25-07-2026, 11:52 PM
[personajeinvalido=4006]
El trabajo estaba hecho. Escuchó cierta queja de Varo Ganchin antes de animarlo, pero tuvo que dejar pasar lo primero para seguir de largo. No tiene sentido que haga perder el tiempo al resto de participantes. Logra llegar a su cubículo de regreso y hace un gesto de saludo con la mano a Bai. Alcanza a girarse para apreciar el desempeño de sus rivales. El dúo arquero, luego su compañero. Desde ahí, sinceramente, ninguno llama su atención. Todos demostraron desconocer cómo tomar un arma siquiera. De hecho, al no impresionarle, modifica su atención a… ¿su estómago? — Esto es… — Primero fija sus ojos en La Epidemia, lejos de él. Luego, se voltea para ver a la única compañera que queda en su cubículo, quien se aleja y establece una distancia mínima de seguridad. Para él, un médico profesional, los síntomas estaban a la vista. — Ha vuelto a hacer de las suyas. — Conoce al mink desde hace mucho, y ha entrenado con él. Esta sensación que invade su cuerpo la ha experimentado antes. No quita que vaya a darle una reprimenda luego.
Se acerca a Bai, a paso lento, pues no deja de impresionarle lo grande que es en comparación a él o a los compañeros que tiene, extendiendo sus manos ya enguantadas para ayudarla a tomar asiento en el piso y así repose. También extrae desde sus ropajes un pañuelo blanco que le presta por si lo necesita para toser. — Respira y descansa. — Desconoce si entenderá sus palabras, pero asume que al guiarla a tomar asiento, la idea podría llegar a su cabeza. Podría darle algún medicamento, pero, si realmente se trata de la habilidad de Varo Ganchin, nada de lo que le dé surtirá efecto. Solo le queda aguantar.
Aún con el malestar, sobando su estómago o cubriendo su boca, ya con el rifle puesto nuevamente en la espalda, escucha los resultados de la prueba. Tras ver a sus oponentes, lo supo, que él obtendría la victoria. Sin embargo, sí le sorprende el dato de que ha superado al Emperador. — Significa… que realmente he avanzado. — Por dentro, eso le llena de felicidad, por mucho que su rostro no lo demuestra. Eso sí, ambas manos se empuñan de emoción, como si su cuerpo, inconscientemente, quisiese celebrar el logro obtenido. En lo suyo, en lo que ha dedicado tantos años de esfuerzo, demostró ser el mejor. Y ese mérito nadie se lo puede quitar. Esta felicidad opaca y oculta la sorpresa de que Varo fue superado por dos personas más. Quizás en un futuro se dé cuenta de ello.
Desafortunadamente, las buenas noticias acaban. Su equipo queda descalificado, incluyendo los cuatro integrantes. Significa que los juegos han llegado hasta aquí para Kiyoshi. — Supongo que no era el momento de enfrentarme a Eros. — Kibai llega con ellos para un mensaje de despedida. — Tú puedes comunicarte con ella. Indícale que guarde reposo por un rato. Luego se sentirá mejor. — Por supuesto que se refiere al malestar de Bai producido por Varo Ganchin. Luego, procede a retirarse del cubículo, pues la instrucción es que regrese a las gradas. Eso sí, se detiene un último instante y se voltea hacia ellos. — Ya nos volveremos a ver, tontos.
Lo siguiente es buscar a sus compañeros más cercanos, Eros y Varo. Al segundo no tarda en darle un zape en la cabeza. — No creas que no me di cuenta de lo que hiciste, tonto. — Pronto esto pasa a segundo plano, pues hay algo más importante. — ¿Dijiste que alguien te atacó o solo lo inventaste? No podemos permitir que alguien se meta contigo. — Aunque eso ya podrán hablarlo luego, pues empuja la espalda de ambos compañeros para incitarlos a ir a la grada donde les espera Uker. Casualmente, el grupo de él sigue en competencia y, por las reglas dichas por el presentador, podría ser seleccionado de vuelta para participar. ¿Será que ocurre tal giro de los acontecimientos?
