Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#26
—¡Ese perfume valdrá! —exclamó, asintiendo varias veces, un espejo de ciertos gestos que ella hacía con naturalidad. No se burlaba de ella ni mucho menos, sólo compartía su energía.

Le alegraba saber que las nuevas explicaciones se presentaron claras, al menos si se observaba el resultado encarnado por Kuroshiro, quien esta vez no tenía dudas, haciéndoselo saber incluso con las mejillas estiradas mientras intentaba liberarse. Terminó soltándola, siendo víctima de su mohín a poca distancia, al mismo tiempo en que renegaba verbalmente de lo que había hecho, lo que produjo una poco sutil risotada en el albino, tomando distancia y observándola, esperando la respuesta final, aunque antes...

—¡No es mi culpa! —expresó, apuntándola con el dedo índice —¡Si no desarrollaste la habilidad de hablar mientras estás siendo violentamente atacada, allá tú! —acto seguido, se tomó la libertad de, en toda su desfachatez, hacerse el ofendido a la par que se cruzaba de brazos, imitando el gesto de inflar ligeramente las mejillas que le vio a Nyra escasos segundos atrás. Aprovechándose de esa faceta que le estaba imponiendo, decidió torturarla un poco con la idea de no mostrarle las fotos que tanta emoción le estaban causando, observándola de reojo y siendo portador de una sonrisa maliciosa que no pudo contener. —Quizás no eres digna al final... —comentó en un susurro audible para la humink. —¡Pues me niego! Aquí termina la sesión de aprendizaje de hoy. —con un gesto del mentón, señaló la salida —Ahí tienes la puerta, no pasa nada si queda abierta. ¡Me voy a dormir, adiós! —y de un momento a otro, se envolvió en su típico fulgor dorado, desapareciendo de la vista contraria sin mediar palabra.

Pasaron unos pocos segundos de incertidumbre, pero antes de que la mujer pudiese decidir ir a buscarlo a alguna habitación, Shin reapareció, esta vez sosteniendo en una de sus manos lo que parecía un libro amplio. Bajo el contexto, no podía ser otra cosa más que el afamado álbum de fotos.

—¡Yõ, pequeña Nyri! —la saludó como siempre, o bueno, casi siempre, reconocía que eso de explotarle la puerta se convirtió en un nuevo gusto adquirido. Y sin dejarla reaccionar demasiado, simulando que todo lo anterior no había sucedido, se sentó a su lado, invadiendo ligeramente su espacio personal pero bajo el objetivo de abrir el amplio libro (en largo) y apoyar cada pliegue en una de las dos piernas de ambos. Antes de hacerlo, la puso bajo advertencia, levantando el dedo índice como un maestro enfadado —Una sola burla, y lo quemo. —fue de las pocas veces que le apareció una vena de supuesta rabia en el rostro, prácticamente caricaturesco, emitiendo un destello lumínico en la yema del susodicho.

Pero, como casi todas sus amenazas a aliados, no fue más que otra exageración, cambiando de estado de ánimo al instante y abriendo el álbum para desvelar la primera página.

Estaba en blanco, incrementando ligeramente las expectativas, pero la segunda...

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Hasta habiéndolas repasado hace relativamente poco, la reacción se mantiene, entreabriendo ligeramente los labios. No recuerda el día de esa foto, era bastante más pequeño de lo que parecía, y aún así, esa mirada fría como el hielo se le hace casi irreconocible, perteneciente a alguien más. Al margen de ello, trata de mantener su porte, sonriendo y señalando las ropas que los tres integrantes de la fotografía tenían puestas. Padre, madre e hijo.

—Los bordeados y detalles en la tela no son al azar. Son símbolos que se llaman 'kamon', representan a los clanes a donde quienes los visten pertenecen. El color también es importante, por ejemplo, mi madre... —señala a la de hebras tan blancas como las suyas —No va en conjunto con nosotros, respetando sus raíces como mujer importante dentro de la familia Hiroshi. Al menos en días ceremoniales, porque estás viendo haoris adornados con la formalidad más alta. —hizo una pausa, ignorando a su padre y señalándose a él mismo —El azul representa a los Hasegawa. ¿Ves los kamon a ambos lados y en las mangas? Normalmente sólo se llevan en la espalda, y uno en el costado izquierdo del pecho. El día del omiai verás vestimentas como en esta foto. —giró el rostro para observarla, intentando cerciorarse de que lo estaba siguiendo.

Entonces, pasó la página, desvelando una nueva foto.

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Contuvo el temblor de rabia que casi aparece en su mano visible, mostrándose completamente normal, con la misma sonrisa de siempre. —Vaya, esta no da tanta información sobre la ropa. —soltó un suspiro breve. Tenía pequeños destellos de aquel día, o quizás eran sensaciones antes que imágenes claras en su memoria. Recordaba la presión sobre su pecho aprisionándolo cuando sostuvo el envaine por primera vez, proveniente de Ichiro.

