¿Cómo es que había llegado a este punto sin retorno? ¿Como carajo termine convirtiéndome en su juguete?, no…no podía seguir engañándome, toda esta situación se creó por mi culpa, debí haberlo dejado en la playa, debí haberlo ignorado en aquel momento que nuestras palabras cruzaron, debí seguir mi camino sin darle la oportunidad de acercarse, pero la verdad era mucho más cruel, todo eso…estaba escrito de que debía suceder de esa forma tan caótica, la esencia de ese hombre era equivalente a la de un huracán a punto de azotar la costa, su sonrisa de triunfador fue lo que derritió mi corazón. Todo de él me deslumbró dejándome cegada ante él, si…esta noche jamas la olvidaría, algo me decia que Shin Hasegawa…dejaria una marca permanente.
Enférmame
Él era como un lobo disfrazado de oveja, a estas alturas del juego podía sentir como sus colmillos poco a poco se acercaban a mi cuello…buscando el momento perfecto para dar el golpe de gracias. Mientras tragaba aquel líquido amargo que descendía por mi garganta como fuego, esta vez senti como mi rostro comenzaba a quemar, relami mis labios dejando salir un suspiro casi involuntario…La segunda ronda comenzaba a cobrar factura llevándose consigo parte de mi lucidez y logrando que mis pensamientos comenzaron a bailar con el poco razonamiento que me quedaba, ¿Qué me estaba ocurriendo? Ah, claro... había perdido de nuevo, me había equivocado con la segunda respuesta y ahora debía asumir las consecuencias de mi mala decisión, pero aun así, no todo estaba perdido; todavía me quedaban tres oportunidades más... Tres intentos para darle la vuelta a esta situación tan desastrosas —Mierda... —maldije entre dientes, sentía las mejillas arder por efecto de la bebida, ahora si…debía admitirlo...nunca fui buena para beber, y mientras intentaba recuperar la compostura, una sola pregunta rondaba mi cabeza… ¿En qué momento tan estúpido tuve la brillante de jugar este juego tan peligroso?
Escuche la voz de Shin hablar de forma melosa, una vez mas parecía tomar el control de este juego peligroso,la bebida seguia acumulandose en mi cuerpo nublando mis pensamientos e impidiendome seguirle el hilo de sus idiotices –Espera….no…— murmure por bajo intentando aferrarme a la claridad de sus palabras y de sus movimientos, sin embargo su mano gelida comenzó a tocar partes de mi cuerpo que parecía temblar bajo sus dedos, con cautela subía desde mi muslo hasta llegar a un punto que considero peligroso, retirandolo de golpe mientras me dejaba a flor de piel, estaba tan sumisa al contacto que termine por alzar la mirada para encontrarme de nuevo con esa maldita sonrisa santurrona, entonces me di cuenta que todo mi cuerpo estaba comenzando a gritar, mi corazón acelerado dictó un anhelo que lo tenía tan arraigado a la carne, no lo quería aceptar, no lo quería decir, simplemente no quería perder.
Escuche la voz de Shin hablar de forma melosa, una vez mas parecía tomar el control de este juego peligroso,la bebida seguia acumulandose en mi cuerpo nublando mis pensamientos e impidiendome seguirle el hilo de sus idiotices –Espera….no…— murmure por bajo intentando aferrarme a la claridad de sus palabras y de sus movimientos, sin embargo su mano gelida comenzó a tocar partes de mi cuerpo que parecía temblar bajo sus dedos, con cautela subía desde mi muslo hasta llegar a un punto que considero peligroso, retirandolo de golpe mientras me dejaba a flor de piel, estaba tan sumisa al contacto que termine por alzar la mirada para encontrarme de nuevo con esa maldita sonrisa santurrona, entonces me di cuenta que todo mi cuerpo estaba comenzando a gritar, mi corazón acelerado dictó un anhelo que lo tenía tan arraigado a la carne, no lo quería aceptar, no lo quería decir, simplemente no quería perder.
Cúrame
Tratando de seguir el hilo de la conversación, mi mirada terminó por detenerse en aquellos iris azulados que parecían brillar a tan solo unos centímetros de mi rostro, robandome el aliento con solo mirarme de esa forma tan seductora, entonces senti la tensión regresar de golpe recorriéndome como un escalofrío imposible de ignorar...como si fuera una clase de alarma, lo comprendí finalmente...todo comenzó a ser claro...desde el instante en que nuestros caminos se cruzaron en esa orilla, desde la pimera vez que me encontré con esos ojos capaces de transmitir calma y peligro al mismo tiempo, desde ese instante perdi ante él, apenas escuché el resto de sus palabras y sobre algo que tenia que ver con una postura...¿estaba provocandome?...ahora lo podia ver mas claro, alzando mi mano derecha...lo lleve a mis labios mientras desviaba el rostro hacia un costado, incapaz de sostenerle este juego por más tiempo, mi cabeza ya era un caos y mi corazón latia tan rapido y tan fuerte como una locomotora a punto de llegar a su destino. Ahora si...debia admitirlo...me atrapo...lo que estaba sintiendo significaba aceptar una verdad para la que todavía no estaba preparada.
