. — Finalicé con una sonrisa amable para los dos con un asentir de mi cabeza, seguidamente abandoné el cubículo para encaminarme a la arena.
Incorporarme con la banda no fue difícil, incluso al verme llegar inmediatamente me informaron sobre el repertorio de melodías que tenían en mente, entre una melodía clásica y espontánea como la integración de una mezcla de música clásica con algo más rockero, recuerdo que Maki tenía una guitarra, me pregunto sí se unirá a la presentación, incluso mis ojos azules la buscaron entre la multitud pero no logré alcanzar a verla.
— ¿Estás lista, Miyori? —- consultó Dona, mientras todos tomaban sus instrumentos aguardando a que me uniese a ellos con naturalidad, y con ello correspondí animada.
— ¡Siempre!.
Mientras los equipos se organizaban para la fase final de aquellos juegos, yo estaría dispuesta a proclamar la música como parte esencial del evento, como un regalo al Dios que lo ha permitido. Posicioné a Amphitrite sobre mi hombro y lo fije con mi mentón, en un suspiro, en un mismo latir de todos los integrantes de la banda, cerré los ojos, y con lentitud, hice lo que mejor sé hacer…
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¡Amar la música!
Amphitrite Toca la Canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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