No pensó en que rostro le estaba mostrando, su frialdad. Lo procesaba mediante la retrospectiva, pero poco más —Ese día me dieron mi primera espada. Son sólo cuestiones tradicionales, no le des demasiada importancia. —cuando Nyra terminase de observar lo que quisiera, repetiría el proceso, exhibiendo otro fragmento de su pasado.

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Casi como si hubiese sido una contradicción directa a lo que le relató sobre su primera arma, la nueva imagen hablaba por sí misma. Shin era el único niño entre adultos y jóvenes armados, no había nadie más ni remotamente cercano a su edad en las mismas condiciones que el de ojos cerúleos, e incluso se notaba en detalles de su expresión, intentando pertenecer a un mundo al que no debería tener acceso.

—Supongo que esta sirve para que conozcas el calzado que se suele usar. —bromeó, manteniendo la impasibilidad contra ese tipo de recuerdos, pruebas tangibles de lo que fue su crianza, la infancia que nunca tuvo. —A estas alturas es evidente que me crie en los terrenos del clan Hasegawa, es en parte lo que ha molestado tanto a los Hiroshi. —reconoció, al final fue todo mérito de su padre.

Sin darle más vueltas, volvió a abrir otra puerta hacia su pasado.

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Una un poco más alegre.

—¡Oh, oh! ¡Mira! ¡Es mini-Kael!

Lo señaló con entusiasmo, aunque la alegría presente del albino se ensombrecía ante lo que relucía la primera sonrisa del niño prodigio. Hiperactivo, giró la vista a Kuroshiro. —¡Y este es un buen ejemplo de ropa apropiada cuando no perteneces a ningún clan! —lo que describió antes podía percibirse a la perfección, tonos sobrios, formales y poco llamativos. Se podía notar perfectamente que ese día también cargaba cierto peso 'oficial', y si Nyra retuvo los datos que le brindó respecto a los kamon lo entendería.

—Conocí a Kael en el lugar donde nos educaron. Siempre se las arreglaba para codearse con familias adineradas, el tipo sabía lo que hacía desde pequeño. —confirmó, percibiéndose una nostalgia agradable en su voz —Entrenábamos mucho. Yo me di cuenta desde el principio que él intentaba dejarme ganar, y yo no quería darlo todo porque realmente me gustaba que no me tenga miedo. —se encogió de hombros, negando con la cabeza —Al final se dio cuenta de que nunca habría tenido oportunidad de ganarme. Intentaba incrementar el nivel de su habilidad para forzarme, y se iba sorprendiendo de mi "adaptabilidad". —echó a reír con ese pequeño detalle.

—Le cayó bien a mi padre, pensando que me suponía un reto. Aunque lo mejor de todo es que Kael no se lo tomó necesariamente mal. —su presencia entre personas de mayor edad y experiencia en la foto anterior demostraba algo puntual; lo consideraban a la altura del resto. Era normal la superioridad frente a otros niños.

Con un peso considerablemente inferior en su pecho, pasó a la siguiente página.

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—Oh, no le hagas tanto caso a esta. Es una de las favoritas de mi madre. —se veía a un Shin desfasado, formal pero con un estilo propio, en una pose menos recta que otras fotos, y al percibirlo, nuevamente ignorando a la sombra perpetua que parecía ser su padre, decidió indicarle algo relacionado a los códigos de vestimenta.

—Llevar gafas de sol frente a personas de mi familia sería un suicidio social. Cualquier accesorio innecesario, en realidad. Eso puede incluir cosas de mujeres como lo que se enganchan en el pelo. —colocó la mano en forma de "garra", simulando que iba a liberar el cabello rubio de la humink, aunque eso se quedó en la nada —Es lo único productivo que puedo ofrecerte con esta. —confirmó, dispuesto a continuar cuando la curiosidad de Nyra cesase.


Sólo que... tardó un poco más en hacerlo.

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Ya sabía que estaría ahí, pero verla se sentía siempre como un baldazo de agua fría. La primera vez que repasó las fotos, casi le devuelve el álbum a su madre, pero decidió conservarlo pese a las cicatrices emocionales que rasgaban la poca alegría que pudo recolectar desde que abandonó Sorbet —A veces olvido que Kael fue serio toda su vida... —suspiró, intentando quitarle peso al silencio, a la presencia casi hostil de Ichiro, y claro... a la ausencia más evidente de su vida.

—Ella es Himari. —confesó por fin. —La siguiente foto creo que te ayudará mucho para hacerte una idea de como vestirte ese día. —le permitió observar todos los detalles en la misma, y mientras tanto Shin se hizo el distraído. Tampoco dio demasiado contexto sobre lo ocurrido aquel día, idéntico a la falta de imágenes entre el niño que entrenaba con Omuyaga y el joven adulto que llevaba sus características gafas de sol en los terrenos del clan Hasegawa. Capítulos perdidos en su historia, o quizás atesorados en el álbum de una persona diferente.

De todas formas, no estaba listo. En el fondo, no quería volver a ver lo que seguía, porque las cicatrices retrocedían en el tiempo hasta volverse heridas frescas, reviviendo el momento en que la perdió con la misma intensidad.