Dos verdades... una mentira... —susurré para mí misma mientras bajaba la mirada hacia la botella que descansaba frente a mí, La hice girar suavemente entre mis dedos, observando cómo la luz se reflejaba en el cristal,Poco a poco, una sonrisa comenzó a dibujarse en mis labios, Tal vez era el efecto de las bebidas, o quizás la simple terquedad de negarme a perder contra Shin, pero gracias a ello me sentía más despierta, más animada y, sobre todo, más valiente que al inicio de la noche. Alcé la vista hasta encontrarme con Shin y arqueé una ceja en señal de desafío —Un carajo... —respondí sin ocultar mi descontento, mi ambicion,acto seguido, le dediqué una sonrisa burlona y saqué la lengua de forma descarada, como si intentara devolverle una pequeña parte de todas las provocaciones que había soportado hasta ahora, le iba a cobrar todas, llevando mi palma derecha a mis labios le lance un beso, haciendo que mis labios resonaran contra mis dedos, captando la atención de algunas cuantas personas, atraídas por la escena, pero ya no me importaba, Si él había convertido aquello en un juego de confianza y nervios, entonces estaba dispuesta a jugar bajo las mismas reglas.
Dos verdades... una mentira... —susurré para mí misma mientras bajaba la mirada hacia la botella que descansaba frente a mí, La hice girar suavemente entre mis dedos, observando cómo la luz se reflejaba en el cristal,Poco a poco, una sonrisa comenzó a dibujarse en mis labios, Tal vez era el efecto de las bebidas, o quizás la simple terquedad de negarme a perder contra Shin, pero gracias a ello me sentía más despierta, más animada y, sobre todo, más valiente que al inicio de la noche. Alcé la vista hasta encontrarme con Shin y arqueé una ceja en señal de desafío —Un carajo... —respondí sin ocultar mi descontento, mi ambicion,acto seguido, le dediqué una sonrisa burlona y saqué la lengua de forma descarada, como si intentara devolverle una pequeña parte de todas las provocaciones que había soportado hasta ahora, le iba a cobrar todas, llevando mi palma derecha a mis labios le lance un beso, haciendo que mis labios resonaran contra mis dedos, captando la atención de algunas cuantas personas, atraídas por la escena, pero ya no me importaba, Si él había convertido aquello en un juego de confianza y nervios, entonces estaba dispuesta a jugar bajo las mismas reglas.
¡QUISIERA SER PIRATA…hip…PARA! – Grite tan enérgica que varios de los comensales tuvieron que dejar sus conversaciones para observarnos de reojo, al enderezar mi cuerpo no dude en acercarme al albino quien ahora le daria su merecido, mi mano no dudo en tocar su rodilla derecha y siguiendo el camino como si ya lo conociera, subia peligrosamente hasta sobrepasar el limite seguro, llegando a su entrepierna el cual no dude en apretarlo sutilmente con mis dedos, porque si... no soy tan cobarde como aparentaba, mi mirada estaba fija en él, en su facciones, en su mirada. Mis mejillas estaban sonrojadas pero no de verguenza…si no por el alcohol – ¡ENCONTRAR EL TESORO QUE HAY hip…ENTRE…TUS…P-I-E-R-N-AS!...hip-- Dejando de apretar su parte erogena, con una caricia que iba mas abajo hasta subir a su cinturon, apartando la mano tan pronto me puse de pie dejando que la silla se corriera hacia atrás buscando un poco mas de espacio, tambalee un poco pero me importaba un culo, tome la botella y con una agilidad que ni yo reconocia...comence a beber de la botella...tragando todo lo que podia, si....perdi, perdi ante él...pero lo haria con dignidad, lo haria a mi manera.
Amarrame.
De un tirón abri el escote de mi vestido dejando ver el sosten negro de encaje, no dude en inclinarme sobre Shin para colocar mis manos sobre sus hombros anchos, imitando su tonta sonrisa como si yo hubiera ganado–Ahora…bésame…maldito Marine mentiroso…hip…– me incline mas a él y recordando sus gesto...mi mano ahora tomo su mentón para elevarlo a mi dirección, frunci el ceño, estaba cada vez mas cerca…mis piernas comenzaron a temblar por el euforico momento, escuche murmullos, miradas sobre nosotros, ¿gritos quizas?... Si...ahora me sentia mas mareada de lo normal. Mis piernas flaquearon de nuevo y sin mas me deje caer chocando contra sus duros pectorales con una sonrisa tenue –jeje…— ante el exceso de alcohol, caí rendida totalmente ante los brazos de este sujeto. ¿Que pasaria ahora?, bueno…seria problema de la Kagura del futuro, por los momentos...Shin tendria que lidiar con los problemas que se le avecinaban, como: lidiar conmigo, lidiar con los comensales y sobre todo: pagar la cuenta.

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