Ya habiendo hablado con Varo, solo restaba dedicarle unas palabras a su capitán. Aprovechando la diferencia de estatura, posa una mano sobre su cabeza. — Aún nos queda por mejorar. Sigamos avanzando. — Nadie dijo que este era el final del camino. Es solo una parada más en su largo viaje.
Apura los pasos para adelantarlo y así, desde el frente, voltearse un momento para hacerle señas con las manos. Primero, lo apunta y luego enseña cuatro dedos. Después, se apunta a sí mismo y enseña un solo dedo. No necesitamos ser genios para entender lo que quiere decir.
De camino a las gradas, son interrumpidos por Kibai, quien al fin reconoce a Eros y le ofrece un saludo. Quién diría que, después de tanto tiempo, sobrevivientes de la pelea contra el mutante sucio volverían a verse. — No seas tonto, Kibai. Esto no tiene que ver con custodios. — Espera a que Eros diga lo que tenga que decir, o solo haga silencio, y sigue con su camino.
A pesar de las multitudes, no cuenta identificar a Uker en las gradas, al cual saluda alzando la mano diestra. — ¿Qué haces todavía sentado? Tu equipo sigue en competencia. — Casualmente, a su lado está el tipo de antes, Barald. Recuerda su nombre principalmente porque llamó su atención en la prueba, y también en el camino hacia Shandora. — Supongo que sí tienes chance de ganar estos juegos como dijiste. Espero que no seas tan tonto como para haber bajado los brazos tan pronto.
Durante el periodo de descanso, ignorando totalmente el espectáculo musical porque ese tipo de cosas no son de su agrado debido al enorme ruido, ocupa tiempo en ir al baño para lavarse las manos. También hacer sus necesidades por culpa de la virulencia. Cuando ya está listo, se sienta tranquilo en la grada, quitando el rifle e su espalda y situándolo a su lado, apoyado en el asiento y siempre manteniendo la mano zurda en él. Desde ahora, no le queda más que observar. — Tienes a un tonto tripulante que superó al emperador. — Parece que le gustó ese dato, y se lo comenta a Eros.
El trabajo estaba hecho. Escuchó cierta queja de Varo Ganchin antes de animarlo, pero tuvo que dejar pasar lo primero para seguir de largo. No tiene sentido que haga perder el tiempo al resto de participantes. Logra llegar a su cubículo de regreso y hace un gesto de saludo con la mano a Bai. Alcanza a girarse para apreciar el desempeño de sus rivales. El dúo arquero, luego su compañero. Desde ahí, sinceramente, ninguno llama su atención. Todos demostraron desconocer cómo tomar un arma siquiera. De hecho, al no impresionarle, modifica su atención a… ¿su estómago? — Esto es… — Primero fija sus ojos en La Epidemia, lejos de él. Luego, se voltea para ver a la única compañera que queda en su cubículo, quien se aleja y establece una distancia mínima de seguridad. Para él, un médico profesional, los síntomas estaban a la vista. — Ha vuelto a hacer de las suyas. — Conoce al mink desde hace mucho, y ha entrenado con él. Esta sensación que invade su cuerpo la ha experimentado antes. No quita que vaya a darle una reprimenda luego.
Se acerca a Bai, a paso lento, pues no deja de impresionarle lo grande que es en comparación a él o a los compañeros que tiene, extendiendo sus manos ya enguantadas para ayudarla a tomar asiento en el piso y así repose. También extrae desde sus ropajes un pañuelo blanco que le presta por si lo necesita para toser. — Respira y descansa. — Desconoce si entenderá sus palabras, pero asume que al guiarla a tomar asiento, la idea podría llegar a su cabeza. Podría darle algún medicamento, pero, si realmente se trata de la habilidad de Varo Ganchin, nada de lo que le dé surtirá efecto. Solo le queda aguantar.