¿Dónde estará?

¿Se habrá encontrado con otra vida?

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Un blanco puro, adornado con el rostro de quien creía estar viviendo un sueño, despierta. Llevada por la mano de su madre, la única en toda la familia Hasegawa que llegó a aceptarla, enteramente, incluyendo su pasado. Recogiendo desde su interior la fortaleza necesaria para ser presentada ante todos como la pareja del chico más sobreprotegido que haya conocido jamás, sabiendo las miradas que enfrentaría, los deseos egoístas silenciosos cargados sobre sus hombros y el eterno fantasma de Ichiro acechando.

Así y todo, la ilusión no abandonaba su semblante.

—Es... —sus labios se cerraron de golpe, porque claro, Nyra no lo entendería, no tenía todo el contexto. Las siguientes palabras que nunca se dijeron, eran "la persona más fuerte que conocí". Porque ante semejantes adversidades, no abandonó la dulzura que llegó a caracterizarla, tratando con un respeto formidables los cortes que intentaban hacerle a su imagen social. Kiyoko fue su escudo, Shin la espada que apuntaría al cuello de todos los que se atreviesen a rebajarla en su presencia.

Al final, nadie se atrevió a cuestionarla con el típico descaro filoso que acostumbraban. Ella pudo sonreír toda la tarde, hasta entender que no habría nadie más en su vida capaz de atravesar todos los espacios donde fue miserable, y convertirlos en un lugar feliz, donde su perfume inundase los malos augurios, sus risas apagasen el ruido incesante de espadas chocando, y su presencia... iluminase sombras que se negaban a abandonarlo.

—Es bonita, ¿verdad? —sonrió, cerrando los ojos. Conteniendo las lágrimas debajo de los párpados a un punto en que consiguió volverlas invisibles, respirando con calma, evitando que semejante tornado de emociones y sensaciones se lo lleve por delante, pues después de haber creído que volvió a verla, en un más allá difuso, lejos del infierno que a veces parecía encarnar su realidad, el peso de su muerte lo desestabilizaba.

Quizás una prueba de que seguía vivo. O en su defecto, señales de que era hora de seguir adelante.

Tras unos segundos, donde acalló las emociones que querían exhibirse, aún sin evitar el inexplicable brillo en sus iris, volvió a ver la foto. —Kiyoko, mi madre, la preparó para que podamos presentarla a mi familia, como mi pareja. —confesó, y la curva en sus labios disminuyó —Creo que se nota la diferencia, ¿no? —la mira de reojo, en una clara referencia a la ropa de Himari.

—Algunas personas brillan con muy poco.

Encontrando sus orbes aguamarina, no pudo evitar soltar esas palabras. Así como tampoco consiguió ceder al impulso de desviar su mirada hacia la cocina, buscando un segundo aire que lo anclase a la realidad. Un tipo divertido, incuestionable y siempre en su eje. ¿Irónicamente? La persona a su lado era experta en ver más de lo que debía, aunque decidió darle su tiempo de observar a la chica que lo cambió, y aún más importante, las telas que la envolvían. No fue hasta que Nyra finalizó que se vio capaz de continuar, con una pena extraña, diferente a cuando estaba a punto de verla sin el uniforme marine. Sentía en el fondo que pasar la página era mancillar su imagen, y tras reconocerse como un estúpido por pensarlo, consiguió avanzar hasta la última foto.

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—Vaya, me había olvidado de esta. —un álbum breve, aunque funcional. No había más que ver luego de esa —Otro buen ejemplo de ropa que se considera formal sin mostrar los símbolos de otros clanes. —y siendo quien es, una muestra extrema de rebeldía, aún y si Kiyoko se veía orgullosa de su hijo.

—Ese día me fui de Sorbet, el Reino donde crecí. Y como ves, querían conmemorarlo. —hasta el día de la fecha, no se había tomado otra foto con sus padres, y tenía cierta gracia que en ese recuerdo, el prodigio de los Hasegawa no portase los colores de su clan —Luego de lo de Himari, decidí viajar y viajar, cumpliendo trabajos allá donde me enviaban. Fue la primera vez que pasé tantísimo tiempo solo. —relató con suma tranquilidad, haciéndosele fácil el describir las pequeñas historias detrás de esos retazos de memoria.

El álbum terminaba como empezaba. Con diferencias que saltaban a simple vista.

Al final, sólo le interesaba una cosa de todo lo que Nyra vio, y se lo terminaría cuestionando —¿Pudiste darte alguna idea? —suspiró, cerrando finalmente el libro, y dejándolo encima de la mesita que tenían frente a ambos, recostándose en el sillón como si aquello hubiese sido una experiencia demoledora para su cuerpo. ¿Por fuera? Se puso en su personaje de genio perezoso, esperando las preguntas o comentarios de la humink, si no se los había hecho ya.

Guía de los símbolos de ambos clanes
[Imagen: vEBNZb3.png]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Hasegawa Shin - 26-07-2026, 12:16 AM

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