Aún con el malestar, sobando su estómago o cubriendo su boca, ya con el rifle puesto nuevamente en la espalda, escucha los resultados de la prueba. Tras ver a sus oponentes, lo supo, que él obtendría la victoria. Sin embargo, sí le sorprende el dato de que ha superado al Emperador. — Significa… que realmente he avanzado. — Por dentro, eso le llena de felicidad, por mucho que su rostro no lo demuestra. Eso sí, ambas manos se empuñan de emoción, como si su cuerpo, inconscientemente, quisiese celebrar el logro obtenido. En lo suyo, en lo que ha dedicado tantos años de esfuerzo, demostró ser el mejor. Y ese mérito nadie se lo puede quitar. Esta felicidad opaca y oculta la sorpresa de que Varo fue superado por dos personas más. Quizás en un futuro se dé cuenta de ello.
Desafortunadamente, las buenas noticias acaban. Su equipo queda descalificado, incluyendo los cuatro integrantes. Significa que los juegos han llegado hasta aquí para Kiyoshi. — Supongo que no era el momento de enfrentarme a Eros. — Kibai llega con ellos para un mensaje de despedida. — Tú puedes comunicarte con ella. Indícale que guarde reposo por un rato. Luego se sentirá mejor. — Por supuesto que se refiere al malestar de Bai producido por Varo Ganchin. Luego, procede a retirarse del cubículo, pues la instrucción es que regrese a las gradas. Eso sí, se detiene un último instante y se voltea hacia ellos. — Ya nos volveremos a ver, tontos.
Lo siguiente es buscar a sus compañeros más cercanos, Eros y Varo. Al segundo no tarda en darle un zape en la cabeza. — No creas que no me di cuenta de lo que hiciste, tonto. — Pronto esto pasa a segundo plano, pues hay algo más importante. — ¿Dijiste que alguien te atacó o solo lo inventaste? No podemos permitir que alguien se meta contigo. — Aunque eso ya podrán hablarlo luego, pues empuja la espalda de ambos compañeros para incitarlos a ir a la grada donde les espera Uker. Casualmente, el grupo de él sigue en competencia y, por las reglas dichas por el presentador, podría ser seleccionado de vuelta para participar. ¿Será que ocurre tal giro de los acontecimientos?
Ya habiendo hablado con Varo, solo restaba dedicarle unas palabras a su capitán. Aprovechando la diferencia de estatura, posa una mano sobre su cabeza. — Aún nos queda por mejorar. Sigamos avanzando. — Nadie dijo que este era el final del camino. Es solo una parada más en su largo viaje.
Apura los pasos para adelantarlo y así, desde el frente, voltearse un momento para hacerle señas con las manos. Primero, lo apunta y luego enseña cuatro dedos. Después, se apunta a sí mismo y enseña un solo dedo. No necesitamos ser genios para entender lo que quiere decir.
De camino a las gradas, son interrumpidos por Kibai, quien al fin reconoce a Eros y le ofrece un saludo. Quién diría que, después de tanto tiempo, sobrevivientes de la pelea contra el mutante sucio volverían a verse. — No seas tonto, Kibai. Esto no tiene que ver con custodios. — Espera a que Eros diga lo que tenga que decir, o solo haga silencio, y sigue con su camino.
A pesar de las multitudes, no cuenta identificar a Uker en las gradas, al cual saluda alzando la mano diestra. — ¿Qué haces todavía sentado? Tu equipo sigue en competencia. — Casualmente, a su lado está el tipo de antes, Barald. Recuerda su nombre principalmente porque llamó su atención en la prueba, y también en el camino hacia Shandora. — Supongo que sí tienes chance de ganar estos juegos como dijiste. Espero que no seas tan tonto como para haber bajado los brazos tan pronto.
Durante el periodo de descanso, ignorando totalmente el espectáculo musical porque ese tipo de cosas no son de su agrado debido al enorme ruido, ocupa tiempo en ir al baño para lavarse las manos. También hacer sus necesidades por culpa de la virulencia. Cuando ya está listo, se sienta tranquilo en la grada, quitando el rifle e su espalda y situándolo a su lado, apoyado en el asiento y siempre manteniendo la mano zurda en él. Desde ahora, no le queda más que observar. — Tienes a un tonto tripulante que superó al emperador. — Parece que le gustó ese dato, y se lo comenta a Eros.
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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